Pagando el precio por una vida nocturna más segura
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Pagando el precio por una vida nocturna más segura

Por Bill Flynn

Los expertos llaman a aumentar el número de inspectores de incendio, mejorar su competencia, y enrolar compañías de bomberos con el fin de desarrollar inspecciones regulares y de calidad en centros bailables y lugares públicos de reunión de características similares.

"La mayoría de los distritos de incendio necesitan más inspectores de incendio, y se necesita mejorar el nivel de competencia durante las inspecciones,” declara Thomas Deegan, Jefe de Bomberos de Minneapolis, al hablar específicamente de las inspecciones de centros bailables y lugares de reunión de características similares. “Cada mejora al Código necesita estar acompañada de la voluntad política de proveer los recursos financieros que aseguren su implementación."



En Minneapolis, Minnesota, los inspectores de incendio basan sus inspecciones en información proveniente de un programa conjunto que involucra a la policía de la ciudad y al departamento de bomberos. La efectividad del programa se hace evidente en el distrito citadino del gigantesco Warehouse, que cuenta con un área de 30 manzanas que incluyen 144 bares, centros de baile, restaurantes, y teatros. 

Desde 2000, una Fuerza de Tareas para Situaciones de Entretenimiento ha lidiado con un creciente número de crímenes en el área. Al principio, el programa se limitaba a grupos de dos policías cada uno que controlaban la actividad criminal, como por ejemplo, la ingesta alcohólica de menores de edad, la atención ilegal a clientes intoxicados, y asuntos vinculados a las drogas. Dichos grupos tuvieron resultados rápidamente: entre 2001 y 2003, el número de citaciones de ellos emanadas debido a consumo alcohólico de menores descendió de 77 a 47. 

“Pero cuando sospechamos que alguien provee alcohol a menores, el delito es motivado a menudo porque la capacidad del negocio está excedida, y el control de identificación no se lleva acabo en el acceso del modo debido,” aclara Luther Krueger, un especialista en prevención del crimen y presidente de la Fuerza de Tareas. 

Muy pronto la policía se dio cuenta de que no estaba tratando temas relacionados al Código de Incendio. Si los centros bailables y bares prestaran atención a lo concerniente al Código de Incendio, dice Krueger, entonces tendríamos un efecto positivo sobre los temas que más le competen a la policía. Evidentemente, dice, es necesario que el departamento de bomberos forme parte de la fuerza de tareas.

“Nos pidieron que nos uniéramos” dice Deegan, quien participa de todos los encuentros del grupo en calidad de jefe de bomberos de la cuidad.

Los bomberos no acompañan a las patrullas policiales, pero los grupos policiales se contactan por e-mail con la oficina de Deegan ante temas que involucran la seguridad de incendio. Luego, Deegan envía a un inspector en el término de las 24 horas para verificar los dichos policíacos.

A veces Deegan acude a los encuentros del grupo de tareas acompañado de inspectores de incendios con el fin de hablar acerca de situaciones de la vida real, y siempre escucha los problemas y las quejas de los dueños de los centros bailables antes de explicarles el motivo por el cual deben cumplir con las ordenanzas del Código de Incendios.

“Creo que mi contribución más importante a estos encuentros es la de educar a los dueños en lo referente a la necesidad de adhesión al Código,” agrega Deegan. “Cuando uno les demuestra que todo es en su propio beneficio, la mayoría lo entiende.”

También enfatiza la necesidad de desarrollar un plan de evacuación de emergencia de empleados que sea practicable. Los dueños de bares y clubes nocturnos inicialmente fueron renuentes a expresarse de modo franco, afirma Deegan.

“Pero cuando se dieron cuenta de que no estábamos tratando de engañarlos, se mostraron más abiertos, y en la actualidad nuestras relaciones son mucho más cooperativas,” agrega.

Tony Harris concuerda con él. Harris es el oficial en jefe de las operaciones del club nocturno The Quest, uno de los más grandes clubes en Minneapolis.

“Tenemos una buena relación con la policía y el departamento de bomberos,” declara Harris. “No nos interesa tolerar situaciones que nos comprometan, de modo que enfatizamos permanentemente las normas de seguridad a nuestros empleados."

El Quest posee dos salones y una capacidad para albergar a 2.150 personas. En la sala mayor entran alrededor de 1.650 personas, mientras que en la menor solo unas 500.

