Las medidas importan
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Las medidas importan

Por Fred Durso, Jr.

Una nueva investigación señala que los rociadores residenciales generan un importante ahorro de agua en incendios residenciales en comparación con las operaciones de combate de incendios.

Una de las mejores defensas en contra de la legislación anti-rociadores es la sólida investigación que puede utilizarse para convencer a los legisladores —ya sea a través de difusión hacia el público o de testimonio legislativo— sobre los beneficios de los rociadores residenciales.

EL CONSUMO DE AGUA DE LOS ROCIADORES EN NÚMEROS
  • Los sistemas de rociadores descargan, en promedio, 280 galones (1.060 litros) de agua durante 10 minutos de funcionamiento, en base a un diseño de cabezal común.
  • En los 35 incendios residenciales sin sistemas de rociadores documentados en este estudio, la cantidad de agua utilizada por los socorristas promedió 3.524 galones (13.340 litros) por incendio, o aproximadamente 12 veces la cantidad de agua descargada por un sistema residencial de rociadores normal por incendio.
  • En los incendios residenciales informados que no contaban con sistemas de rociadores se registró un aumento de unas 10 veces del agua utilizada por incendio cuando se propagaba más allá de la habitación de origen o cuando el grado del incendio pasaba de llamas visibles y humo a un incendio total.
  • El estudio demostró que podría reducirse el caudal para incendios en un 47%, y la infraestructura proyectada asociada necesaria para poder proveerlo, cuando las viviendas de una comunidad se encuentran protegidas por rociadores.

Caso ilustrativo: Rociadores de incendio residenciales – Estudio sobre el uso de agua y desempeño de la medición de agua, un nuevo estudio que determina que un sistema de rociadores de incendio residenciales utiliza, en promedio, sólo una pequeña fracción del agua utilizada por los socorristas en respuesta a un incendio en una vivienda sin rociadores.

El estudio, encargado por la Fundación para Investigaciones de Protección contra Incendios (FPRF, por sus siglas en inglés), descubrió que la conservación de agua de un sistema de rociadores es significativa: La cantidad de agua utilizada para combatir incendios en viviendas sin sistemas de rociadores puede ascender a muchas veces más que la cantidad descargada sólo por un sistema de rociadores. Además, un gran número de medidores residenciales de agua puestos a prueba cumplían con los criterios establecidos en NFPA 13D, Norma para la instalación de sistemas de rociadores en viviendas uni y bifamiliares y viviendas prefabricadas. El estudio de la FPRF descubrió que la demanda proyectada de infraestructura para el agua podría reducirse en un 47% cuando los hogares de una comunidad cuentan con la protección de rociadores.

“Este informe representa otra investigación más para proveer a los impulsores con datos fidedignos que respalden la adopción de rociadores en viviendas uni y bifamiliares”, afirma Gary Keith, vicepresidente de Operaciones de Campo e Información de NFPA.

El nuevo estudio de la Fundación está orientado a complementar el informe de FM Global/Coalición de Rociadores de Incendio Residenciales (HFSC, por sus siglas en inglés), “Impacto ambiental de los sistemas de rociadores automáticos”, editado el año pasado y disponible en fmglobal.com. El estudio compara los efectos ambientales de los incendios de gran escala en salas de estar residenciales, construidas y amuebladas de manera idéntica, una controlada por rociadores y el servicio de bomberos y la otra solamente por los bomberos. Las pruebas indicaron que para extinguir el incendio de la habitación con rociadores se utilizó la mitad de la cantidad de agua. Extrapolando la información, los investigadores determinaron un aumento potencial de 1.000% en el uso de agua para edificios de tamaño completo sin rociadores.

En lugar de realizar pruebas de incendio para el nuevo estudio, los investigadores de Bowie, Maryland, oficina de Exponent, una consultora global científica y de ingeniería, llevaron a cabo una encuesta para determinar la cantidad informada de agua descargada por los departamentos de bomberos durante 35 incendios en viviendas uni y bifamiliares en ocho comunidades de los EE.UU. desde junio a octubre del año pasado.

