Una década de diferencia
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Bomberos / Socorristas

Una década de diferencia

Por Fred Durso, Jr.

september 11 498x206Luego de los ataques terroristas del 11 de septiembre, la NFPA lanzó una campaña generalizada con la finalidad de fortalecer los códigos y normas que aseguran una mayor seguridad para los socorristas, el entorno construido, el estado de preparación para la emergencia, entre muchas otras consideraciones. Diez años después, los esfuerzos continúan—asegurando cada vez más seguridad para los Estados Unidos.

11/9: INFORME ESPECIAL 10° ANIVERSARIO

Es un caluroso día de julio en el centro de Brooklyn, ubicado al otro lado de East River desde Lower Manhattan. El jefe de bomberos Salvatore Cassano está acompañando a un periodista

en un recorrido por el cuartel del Departamento de Bomberos de la Ciudad de Nueva York (FDNY, por sus siglas en inglés). Abre la puerta de una pequeña sala, no mucho mayor al tamaño de un par de oficinas de medida habitual, llena de gabinetes con ruidosos servidores para computadoras. Hace 10 años, el 11 de septiembre, era ésta la sala que albergaba el centro de operaciones del FDNY. En ese entonces, Cassano era jefe asistente, y éste fue el lugar desde donde intentó monitorear lo que sucedía del otro lado del río en el World Trade Center luego de que un avión secuestrado, y luego otro, impactaran contra las torres. “Teníamos unos pocos teléfonos, un par de televisores, y eso era todo”, cuenta. “Yo intentaba no solo comprender lo que sucedía en esos 16 acres de espacio [6.5-hectáreas], sino también localizar a nuestra gente, saber en qué hospitales se encontraban. Esta información no se encontraba al alcance de nuestras manos”.

Cassano, de 66 años, es el oficial de bomberos de más alto rango en la ciudad, un puesto que asumió el año pasado con la culminación de sus 42 años en el FDNY. Amable, pero con voz de mando, habla con un rápido acento neoyorkino, hace bromas y saluda a los transeúntes. Pero su aire risueño se modifica instantáneamente cuando surge el tema del 11/9. Ahí es cuando sus rasgos, remarcados por una cabeza afeitada y un bigote agrisado, parecieran mostrar el cansancio de sus décadas como bombero de la ciudad de Nueva York, y el peso de un día particularmente trágico. Un 11/9, Cassano perdió 343 de sus colegas del FDNY. Su voz se quebranta cuando menciona a un amigo y compañero, bombero del FDNY, que falleció recientemente. “Cáncer de esófago”, dice Cassano sombríamente. Los dos trabajaron hombro con hombro en el sitio del World Trade Center ese 11/9, recuerda, y la enfermedad podría estar ligada a una exposición peligrosa en el lugar y en los días y semanas siguientes al derrumbe de las torres. “Diez años después, el evento aún nos sigue impactando todos los días”, sostiene.

Cassano cierra la puerta de la sala de servidores. “Allí es donde estábamos”, dice, corriéndose hacia el hall, “y aquí es donde estamos ahora”.

Ingresa en una gran sala vidriada, tenuemente iluminada y dominada por cinco grandes pantallas en el muro delantero. Este es el centro de operaciones de $17 millones de dólares del FDNY que se inauguró en el año 2005, luego de que los eventos del 11/9 dejaron dolorosamente en claro que los recursos de monitoreo y comunicaciones del FDNY no estaban a la altura de una emergencia de la envergadura de los ataques al World Trade Center. Las pantallas despliegan una lista de incendios actuales y otros incidentes de los cinco distritos de la ciudad de Nueva York, fotografías del exterior de edificios de la ciudad tomadas de Google Maps, imágenes en vivo de las transitadas calles de Nueva York, y transmisiones de noticias nacionales. Una media docena de empleados del FDNY monitorean las pantallas mientras contestan los teléfonos y analizan los datos de sus propias computadoras. Existe una enorme distancia respecto de las rudimentarias herramientas con las que Cassano debió trabajar hace una década, y sirve de ejemplo para comprender cómo evolucionó el FDNY en la etapa que siguió al 11/9.

La NFPA ha tenido su propia evolución en la década que le siguió a uno de los momentos más terribles de la historia de los Estados Unidos. Ese día, casi 3,000 personas perdieron la vida en los ataques al World Trade Center, al Pentágono, y en el vuelo comercial que impactó cerca de Shanksville, Pensilvana. Una gran cantidad de nuevas disposiciones se incorporaron a los códigos y normas de la NFPA como resultado directo del 11/9, cambios que han modificado la seguridad edilicia, la seguridad de socorristas, y mucho más. Un nuevo comité de la NFPA le ha otorgado una nueva dimensión a la seguridad para edificios de gran altura, fortaleciendo los códigos de la NFPA sobre seguridad humana y edificación. Se han efectuado mejoras significativas en uniformes y equipos de respiración para los bomberos. Gracias a estas disposiciones se resguardan a sus usuarios contra una serie de amenazas químicas, radiológicas, biológicas, explosivas y nucleares. También se está debatiendo el tema del rol de los ascensores durante emergencias en edificios de gran altura. Agencias y oficinas federales conformadas después del 11/9 han reformulado el concepto de preparación para la emergencia utilizando la NFPA 1600, Norma para el manejo de desastres/emergencias y programas para la continuidad de los negocios, para colaborar en el lanzamiento de una campaña diseñada para aumentar la seguridad pública y la preparación para emergencias en todo el país.

