Armas de destrucción masiva
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Bomberos / Socorristas

Armas de destrucción masiva

Por Hallie Ephron Touger

La NFPA juega un papel clave protegiendo a las brigadas de respuesta inmediata que responden ante incidentes terroristas ocurridos en el país.

Todo puede comenzar simplemente con una llamada a un servicio de emergencias médicas solicitando ayuda para alguien con dificultades para respirar. Sin que exista una explosión fuerte, ni una llamada de amenaza a las autoridades, sin ninguna indicación para el personal que responde que indique que se encuentra próximo a enfrentar un incidente terrorista. Antes de que se den cuenta de lo ocurrido, las brigadas de respuesta inmediata pueden estar expuestas a una sustancia química letal o a un agente biológico.

Durante los últimos cinco años, todas las comunidades de los Estados Unidos han despertado a la realidad de que responder a lo impensable, un acto terrorista que involucre Armas de Destrucción Masiva (ADM), constituye una responsabilidad local. Ninguna fuerza federal aparecerá para hacerse cargo. De hecho, pueden pasar varias horas antes que los militares o el FBI lleguen para ofrecer soporte técnico y asistencia en el manejo de la crisis. Lo que ocurra en los primeros minutos puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.

Desde la ciudad más pequeña hasta la más grande, las comunidades de los Estados Unidos deben contar con los planes básicos, el entrenamiento y el equipamiento necesarios para responder con eficacia ante el terrorismo con ADM. La coordinación entre jurisdicciones, incluyendo las fuerzas de la ley, servicios de incendios y rescate, salud privada y pública, inteligencia militar y agencias federales, también es esencial.

La NFPA, con sus códigos y normas probados a través del tiempo, y basados en el consenso, su proceso de desarrollo de normas y su historia de liderazgo en la definición de normas para el manejo de materiales peligrosos, ha adquirido nuevamente un rol de liderazgo para asegurar que las brigadas de respuesta inmediata tengan los conocimientos, la vestimenta y el equipo de protección adecuados para responder ante actos terroristas con ADM.

El Congreso toma medidas
Tres hechos hicieron que el Congreso tomara conciencia de la necesidad de contar con brigadas nacionales de respuesta inmediata: la bomba del World Trade Center en Nueva York en 1993, el ataque con gas nervioso Sarin en el subterráneo de Tokio en 1995 y la bomba del Edificio Federal Alfred P. Murrah de la ciudad de Oklahoma. Este último hecho, en particular, golpeó a la mayoría de los americanos, haciéndoles tomar conciencia de la falsedad del sentido de seguridad que los había llevado a pensar que "esto no podría ocurrir aquí". Si ocurrió en la ciudad de Oklahoma, podría suceder en cualquier parte, y la mayoría de las comunidades no contaban con equipamiento adecuado ni estaban preparadas para este tipo de emergencias.

En 1996 el Congreso aprueba el Acta para las Armas de Destrucción Masiva, la cual requiere que el Departamento de Defensa ayude en la preparación del personal de emergencias federal, estatal y local que debe responder frente a incidentes que involucran terrorismo químico, biológico, radiológico, nuclear y explosivo (QBRNE). Se destinaron fondos para ofrecer entrenamiento, soporte técnico, equipamiento y para realizar simulacros que les permitieran estar preparados.

Como respuesta, el Departamento de Defensa comenzó formando unidades con 22 miembros de la Guardia Nacional, denominadas Equipos de Apoyo Civil (EAC), que estaban disponibles para entrar en acción y responder en cualquier lugar del país. Los EAC se encuentran organizados, equipados, y entrenados para apoyar a las autoridades locales en el manejo de las consecuencias, una vez que la crisis inicial de un ataque terrorista con ADM ha sido controlada. Dependen del control estatal, por lo cual pueden desplegarse rápidamente, sin autorización federal.

Equiparse para la interoperabilidad
Cuando la Oficina de Integración del Programa de Manejo de Consecuencias del Departamento de Defensa comenzó a equipar los EAC, su objetivo final era proveerlos con un equipamiento que les permitiera trabajar conjuntamente con las autoridades locales. Sin embargo, el Departamento de Defensa pronto descubrió lo que las agencias civiles ya habían descubierto al intentar gastar los fondos asignados para equipamiento: no existía consenso respecto del equipamiento necesario.