Utilizando la información sobre suministro de agua, se efectuaron cálculos sobre 18 diseños de sistemas de rociadores para viviendas uni y bifamiliares que simulaban condiciones de caudal de agua más elevados y una demanda mayor de presión del sistema. Los resultados indicaron que los sistemas de rociadores pudieron descargar en promedio hasta 280 galones (1.060 litros) de agua por incendio durante 10 minutos de funcionamiento, considerando la operación de un solo rociador. Se eligieron diez minutos en base al cálculo de la encuesta del tiempo promedio de respuesta total del cuerpo de bomberos y los requisitos de la norma NFPA 13D, para la duración del suministro de agua, lo que brinda al ocupante suficiente tiempo para evacuar la residencia sin peligro.

En comparación, la cantidad promedio de agua registrada por los cuerpos de bomberos de este estudio y descargada durante los incendios en viviendas sin rociadores fue de 3.524 galones (13.340 litros), más de 12 veces la cantidad de agua descargada por un sistema de rociadores residencial común durante un incendio. El uso real de agua registrado comprendía un rango de 100 a 41.000 galones, en base a las condiciones del incendio a la llegada del servicio de bomberos. El agua utilizada por incendio fue aproximadamente 10 veces mayor cuando el incendio se extendió más allá de la habitación de origen en comparación con el agua utilizada cuando los incendios se encontraron confinados a la habitación de origen. “El estudio de FM Global/HFSC demuestra que el aumento establecido de uso de agua en incendios residenciales puede ascender hasta un 1.000% sin la protección de rociadores”, afirma Yunyong Utiskul, gerente de proyecto del estudio y socio senior de Exponent. “Lo que descubrimos en nuestro estudio es que esta cifra es de [aproximadamente] 1.200%. Estos hallazgos son comparables, aunque la metodología y la manera en que obtuvimos la información son independientes y diferentes. La cifra se encuentra a la par de la teoría fundamental de la supresión de incendio basada en agua. En general, cuanto antes se aplica agua a un incendio, menor es la cantidad que se necesita para [controlarlo o] extinguirlo”.

El medidor dice…
Los rociadores también parecen afectar positivamente la demanda de infraestructura de agua de una comunidad. Se calculó el caudal necesario para un incendio (NFF, por sus siglas en inglés), o la cantidad de agua requerida para operaciones generales de combate de incendio en ubicaciones especiales en una comunidad, en 17 viviendas de acuerdo con los métodos reconocidos por la industria, incluidos los procedimientos descriptos en NFPA 1, Código de Incendios. Estos métodos incorporan características de edificios en los cálculos, como la superficie total del piso del edificio, el tipo de construcción y la clasificación de la ocupación, mientras que permite una reducción de los NFF para edificios protegidos por rociadores. El estudio descubrió que el caudal necesario para un incendio de una comunidad y la infraestructura proyectada asociada para proveerlo podría reducirse en casi 50% cuando los hogares de una comunidad se encuentran protegidos por rociadores.

Para analizar los medidores de agua utilizados en viviendas residenciales, los investigadores realizaron experimentos en 16 modelos de seis fabricantes diferentes. Las designaciones de tamaño de los medidores de agua se describen comúnmente en términos del diámetro de la tubería que conecta el medidor con el suministro de agua. Se examinaron cuatro medidas de medidores para abordar las percepciones de desempeño. Por ejemplo, los medidores de 5/8 de pulgada (1,5 centímetros) y ¾ de pulgada (1,9 centímetros) se consideran inapropiados para utilizar con condiciones elevadas de caudal, mientras que los medidores con un tamaño de tuberías de una pulgada (2,5 centímetros) o más de diámetro producen menos pérdidas, pero se cree que ofrecen menos precisión al medir condiciones de caudal bajas.

