Protección de cuartos eléctricos en edificios
      Olvido su clave?  

 

Punto de vista

Protección de cuartos eléctricos en edificios

Por Jaime A. Mocada, P.E., SFPE

El pasado lunes 2 de julio, aproximadamente a las 13:30, tuvo inició un incendio en unos cables eléctricos en el segundo sótano de la Torre A del Centro Empresarial las Cámaras en la ciudad de Guayaquil, Ecuador. Este incendio avanzó sin impedimentos a través del conducto vertical de instalaciones eléctricas del edificio, resultando en la muerte de dos personas y más de una docena de heridos, además de extensos daños en el edificio a raíz del humo. Este moderno edificio fue clausurado inmediatamente y durará cerrado por aproximadamente 10 meses mientras se termina la rehabilitación de las áreas afectadas, desplazando a las 600 personas que trabajaban allí. El costo de este incendio se ha estimado entre $5 y $10 millones de dólares.

Unos días después de este incendio fui contactado por los hermanos Cucalón, Martín, el actual Jefe de Bomberos de Guayaquil, y Jaime, pasado Jefe de Bomberos y actual miembro de la Junta Directiva de la Cámara de Comercio de Guayaquil, (una de las Cámaras ocupando el edificio). Inicialmente no pensé que valía la pena viajar para visitar este incendio, pues se trataba de un edificio no muy grande y donde solo había habido dos fatalidades. Pero los hermanos Cucalón me convencieron de hacer este viaje. Resultó ser una buena decisión, pues en este incendio encontré un caso típico de enseñanza sobre el por qué se deben proteger los cuartos eléctricos con rociadores automáticos. Los acontecimientos que voy a relatar a continuación son mi entendimiento de lo ocurrido y no pueden o deben ser utilizados como base para establecer culpabilidad o eximir responsabilidad en ningún tipo de litigio o acción legal referente a este incendio. 

El edificioEDIFICIO

El Centro Empresarial las Cámaras (CEC) fue construido en 1999. Está compuesto por dos torres, la Torre A y la B, ocupadas por oficinas en los pisos sobre el suelo y por estacionamientos en los pisos soterrados. El Complejo tiene dos sótanos, el Subsuelo 1 y 2, una Planta Baja y el nivel de Mezzanine, todos estos compartidos por las dos torres. La Torre A, donde ocurrió el incendio, ocupa el piso 1 al 7, y la Torre B, ocupa del piso 1 al 12. El edificio es de construcción moderna, con estructura de concreto y extensas fachadas de cristal. Las dos torres tienen un área construida conjunta de aproximadamente 24,000 m2.

El CEC, el cual sería catalogado como un edificio de gran altura por la normativa NFPA, no cumplía niveles mínimos aceptables de seguridad contra incendios. Por ejemplo, el edificio no estaba protegido por rociadores automáticos; solo tenía un escalera de evacuación; y el cuarto eléctrico, por donde transcurrió el incendio, no estaba compartimentado con cerramientos cortafuego.

El CEC poseía la protección típica, que a nivel regional, se encuentra en este tipo de edificaciones. Una bomba contra incendios eléctrica de 500 gpm (1,892 lpm) @ 145 psi (9.9 bar), suplida por un tanque de agua contra incendios con una capacidad de 21,000 gal (80 m3), que estaba conectada a gabinetes de mangueras Clase II (Gabinetes equipados con mangueras de 1½ pulgadas (38 mm) de diámetro) a través del edificio. El edificio estaba también protegido por un sistema de alarma y detección, con un panel de voceo. La protección con detectores de humos era parcial y no estoy seguro que el sistema de alarma hubiera estado funcionando en el momento del incendio (esta información fue obtenida durante mis conversaciones con los administradores del edificio y con el personal de bomberos que respondió a la emergencia. No he visto o leído un peritaje o investigación formal de este incendio). Por lo menos un arrendatario de uno de los pisos había instalado un sistema de detección independiente que no estaba conectado al panel central. El edificio estaba también protegido con extintores manuales.

 

El incendioVENTANAS

Como mencioné anteriormente, el incendio se originó en un grupo de cables que salía del cuarto de paneles eléctricos, en el subsuelo 2, inmediatamente debajo de la Torre A. Es posible que un contratista que estaba trabajando en esa área haya iniciado el incendio y que luego de la aplicación de uno o varios extintores manuales en los cables incendiados haya pensado que el incendio se había extinguido. El incendio, sin embargo, se extendió por el conducto vertical de cables eléctricos (que incluye cables de baja tensión, telefonía e internet) que conecta a todos los pisos de la Torre A. Este hueco está abierto a un cuarto eléctrico, en cada piso, donde se encuentran los interruptores eléctricos para cada nivel. Había indicios de que estos cuartos se utilizaban también para almacenar combustibles, incluyendo cantidades limitadas de recipientes de pintura. Cada cuarto eléctrico estaba cerrado por una puerta de madera (sin resistencia al fuego o elemento auto-cerrante) que estaba enfrente del corredor de acceso a la única escalera de evacuación. Obviamente durante el incendio, esto impidió que muchos ocupantes pudieran ingresar a la única escalera de evacuación.

 

JAM4Q12 03E

El incendio se desarrolló en un recinto cerrado en donde el acceso de oxigeno era limitado. Sin embargo, los ocupantes de los pisos superiores se percataron del incendio en el cuarto eléctrico, posiblemente por las aperturas de los cables que entran y salen de este recinto. Según los administradores del edificio, un técnico en sistemas abre la puerta de cuarto eléctrico en el 4º piso con la intención de cerrar los interruptores eléctricos de este nivel, pero no puede volver a cerrar la puerta por la intensidad del calor y la cantidad de humo emanando depeligro

este recinto. Muy posiblemente, con el tiro de aire que se forma al abrir esta puerta, el incendio acelera su crecimiento. El 4º piso, por consecuencia, sufrió extensos daños. El 5º piso también fue completamente afectado por el humo, aunque hay indicios de humo en casi todos los pisos del edificio. La escalera de evacuación también presenta daños por humo.

