Análisis de riesgo-beneficio
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Análisis de riesgo-beneficio

Por Ben Klaene & Russ Sanders

Todos los años, demasiados bomberos mueren o sufren heridas al combatir incendios en estructuras predestinadas a una destrucción total. Una manera de reducir estas heridas y muertes es el análisis de riesgo-beneficio, llevado a cabo para decidir qué tipo de ataque realizar cuando se debe hacer frente a un incendio estructural.

La primera decisión de importancia que cualquier comandante de incidente debe tomar es si se debe comenzar una operación ofensiva o defensiva. Un incendio de proporciones en un edificio desocupado puede generar una decisión defensiva, mientras que un incendio en el mismo edificio, si se encuentra ocupado, puede justificar un ataque ofensivo. La decisión de qué tipo de ataque llevar a cabo se basa principalmente en un análisis de riesgo-beneficio, en el cual “riesgo” señala los peligros que deben enfrentar los bomberos y “beneficio” se relaciona con salvar vidas o la propiedad.

La edición 2002 de la NFPA 1500, Programas de Salud y Seguridad Ocupacional de Cuerpos de Bomberos, hace uso del manejo de riesgos para determinar las “reglas de combate” de los bomberos durante operaciones de emergencia. Según la NFPA 1500, las actividades que representan un riesgo significativo para la seguridad de los bomberos deben limitarse a situaciones en las que éstos podrán salvar vidas en peligro. Las actividades realizadas para proteger la propiedad también son intrínsicamente riesgosas, y deben tomarse medidas para reducir o evitar estos riesgos. Por lo tanto, “No resulta aceptable ninguna clase de riesgo para los miembros cuando no hay posibilidad de salvar vidas o la propiedad”. 
Muchos departamentos han implementado programas para reafirmar estas reglas de combate simples, pero extremadamente importantes. 
Por ejemplo, en 1986 el Cuerpo de Bomberos de Louisville, Kentucky, implementó una política que exige que todos los bomberos de guardia lleven una tarjeta plastificada, de tamaño de tarjeta personal, que señala: “Aceptamos un riesgo personal elevado para salvar la vida de otra persona. Aceptamos un riesgo personal moderado para salvar la propiedad de otra persona. No aceptamos ninguna clase de riesgo personal para salvar lo que ya se ha perdido”.

Durante la evaluación, resulta esencial que el comandante de incidente continuamente contraponga el beneficio potencial de la vida y de la propiedad al riesgo sufrido por los bomberos, puesto que en general el riesgo se incrementa con el paso del tiempo, a menos que el incendio se controle, mientras que el beneficio de los ocupantes tiende a descender. A medida que la probabilidad de salvar vidas y la propiedad disminuye, el grado de riesgo aceptable también debe reducirse.

Cada incendio y estructura son diferentes, pero el concepto de reducir beneficios e incrementar riesgos constituye un concepto consistente y válido. El intervalo desde la ignición hasta la propagación súbita depende de una serie de variables, como combustible disponible, configuración de combustible, tamaño del compartimiento, ventilación y otros factores. Estos mismos factores tienden a afectar la supervivencia dentro del área. El tipo de construcción, los elementos protectores estructurales, los problemas estructurales y la intensidad del incendio determinan el tiempo transcurrido hasta la caída estructural.

El gráfico muestra la progresión de un incendio desde la ignición, la propagación súbita y el control mediante un agente extintor descargado por un sistema de supresión automático o por el cuerpo de bomberos. En el gráfico, la propagación súbita ocurre en aproximadamente 11 minutos, justo después de que los bomberos ingresan al compartimento con una línea de incendio. Las líneas de estabilidad estructural y supervivencia comienzan al 100%, cuando el edificio se encuentra con fuerza máxima y los ocupantes cuentan con las mejores posibilidades de escape. A medida que la línea de supervivencia se desplaza hacia el eje horizontal, las chances de supervivencia se acercan a cero, puesto que la estructura pierde fuerza y se acerca a una caída catastrófica. Un comandante de incidente puede reconocer condiciones cambiantes como indicadores de que se necesita un cambio de estrategia.

Es esencial que los oficiales jefe y de compañía tengan experiencia en aplicar principios de riesgo-beneficio. Estas habilidades pueden practicarse cuando se evalúan informes de incendios y al desarrollar escenarios basados en edificios dentro de sus jurisdicciones.

Esta columna está adaptada del libro “Structural Fire Fighting” (Tareas de extinción de incendios estructurales).

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