“El 11/9 será siempre recordado como uno de los peores días de la historia de los Estados Unidos, y seguramente también como uno de los días más importantes en la historia de la NFPA, debido a nuestro largo y contundente apoyo a la preparación para emergencias, a la posterior salvaguarda del entorno construido y al sostén de los socorristas que surgieron producto de los ataques”, dice James Shannon, Presidente de la NFPA. “La NFPA ha desempeñado un papel muy importante en los esfuerzos a nivel nacional, con el fin de hacer todo lo posible para prepararnos, en caso de que algo como lo ocurrido aquél 11/9 volviera a suceder”.

En este décimo aniversario del 11/9, tres puntos sobresalen como ejemplos del rol preponderante que tuvo la NFPA para colaborar en la creación de una amplia cultura de la seguridad: las comunicaciones y la interoperabilidad para los socorristas, la seguridad en edificios de gran altura, y la preparación para la emergencia. Cada uno de estos, es producto del 11/9, y cada uno de ellos es central en el legado de seguridad de tal evento—un legado que promete dar forma a las iniciativas para la seguridad humana y contra incendios en los años venideros.

Seguridad para socorristas 
Los aviones que irrumpieron en el espacio nacional aquél 11/9, dieron a los socorristas un nuevo sentido en tanto a los límites que podrían traspasar los terroristas con la intención de desestabilizar la sociedad estadounidense. Los departametnos de bomberos y organizaciones relacionadas, incluida la NFPA, tomaron conciencia de la necesidad de encontrar un enfoque contra todo riesgo como respuesta a la emergencia delineando procedimientos y protecciones contra amenazas de tal magnitud como la guerra química y biológica.

Desde el 11/9, los comités de la NFPA han trabajado en una cantidad de disposiciones de códigos que dan tratamiento a este enfoque contra todo riesgo. NFPA 1981, Norma para Aparatos respiratorios auto-contenidos de circuito abierto para incendio y servicio de emergencia, por ejemplo, ahora requiere que todos los equipos de respiración auto contenidos adhieran a certificaciones que aseguren protección respiratoria contra ataques químicos, biológicos, radiológicos y nucleares. Las disposiciones en NFPA 1851, Norma para la selección, cuidado y mantenimiento de la vestimenta de protección para el combate de incendios estructurales y de aproximación al combate de incendios, ahora abordan la limpieza y descontaminación de los equipos de protección personal afectados por tales amenazas. Y NFPA 1561, Servicios de emergencia del sistema de manejo de incidentes, establece los requisitos para utilizar terminología de “texto no encriptado” durante un incidente en lugar de códigos de radio, con la intención de brindar un panorama mucho más claro de lo que está ocurriendo verdaderamente en el sitio de los eventos.

No obstante, ninguna cuestión relativa a los socorristas, recibió mayor debate, que la capacidad de comunicación, especialmente lo que se conoce como “interoperabilidad”, la habilidad de enviar y recibir mensajes urgentes durante un incidente de emergencia lo más pronto posible. “El darle a todos una radio portátil no constituye la respuesta a la interoperabilidad posterior al 11/9”, dice Ken Willette, gerente de la división para la protección pública contra incendios de la NFPA. “Se requieren procedimientos operativos óptimos además de una infraestructura bien desarrollada para sostener esta tecnología”.

La noción de interoperabilidad de Willette ejemplifica la razón por la cual el viejo centro de operaciones del FDNY necesitaba una mejora. Dado que únicamente monitoreaba e informaba sobre las actividades diarias del FDNY, el antiguo centro carecía de infraestructura y capacidad de comunicación para prestar soporte a la coordinación entre agencias y al planeamiento operativo de toda la ciudad. Esto fue lo que reveló el informe del año 2002, Aumento de la Preparación para Emergencias en el FDNY, también conocido como el informe McKinsey, que analizaba las tácticas de respuesta del departamento el dia 11/9 y sugería mejoras en las comunicaciones y tecnología interoperables, e incluia el desarrollo de un nuevo centro de operaciones.