Los dos muertos son mujeres. La primera, una recepcionista de 28 años que murió asfixiada por el humo en el 4º piso, luego de que hubo evacuado el edificio y decidió regresar a su puesto de trabajo, pues al parecer había olvidado algo. La segunda es una contadora de 40 años de edad que trata de descolgarse del edificio a través de una de las ventanas en la fachada del 4º piso, utilizando una manguera de jardín que había sido descolgada desde la azotea. Los bomberos apagan rápidamente el incendio y evacuan aproximadamente 100 personas por las fachadas exteriores y la escalera. Helicópteros evacuan una docena de personas a través de la azotea.

Protección de cuartos eléctricos

Muy a menudo cuando participo en el diseño del sistema de rociadores automáticos en edificios, la protección de los cuartos eléctricos es un punto de discusión. La filosofía de la normativa NFPA es que cuando la protección de un edificio es requerida, como en un edificio de altura, “todo” el edificio debe ser protegido con rociadores (NFPA 13: 8.1.1.1). Esto incluyehumo la protección de los cuartos eléctricos. Sin embargo, los diseñadores eléctricos se oponen. Pero en más de 100 años de protección de cuartos eléctricos con rociadores no hay ejemplos documentados de que hayan existido problemas con este tipo de protección.

Para ser justos, esta protección podría eliminarse si se cumpliera estrictamente lo siguiente (NFPA 13: 8.15.10.3): El cuarto debe ser para uso exclusivo de equipo eléctrico; el cuarto debe tener una compartimentación de dos horas de resistencia al fuego; y en el cuarto no se permite el almacenamiento de combustibles. Sin embargo, en mi experiencia, estos criterios son rápidamente violados por los ocupantes del edificio. Las innumerables tecnologías que se instalan en un edificio moderno incluyen cables que terminan pasando por aperturas que se abren en las paredes del cuarto eléctrico y que nunca son selladas con elementos cortafuego, violando la sectorización del recinto. Por otro lado, el cuarto eléctrico se convierte en un sitio para el almacenamiento de diversos combustibles. Esto requeriría que haya un seguimiento de inspección constante por parte del administrador del edificio, lo cual es muy poco probable que suceda. Es decir, existe una opción normativa para eliminar los rociadores, pero por la manera de cómo hacemos las cosas, esta opción no resulta factible.

Paralelamente, el conducto vertical requiere la instalación de un rociador en la parte superior del conducto (NFPA 13: 8.15.2.1). En el caso específico de la Torre A, como este conducto vertical es accesible desde el cuarto eléctrico, este conducto vertical requiere otro rociador en su parte inferior (NFPA 13: 8.15.2.3). La única manera de eliminar los rociadores en el conducto vertical eléctrico sería haciéndolo totalmente inaccesible, lo cual no sería una solución práctica para este edificio.

Otro problema específico en este edificio es que tiene un conducto vertical que está totalmente abierto al cuarto eléctrico. Normativamente hablando, los conductos verticales deben estar compartimentados por una resistencia al fuego de 2 horas (NFPA 101: 8.6.5). Esto incluye las entradas y salidas de cables, ya sea en la base del conducto (en el sótano 2 donde se inició este incendio), como en las salidas de los cables hacia cada uno de los pisos. Pero por otro lado, el cuarto eléctrico, como ya lo he mencionado, debe estar también compartimentado por paredes de 2 horas de resistencia al fuego, lo cual no resultaría práctico en este edificio pues el conducto vertical está abierto al cuarto eléctrico.

En resumen, normativamente es casi imposible y prácticamente irresponsable eliminar los rociadores en el conducto vertical de cables eléctricos y en los cuartos eléctricos. Controlar manualmente un incendio ya declarado en un conducto eléctrico es muy complicado, porque encontrar la base del incendio es muy difícil. Esto también conlleva un riesgo de electrocución para los bomberos que respondan a este tipo de incidentes. Es decir los rociadores son la mejor opción de protección contra incendios.

Conclusiones
Este edificio presentaba violaciones muy importantes de seguridad humana y protección contra incendios. Por un lado, el edificio no tenía protección con rociadores automáticos, y además, el edificio presentaba tan solo una vía de evacuación. Esta única vía de evacuación tenía, en su único corredor de acceso, la puerta de acceso al cuarto eléctrico. Si el edificio hubiera estado protegido a lo largo y a lo ancho, con rociadores y aunque los rociadores hubieran sido eliminados del conducto vertical de cables eléctricos así como en los cuartos eléctricos, el incendio hubiera crecido sin ningún impedimento y el daño dentro de estos recintos eléctricos hubiera sido extenso. La reparación del daño por el incendio en estos componentes eléctricos e informáticos puede tomar mucho tiempo y muy posiblemente el edificio no podría ser utilizado hasta que esta reparación estuviera completada.

Jaime A. Moncada, PE, es director de International Fire Safety Consulting (IFSC), una firma consultora en ingeniería de protección contra incendios con sede en Washington, DC y con oficinas en Latinoamérica. El correo electrónico del Ing. Moncada es  

Compartir:

Nosotros

Quiénes Somos

La National Fire Protection Association (NFPA) es la fuente de códigos y normas que gobiernan la industria de protección contra incendios y seguridad humana.

Suscripción al NFPA JLA
NFPA JLA E-Newsletter

Hemos actualizado nuestra política de privacidad, que incluye como son recolectados, usados y compartidos sus datos personales. Al usar este sitio, usted acepta esta política y el uso de cookies