El futuro de los incendios: ¿Un renacimiento en la investigación?
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Investigación & Temas Ecológicos

El futuro de los incendios: ¿Un renacimiento en la investigación?

Por Casey C. Grant, P.E., FSFPE

La investigación actual promete mejoras importantes en equipamiento de combate contra incendios, tácticas de incidente, y salud y seguridad de bomberos. Se espera que los resultados de estas iniciativas estimulen un renacimiento tecnológico e intelectual de los cuerpos de bomberos en EE.UU.

Una masa crítica de nuevas investigaciones de importancia promete revolucionar la manera en que los servicios de bomberos realizan su trabajo.

Es un día nublado de primavera en un futuro cercano, y grandes nubes de humo salen por las ventanas superiores de un edificio industrial de ladrillo de tres pisos. Los bomberos que van llegando inmediatamente comienzan a llevar a cabo sus tareas específicas. Pero esos bomberos cuentan con ciertas ventajas tecnológicas sobre los equipos de hoy en día. Ya no existe más el aparato respiratorio autocontenido (SCBA, por sus siglas en inglés) de tanque único que utilizaban sus predecesores. En su lugar, estos bomberos utilizan unidades planas y flexibles estilo mochila, que tienen la mitad de tamaño de los tanques antiguos, pero contienen el doble de aire.

 

Nuevas partes interesadas, nuevas investigaciones
Podría decirse que las investigaciones financiadas por FEMA/DHS representan un despliegue impresionante y sin precedentes de las organizaciones pertenecientes al servicio de bomberos en asociación con instituciones de investigación de renombre internacional. Sin embargo, estas no son las únicas investigaciones relacionadas con los servicios de incendio que se están llevando a cabo. Una variedad de agencias federales está participando también, algunas conjuntamente con fondos de FEMA/DHS y otras a través de otros canales.

Por ejemplo, el Laboratorio de Tecnologías de Protección Personal (NPPTL, por sus siglas en inglés) está llevando a cabo un estudio sobre tecnologías de protección personal, que abarcan una amplia gama desde protección respiratoria, protección dérmica y prevención de lesiones; todo este trabajo se está efectuando en el Instituto Nacional de Salud y Seguridad Ocupacional (NIOSH, por sus siglas en inglés). El NPPTL está desarrollando una labor significativa con el propósito de mejorar los equipos de protección personal, tales como los equipos autónomos de respiración, trajes para bomberos, vestimenta y equipamiento de protección para emergencias médicas.

Proyectos adicionales del NPPTL se enfocan en el estrés por calor, hidratación, y otras cuestiones psicológicas de estrés para personal de los servicios de bomberos y de emergencias. “El...laboratorio [está] suministrando ciencia de calidad a los procesos de elaboración de normas que mejorarán la seguridad y la salud ocupacional del personal de servicios de bomberos y de emergencias”, comenta Les Boord, director del NPPTL.

En otro lugar, las investigaciones del Laboratorio de Investigaciones de Incendio y Edificaciones en el NIST, abarcan desde tecnologías de concientización situacional, tales como imagen térmica, etiquetas RFID, hasta la evaluación de nanocompuestos y materiales de cambio de fase, con el objeto de mejorar la próxima generación de equipos de protección personal.

Un claro ejemplo del valor directo de estas investigaciones es la proliferación de cámaras de imagen térmica en los servicios de bomberos de la actualidad, una tecnología derivada de aplicaciones militares. La labor del NIST (Instituto Nacional de Normas y Tecnología) ha aclarado los parámetros operativos requeridos por los bomberos y ha suministrado lineamientos claros a los fabricantes en el diseño, construcción y accesibilidad de esta nueva tecnología. También sirve como base para una nueva norma, la NFPA 1801, Dispositivos de imagen térmica para el servicio de bomberos, que será publicada en diciembre del año 2009.