En el nuevo centro de operaciones, el FDNY ha creado un centro neurálgico de información que puede poner a mano del departamento una gran cantidad de datos clave. En un día típico, el centro rastrea 1,400 incendios y 3,500 salidas de servicios médicos de emergencia. Incendios con alarmas múltiples y otros incidentes importantes se monitorean con mayor atención que otros; en la actualidad se envían a la escena vehículos especiales equipados con cámaras que captan imágenes para el centro de operaciones a medida que los trabajadores sacan partido a las bases de datos para una mayor información. La Oficina de Construcciones, por ejemplo, puede informar al FDNY sobre el tipo de edificio que se está incendiando, cuánta gente se encuentra en cada piso, y cualquier violación edilicia que merezca ser mencionada. La base de datos de la Oficina de Protección Medioambiental los informa si una propiedad comercial contiene algún producto químico registrado en el edificio. El FDNY también cuenta con 1,300 copias de planos de edificios de gran altura, información sobre el plan de acción para emergencias del edificio, y contratos para obtener imágenes en vivo de los helicópteros de noticias. “Queremos verlo en vivo, escucharlo en vivo, queremos ver cómo se ve en un marco geoespacial”, dice Timothy Herlocker, quien dirige al director de operaciones del FDNY. “Le presentamos al comandante del incidente toda esta información”—el tipo de información por la cual Cassano se desesperaba aquél 11/9.

La ciudad de Nueva York también ha tomado medidas para modificar la forma en que se envía este tipo de información. En el año 2009, la ciudad lanzó la Red de Información Inalámbrica de la Ciudad de Nueva York (NYCWiN, por sus siglas en inglés), un sistema de $358 millones de dólares que ofrece a las agencias de seguridad pública de la ciudad información en tiempo real —imágenes en vivo, ubicación automática vehicular, bases de datos de la ciudad—vía una red inalámbrica de banda ancha. La red fue la respuesta a otra recomendación en el informe McKinsey después de constatar la manera en que habían colapsado las redes inalámbricas comerciales aquel 11/9 y que impidieron a los socorristas recibir información crucial.Además de esto, las comunicaciones de radio durante los esfuerzos de rescate en las torres del World Trade Center fueron problemáticas, dado que los jefes de bomberos que se asentaron en el vestíbulo de la Torre 1 recibían únicamente información esporádica de los equipos enviados al interior de los edificios. El informe McKinsey también establece que cuando se derrumbó la Torre 2, el primer jefe de batallón en el puesto de operaciones de la Torre 1, ordenó por radio la evacuación de ese edificio, pero muchos de los bomberos no lo oyeron. Para asegurar que las líneas de comunicación sean claras y no tengan obstrucciones, el nuevo sistema inalámbrico está diseñado únicamente para el uso de las agencias de la ciudad.

“Por su naturaleza las radios punto a punto están limitadas a un área geográfica específica”, dice Steven Harte, comisionado asociado de tecnologías inalámbricas para el Departamento de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información de Nueva York. “Lo que hemos podido hacer a través de la NYCWiN es puentear esa limitación. Sin importar dónde nos encontremos en la ciudad, se puede buscar el canal de radio y escuchar el audio que se esté transmitiendo por la NYCWiN, y enterarse en forma inmediata de lo que está sucediendo en tiempo real”. El sistema también puede ayudar a bomberos en situación de emergencia. En el caso de una llamada de emergencia, el nuevo Sistema Electrónico de Asignación de Responsabilidades en el Sitio del Incendio del departamento, puede localizar, mediante dispositivos de rastreo ubicados en los equipos de los bomberos, el lugar desde donde se originó el llamado y enviar esta información directamente a la computadora portátil del que está comandando el incidente.

En la última década, otros avances tecnológicos han mejorado la interoperabilidad dentro del país. Mediante subsidios estatales, las agencias del servicio de bomberos de Massachusetts pudieron adquirir unidades de comunicación en el campo, que transmiten datos a todos los socorristas en la escena del incidente. “Luego del 11/9, nos preguntábamos, ‘¿Cómo podemos proteger a nuestros socorristas?’” cuenta Willette. “Creo que todo lo que hacemos con el objetivo de brindar mayor seguridad a nuestra comunidad y mayor seguridad a los Estados Unidos, es un tributo perdurable al legado de todos aquellos que perdieron su vida ese día”.

Seguridad edilicia en edificios de gran altura 
En el 2005 y 2008 el Instituto Nacional de Normas y Tecnología (NIST) divulgó su acotación sobre la investigación de tres edificios —las torres de 110 pisos, y el Edificio 7 de 47 pisos — que se derrumbaron el 11/9 en el World Trade Center. Nomás que en el informe del 2005 surgieron 30 recomendaciones para NFPA y otras organizaciones de desarrollo de normas para dar tratamiento a situaciones tales como el diseño, la construcción y mantenimiento de los nuevos edificios de gran altura como a la respuesta a la emergencia y evacuación.