El equipo de protección presente en el mercado no estaba certificado por ninguna norma ampliamente aceptada y las normas militares habían sido diseñadas para el campo de batalla, no para los tipos de espacios cerrados donde un evento con ADM tiene probabilidades de ocurrir. Las normas NFPA se referían al equipamiento de protección requerido para incendios y materiales peligrosos, de modo que los incómodos trajes de protección que cumplían con las normas NFPA no se adaptaban a las necesidades del personal de emergencias médicas, que requieren de un alto grado de destreza manual para atender a las víctimas.

"Necesitábamos equipos adaptados a nuestra labor, y una atmósfera controlada más relajada, que nos permitiera tomar un riesgo aceptable", dice Eric Hahn del Departamento de Policía de Boston, Massachusetts. Nos explica que las brigadas policiales de respuesta inmediata buscaban un menor nivel de protección, que siguiera siendo adecuado, además de económico y simple de usar.

Las comunidades se dieron cuenta de que la escala de respuesta a los incidentes con ADM exigía trabajar conjuntamente con comunidades vecinas, además de los gobiernos estatales y federales. Toda compra de equipamiento debía ser compatible con los equipos utilizados por las entidades de apoyo.

Charles Bell del Comando de Sistemas de la Marina de los Estados Unidos recuerda haber pedido consejo a la comunidad civil de respuesta inmediata al momento de equipar a las Unidades de Guardias Nacionales.

"Resultaba más sensato entrenar a nuestras pequeñas unidades de la Guardia Nacional de modo que pudieran trabajarar y operar con la comunidad civil, que cambiar el modo de pensar de 20.000 jefes de bomberos y hacer que ellos trabajaran con nosotros", dice Bell. "De modo que informamos a los oficiales de manejo de consecuencias del Departamento de Defensa qué equipamiento utilizaban las comunidades".

Bell invitó a los oficiales con mayor experiencia que pudo encontrar a discutir sobre el tema. Incluyó brigadas de respuesta inmediata de todo el país provenientes de los servicios de bomberos, policía y de la comunidad médica, además de representantes de las agencias civiles como la NFPA, el Instituto Nacional de Normas y Tecnología (NIST), la Administración de Seguridad e Higiene Ocupacional (OSHA) y el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene Ocupacional (NIOSH).

"Nos reunimos en octubre de 1988 con la intención de desarrollar una lista de equipo genérico normalizado que pudiera operar conjuntamente con las diferentes agencias".

Luego de una reunión inicial, el grupo contaba con un listado rudimentario.

"Habíamos cumplido con nuestro trabajo original, pero necesitábamos profundizar en el tema", dice Bell.

Establecimiento del IAB
Esto fue el inicio del Consejo Inter Agencias para la Normalización de Equipamiento e Interoperabilidad (InterAgency Board for Equipment Standardization and InterOperability o IAB). El resultado de esta primera reunión fue la Lista de Equipo Normalizado, utilizada hoy como guía para el equipamiento de las brigadas de respuesta inmediata, e incluida en los paquetes de aplicación de subsidios para el equipo de Apoyo Estatal y Local al Aprestamiento Interior de la Oficina del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.

La Lista de Equipo Normalizado describe los niveles de protección necesarios para niveles de riesgo definidos, sin mencionar productos específicos. Se actualiza en el informe anual del IAB y se publica en su sitio web, www.iab.gov.

"La Lista de Equipo Normalizado comenzó viéndose como una lista de compras realmente costosa", dice Julie Holt de Battelle, quien coordina el trabajo del IAB. "Hoy es algo a lo que la gente presta atención".

Actualmente, el IAB se reúne trimestralmente, tiene alrededor de 80 miembros, incluyendo 35 brigadas de respuesta inmediata, que representan a más de 48 organizaciones locales, estatales y federales.

"El IAB es único", dice John Frank del Departamento de Justicia, quien ha estado al servicio del IAB desde su inicio. "Es un grupo de trabajadores de alto nivel, deseosos de arremangarse y trabajar".

El IAB ofrece una oportunidad de preparación adecuada, en parte compartiendo sus tácticas y tecnología.

Robert Murphy, Cuarto Subteniente, jefe y oficial de servicios de emergencias de la Fuerza de Respuesta ante Incidentes Químicos y Biológicos (CBIRF) de los Marines de los Estados Unidos es asesor del IAB.

"La función de la CBIRF es tomar el equipamiento de protección personal que usan los militares y transformarlo en equipamiento civil", nos dice Murphy. Para asegurarse que los Marines pueden trabajar con las brigadas locales de respuesta inmediata, la CBIRF utiliza las normas NFPA de respuesta a incidentes con materiales peligrosos.

El IAB ha colaborado para lograr que el equipamiento de protección sea más asequible para las agencias civiles, permitiéndoles adquirirlo a través del sistema de adquisiciones militar. El IAB facilita también el uso de laboratorios militares para el ensayo de los equipamientos de agencias civiles.