Utilizan equipamiento electrónico sofisticado, liviano y durable. Además de radios bidireccionales, sus equipos electrónicos reciben información en tiempo real sobre las condiciones ambientales dentro del edificio, la ubicación y estado fisiológico de cada bombero e incluso un plano tridimensional del edificio basado en los caminos que toman los bomberos. Toda esta información es transmitida a un equipo que trabaja con el comandante del incidente (CI).  Este escenario, no está tan lejos como podría creerse. Toda esa tecnología existe en la actualidad, con prototipos en desarrollo que representan un espectro de nuevas tecnologías potencialmente sorprendentes que podrían beneficiar a los servicios de bomberos de los EE.UU. y otros socorristas de emergencias.

Las investigaciones financiadas a través del Departamento de Seguridad Nacional de los EE.UU. (DHS, por sus siglas en inglés) y otras fuentes, son parte de un proceso en curso que promete mejoras importantes en equipamiento para combate de incendios, tácticas en el lugar del incendio y seguridad y salud de los bomberos. A medida que los resultados de estas investigaciones se completen, entreguen e implementen en los próximos años, se espera que den inicio a un renacimiento tecnológico e intelectual de los servicios modernos de bomberos.

Un participante de importancia detrás de esta iniciativa sobre tecnología es la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés), que ha formado parte de DHS desde 2003. “He ejercido presión para que el departamento de ciencia y tecnología del DHS invirtiera en la tecnología de los servicios de bomberos”, afirma Dave Paulison, ex administrador de la Administración contra Incendio de los EE.UU y de FEMA, y actual socio senior de Global Emergency Solutions, una empresa consultora sobre servicios de rescate e incendio.  “Aunque resultó una batalla cuesta arriba, el departamento finalmente respondió a través de millones de dólares en investigación”.

Estos fondos para investigación generaron grandes adelantos en el SCBA y en sistemas de ubicación de bomberos, que salvarán vidas y reducirán las lesiones en bomberos, señala Paulison.

Podría decirse que los avances revolucionarios para los servicios de bomberos son contadísimos. Los avances más notables, tales como la comunicación bidireccional y el SCBA, ya tienen décadas; y las mejoras más recientes, como los sistemas personales de alerta de seguridad (PASS, por sus siglas en inglés) y el equipamiento de protección personal (EPP) no están a la misma altura de significado histórico. Lo que agrava el problema es que los miembros de los servicios de bomberos tienen tradiciones muy arraigadas. Mientras que eso transmite cierta estabilidad a la profesión, también significa que a veces ellos son un poco reacios a incorporar mejoras.

Sin embargo, incluso los más escépticos de la vieja escuela, no podrían negarse a muchos de los proyectos actualmente en desarrollo. Ese trabajo es parte de un fértil ciclo de transferencia de conocimiento entre los mundos de la ciencia y la práctica, una estimulante ida y vuelta que involucró múltiples sociedades entre investigadores y los servicios de bomberos. “Estas investigaciones son una importante inversión para el futuro del servicio de bomberos, y para la seguridad de los hombres y mujeres que trabajan en él”, dice Brian Cowan, director del programa de Subsidio de Asistencia para Bomberos (AFG, por sus siglas en inglés) de FEMA. “Sin lugar a dudas que ‘el futuro ya es hoy'".

Los ingredientes de un auge de investigación
Una gran cantidad de eventos generó nuevos financiamientos para este trabajo, tales como cambios de políticas tras el ataque del 11 de septiembre y el huracán Katrina. Ciertas tendencias también están ayudando a crear un medio orientado hacia el cambio, como el aumento de incendios ocurridos en las superficies de contacto entre la vida silvestre y la urbana, que han crecido en magnitud y frecuencia en los últimos años. Pero no sólo los desastres están provocando este cambio. Los avances en la comunicación y en las tecnologías de comando de incidentes, algunas de las cuales ya se están utilizando en los cuerpos militares y otras agencias, también constituyen una promesa para el servicio de bomberos.