Para el momento en que se emitieron los informes la NFPA ya había abordado una cantidad de recomendaciones del NIST en sus códigos y normas —muchas de ellas atribuíbles al Estudio de Desempeño de los Edificios del World Trade Center de FEMA, que fue publicado en mayo del año 2002— y otros ya estaban siendo considerados para ser incluidos. “El personal de la NFPA y los comités técnicos evaluaron en dónde se encontraban parados en el momento en que fueron publicadas las recomendaciones, y encontraron que estábamos muy bien parados”, comenta Kristin Collette, ingeniera de protección contra incendios de la NFPA. Debido a estas recomendaciones, una cantidad de modificaciones importantes de seguridad humana ya se habían establecido o se estaban debatiendo para su inclusión en los códigos”.

 Considerando el impacto potencial que estas modificaciones podrían tener en sus códigos y normas, en el 2004, la NFPA reunió a un equipo de ingenieros, arquitectos, funcionarios de departamentos de bomberos, y grupos de representación pública para formar el Comité de Asesoría para la Seguridad en Edificios de Gran Altura (HRBSAC, por sus siglas en inglés). El comité se formó con el fin de desarrollar propuestas y comentarios públicos en principio para NFPA 1, Código de Incendios; NFPA 101®, Código de Seguridad Humana; y NFPA 5000®, Código de Seguridad y Construcción de Edificios. El comité también colaboró con NFPA, con el propósito de priorizar las recomendaciones del NIST.

“Contamos con un comité interesante”, dice el presidente del HRBSAC Jim Quiter, director de la firma consultora Arup. “Está compuesto por personas que creen que hay mucho por hacer para lograr que los edificios de gran altura sean más seguros, asi como por aquellas personas que piensan que el status quo está bien, porque el 11/9 fue un evento inusual”.

Los miembros del comité han trabajado para encontrar una posición intermedia para considerar cual de los elementos de seguridad de los edificios de gran altura puedan ser modificados o mejorados. En su primera reunión en el año 2004, el comité elaboró un concepto para identificar las mejoras a los diseños de los edificios de gran altura que podrían ser aplicados de manera voluntaria por los propietarios de los edificios. El concepto, denominado Liderazgo en Diseño de Seguridad Humana, identificó 12 áreas donde las disposiciones del código podrían ser profundizadas. El concepto fue posteriormente refinado en un proyecto de la Fundación para Investigaciones de Protección contra Incendios (FPRF) en 2007.

La NFPA ha actuado en una cantidad de recomendaciones del NIST. El comportamiento del marco estructural de un edificio y sistema de soporte como un todo bajo severas condiciones de carga, tal como un evento de incendio, dio por resultado la adopción del enfoque de “marco estructural” en el NFPA 5000, el cual requiere un mayor escrutinio de los miembros estructurales primarios y secundarios, como también de las conexiones que unen este marco. La recomendación del NIST para mejorar la evacuación del edificio resultó en una modificación que aumentó el ancho de la escalera de salida cuando se esperaba que una carga acumulativa de 2000 ocupantes o más utilizaría la escalera.

Recientemente también se han completado disposiciones del código que contemplan el uso de ascensores para la evacuación de ocupantes durante emergencias. En el 2004, la Sociedad Estadounidense de Ingenieros Mecánicos formó dos equipos de tareas incluyendo representantes de la NFPA, para analizar las características necesarias para la operación segura de ascensores, como medio de evacuación para los ocupantes del edifcio así como también para los socorristas para el acceso al edificio durante una emergencia. Los resultados generaron que los comités correspondientes a NFPA 101 y NFPA 5000 trasladaran las disposiciones sobre ascensores para la evacuación de ocupantes de la edición 2009 de los códigos hacia afuera del anexo y hacia dentro del cuerpo de las ediciones 2012. La detección de humo en el hueco de la escalera, sala de máquinas, o vestíbulos, impide que los ascensores sean utilizados durante un incendio, y los edificios deben satisfacer todos los requisitos de egreso sin depender de los ascensores. 

Preparación para la emergencia 
En el 2003, en el segundo aniversario del 11/9, la NFPA, el Instituto Nacional Estadounidense de Normas, la Comisión Nacional sobre Ataques Terroristas en los Estados Unidos (también conocida como la Comisión del 11/9), y otros, se reunieron en Nueva York, a dos cuadras de la Zona Cero, para debatir de qué manera el sector privado podría encontrarse mejor preparado para otro ataque terrorista. Donald L. Schmidt, presidente del Comité Técnico de la NFPA sobre el Manejo de Emergencias y Continuidad de los Negocios, ofreció una presentación sobre la NFPA 1600®, Manejo de desastres/emergencias y programas para la continuidad de los negocios, la cual establece procedimientos de preparación y recuperación de las actividades, como consecuencia de desastres causados por el hombre, desastres basados en la tecnología, o desastres naturales. Schmidt había estado más cerca del desastre del 11/9 que la gran mayoría; era un empleado de Marsh USA desde hacía 20 años, una filial de Marsh & McLennan, una compañía de seguros que vio morir a 295 de sus empleados en el World Trade Center el 11/9. Se suponía que Schmidt debía participar en un seminario sobre respuesta a la emergencia y continuidad de los negocios en la Torre 1 ese día, pero había tenido que trasladarse a otro sitio para incluir a más inscriptos.

