¿Zoológicos con rociadores?
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¿Zoológicos con rociadores?

Por Tracy Golinveaux

El debate planteado sobre NFPA 150 en Las Vegas incluiyó una medida para incluir rociadores en todas las instalaciones de albergue y crianza de animales — contrariando a los opositores preocupados por el costo de tales sistemas.

En 1995, el día antes de Navidad, seis gorilas, tres orangutanes, cuatro gibones, y diez lémures murieron en un incendio en el zoológico de Filadelfia. Si bien la exposición no contaba con rociadores, sí contaba con tres alarmas de humo que no fueron escuchadas por los guardias de seguridad en servicio. La exposición fue reconstruida en 1999 con rociadores, junto con detectores de humo, calor, y monóxido de carbono.

El incendio del zoo fue mi primera experiencia en pérdidas por incendio. Cada año, mi familia celebraba el día posterior al día de Acción de Gracias con un paseo por el zoo para ver a los gorilas. Yo tenía ocho años, apenas los suficientes para comprender lo que había sucedido con mis “amigos,” y me sentía devastada. Ahora trabajo en NFPA, y una de mis responsabilidades es la de trabajar con el Comité Técnico para instalaciones de albergue y crianza de animales. Durante mi primer ciclo de trabajo con el Comité Técnico, recibimos una propuesta para requerir rociadores en todas las instalaciones de albergue y crianza de animales. Cuando pensé en todo el debate que generaría la propuesta, supe que había elegido el trabajo ideal para mí.

Si bien existen buenos argumentos a favor de proteger a los animales de esta manera, el debate es cualquier cosa menos  unidimensional. El debate sobre rociadores en instalaciones de albergue y crianza de animales es similar al debate sobre proteger con rociadores viviendas unifamiliares y bifamiliares y gira en torno a los costos. Una posición argumenta que el costo no debiera ser un problema cuando se trata de salvar vidas, incluidas las vidas de animales. La otra posición sostiene que los costos podrían implicar cargas excesivas sobre las personas u organizaciones que mantienen a estos animales, tales como propietarios de granjas, que ya podrían estar  en apremios económicos. Este debate será llevado a la Reunión Técnica de la Asociación de la NFPA de Las Vegas en junio. Se presentará y pondrá a votación ante los miembros de la NFPA, una moción de enmienda certificada (CAM, por sus siglas en inglés) que requerirá a todas las instalaciones de albergue y crianza de animales  — zoológicos, establos, granjas avícolas, laboratorios de prueba donde se utilizan animales, tiendas de mascotas, y más — que cuenten con sistemas de rociadores.

‘Pérdidas enormes’
La edición 2009 de NFPA 150, Seguridad contra incendios y seguridad de vida en instalaciones de alojamiento y crianza de animales, requiere rociadores en instalaciones que alberguen animales de Categoría A,  que se definen como aquellos animales peligrosos o que no pueden ser trasladados con facilidad, tales como osos, elefantes, o reptiles venenosos. Todos los otros animales se consideran animales de Categoría B. La CAM busca expandir los requisitos de rociadores para incluir la categoría B de animales de la siguiente manera:
“9.8.1 Sistemas de rociadores. Las instalaciones para el alojamiento y crianza con animales de Categorías A o B, deberán contar con protección de rociadores en toda la extensión de las instalaciones de conformidad con la Sección 9.2.”

Los requisitos de rociadores no siempre se basaron en las categorías de animales. En 1979, la primera edición de NFPA 150 fue creada en respuesta a una serie de desastrosos incendios ocurridos en establos de hipódromos. Esta edición fue prevista en primera instancia para establos, y los requisitos de rociadores se basaron en el tipo de construcción, área y cantidad de puestos para caballos en las instalaciones. En el año 2004, el documento fue revisado y ampliado  para incluir  requisitos de seguridad humana y de incendios en todas las instalaciones de alojamiento y crianza de animales, no únicamente en establos. NFPA 150 ahora aplica a cualquier estructura que albergue animales, abarcando una amplia gama de instalaciones, desde instalaciones para investigación científica hasta tiendas de mascotas, zoológicos y establos. La actual norma es referenciada por NFPA 1, Código de Incendios, y por NFPA 5000®, Código de Seguridad y Construcción de Edificios, y ha sido adoptada en varias jurisdicciones.

Los incendios en todo tipo de instalaciones para el albergue y crianza de animales en los EEUU, incluidos establos, han decrecido a un ritmo constante durante tres décadas, según las estadísticas de la  NFPA, los más de 14,000 incendios estructurales informados en 1980 se redujeron a unos 740 en 2010, con un promedio de alrededor de 800 incendios de este tipo al año desde 2005. El daño directo a la propiedad en años recientes ha promediado los $30 millones anuales, o los $40,000 por incendio.

A pesar de la reducción en el número de incendios, las pérdidas de animales pueden ser tan enormes como lo fueron décadas atrás. Según  Laurie Loveman, quien dirige el sitio webfiresafetyinbarns.com, para la defensa de los animales, sólo en seis incendios independientes entre sí ocurridos en abril de 2011, murieron ocho corderos, 20 cabezas de ganado, 31 caballos y 300,000 pollos. Sus registros del año incluyen información sobre más de 80 incendios donde murieron 200 caballos, 850 cabezas de ganado, 15,000 ovejas, 461,000 pollos y otras 18,500 aves de corral. Quienes apoyan la propuesta de los rociadores citan números como estos, como parte de sus argumentos para requerir sistemas de rociadores en todas las instalaciones de albergue y crianza de animales, como parte de una convocatoria mucho mayor para el tratamiento humano de todos los animales criados comercialmente.