Sin embargo, quizás no haya una influencia mayor que las iniciativas de financiamiento generadas en la década pasada por el DHS a través de la AFG de FEMA. Cuando se instituyó, en 2000, la oficina del AFG que administra los fondos formaba parte de la Administración contra Incendios de los EE.UU. (USFA, por sus siglas en inglés).  Con la creación del DHS, en 2003, el AFG dejó de tener conexión con USFA; aunque las dos unidades siguen trabajando codo a codo.

Con más de US$4.000 millones entregados desde su inicio, el AFG es en la actualidad un esfuerzo conformado por varias piezas. El AFG, también conocido como los Subsidios contra Incendio, destina la mayor parte de sus recursos a los departamentos de bomberos de los EE.UU. para que cumplan con sus necesidades de equipamiento y capacitación. En 2008, la oficina del AFG recibió 21.015 solicitudes de departamentos de bomberos de todo el país que ascendían a US$560 millones en subsidios.

El programa Personal para una Respuesta Adecuada en Incendios y Emergencias, SAFER (por sus siglas en inglés) también forma parte del AFG, cuyo objetivo es aumentar la disponibilidad de bomberos capacitados para la primera línea. El año pasado, un total de 1.314 comunicaciones solicitaron $190 millones en subsidios de SAFER. 

El componente del AFG más directamente responsable del actual renacimiento de investigación es el programa de Subsidios para Prevención de Incendios y Seguridad (FP&S, por sus siglas en inglés). El FP&S originalmente ponía énfasis en los programas de prevención y seguridad, pero en 2004 se agregaron a su cartera estudios de investigación y desarrollo para financiar estudios clínicos y de comportamiento, sistemas de bases de datos y desarrollo de tecnología y productos; los investigadores esperan que ayuden a reducir la morbilidad y mortalidad entre bomberos.  En 2007, cuando se entregaron las cifras por última vez, FP&S había entregado US$34 millones en subsidios, y la parte de investigación y desarrollo recibió US$11,6 millones, o menos de 2% del total anual del AFG.

Aunque la primera reacción de algunos miembros del servicio de bomberos cuando se enteraron de que US$11,6 millones se habían destinado a investigación fue sostener que el dinero debería haberse usado para comprar más equipamiento, otros reconocieron el significativo valor a largo plazo de esta investigación. Entre ellos se encuentra Russ Sanders —Secretario de la Asociación Internacional de Jefes de Bomberos (IAFC, por sus siglas en inglés)/Jefes Metropolitanos de NFPA— que afirma que cuanto más sepa el servicio de bomberos sobre esta investigación, más reconocerá la necesidad de actividades de investigación y desarrollo para mejorar la seguridad de los bomberos. “Las virtudes de la inversión en investigación y desarrollo en el servicio de bomberos serán evidentes con el tiempo; como ya hemos visto en aplicaciones militares, las que tienen fuertes similitudes con el servicio de bomberos”, afirma Sanders.

Adelantos clínicos y de comportamiento
La investigación de FP&S se divide en dos grupos básicos: Estudios clínicos y de comportamiento, y estudios de tecnología y tácticos (verwww.firegrantsupport.com/fps). Una serie de proyectos orientados hacia análisis clínicos y fisiológicos investigan temas de interés específico para el servicio de bomberos, e incluyen a algunos de los investigadores médicos más destacados del mundo. Este tipo de investigación es de importancia fundamental porque analiza directamente temas de salud y seguridad relacionados con las muertes y lesiones de bomberos. También es una investigación a largo plazo, y llevará tiempo para que su impacto se sienta y comprenda cabalmente. Esta información brinda aportes valiosos a documentos como NFPA 1582, Programa global de medicina ocupacional para departamentos de bomberos.

Al identificar que la enfermedad cardiovascular es la causa principal de las fatalidades en los bomberos, se están llevando a cabo varios estudios independientes en la Facultad de Salud Pública de Harvard, la Universidad de Indiana, el Hospital St. Joseph’s de Atlanta, la Universidad de Illinois y la Universidad de Pittsburgh.  Investigadores médicos de la Universidad de Arizona, la Universidad Johns Hopkins y la Universidad de Illinois también han comenzado proyectos que analizan factores asociados con la enfermedad cardiovascular, como factores de comportamiento de riesgo.