En el Informe de la Comisión del 11/9 2004, realizado sobre la reunión del 2003, surge la recomendación de alentar al sector privado a adoptar la NFPA 1600. Luego de su conformación en el 2003, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que integraba la Agencia Federal para el manejo de la Emergencia (FEMA) y otros 21 departamentos y agencias bajo una misma entidad, también asignó la utilización de NFPA 1600 para ser utilizada como criterio para el programa de Certificación y Acreditación para la preparación del Sector Privado Voluntario (PS-Prep). Iniciado en el año 2007 por las Recomendaciones para la Implementación de la Ley de la Comisión 11/9 y gerenciado por FEMA, el PS-Prep habilita que las entidades certifiquen los planes y preparativos para las actividades del sector privado de manera tal que cumplan con los requisitos de NFPA 1600 y otras normas que promuevan el manejo de la emergencia y la continuidad de los negocios.

“Es esperanzador que PS-Prep mejore la preparación del sector privado”, dice Schmidt, CEO de Preparedness, LLC, una consultora con sede en Massachusetts especializada en el área. “El PS-Prep ha generado un gran interés. Muchas compañías, especialmente grandes compañías, están revisando sus programas de preparación y utilizando la NFPA 1600 y otras normas para evaluarlos”.

Schmidt también está trabajando con personal de la NFPA para actualizar la parte correspondiente a la campaña “Ready Business” de Ready.gov, una campaña de servicios públicos de FEMA que educa a los estadounidenses a prepararse, responder y recuperarse de emergencias, incluidos ataques terroristas, utilizando elementos de la NFPA 1600. Lanzada por el DHS en el 2004, Ready Business ofrece información sobre la preparación y resiliencia en los negocios —mensajes departamentales que han recibido considerablemente más atención en la década que le siguió al 11/9.

El DHS, por su parte, continúa incorporando códigos y normas de la NFPA. Ha adoptado 27 de las normas NFPA, incluida la NFPA 1600 y una cantidad de normas que dan tratamiento sobre equipos de protección personal para socorristas. “Acabamos de finalizar nuestra séptima revisión del programa anual de normas adoptadas por el DHS”, dice Bert Coursey, ejecutivo de normas del DHS. “Nuestra sensación es que todas estas organizaciones de normas que trabajan con el DHS han realmente avanzado un peldaño, aumentando el cuerpo de normas para la seguridad pública y preparación de la nación”.

A pesar de todos los esfuerzos, la experiencia de Schmidt lo lleva a expresar una advertencia tajante. “Si tomamos en cuenta la forma en que las personas hoy manejan los desastres en sus instalaciones y comunidades”, dice, “muchos negocios no se encuentran adecuadamente preparados aún”.

De ahora en más
Es la hora pico vespertina en Lower Manhattan, y una multitud de trabajadores de oficina se abre paso por bulliciosas calles y veredas en su camino de regreso a casa. Los turistas se desplazan en zig zag por entre la muchedumbre, las cámaras preparadas, intentando conseguir una imagen del sitio del World Trade Center, poblado de sonidos de grúas, camiones, máquinas eléctricas y de animadas conversaciones de trabajadores.

El lugar, rodeado de un alto enrejado, ya no está cubierto del polvo, los escombros, y la muerte que definían a este rincón de la ciudad hace una década. En su lugar, los visitantes pueden cruzar un puente peatonal y constatar ellos mismos el increíble renacimiento de este lugar de 16 acres (6.5-hectáreas), del cual casi la mitad está dedicado al National September 11 Memorial. El monumento conmemorativo de $700 millones de dólares incluye un museo subterráneo, programado para abrir sus puertas el próximo año, y una gran plaza con dos espejos de agua ubicados dentro de las huellas de las torres derribadas y rodeadas por cientos de robles blancos de pantano. Cuando la plaza se inaugure el 12 de septiembre, será la primera vez que el público podrá acceder al sitio desde aquella mañana del 11 de septiembre de 2001.

Levantándose por encima de la plaza de la memoria se encuentra la One World Trade Center, una torre de oficinas de 104 pisos que se erigirá a una altura simbólica de 1,776 pies (541 metros) y cuya finalización está programada para el 2013. En el sitio, está planeada la inclusión de tres torres adicionales, dos de más de 1,000 pies (305 metros) de altura y una de aproximadamente 1,000 pies (305 metros) de altura. Es este tipo de imperativo urbano moderno de construcción vertical que hace que el trabajo de la NFPA sea tan importante desde el 11/9, y la razón por la cual los temas relacionados con los edificios de gran altura —diseño, construcción, protección, evacuación, y más—continuarán siendo un foco importante para la organización en los años venideros.