A su vez, otros argumentan en contra de los sistemas de rociadores, dado su costo; algunos se preguntan si no es más barato reemplazar la pérdida de animales en incendios o protegerlos con rociadores, mientras que otros apuntan a inspecciones, capacitaciones y educación como alternativas costo efectivas para los rociadores. Los opositores señalan que instalar un sistema de rociadores en instalaciones para el albergue y crianza de animales no es tan fácil como lo sería en ocupaciones de tipo residenciales. Las instalaciones expuestas a condiciones de congelamiento podrían requerir sistemas de tubería seca, y los suministros de agua con poco volumen podrían requerir almacenamiento y bombas de agua, elementos que podrían aumentar los costos de  la instalación de rociadores de manera significativa.

Un enfoque de desempeño: Un recorrido por el Zoológico Nacional
NFPA 150 ya reconoce una amplia gama de instalaciones para albergue de animales, desde granjas ganaderas hasta tiendas de mascotas,  y la flexibilidad únicamente aumentará en la edición 2013 con la inclusión de un nuevo capítulo sobre diseños basados en el desempeño. Este capítulo será similar a los capítulos agregados a documentos tales como NFPA 101 y NFPA 5000, y permitirá a los diseñadores crear planes de protección contra incendios que funcionarán para inquietudes específicas de seguridad animal. Los sistemas de rociadores pueden ciertamente ayudar a proteger las instalaciones para albergue de animales, y también vale la pena considerar los sistemas de detección, de alarma y de control de humo como parte de un completo plan de protección contra incendios para animales, y el nuevo capítulo ofrecerá lineamientos para la integración de este tipo de funciones en planes de protección nuevos o poco convencionales. También brindará a los diseñadores mayor flexibilidad cuando trabajen con otros objetivos tales como la sustentabilidad.

El zoológico Nacional Smithsonian en Washington D.C. ya ha adoptado este enfoque basado en el desempeño. El  zoológico alberga a unos 2,000 animales, desde insectos hasta elefantes, y los ingenieros del zoo han diseñado sistemas de protección contra incendios para dar cumplimiento a los particulares requisitos de seguridad de las 400 especies diversas.

En marzo de 2011, acompañé al comité técnico en un tour para ver algunos de los innovadores sistemas de protección del zoológico “por detrás del escenario”. Entre nuestras paradas estaba la exhibición de  Amazonia, que representaba una selva en un espacio interior. Abierto a la “selva” se encuentra un acuario de 55,000 galones (208,197 litros) de agua exhibiendo peces del río Amazonas. Estos peces son extremadamente sensibles a los cambios de su hábitat, incluidos los niveles del pH y la temperatura del agua. Si un sistema de rociadores se activara descargando agua de la ciudad en los tanques, los peces morirían. Los ingenieros diseñaron un sistema que no descarga el agua en los tanques.

En la Casa de los Simios, los cuidadores de los animales reconocieron que el sonido de las alarmas de incendio causaba pánico en los primates; podía causarles tanta angustia que existía un gran riesgo de heridas intentando escapar del ruido. Los ingenieros de protección contra incendios del zoológico y los cuidadores de los animales trabajaron juntos para desarrollar una solución que fuera segura tanto para los animales como para los humanos que los cuidaban. Desarrollaron un sistema de alarma que utiliza luces rojas intermitentes en lugar de los altos timbres de alarma. Las luces alertan al personal que trabaja en el lugar de la exhibición sobre el fuego, pero no le causan pánico a los primates. Los sistemas de detección que activan las luces también  están conectados a paneles de alarma que despliegan las ubicaciones de los eventos de incendio.  

El zoológico debe proteger a los animales del fuego, y también debe proteger a los sistemas de protección contra incendios de los animales. Los elefantes, por ejemplo, son conocidos por sus habilidosas y curiosas trompas, que fácilmente pueden sostener y manipular pinceles e incluso levantar pequeñas monedas de superficies planas. En la exhibición de elefantes del zoológico, noté que la tubería de los rociadores se encontraba protegida por cerramientos metálicos y jaulas que rodeaban los rociadores.  Y resulta ser que, los elefantes, también pueden desenroscar los rociadores y tirar de las tuberías hasta dañarlas.

Así como el  Zoológico Nacional tan creativamente lo demuestra, los animales y los humanos tienen necesidades similares a la hora de ser protegidos del fuego. Al igual que los humanos, los animales tienen el instinto de huir cuando son amenazados por condiciones de incendio, pero habitualmente se encuentran impedidos por las jaulas, cercas u otras barreras de las mismas instalaciones que los albergan. Es este aspecto el que hace que NFPA 150 sea tan importante, y el Comité Técnico para el albergue y crianza de animales continuará trabajando hacia una solución  que ayude en la creación de entornos que sean tan seguros como costo efectivos para las instalaciones de alojamiento y crianza de animales.

Tracy Golinveaux es ingeniera de protección contra incendios en NFPA.

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