Otros temas clínicos y de comportamiento van desde un estudio de fatiga y trabajo por turnos realizado por el Hospital Brigham and Women’s de Boston, hasta un estudio que analiza las maneras de reducir la pérdida de audición ocupacional, dirigida por La Universidad de California de San Francisco. Otros estudios clínicos incluyen un proyecto en la Facultad de Salud Pública de Johns Hopkins que examina la salud y seguridad de bomberos voluntarios, y un estudio realizado por investigadores del Skidmore College que busca determinar qué tipos de actividad física —entrenamiento aeróbico versus fuerza muscular— ayudan a una recuperación fisiológica después de las actividades de combate de incendio.

Lo que aumenta el impacto potencial de estos estudios respaldados por AFG es el hecho de que están todos efectuados por equipos de científicos y miembros del servicio de bomberos, afirma la Dra. Ellen Sogolow, especialista de investigación de AFG. “Al trabajar como un equipo, [nos aseguramos que] los estudios sean pertinentes a las necesidades prioritarias del servicio de bomberos”, afirmó Sogolow, en la reunión anual de investigación y desarrollo de FEMA/AFG, en 2008. “Y cuando los resultados son exitosos, los departamentos podrán adoptar e implementar las intervenciones”.

Los equipos de investigación y desarrollo presentarán sus descubrimientos al servicio de bomberos a través de presentaciones, informes y otros medios. Por ejemplo, el Dr. Dave Hostler de la Universidad de Pittsburgh presentará un programa instructivo sobre rehabilitación en el lugar del incendio en el Simposio sobre Liderazgo de Oficiales de Compañía, que se llevará a cabo junto a Fire Rescue International 2009, del 25 al 29 de agosto, en Dallas, Texas. El equipo de Skidmore planea crear recomendaciones para mejores prácticas en los programas de entrenamiento físico del servicio de bomberos para mitigar los riesgos de una muerte súbita por problemas cardíacos.

Algunos de los estudios con orientación clínica incluyen una base de datos y tienen en cuenta factores como los antecedentes de salud, niveles de ejercicio y actividad y otras condiciones. Los investigadores de la Universidad de Maryland están analizando los programas originales de las Iniciativas de Salud y Bienestar con el objetivo de desarrollar un sistema de información basado en la Web que ayudará a responder preguntas sobre problemas de salud, como enfermedades cardiovasculares, cáncer y lesiones en la espalda.

Estos estudios clínicos ilustran la manera en que las actividades de investigación y desarrollo están centradas en una variedad de causas subyacentes de fatalidades y lesiones, con el desarrollo concomitante y la puesta a prueba de intervenciones para reducir los riesgos de salud y seguridad de los bomberos. Como es lógico, el servicio de bomberos ha recibido estos esfuerzos de manera positiva.

“En todo el país, los bomberos nos comentan que están contentos por participar en estos estudios porque saben que su salud está en riesgo y tienen preguntas sobre su bienestar a largo plazo”, dice Sogolow. “Es fantástico ver que el trabajo de investigación y desarrollo que se está llevando a cabo puede llegar a responder esas preguntas”.

Tácticas y estrategia para progresar
Otros proyectos finalmente permitirán a los bomberos mejorar sus tácticas y estrategias, y brindar información útil a los CI y otros profesionales en el sitio del incendio. Se espera que esos proyectos provean información valiosa que sirva en las revisiones de los documentos como NFPA 1500, Programa de salud y seguridad ocupacionales de cuerpos de bomberos, y NFPA 1670, Operaciones y capacitación para incidentes con rescates técnicos.