Los sostenidos esfuerzos de la NFPA y otras organizaciones, están destinados para mejorar el diseño para la seguridad de estas estructuras, así como también la seguridad de quienes las ocupan y de los socorristas que arriban cuando algo sale mal. El Comité de Asesoría para la Seguridad en Edificios de Gran Altura de la NFPA está desarrollando Pautas para el Desarrollo de un Plan de Acción de Emergencia para Emergencias de Todo Riesgo, un documento ( otra respuesta a las recomendaciones del NIST) que dará tratamiento a todo tipo de desastres e instruirá a la autoridades competentes sobre cómo colaborar con los administradores de edificios e inquilinos en la creación de planes de acción ante la emergencia específicamente a la medida desus edificios. “Si usted se encuentra en un edificio de 80 o 90 pisos, no siempre es práctico o seguro sacar a todos los ocupantes a las calles, dado que esto podría estar en realidad exponiendo a los ocupantes a riesgos que desconocen como manejar”, dice Collette de NFPA, enlace de personal del HRBSAC. “Estas pautas abordan diferentes estrategias de evacuación en base a las características únicas del edificio”.

Además, la NFPA, la Fundación para Investigaciones de Protección contra Incendios, y el Consejo de Edificios de Gran altura y Hábitat Urbano (una organización internacional enfocada en la planificación, diseño, construcción, y operación de edificios de gran altura) han estado buscando maneras de avanzar en la idea del Liderazgo en Diseños de Seguridad Humana; el concepto que permite el aumento de las disposiciones en los códigos con el fin de alcanzar mayores niveles de seguridad edilicia, posiblemente mediante subsidios federales o proyectos de investigación. La Fundación para Investigaciones de Protección contra Incendios se encuentra supervisando un nuevo estudio que se espera concluya para fines de este año, que desarrollará una guía de estrategias sobre mensajes en ascensores. El estudio se efectuará basado en un trabajo previo patrocinado por la Fundación relativo a la seguridad en edificios de gran altura y al uso de ascensores; un informe previo citaba una encuesta en la cual aproximadamente el 80 por ciento de los ocupantes comerciales entrevistados creían que utilizar el ascensor durante una emergencia nunca es seguro. Este resultado, y otros, sugirió que el permitirle a los ocupantes el acceso a ascensores durante una emergencia requerirá de un cambio en la forma de pensar y educación adicional sobre la materia.

También continúa el trabajo en las áreas de comunicación y planificación de la emergencia. El Presidente Barack Obama anunció este año la Iniciativa de Infraestructura e Innovación Inalámbrica, convocando a una red inalámbrica de cobertura nacional dedicada de manera exclusiva a operaciones de seguridad pública. En abril, Ken Willette de la NFPA asistió a una reunión informativa sobre el material en la Casa Blanca y él y su equipo planean compartir mayores detalles sobre la red con los comités técnicos de la NFPA cuando estén disponibles. “El plan se encuentra ahora en la fase de desarrollo y requiere la aprobación del congreso y financiamiento”, comenta Willette, “pero si a la NFPA se la invita a participar de nuevas reuniones informativas, allí estaremos”.

La NFPA se encuentra también en proceso de desarrollar un programa que capacitará a las personas encargadas de auditar programas del sector privado utilizando la NFPA 1600. Y continúa trabajando con el DHS y grupos de respuesta a la emergencia, tales como el Consejo InterAgencias en la revisión de normas existentes y en la elaboración de nuevas normas que den tratamiento a la seguridad de socorristas mediante la aplicación de tecnología de punta, experiencia en campo y respuestas adecuadas a un panorama de amenazas cambiante.

El FDNY siempre atentos a este panorama cambiante, está intentando ajustar sus tácticas y procedimientos para una cantidad de situaciones de emergencia a la vez que se mantiene en alerta respecto de las amenazas emergentes. Cuando se le preguntó que áreas de su departamento aún continúan teniendo necesidad de mejora, el Comisionado Cassano da una respuesta tajante. “Todas las áreas”, dice. “Si alguien dijera que no hay ningún sector del departamento que necesita mejorar, estaría en problemas. Hemos hecho enormes mejoras en los últimos diez años, pero no nos vamos a dormir en los laureles”.

FRED DURSO, JR. es escritor del NFPA Journal.

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¿ESTÁN LOS SOCORRISTAS MÁS SEGUROS AHORA?
Una década después de aquel momento clave para la seguridad de bomberos, el informe de la NFPA Tercera Evaluación de Necesidades del Servicio de Bomberos de los Estados Unidos identifica áreas de continua preocupación

Publicado este año, el informe de la NFPA Tercera Evaluación de Necesidades del Servicio de Bomberos de los Estados Unidos es la tercera evaluación – desde el 11/9, que aborda las necesidades de los socorristas. Si bien se han hecho mejoras con los años—específicamente, en la tecnología utilizada por los bomberos y en los equipos de protección personal —aún continúan existiendo algunas brechas, debido en parte al déficit monetario.