“Contamos con seguridad profesional en todas las instalaciones, y todo nuestro personal, desde los asistentes hasta los barmen son entrenados en lo que respecta a la seguridad y los procedimientos de evacuación,” prosigue Harris. "Contamos con un individuo que controla que todos los matafuegos estén en regla. La totalidad del establecimiento esta provista de rociadores de incendio, y de un sistema de notificación pública que desactiva la música ni bien se conecta un llamado de emergencia."

Trabajo Mancomunado
"A pesar de trabajar para el departamento de policía, trabajamos en forma mancomunada con el departamento de bomberos en lo que respecta a cualquier violación al Código de incendio,” comenta Krueger. "Estos dueños de clubes saben que, en cualquier momento, podemos entrar aquí acompañados por un inspector de incendio o un jefe de bomberos."

A menudo una conversación es todo lo que se necesita para resolver una violación al Código, tal como en el caso de una obstrucción a una salida de emergencia.

Es el mejor método, ya que ninguno de ellos quiere ver a uno de mis inspectores merodeando por su club,” concluye Deegan.

La eficacia del programa se hizo evidente el 17 de Febrero de 2003, cuando un incendio se desató en el Fine Line Music Café. El edificio sufrió daños considerables pero no hubo víctimas ni heridos entre los 120 clientes dentro del edificio. Esto acaeció la misma noche que 21 personas murieron en el incidente de abarrotamiento de una multitud en el Club E2 de Chicago. 

Estampida en el Club Nocturno E2 de Chicago
"En dicho incidente, la muchedumbre reaccionó del modo típico en que todas las multitudes reaccionan, declara Deegan. ‘Razonan y dicen por aquí entré, de modo que por aquí voy a salir.’ Pero la diferencia en este incendio y el motivo por el cual no hubo heridos fue el personal entrenado del The Fine Line."

El personal del club estaba acostumbrado a los procedimientos de emergencia, y varios de ellos habían sido entrenados en control efectivo de multitudes, cuenta Deegan. Además, el edificio contaba con rociadores de incendio, pese a que no se los necesitó.

Aún así, a Deegan le preocupa que los funcionarios elegidos suelen carecer de la voluntad política para apoyar a los departamentos de bomberos en su necesidad por desarrollar programas extensos de inspección de incendios.

"La educación y la prevención de incendios, a pesar de ser un aspecto oneroso del presupuesto total de incendio, es generalmente la primera cosa de la que se prescinde, agrega Deegan.

"Se ha vuelto un trabajo difícil y se necesita a una persona inteligente dotada de un conocimiento enorme para que sea efectivo,” acota. “Si todos siguieran las normas y códigos de la NFPA acerca de la certificación para inspección y los políticos nos permitieran hacer lo que deberíamos estar haciendo, creo que veríamos una mejora significativa.”

Inspecciones durante horas pico
Barbara Koffron, jefe de bomberos de Phoenix, Arizona, se hace eco de lo que declara Deegan en relación a los recursos financieros, y declara que “las comunidades urbanas necesitan de los inspectores de incendio con más frecuencia y también que ellos sean más competentes, especialmente en lo referido a los lugares públicos de reunión.” 

“Tiene sentido que las inspecciones se lleven a cabo cuando los clubes nocturnos están es plena actividad, aunque esto deba hacerse a la noche, lo que cuesta dinero del que no dispongo,” dice Koffron, quien es el presidente del Comité Correlativo de Calificaciones Profesionales para el departamento de Bomberos de la NFPA. El departamento de bomberos de Phoenix emplea a 11 inspectores de incendio para que revean y extiendan permisos, e inspeccionen edificios existentes. 

Ron Farr, jefe de bomberos de Kalamazoo, Michigan, considera esencial el hecho de inspeccionar los centros de reunión en horas pico de actividad. Farr es también coautor del Capítulo para la prevención de incendios e implementación del Código en el Manual de Prevención contra Incendios de la NFPA.

"Quizás deba hacer algunos cambios en lo que respecta a horas de trabajo, pero debe enviarse a estos edificios personal para la aplicación del Código durante las horas pico de su actividad, dice Farr, agregando que a menudo los dueños ni siquiera son concientes de que están violando el Código, y nos da un ejemplo: “Recibimos una queja acerca de un bar que solía recibir más clientes de lo debido así que lo visitamos sin previo aviso, cuenta Farr. “El gerente negó que estuvieran excedidos de ocupantes, de modo que junto a él contamos las cabezas. Estaban excedidos largamente, pero el no lo notaba realmente ya que tanto el como su personal se habían acostumbrado a ese nivel de gente. También señalamos que había puertas de egreso bloqueadas para que los clientes pudieran bailar. Se volteó y me dijo, ‘creo entender ahora a lo que se refiere.’ Nunca volvimos a tener un problema con el."

