México Asfixiado por Incendios Forestales

México Asfixiado por Incendios Forestales

11 Maio 2021

La Ciudad de México experimentó una contingencia ambiental el pasado 27 de abril, la segunda en menos de una semana según lo decretado por la Comisión Ambiental del Área Metropolitana (CAME). Jorge Zavala, coordinador del Servicio Meteorológico Nacional, explicó que se observaron continuos incendios forestales que aportaron humo al centro del país y complicaron la situación en la capital, que ya experimentaba una situación complicada derivada de la contaminación proveniente principalmente de los vehículos, de las industrias y de los hogares.

Hasta el momento, 2021 ha sido uno de los años más desafiantes en los últimos años en términos de incendios forestales en México, según la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR). En los primeros tres meses del año se registraron 2.871 incendios forestales, equivalentes a 73.459 hectáreas quemadas. Hasta el lunes 10 de mayo la CONAFOR informa que había 41 incendios activos en 15 de los 32 estados de México.

En 2013 se presentaron 4.431 incendios forestales, equivalentes a 80.492 hectáreas quemadas. Dado que estamos a poco más de cuatro meses del año, se cree que 2021 podría ser el período de incendios forestales más catastrófico en los últimos 23 años, en donde en 1998 se generaron 6.141 incendios y más de 116.264 hectáreas se vieron afectadas.

Causas
Existen tres causas principales del aumento de incendios en México:

Primero, 2021 ha sido un año de clima atípico con tremendo calor y sequía. Este patrón meteorológico ha creado un entorno muy propicio para los bosques y los incendios forestales. La NASA informó que 85% del país se encontraba con un problema grave de sequía.

En segundo lugar, además de este desafío, el gobierno federal decidió recortar los fondos presupuestarios para CONAFOR, recortando el presupuesto de la organización de 207,3 a 138,1 millones de dólares entre 2018 y 2021, una reducción del 39 por ciento en los fondos. Además, el gobierno desapareció el Fondo Nacional de Atención de Emergencias (Fonden), que tenía un presupuesto de 343 mil millones de dólares.

La tercera razón de un año grande de incendios forestales son las propias personas. Según CONAFOR, la intervención de los seres humanos es una de las principales causas de incendios forestales, ya que más del 90 por ciento de los incendios forestales son generados por: acciones no intencionales y actos intencionales de incendio. Por ejemplo, en marzo de este año, una familia organizó una carne asada al aire libre y no apagaron la parrilla que usaban. Su descuido generó un incendio que afectó a más de 12 mil hectáreas en la Sierra de Arteaga en los estados de Nuevo León y Coahuila, muy cerca del estado de Texas en Estados Unidos.

NFPA
México enfrenta dos grandes retos por la creciente amenaza de los incendios forestales. El primero se relaciona con el humo que emana cada vez más de todos estos incendios forestales y que afecta la salud pública. El humo es especialmente desafiante para aquellas personas con problemas respiratorios preexistentes. El segundo factor es, cómo estos incendios comenzarán a afectar los hogares y las comunidades que bordean los bosques que están en riesgo de incendio. Estas áreas colindantes se denominan “interfaz urbano-forestal”, (wildland-urban interface o WUI). Todos, desde las agencias gubernamentales hasta los servicios de emergencia y los residentes, tienen un papel que desempeñar en la reducción del riesgo para los hogares y comunidades enteras en los WUI.

La Asociación Nacional de Protección contra Incendios (NFPA) proporciona muchos recursos para que las agencias y el público en general comprendan mejor la amenaza de los incendios forestales y los métodos preventivos para reducir el riesgo. Las investigaciones muestran que la destrucción de viviendas suele ser el resultado de brasas o pequeñas llamas que encienden algo dentro o alrededor de las casas en áreas de incendios forestales. Las brasas son trozos de madera y vegetación que se queman en el aire y que pueden ser transportados por el viento a más de dos kilómetros. Son pequeños, pero poderosos y pueden causar incendios puntuales, lejos del incendio forestal principal, que finalmente llegan a encender casas, escombros y otros objetos en su camino.

La historia nos dice que hay formas en que los residentes pueden preparar sus hogares para resistir los ataques de las brasas y minimizar la probabilidad de que las llamas o el fuego de la superficie toquen las casas o los accesorios. Los residentes pueden reducir el riesgo que representan las brasas para sus hogares en el WUI, mediante la realización de proyectos sencillos de mantenimiento estacional en el hogar. Esfuerzos como limpiar la vegetación seca o eliminar los escombros de las canaletas pueden marcar la diferencia. La idea es proteger el área alrededor de la casa o lo que se llama la "zona de ignición de la casa"  (Home Ignition Zone o HIZ). El HIZ generalmente se encuentra a una distancia de hasta 60.96 metros de los cimientos de la casa.

La NFPA también tiene muchas normas basadas ​​en consenso que brindan orientación para la reducción del riesgo de incendios forestales, la construcción de viviendas, el desarrollo comunitario, el acceso al agua rural para los servicios contra incendios y el equipo de protección personal adecuado para que los bomberos puedan atender las emergencias.

Conclusión
Además de enfrentar la urgencia del momento y el humo que contamina el aire, los directores de dos agencias principales involucradas, León Jorge Castaño Martínez de CONAFOR y Laura Velázquez de Protección Civil Federal, deben trabajar juntos para asegurar más recursos económicos para combatir y prevenir los incendios. Ellos deben encontrar formas de conectarse con las comunidades en riesgo para identificar formas en que los residentes puedan participar en el desarrollo de soluciones de reducción de riesgos. Además, estos funcionarios públicos deben convencer a los miembros del Congreso para que actualicen y fortalezcan leyes que contribuyan a reducir los incendios forestales, porque actualmente México no cuenta con leyes o estatutos nacionales adecuadas que permitan que la silvicultura trabaje con las personas en la “interfaz urbano-forestal”.

Para minimizar las pérdidas por incendios forestales en México en los días, semanas y años venideros, se necesitará un liderazgo sólido, presupuestos realistas, recursos para la reducción de riesgos y contar con un público informado y capacitado para realizar cambios graduales en sus hogares y comunidades, tal como lo aconseja el Ecosistema de Protección contra Incendios y Seguridad Humana de NFPA.

Jaime Gutiérrez es el director de desarrollo para Latinoamérica de la NFPA

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