Eso es fortuna

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Incêndios florestais

Eso es fortuna

Por Michele Steinberg

¿Podrán los ricos realmente evitar el impacto de los eventos naturales extremos como los incendios forestales? La autora ofrece algunos pensamientos incisivos.

Un reciente titular en el periódico Financial Times pareció planificado para hacer aflorar mi cinismo: "Los super ricos se fortalecen contra el cambio climático y los riesgos para la salud".

Aparentemente, la sabiduría de los muy adinerados permite soportar incendios forestales, pandemias y otros disgustos al armarse con los más extremos, por no decir costosos, productos y servicios que el mercado tiene para ofrecer. ¿Está preocupado por no poder sobrevivir a un catastrófico evento de extinción escondido en su idílico refugio en un centro de esquí? Simplemente vuele con su jet hacia Dakota del Sur, donde podrá resistir al apocalipsis durante un año más en uno de los 575 búnker subterráneos de lujo, originalmente construidos por el servicio militar para almacenar explosivos y municiones. O puede establecerse como un pionero entre el uno por ciento al darle glamour a la práctica del "prepping" o preparación, la adopción de extremas estrategias de supervivencia que "solía ser para personas en los suburbios", según otro experto. Si el caos de la vida aquí en su hogar amenaza con abrumar su refinada sensibilidad, un servicio de bienes raíces le venderá felizmente un recóndito terreno en Nueva Zelanda, donde, aparentemente, nada malo jamás ocurrirá.

Este aceite de serpiente ofrece un marcado contraste con las inteligentes, pragmáticas y asequibles soluciones que están siendo creadas por cientos de miles de personas en todo el país que están comprometidas con un creciente movimiento que aboga por la resiliencia y sustentabilidad de la comunidad. Considere los logros del Distrito de Protección contra Incendios de Montecito (California), un reciente ganador del Premio a la Mitigación de Incendios Forestales otorgado anualmente y copatrocinado por NFPA. En lugar de una píldora mágica destinada a unos pocos, el distrito pasó 20 años mejorando su preparación y resiliencia a los incendios forestales en toda la comunidad a un costo total inferior a $2 millones de dólares. El retorno a la inversión fue evidente en el Incendio de Thomas a fines de 2017. El distrito pudo soportar uno de los más extensos y destructivos incendios en la historia del estado, sin ninguna muerte y con 500 viviendas aún en pie que podrían haberse de otra manera perdido. Es un magnífico ejemplo de lo que puede lograrse cuando un esfuerzo colectivo aborda un problema del mundo real de frente, con creatividad y convicción.

Si el artículo del Financial Times hubiera meramente catalogado algunas de las absurdas "soluciones" vendidas a los ricos, me hubiera reído un rato y hubiera pasado a otra cosa. Pero no se detuvo allí. Intentó construir una tesis por la que los ricos contaban con los recursos para huir y protegerse físicamente, mientras que el resto de la población "debíamos quedarnos y sufrir las consecuencias", incapaces de hacer nada para salvarnos o mitigar el riesgo. Con respecto a los incendios forestales, esta ficción fue respaldada por una desoladora imagen de los efectos sobre "los pobres", incluso un aumento en los nacimientos prematuros y una disminución en el promedio de pesos al nacer de los bebés expuestos al humo de incendios forestales. En conclusión, o se es rico y capaz de comprar un pasaje de escape al problema, o se es pobre y librado al sufrimiento e inevitable muerte.

Qué gran cantidad de tonterías. La realidad es que todos nosotros, ricos o pobres, habitamos el mismo bote salvavidas agujereado cuando se trata del impacto de eventos extremos como los incendios forestales. El rico puede tener la capacidad de huir, si lo elige, pero no puede esconderse. Ningún rincón del planeta está libre de peligros o amenazas, y no existe una simple solución para un problema complejo como los incendios forestales.

F. Scott Fitzgerald observó que "los ricos son diferentes a usted y a mí". Tal vez. No tengo dudas de que una colaboración a largo plazo como la demostrada por el Distrito de Protección contra Incendios de Montecito es una venta mucho más ardua que una reubicación a un terreno en las pasturas de Nueva Zelanda. Pero los comerciantes inteligentes podrían también utilizar el ejemplo de Montecito para convencer a los adinerados para que inviertan en un futuro más sustentable – no solo para ellos mismos, sino para todos nosotros. Por lo menos, sería mejor que estar encerrado en un búnker en Dakota del Sur.

MICHELE STEINBERG es directora de la División de Incendios Forestales de NFPA.

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