Por medio de un foro de discusión, el IAB permite que las brigadas locales de primera intervención posean un medio para hacer conocer sus necesidades.

"Podemos presentar una necesidad inmediata y demostrar que tenemos una economía de escala, porque muchos de nosotros necesitaremos la misma cosa", dice el Jefe de Batallón Ron Watson del Departamento de Bomberos del Condado de Los Angeles. "Luego podemos lograr que se investigue, fabrique y entregue el material en tiempos razonables. No existe otra organización que haya tenido este efecto sobre la industria".

El papel de la NFPA
La NFPA es un participante importante en el IAB. "La NFPA ofrece una perspectiva única y posee una visión panorámica de las normas en general", dice Bell quien ha participado del IAB desde sus comienzos.

Stephen N. Foley, especialista principal del servicio de bomberos de la NFPA, juega un rol fundamental como presidente del comité coordinador de normas del IAB.

"El trabajo de mi comité es identificar las normas existentes y las normas que requieren ser desarrolladas, modificadas o revisadas", dice Foley. "La NFPA ha firmado un acuerdo de entendimiento con NIOSH, OSHA, EPA y NIST, que establece que no habrá competencia ni conflicto entre las organizaciones en cuanto al desarrollo de las normas referidas a los riesgos QBRNE".

Mientras que se ha otorgado al NIOSH el liderazgo en el ensayo y certificación de equipos de protección respiratoria, la NFPA posee el liderazgo en la creación de normas para la vestimenta y equipos básicos de protección personal para el manejo de incidentes químicos o biológicos.

Para comenzar, el comité técnico de la NFPA sobre materiales peligrosos efectuó, para referirse a las respuestas ante incidentes QBRNE, una revisión de las normas existentes sobre materiales peligrosos. Se incluyeron las normas NFPA 471, Respuesta a Incidentes con Materiales Peligrosos; NFPA 472, Competencia Profesional de las Brigadas de Respuesta Inmediata con Materiales Peligrosos; y NFPA 473, Competencia Profesional de Servicios de Emergencias Médicas que Responden a Incidentes con Materiales Peligrosos.

Para poner rápidamente las cosas en su lugar, el comité técnico NFPA sobre vestimenta y equipamiento de protección personal enmendó la norma NFPA 1991, Conjuntos de Protección contra Vapores para Emergencias con Químicos Peligrosos, para incluir una aplicación para la protección frente a los agentes de la guerra química y biológica.

Este comité técnico se dedicó luego al desarrollo de una nueva norma, la NFPA 1994, Conjuntos de Protección para Incidentes de Terrorismo Químico o Biológico, de aplicación para las brigadas de respuesta immediata. La norma se orienta hacia trajes que puedan ser transportados en los vehículos de respuesta ante emergencias.

"Queríamos que pudieran llevar un paquete sellado, abrirlo y saber que contaban con una vestimenta simple, diseñada para ofrecerles la protección que necesitaban", dice Bruce W. Teele, personal de enlace de la NFPA para las normas NFPA 1991 y NFPA 1994.

Para el desarrollo de la norma NFPA 1994, el comité trabajó con el Comando Químico y Biológico del Soldado de la Armada de los Estados Unidos (SBCCOM), autoridad militar en equipamiento de protección.

La norma NFPA 1994, que fue aprobada por los miembros NFPA durante el Congreso y Exposición Mundial de Seguridad contra Incendios 2001 de la NFPA el pasado mes de mayo, define tres niveles de protección. Un traje totalmente encapsulado Clase 1, por ejemplo, podría ser utilizado por las brigadas de respuesta inmediata al evaluar la situación, mientras que un traje Clase 3 podría ser utilizado por las brigadas de respuesta inmediata que trabajan en la periferia.

La norma NFPA 1994 permite que los servicios de bomberos, policía y proveedores de servicios de emergencias médicas compren vestimenta de protección que cumpla con los requisitos NFPA para amenazas químicas y biológicas.

"Todo equipo fabricado según las normas NFPA debe estar certificado por una entidad independiente", dice Teele. "Esto significa no sólo ensayar y evaluar el producto, sino también adherirle una marca que certifique el cumplimiento de la norma NFPA correspondiente. Esto proporciona un programa de seguimiento ISO-9000, que verifica que la producción en curso siga cumpliendo también la norma".

El doble rol de Teele como personal de enlace del comité NFPA y miembro del subgrupo IAB sobre equipo de protección personal y operativo, garantiza que la norma NFPA sea directamente compatible con la Lista de Equipo Normalizado del IAB.