El otoño pasado Farr dirigió un programa de entrenamiento para dueños y/o gerentes de centros públicos de reunión que trataba sobre problemas básicos como el control de multitudes, el mantenimiento de seguridad, y los procedimientos de evacuación. Los presentes dirigían lugares tan disímiles en tamaño como el auditorio Miller en el campus de la Universidad de Michigan Oeste hasta lugares para operaciones menores.

“Discurrimos acerca de aquello sobre lo que debían concentrarse. Eran alrededor de 100 personas y muchas de ellas reconocieron no haber pensado jamás en cosas básicas tales como asegurarse de que todas las salidas estuvieran despejadas o en su defecto las salidas secundarias,” declara Farr.

De vuelta a lo básico
Steven Sawyer cree que las inspecciones de incendio deben volver a lo básico. Sawyer, secretario ejecutivo para la NFPA de la Asociación Internacional de Jefes de Bomberos, declara que luego de los incidentes de los clubes nocturnos de Rhode Island y Chicago de Febrero de 2003, muchos departamentos de bomberos comenzaron a “enfatizar” la inspección a centros públicos de reunión.

“Pero estimo que hizo que todos consideraran su entrenamiento, el tipo de inspecciones que realizan y la frecuencia con que ellas son llevadas a cabo, agrega Sawyer. "Es progresivo, pero a veces se vuelve tan especializado que uno no presta la debida atención a lo básico durante la inspección.” 

Sawyer considera que la tendencia en las inspecciones de incendio dará un giro y regresará a lo básico.

“Y esto vendrá con un énfasis en la calidad y no en la cantidad. En lugar de tratar de terminar 15 en un día, los inspectores deberán hacer menos de ellas, pero mejores,” afirma. Necesitarán destinar también mucho tiempo para hacer un seguimiento de las inspecciones ya realizadas.

Dado el limitado número de personal en las oficinas de prevención de incendio, Sawyer también es de la idea de que los departamentos de incendio necesitan involucrar a más compañías de incendio en las inspecciones simples.

“Las inspecciones relativamente sencillas pueden llevarse a cabo por compañías de bomberos, dice Sawyer. "Si se topan con problemas complejos, podrán entonces llamar a un inspector de incendio.”

Treinta años atrás, la NFPA se sumó al Instituto Urbano en un estudio nacional a gran escala sobre las inspecciones vinculadas al Código de incendios y a lo que las hace efectivas.

“El factor más importante era el llegar a todas partes por lo menos una vez al año, y no existía la posibilidad de una segunda,” afirma John Hall, vicepresidente asistente para la NFPA de Investigación y Análisis de Incendio y jefe del estudio. "No se pueden compensar los errores con una mejor calidad en las inspecciones, y esto significa que las inspecciones realizadas por compañías de bomberos no son solo una idea, sino algo esencial para el éxito.”

Sawyer también lamenta la tendencia entre las municipalidades de reducir o eliminar el presupuesto para la prevención de incendio ante épocas de rigor económico.

“La prevención es el aspecto más económico de todo el paquete de protección contra incendio para la comunidad,” declara. “Es más barato prevenir incendios que extinguirlos, pero si los recortes se implementan, ellos no recortaran la respuesta.” 

Sawyer dice que no realizar inspecciones de incendio en forma regular acarreará problemas.

"Si la gente no lo ve habitualmente, la medidas para la seguridad de incendio se vuelven laxas. El estar frecuentemente presente en el lugar, realizando inspecciones, es un modo de educarlos,” recalca.

Frank Florence, enlace de personal para la NFPA 1031, Calificaciones Profesionales para Inspectores de Incendios y Examinadores de Planificación, considera que ahora es cuando los departamentos de incendio locales deben trabajar duro para expandir su capacidad de prevención de incendio. Debido al incendio en el club The Station y al incidente de amontonamiento en el E2, “el público está mucho más conciente de los peligros que encierra un lugar público de reunión tales como la sobrepoblación del recinto o la falta de salidas,” dice Florence. "El público maneja la realidad política, de modo que sí ahora, es muy importante que estos temas sean discutidos y se genere apoyo para realizar más y mejores inspecciones y planes de revista.”

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