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Bajo ataque

Por Jim Pauley

Jim Pauley, Presidente y CEO, sobre el probado proceso utilizado por NFPA durante más de un siglo para elaborar códigos y normas – y el modo en que dicho proceso está siendo amenazado por intereses especiales.

Este artículo es el primero de una serie que NFPA Journal publicará durante el 2021 para celebrar el 125º aniversario de la fundación de la National Fire Protection Association. La serie de eventos "NFPA@125" está diseñada para conectar la extensa y fascinante historia de NFPA con una serie de problemas contemporáneos de suma importancia sobre seguridad humana y protección contra incendios. Esta serie de eventos tiene también como fin complementar la Serie de Conferencias del 125º Aniversario​ de NFPA, una serie única de eventos de educación virtual que se llevará a cabo durante este año y entrado el 2022. Para mayor información sobre la Serie de Conferencias del 125º Aniversario, visite nfpa.org/conference.NFPA125circle spanish cmyk

El proceso de elaboración de normas de NFPA es una de las colaboraciones entre el sector público y privado más exitosas y duraderas. Nuestra primera norma, NFPA 13, Norma para la instalación de sistemas de rociadores, fue creada en 1896, el año en que se fundó NFPA. Le siguió el Código Eléctrico Nacional (NEC) en 1897, siendo en la actualidad el NEC el código más utilizado de NFPA y las preeminentes pautas sobre electricidad del mundo. El Código de Seguridad Humana fue creado en 1913 durante las secuelas del incendio en la fábrica Triangle en la Ciudad de Nueva York, en el que murieron 146 trabajadoras textiles.

Nuestros códigos y normas han seguido creciendo y evolucionando a medida que fuimos aprendiendo de eventos tales como el incendio del club nocturno Cocoanut Grove en Boston en 1942, el incendio del club nocturno The Station en 2003 en Rhode Island, el incendio de la Torre Grenfell de Londres en el 2017, y el incendio del 2019 que destruyó gran parte de la Catedral de Notre Dame en París. Hemos elaborado más de 300 normas sobre salud y seguridad que brindan los puntos de referencia para los sistemas eléctricos, los sistemas de protección contra incendios, las inspecciones, las calificaciones de desempeño laboral, los planes coordinados de respuesta de la comunidad, las pruebas de incendio, y de la construcción para nombrar solo algunos. Diseñadores, ingenieros, trabajadores de oficio, fabricantes, proveedores de seguros, consumidores, organismos regulatorios, personas a cargo de aplicar la ley, asesores, académicos y socorristas confían en nuestras disposiciones para realizar sus trabajos con éxito.

Estoy orgulloso de lo que ha logrado NFPA, pero también me preocupa. Este sistema que ha alimentado nuestra economía, ahorrado importantes recursos gubernamentales, y beneficiado a la comunidad entera de innumerables maneras está bajo ataque. Intereses especiales han montado desafíos legales que plantean una visión simplista y errónea sobre el hecho de que los códigos y normas deben ser gratuitos. Argumentan que si cualquier organismo gubernamental decide incorporar una norma por referencia, entonces deben perderse automáticamente los derechos de autor sobre esa norma entera. En este vital sistema, los elaboradores de normas deben conservar la protección de los derechos de autor para que el sistema pueda seguir funcionando.

Conocemos los gastos, el tiempo y los recursos que conllevan la creación de las normas. Si bien el gobierno y otros usuarios de códigos reconocen que el proceso actual funciona, existen muchos otros que no están interesados en la manera en que el sistema produce códigos y normas efectivos que protejan a millones de personas alrededor del mundo a diario. No podrán, o no querrán reconocer el inmenso esfuerzo que se requiere para producir normas de alta calidad que reflejen la investigación, tecnologías y aprendizajes más recientes aprendidos de las tragedias de seguridad humana y contra incendios. Son rápidos para condenar injustamente el proceso. Su simple alternativa es que las Organizaciones de Elaboración de Normas recuperen sus costos haciendo otra cosa. Mientras seguimos elaborando nuevas maneras de entregar más información y diversificar las herramientas y recursos que ofrecemos, no se equivoquen: el costo de realizar esta vital tarea es sustancial, y es crítico que equilibremos dichos costos a través de una venta continua de nuestros códigos y normas.

Mis preocupaciones van mucho más allá de los ingresos. Me refiero a un sistema que no puede duplicarse sin que alguien más incurra en un enorme gasto, y sin el riesgo de que el producto final sea de una menor calidad. Me refiero a un sistema que reúna la mejor y más reciente información con las mejores mentes para crear estas normas, sin costo alguno para el gobierno o para el público. Durante más de un siglo, NFPA y otras Organizaciones de Elaboración de Normas han facilitado este proceso. Millones de personas se benefician de este trabajo, pero muy pocas han apreciado lo que implica lograr que esto ocurra. Esa falta de entendimiento debe cambiar. La ignorancia sobre lo que está en juego amenaza con un desastre.

Como profesionales en normas, estamos comprometidos con el proceso. Enfocamos nuestros trabajos con la más elevada integridad. Debemos estar a la altura de este desafío como nunca antes. Debemos hacer más por educar a nuestras audiencias y apoyar el sistema de elaboración de normas. Cada uno puede jugar un papel crucial en la educación del público buscando creativas maneras de explicar el modo en que las normas ayudan a los ciudadanos, trabajadores, y socorristas. Debemos apoyar el sistema de elaboración de normas, no por el bien de nuestro propio sustento, sino porque el modelo de colaboración entre el sector público y privado funciona y salva vidas.

El año pasado The New York Times publicó una página de opinión titulada "El placer de las normas: la vida es mucho más fácil cuando podemos conectarnos a cualquier tomacorriente". El artículo apoyó los beneficios de las organizaciones privadas, no gubernamentales facilitando la elaboración de normas que impactan en todo desde el gasoil que ponemos en nuestros vehículos hasta las dimensiones del ladrillo de concreto. Resaltó el modo en que una típica computadora portátil incorpora más de 250 normas. Como líder de una Organización de Elaboración de Normas, no hace falta que les diga el entusiasmo que sentí al ver un artículo como este publicado en The Times.

Ese es el tipo de conocimientos que debemos esforzarnos por ofrecerles a todas nuestras partes interesadas. Llegando al aniversario 125 de NFPA no tenemos la intención de reducir este esfuerzo ni de dormirnos en los laureles. Ya sea que se trate del trabajo que hacemos para proteger el proceso de elaboración de normas o nuestros esfuerzos por servir a los profesionales modernos, continuaremos avanzando al mismo tiempo que actuaremos como francos defensores del sistema de elaboración de normas. Existe mucho en juego como para hacer menos que esto.

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A National Fire Protection Association (NFPA) é a fonte dos códigos e normas que regem a indústria de proteção contra incêndios e segurança da vida.

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