La mayor parte de los medidores exhibieron precisión en la medición dentro de las normas de la industria en condiciones de caudal hasta aproximadamente 150% de su rango de funcionamiento normal. En caudales elevados, considerados por encima de 35 galones (132 litros) por minuto (gpm), ciertos medidores de 5/8 de pulgada (1,5 centímetros) indican un “descenso significativo” de la precisión en la medición. “Es poco probable que los sistemas de las viviendas uni y bifamiliares descarguen con un caudal de 35 gpm [132 litros por minuto] durante el funcionamiento”, afirma Utiskul. “Sin embargo, en una situación poco común cuando…el caudal se [excedía], esta reducción temporal [en precisión de medición] resulta una preocupación periférica”.

Todos los medidores también manejaron los caudales mínimos de rociadores señalados en la norma NFPA 13D y los caudales estimados esperados sin fallas, y ninguno de los medidores fallaron mecánicamente durante las pruebas con caudales elevados. Diez de los dieciséis medidores produjeron perfiles con pérdida de presión en “concordancia” con los valores informados de sus fabricantes en base a criterios de diseño menores, o similares, a los valores de caudal sugeridos de la norma NFPA 13D. Los seis restantes, cinco de los cuales eran del mismo fabricante, exhibieron pérdidas de presión mayores a los valores sugeridos por NFPA 13D para diferentes caudales y medidores de tamaño.

Los resultados “sugieren que la característica de pérdida de presión inesperada se debió posiblemente a la falta de control de calidad o de pruebas normalizadas para pérdida de presión por parte de este fabricante”, dice Utiskul. “Todos los medidores probados contaban con un certificado especial de precisión de medición, pero ninguno de ellos contaba con información de prueba para pérdida de presión”.

“La pérdida de presión inesperada de este fabricante no debería ser una preocupación para todos…los medidores de agua disponibles”, afirma. “Sin embargo, pueden ser necesarias medidas adicionales para regular el desempeño hidráulico…a través de pruebas normalizadas y control de calidad”.

Establecer valores de presión adicionales y conservadores —parámetros de diseño que garanticen que las demandas de caudal y de presión de un sistema de rociadores no superen la capacidad de suministro de agua— compensarían las pérdidas específicas a los medidores de agua que no funcionan bien, Utiskul agrega. Sin embargo, establecer esos valores comparativos continúa siendo un tema de debate en la comunidad de diseño de rociadores.

“La elección de los sistemas de rociadores de incendio en última instancia se reduce a ciertas decisiones [de los legisladores] en relación a [una variedad de consideraciones, incluida] la infraestructura”, dice Neil Wu, el colaborador técnico principal del estudio e ingeniero senior de Exponent. “Este trabajo demuestra que los sistemas de rociadores de incendio son compatibles con la infraestructura de suministro de agua existente en todo el país”.

La información del medidor, combinada con los hallazgos del uso del agua, ofrece una combinación importante de datos fidedignos en respaldo de las instalaciones de rociadores residenciales, dice Keith de NFPA. “Este informe demuestra por qué los proveedores de agua deberían no sólo eliminar las barreras existentes para las instalaciones de rociadores”, afirma, “sino por qué también deberían apoyar las instalaciones de rociadores como un medio para conservar agua y para brindar infraestructuras de suministro de agua efectivas y eficientes”.

Fred Durso, Jr., es redactor del NFPA Journal.


Un hogar de Kentucky
Conmovido por la tragedia de una familia, un legislador defiende el uso de rociadores residenciales.

Irv y Cathy Bailey no necesitan pruebas científicas sólidas para convencerse de los beneficios de los rociadores de incendios; ellos experimentaron en carne propia una tragedia que los rociadores podrían haber evitado. La historia de la pérdida de dos de sus nietos en un incendio de 2009 es parte de Rostros de una Campaña contra Incendios; una campaña de la NFPA que humaniza su Iniciativa de Rociadores de Incendio para la promoción de las disposiciones sobre rociadores de incendio residenciales.

En febrero, conmovido por la tragedia de los Bailey, Jim Wayne, Diputado por el Estado de Kentucky, presentó un proyecto de ley que permitiría que ciertas ciudades y condados exijan sistemas de rociadores en las viviendas nuevas. Una medida similar, presentada en Indian Hills, Kentucky, incluía disposiciones sobre rociadores en nuevas construcciones en su código de construcción.