Entrenamiento de acuerdo 
Un evento real con ADM no es el lugar para realizar un entrenamiento. Actualmente, el entrenamiento de las brigadas de respuesta inmediata se basa fundamentalmente en las normas NFPA.

Charles Wright, miembro del comité técnico de la norma NFPA 472, maneja el desarrollo del entrenamiento en ADM de los empleados y personal de emergencia que trabaja a lo largo de las vías férreas del Union Pacific Railroad.

"Las ADM son sólo materiales peligrosos con una intención", dice Wright, citando al Jefe de Batallón de Chicago Gene Ryan. Wright y su personal utilizan las competencias definidas en las normas sobre materiales peligrosos de la NFPA, conjuntamente con un análisis de las tareas propias de cada labor, como base para determinar los objetivos del entrenamiento provisto. Además, Union Pacific ha entrenado de acuerdo con estos objetivos a más de 140.000 personas que no pertenecían a la empresa.

Jerry Laughlin, enlace del personal de la NFPA para los comités técnicos de respuesta ante materiales peligrosos de la NFPA, indica que un incidente con ADM es también la escena de un crimen.

"El ser la escena de un crimen agrega un nuevo giro al incidente, incluyendo la necesidad de documentación legal y de una cadena de custodia", dice Laughlin. "Los muchachos del Haz-Mat deben aprender acerca de nuevos materiales peligrosos, tales como agentes neurotóxicos, hemotóxicos, agentes asfixiantes, agentes biológicos, toxinas e irritantes, y desecantes. Estos son todos materiales peligrosos que debíamos considerar en el pasado, pero las ADM implican un campo de acción mucho mayor.

Los simulacros ofrecen a las brigadas de respuesta inmediata la emergencia y la oportunidad de practicar y ensayar la eficacia de sus planes. Los miembros del IAB y sus organizaciones han participado de ejercicios antiterrorismo interior a gran escala, ordenados por el Congreso, en los cuales toman parte oficiales del más alto nivel, gerentes de emergencias, brigadas de respuesta inmediata y personal de la ley. Involucran ejercicios de varios días para el manejo de la crisis y sus consecuencias, participando varias agencias de diferentes ciudades. Los ejercicios también se desarrollan en el ámbito comunitario.

"Como rutina, desarrollamos ejercicios interdepartamentales de simulación y en aulas", dice el Jefe de Batallón Watson del Departamento de Incendios del Condado de Los Angeles. En un ejercicio de simulación, los individuos clave se sientan y "caminan" a través de un escenario.

"Los ejercicios constituyen una parte crítica de nuestra preparación", dice el Teniente de la Policía de Boston Eric Hahn. "El primero es siempre una llamada para ‘despabilar' a la gente. Hemos aprendido que, si no participan todos, no vale la pena jugar".

Algunas ciudades han enviado a sus brigadas de respuesta inmediata a entrenarse en Fort McLellan, Alabama, donde experimentan el entrenamiento con agentes reales.
"Para la graduación, lo introducen en un ambiente con gas Sarin. Esto constituye una verdadera inyección de confianza. Una vez que se es consciente de que se puede sobrevivir, el nivel de miedo desciende bruscamente", dice Hahn.

Las comunidades pequeñas también ejercitan su nivel de preparación. Gregg Noll, consultor y miembro del comité técnico sobre materiales peligrosos de la NFPA, participa en los ejercicios de las fuerzas especiales regionales de antiterrorismo.

"En el centro de Pensilvania contamos con fuerzas especiales antiterrorismo en ocho condados", dice. "Los escenarios pueden fácilmente superar los de una única jurisdicción. Hemos realizado ejercicios químicos y biológicos, y un ejercicio de comando unificado donde quienes toman las decisiones en las agencias líderes trabajan en forma conjunta. Todos se sienten más preparados para enfrentar un incidente real".

La NFPA continua siendo una pieza clave para asegurar que las brigadas de respuesta inmediata cuenten con la protección necesaria para responder a un acto terrorista con ADM. Con su historia de normas basadas en el desempeño, ampliamente aceptadas, fundamentales al momento de la toma de decisiones, a las que se hace referencia en las guías OSHA, la NFPA se ha ganado un lugar en la mesa de discusiones.

Como dice el representante de la NFPA Stephen Foley, "la mayor parte de la gente no es consciente de nuestro compromiso en el área de la seguridad nacional. Resulta importante subrayar que la NFPA es un participante clave en la provisión de las normas que protegerán a las personas que responden ante este tipo de incidentes"

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