Desde el 11/9, programas tales como el Subsidio para la Asistencia de Bomberos y El Programa de Personal para una Respuesta Adecuada en Incendios y Emergencias han suministrado amplios fondos anuales para la preparación de la comunidad—particularmente para el personal del departamento de bomberos, equipamiento, vehículos y capacitación. “Con el fin de sostener el avance que hemos hecho, es necesario que exista un nivel de apoyo público y federal para el financiamiento de los servicios de emergencia públicos del país”, dice Robert Vondrasek, vice presidente de Proyectos Técnicos de la NFPA. “Esto es muy difícil de hacer en un momento donde las comunidades locales están viendo cómo decaen sus ingresos, mientras la posibilidad de contar con niveles continuos de apoyo federal están disminuyendo. ¿Cómo podrán las comunidades locales mantener los niveles de preparación con un soporte federal reducido?”

La mayoría de los departametnos de bomberos encuestados para el estudio de evaluación, tienen una significativa necesidad, de contar con recursos que brinden un servicio seguro y efectivo como la de equipar a todos los socorristas de un turno con radios portátiles o aparatos de respiración autónomos, vehículos y camiones cisterna de menos de 15 años de antigüedad, así como también brindar el entrenamiento formal de todo el personal involucrado en el combate estructural de incendios o en los servicios médicos de emergencia.

El Departamento de Bomberos de la ciudad de Nueva York puede dar fe de la importancia que representa el entrenamiento—su respuesta a un coche bomba en la Times Square el año pasado fue un resultado directo de los procedimientos de entrenamiento posteriores al 11/9. “Vi un humo blanco saliendo del área de pasajeros, lo que consideré extraño”, dice John Kazan, un veterano con una trayectoria de 16 años en el FDNY teniente de Ladder 4 en Times Square. “Luego vi que el auto estaba estacionado de manera descuidada, poseía placas de registro de afuera del estado, y se veía como si estuviera en funcionamiento. Tenía un mal presentimiento”.

Otras personas informaron a Kazan sobre sonidos explosivos y chispas que emanaban del vehículo. Colaborando con el departamento de Policía de Nueva York (NYPD), Kazan pudo saber rápidamente que el auto no estaba registrado. “Cuando tuvimos esa información, decidimos no acercarnos”, comenta. Los detectores de radiación indicaban lecturas normales de calor en el motor, transmisión, y frenos—lo que indicaba que Kazan y su equipo no se encontraban frente a un incendio de auto habitual. El NYPD y el FDNY inmediatamente evacuaron el área circundante. Kazan cuenta que, utilizando equipos especializados, el Escuadrón Antibombas del NYPD descubrió un dispositivo incendiario improvisado que podría haber herido o dado muerte a un gran número de personas. Faisal Shahzad, el hombre ligado al coche bomba, fue arrestado dos días después.

Desde el 11/9, el FDNY ha efectuado diversos simulacros de entrenamiento para su equipo. Kazan ha participado en simulacros de bomba en autobuses, capacitando a los bomberos sobre cómo evaluar el escenario, responder a las víctimas y buscar dispositivos o riesgos secundarios. “El departamento hace un trabajo excelente al mantenerse actualizado con los simulacros”, dice. “Por ejemplo, servirían para informar sobre cómo el gas clorado está siendo utilizado con coches bomba en Irak”. Recientemente, el FDNY ha comenzado a efectuar simulacros en subterráneos y envía una publicación a su personal informando sobre incidentes mundiales a la vez que evalúan la situación y las tácticas de respuesta.

Si Kazan no hubiera participado de esa capacitación, su respuesta al incidente en Times Square hubiera sido diferente. “Yo he acudido a muchos incendios automovilísticos durante mi carrera, pero es un partido diferente el que se juega en la actualidad allí afuera”, nos cuenta. “Hubiera creído que se trataba de un incendio automovilístico y hubiera intentado apagarlo. Dado que no utilizamos agua, toda la evidencia criminal fue preservada”. 

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Un investigador de la NFPA recuerda su trabajo en la Zona Cero

INMEDIATAMENTE DESPUES DE LOS ATAQUES DEL 11/9, la Oficina Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) reunió un equipo que denominó: Equipo para la Evaluación del Desempeño de Edificios (BPAT por sus siglas en inglés) con el objetivo de analizar seis áreas claves que participaron en los eventos y las circunstancias que originaron el derrumbe de las dos torres y otros edificios que se incendiaron en el World Trade Center (WTC por sus siglas en inglés). El equipo constituido por 26 miembros expertos en protección contra incendios e ingeniería estructural, incluía a miembros del Instituto Nacional Estadounidense de Normas y Tecnología (NIST, por sus siglas en inglés). Bob Duval, director regional de NFPA e investigador senior en incendios, se incorporó al equipo BPAT en el sitio del WTC apenas unas semanas después de los ataques. NFPA Journal habló con Duval sobre su experiencia en la investigación. 