Russ Sanders, director regional de NFPA y ex jefe de bomberos de Louisville, Kentucky, ayudó al intendente de Indian Hills con la legislación. La ordenanza fue cuestionada por la Oficina de Viviendas, Edificios y Construcción de Kentucky y la Asociación de Constructores de Viviendas de Kentucky, quienes argumentaban que los gobiernos locales no pueden adoptar requisitos de construcción más estrictos que los del estado. Los grupos defensores de la seguridad de incendios apelaron, pero el Tribunal de Apelaciones confirmó la posición de los grupos que se oponen al requisito.

Al cierre de esta edición, se habían presentado medidas legales prohibiendo la instalación obligatoria de rociadores residenciales en 12 estados en el presente año. El año pasado se habían presentado leyes similares en 17 estados, como Pensilvania, en donde la Asociación de Constructores del estado también presentó una orden para detener la adopción de los rociadores, ahora en vigencia; la Corte del Estado de Pensilvania desestimó el juicio. En febrero, los legisladores de Pensilvania presentaron un nuevo proyecto de ley que rechazaría el requisito de rociadores ahora en vigencia. Los defensores del uso de los rociadores se sienten respaldados por otras disposiciones estaduales sobre rociadores que se han puesto en vigencia en California y Maryland, además de requisitos en otras jurisdicciones.

A pesar del revés ocurrido en su pueblo vecino, Wayne se sumó de inmediato cuando Sanders se comunicó con él con el objetivo de presentar un proyecto de ley similar en la Legislatura del Estado. “Mi intención es que los funcionarios elegidos decidan lo que es mejor para sus comunidades”, señala Wayne. “El proyecto de ley les da la autoridad de elegir si esta disposición sobre rociadores es correcta para ellos. En cuanto a dónde vivo, recomiendo enfáticamente la adopción de disposiciones sobre rociadores en todos los edificios nuevos. Se han registrado una gran cantidad de muertes y lesiones provocadas por incendios”.

La historia de los Bailey comenzó la mañana de Navidad de 2009, cuando se inició un incendio en su casa de Louisville mientras la familia dormía. Irv se despertó por el sonido de las alarmas de humo y descubrió un incendio en el comedor que se propagaba con rapidez. Su familia escapó de la casa mientras él trataba de alcanzar a sus nietos con desesperación: William de 10 y Solon de 12, quienes quedaron atrapados en la planta alta. Las llamas eran muy intensas e Irv sólo alcanzó a llegar a la mitad de la escalera, ya que tuvo que retroceder. Una vez afuera, pudo escuchar los gritos de los niños. Con la ayuda de sus vecinos, subieron una escalera hasta el dormitorio y rompieron una ventana. Sin embargo, para entonces las llamas se habían esparcido por la casa con tanta rapidez que el oxígeno de la ventana provocó una combustión súbita, lo que no dejó oportunidad de rescate.

“Nuestras alarmas de humo funcionaron y el sistema de seguridad llamó al cuerpo de bomberos automáticamente”, dice Irv en un video para firesprinklerinitiative.org. “Aunque los sistemas de alerta funcionaron bien, no pudimos salvar a los niños. Los expertos nos dijeron que nadie habría muerto si hubiésemos contado con rociadores”.

Además de la historia de los Bailey, hay dos videos nuevos en “Rostros de los Incendios”. Stuart Tom, funcionario del edificio de Glendale, California, analiza cómo las disposiciones que presentó su pueblo en 1986 evitaron una cantidad significativa de lesiones y muertes relacionadas con incendios. Y para disipar los mitos sobre los rociadores habla Meredith Hawes, una educadora pública del Departamento Metropolitano de Bomberos Grand Traverse de Traverse City, Michigan.

Wayne compara la campaña de NFPA con las iniciativas que dieron lugar a las protecciones en los automóviles. “Una gran cantidad de estas protecciones —bolsas de aire, cinturones de seguridad, recubrimientos para amortiguar— se han adoptado por ley y han aumentado el costo de los automóviles, pero también redujeron la cantidad de muertes y lesiones”, indica. “Existe un paralelo aquí en cuanto a la seguridad de los edificios y la construcción”.

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