El desafío primordial para salvaguardar la vida
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El desafío primordial para salvaguardar la vida

Por Ben Klaene & Russ Sanders

Aunque los incendios en centros de reunión desocupados representan un riesgo mínimo para la seguridad de la vida, estos pueden terminar provocando una pérdida material considerable aumentando decisivamente antes de ser siquiera detectados e informados, especialmente cuando el edificio no esta protegido por sistemas de alarmas automáticas o de supresión de incendios.



A menudo tales incendios son recién descubiertos cuando alguien vuelve al edificio o debido a los escapes de humo a través de las ventanas y el techo. En dichos casos el personal de bomberos que se presenta en el lugar sólo puede utilizar un ataque defensivo. La situación es verdaderamente diferente en centros de congregación ocupados en los que un incendio representa la posibilidad de un incidente fatal de gran magnitud y por tal razón la primera consideración del comandante del incidente al tener que determinar la estrategia de incendio y sus tácticas para tal situación debe ser siempre la seguridad de vida.

La historia demuestra que la táctica más efectiva para salvaguardar la vida es la extinción del fuego y la manera más efectiva de hacerlo es utilizando los sistemas de rociadores automáticos. Los incendios catastróficos simplemente no tienen lugar en los edificios que cuentan con dichos dispositivos.

Si un incendio en un edificio de reunión que no cuenta con rociadores automáticos puede ser extinguido rápidamente, la amenaza de vida desaparece en forma inmediata. Aún así un estudio sobre dichos incendios muestra que las alarmas accionadas con demora y otros factores a menudo provocan que el departamento contra incendio llegue cuando el incendio ya se ha extendido haciendo imposible sofocarlo rápidamente. Esto representa para el personal de incendio un serio problema que involucra a los ocupantes del edificio.

Cuando mucha gente está tratando de escapar, los bomberos deben tener en cuenta la posibilidad de utilizar mangueras de agua para proteger los senderos de escape y explotar tácticas que permitan que los ocupantes salgan de edificio y lleguen lo más lejos posible de la zona de peligro.

Los informes, las fotografías y videos de incendios que muestran evacuaciones en gran escala revelan que la gente generalmente llega a la salida de escape y luego se congrega fuera de dicha salida. Este comportamiento retraza el proceso de evacuación y pone a los evacuados bajo riesgo de lesiones o muerte por caída de vidrios y todo tipo de escombros. También entorpece los esfuerzos de los bomberos en su ataque y es por este y los demás motivos que es esencial que los evacuados se dirijan lo más lejos posible de la salida de escape. La importancia de ubicar a los evacuados en zonas de seguridad designadas a priori debe ser remarcada durante el proceso de entrenamiento y los simulacros de evacuación.

Cuando el personal es limitado, las fuerzas policiales, empleados y otras personas confiables pueden ser asignados a esta tarea, lo que quedará a juicio del comandante del incidente. Así mismo, la tarea de ocuparse de los ocupantes del edificio en llamas amontonados en la salida de emergencia es una tarea que deben realizar los bomberos dado que ellos poseen mangueras para protegerlos en caso de amenaza de fuego en dicha zona, como así también son ellos los que pueden aumentar el tamaño o número de salidas de emergencia en dichos edificios. Los departamentos contra incendio poseen una variedad de herramientas de asalto que pueden utilizarse para agrandar las salidas de emergencias o salidas alternativas como en el caso de las ventanas.

Las salidas de escape alternativas deben considerarse como último recurso dado que ellas pueden acarrear consecuencias no previstas, por ejemplo el abrirse camino a través de componentes estructurales puede comprometer la integridad estructural del edificio o provocar que el incendio se extienda a otras áreas no involucradas al generar un paso. Por otro lado cuando esto es practicado correctamente, los pasos alternativos pueden utilizarse para dirigir el humo y los gases tóxicos fuera de las áreas ocupadas por los ocupantes o más allá de las salidas de egreso. Los estudios revelan que las personas que no están familiarizadas con un lugar generalmente tratan de abandonar el edificio utilizando la misma zona por la que ingresaron y este es el motivo por el que la mayoría de los códigos de construcción requieren que la entrada principal de un lugar de reunión permita que el 50 por ciento de los concurrentes puedan abandonar el edificio por dicha área.

Los códigos también requieren múltiples y lejanos medios de escape en edificios para reunión. Esto como una consideración táctica significa que las salidas alternativas y más lejanas son generalmente poco utilizadas de modo que los bomberos puedan salvar vidas al considerarlas. La gente necesita liderazgo durante una emergencia y son los bomberos los que deben proveerlo.

Siempre que sea posible, al enfrentar un incendio en un edificio de reunión con ocupantes dentro, los bomberos deberán aplicar los procedimientos operativos normativos y las tácticas habituales. Aún así, y en caso de ser necesario ellos deberán estar preparados para utilizar tácticas extraordinarias que les permitan obtener tres objetivos principales: el salvaguardar la vida, la extinción del fuego, y la conservación de la propiedad.

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