Un proyecto en marcha que ya ha sido aceptado por el servicio de bomberos mayoritario es el Sistema Nacional de Informes sobre Casi Accidentes de Incendio (ver www.firefighternearmiss.com).  Esta iniciativa basada en la Web, administrada por la IAFC y la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Drexel, ofrece una vasta base de datos de estudios sobre casi accidentes que alertan a los bomberos sobre riesgos en el cumplimiento de su deber. El programa se ha vuelto muy popular entre bomberos porque reproduce a amplia escala las historias que comparten los bomberos en la intimidad de sus cuarteles.

Dos proyectos individuales pero relacionados analizan las muertes de bomberos en el cumplimiento de sus tareas, en incendios estructurales en los cuales el viento desempeña un papel determinante. El Instituto Politécnico de la Universidad de Nueva York, se encuentra trabajando junto al Departamento de Bomberos de Nueva York y el Instituto Nacional de Normas y Tecnología (NIST, por sus siglas en inglés), para brindar información actualizada sobre tácticas y capacitación en base a ventiladores de presión positiva, boquillas en edificios de altura y dispositivos de control de viento como cortinas y mantas ignífugas, centrados en incendios generados por viento en edificios de altura. Su trabajo incluye pruebas de combustión a escala real en edificios de altura abandonados, realizadas en Governors Island en el puerto de la Ciudad de Nueva York, en febrero de 2008. El mismo, coincide con otro proyecto realizado por la Fundación para la Investigación de Protección contra Incendios y NIST, el cual incluía combustión en laboratorio a escala real—que ofrece información valiosa para modelos computarizados utilizados para predecir estas condiciones riesgosas.

Otro proyecto, liderado por Underwriters Laboratories, Inc., en sociedad con la IAFC, el Departamento de Bomberos de Chicago y la Universidad del Estado de Michigan, analiza cuestiones relacionadas con la madera de diseño ingenieril y tiempos hasta el derrumbe estructural. Se han llevado a cabo pruebas en montajes de techo y piso utilizando materiales de construcción actuales y tradicionales, y métodos para predecir y calcular el tiempo previsto hasta un derrumbe estructural catastrófico.

Una serie de otros proyectos se centran en nuevas tecnologías que se espera resulten revolucionarias, en lugar de evolutivas, para el servicio de bomberos. Tres proyectos independientes realizados por equipos individuales del Instituto Politécnico de Worcester, la Universidad de Maryland y la Universidad de California en Irvine se centran en los sistemas de posicionamiento global. Estos proyectos están desarrollando nuevos sistemas de rastreo tridimensionales en tiempo real con características llamativas, tales como ubicación espacial precisa, identificación de la postura del bombero y condición fisiológica, y condiciones ambientales del edificio. Otro proyecto también puede “construir” muros, pisos y otras características del edificio en base a los caminos transitados por los bomberos.

Una innovación tecnológica especial que puede surgir pronto es un SCBA más pequeño, liviano, flexible y de mayor duración. Mientras que el nombre del dispositivo aún no se ha determinado, se lo conoce comúnmente como flatpack (paquete plano) o firepack (paquete contra incendio). Este esfuerzo, liderado por la Asociación Internacional de Bomberos, utiliza una tecnología avanzada de contenedor presurizado que cumple o supera las normas que aplican para los equipos de vestimenta y potencialmente tendrá implicancias revolucionarias para el servicio de bomberos.

Mientras que el beneficio final de todas estas investigaciones para el servicio contra incendio es difícil de predecir, claramente nos estamos posicionando para dar importantes pasos hacia adelante. Si la oportunidad se presenta, debemos estar listos para hablar a favor de los recursos actualmente disponibles, o el progreso potencial será pasajero. “Es sólo el comienzo”, dice Dave Paulison, ex Administrador de FEMA, sobre los actuales esfuerzos de investigación. “Debemos continuar con el financiamiento de este tipo de investigación si realmente nos sentimos comprometidos con la frase ‘todos deben volver a casa’”.

Casey Grant, Ingeniero Profesional, es Director de programa de la Fundación de Investigación de Protección contra Incendios.

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