¿De qué fue testigo en la Zona Cero?
Nosotros llegamos allí unas dos semanas luego de los ataques del 11/9. Una vez en el sitio nos dieron cascos y rompevientos con la sigla “BPAT” grabada en la espalda y nos dividieron en equipos . En ese momento el area parecía un gigantesco sitio en construcción. Lo habían dividido en cuadrantes, y había enormes grúas y equipos de construcción removiendo los escombros. De no haber sabido lo que había sucedido allí, se podría haber pensado que acababan de demoler un edificio y que estaban limpiando. Pero luego al mirar con más detenimiento se observaban brigadas de bomberos y de policías excavando y buscando cuerpos. Vimos cómo recuperaban algunos cuerpos. Si el cuerpo encontrado era de un bombero, se colocaban los restos en una bolsa, se le rendía una guardia de honor, y se los colocaba en una ambulancia.

Caminamos y pasamos por lo que aparentaba ser evidencia. Vimos la rueda de un avión o una parte de uno de los edificios clavada en el muro de otro edificio. 

¿Cómo eran sus días?
Nos dirigíamos allí por la mañana y permanecíamos en el sitio. Cada equipo tomaba un área determinada. Mi equipo trabajó un tiempo en los edificios más bajos, de entre cinco y diez pisos, que estaban incendiados y parcialmente derrumbados. Los Ingenieros evaluaban los daños ocasiónados por el fuego, qué sectores del acero y sus protecciones permanecieron luego del Incendio, qué partes del edificio se derrumbaron y por qué, qué partes del edificio no se derrumbaron y por qué. Por ejemplo, al subir la escalera del del World Trade Center Cinco, y estando alli en el hueco de la escalera y con las puertas cerradas, se veía como cualquier otro edificio. Había carteles y hojas de papel dentro de folios pegados en los muros. Pero una vez que abrimos la puerta de una de las plantas, todo estaba quemado. Esa planta había ardido por más de ocho horas sin que se le hubiera aplicado nada de agua. 

¿Ustedes examinaron material de las Torres 1 y 2?
Fuimos a uno de los sectores en donde se estaba juntando el acero. El acero había sido catalogado mediante un sistema de números de serie, en el momento en que fue instalado en los edificios. Los ingenieros contaban con esa información y sabían exactamente de qué parte del edificio provenía ese acero. Buscaban acero del sector donde impactaron los aviones. Era al azar—trepaban la pila en busca del acero, y gritaban, “Aquí encontré uno de la Torre 2”. Alguien corría para allí a tomar medidas. 

¿Qué examinaban?
Queríamos ver el daño ocasionado al acero. Buscábamos acero de ciertas partes del edificio para ver cómo estaba dañado, si se había derretido, cómo habían quedado los sistemas de cierre, y si la resistencia a incendios continuaba intacta. La forma en que las dos torres habían sido construidas erán únicas. Los muros exteriores del edificio eran parte de la fortaleza estructural del edificio. Los ingenieros estructurales utilizaron el ejemplo de una varilla de paja. Si se aplica presión en la parte superior de una varilla gruesa de paja, nada sucederá. Pero si se da vuelta la varilla con los dedos pulgar e índice y se aplica presión en esta posición, se dobla. De modo que la integridad estructural de ese edificio era una combinación de pisos, muros exteriores y núcleo del edificio. Si se dañan los muros exteriores, disminuye su fuerza. 

¿Qué sucedió luego de la investigación?
Armamos un informe. Si alguno de los códigos de la NFPA debía ser citado o si era necesario algo sobre algún código NFPA, yo era el lazo con los miembros del personal de la NFPA. El informe, World Trade Center Building Performance Study (Estudio sobre el Desempeño del World Trade Center) fue publicado por FEMA en el año 2002. [Lea el informe en fema.gov.]

¿Cuál fue el hallazgo más destacado que surgió del informe?
Lo más importante fue que logramos comprender cómo se derrumbó el Edificio 7. Ese es el que los partidarios de las teorías de conspiración dicen que fue derribado por el gobierno. La estructura se incendio en la tarde del 11/9, y se derrumbó ocho horas después de los ataques. El colapso se produjo por una combinación entre la construcción del edificio, el daño sufrido, y el sector donde impactaron los incendios. 

¿Tuvo este estudio algún impacto en el estudio de referencia del NIST sobre los ataques al World Trade Center?
Nuestro estudio fue la base preliminar en el que se apoyó estudio más detallado del NIST. Y la NFPA efectuó el proceso de revisión como pares en el estudio del NIST. 

¿Después de 10 años, su participación en esta invesitación aun lo afecta?
El hecho de haber estado en la Zona Cero dos semanas después de los ataques del 11/9 es algo que jamás voy a olvidar. Estoy orgulloso de decir que estuve allí y que pude contribuir de alguna manera. Diez años después, el informe tiene peso propio, aún cuando mucha gente lo ha olvidado dado que el informe del NIST resultó tan voluminoso.

 

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