Alarmas de Incendio: Falsas, sin riesgo, no deseadas
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Alarma, Detección, Notificación & Señalización

Alarmas de Incendio: Falsas, sin riesgo, no deseadas

Por Fred Durso, Jr.

El problema recibe diferentes nombres, pero resulta una preocupación especial para la industria de las alarmas, los desarrolladores de normas y el servicio de bomberos. A continuación, incluimos una nueva visión sobre el problema de las alarmas no deseadas y la manera en que los códigos de NFPA pueden formar parte de la solución.

Para el Departamento de Bomberos de Tualatin Valley, a cargo del cuidado de 450,000 personas comprendidas en nueve comunidades de Oregon, registrar la cantidad de llamadas de emergencia que reciben resulta una prioridad máxima. En el 2009 después de efectuar un estudio sobre llamadas de emergencia, el departamento de bomberos comprendió la seriedad del problema, al que denominan llamados de “bajo riesgo y alta frecuencia”: De las más de 10,000 alarmas automáticas comerciales a las que concurrió el departamento de bomberos durante un período de cinco años, un 99% resultaron ser, según la descripción del informe, “alarmas falsas” o “incidentes sin riesgo”, los que Tualatin describe como alarmas disparadas por alimentos quemados, exposición al polvo, y problemas con los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado.

“Esperábamos una gran cantidad, pero nos sorprendió mucho ver la verdadera magnitud del problema”, dice Steve Forster, jefe de bomberos de Tualatin. “Sabíamos que la cantidad de

Los números de las alarmas no deseadas
Lo más destacado del informe de alarmas de incendio no deseadas de la NFPA 

+ En 2009, los departamentos de bomberos de los EE.UU. respondieron a alrededor de 2.2 millones de falsas alarmas. 45% fueron activaciones no intencionales, 32% mal funcionamiento del sistema, 15% amenazas de bomba y respuestas sin clasificar, y 8% actividades malintencionadas o maliciosas.

+ En 2009, los departamentos de bomberos respondieron a 16 falsas alarmas por cada 10 incendios, y 45 falsas alarmas por cada 10 incendios estructurales.

+ Las respuestas a activaciones no intencionales —incidentes en los cuales un dispositivo interior se dispara en forma accidental—han ido aumentando desde 1990, mientras que las falsas alarmas malintencionadas o maliciosas han ido descendiendo durante el mismo período.

+ Las falsas alarmas desempeñaron un papel en la muerte de 29 bomberos en los últimos 10 años. Según el informe de la NFPA sobre Muertes de Bomberos en los Estados Unidos publicado el año pasado,incluye causas como decesos tales como derrame cerebral, ataque cardíaco, colisión de vehículos, y otros.

+ Las propiedades residenciales dan cuenta del mayor porcentaje de falsas alarmas entre cualquier otro grupo de ocupaciones. Las ocupaciones no residenciales incluyeron ocupaciones de reunión, educativas, asilos, mercantiles y comerciales, industrias básicas, fabricación y procesamiento, almacenamiento y propiedades especiales. 

+ En 2003, la última vez que la versión de publicación pública del Sistema Nacional de Informes sobre Incidentes de Incendios de la Administración de Incendios de los EE.UU. incluyó datos sobre falsas alarmas, resultó que fueron provocadas por mal funcionamiento y activaciones no intencionales y representaron tres cuartos de todas las respuestas a las mismas. Las activaciones no intencionales de detectores de humo provocaron una de cinco alarmas de estas dos categorías.

alarmas de incendio había sido elevada, pero realmente pensamos que íbamos a ver más situaciones en las que las alarmas automáticas nos alertaran sobre una emergencia”.

La información dio pie a que Tualatin Valley repensara sus respuestas frente a una alarma. El año pasado corrigió el código de incendio por el cual todas las compañías que monitorean las alarmas deben verificar dentro de los 90 segundos si está ocurriendo un incidente real antes de llamar al 9-1-1. Si el incidente no puede verificarse, los bomberos envían un vehículo de respuesta con un socorrista. Antes del cambio, el cuartel enviaba una unidad de cuatro socorristas para verificar todos los llamados de alarma.

Aunque específicas para su región, la información y las tácticas de respuesta de Tualatin Valley pueden ser las primeras de una tendencia nacional incluidas en el nuevo informe de NFPA, Alarmas de incendio no deseadas, que señala que los departamentos de bomberos de los EE.UU. dieron respuesta a más de dos millones de “alarmas falsas” en 2009, principalmente provocadas por activaciones involuntarias y mal funcionamiento de sistemas (ver “Los números de las alarmas no deseadas”). En los últimos 20 años las activaciones involuntarias han ido aumentado en forma constante y a menudo ocurren cuando se pone a prueba un sistema de alarma monitoreado sin notificación previa al cuartel de bomberos, o se disparan por algo que no representa una amenaza de seguridad, como alimentos quemados, pero por lo cual se brinda una respuesta. Las propiedades comerciales representan más de la mitad de las respuestas de alarma involuntarias en la mayor parte de las clasificaciones de activaciones de los informes de NFPA.

Las alarmas involuntarias ejercen una mayor presión sobre la mano de obra y las finanzas de los cuerpos de bomberos, muchos de las cuales ya están sintiendo el impacto de una prolongada situación económicamente desfavorable. Según el informe Economic Crisis: Staffing Survey (Crisis económica: Informe sobre personal), publicado este año sobre la información que recabo desde el 2008 la Asociación Internacional de Bomberos (IAFF, por sus siglas en inglés), los socorristas han informado el cierre de 70 cuerpos de bomberos y 60 cuarteles en todo el país, junto con el despido de más de 500 bomberos. La IAFF informa que durante ese período se analizó el despido de 5,200 personas.

“Es la esperanza, tanto del servicio bomberil como el de la industria de alamas, que la reducción en la cantidad de respuestas en donde no existen condiciones de emergencia, favorezca la liberación de recursos del departamento de bomberos”, afirma Ken Willette, gerente de división de Protección Pública contra Incendios. “No podemos compensar la reducción de las fuerzas de combate de incendios, pero podemos tratar de contrarrestar el impacto”.

Aunque las comunidades que atienden la protección contra incendios y alarmas no se encuentran debatiendo la confiabilidad de los sistemas automáticos de alarmas ni su papel crucial en salvar propiedades y vidas, han comenzado a analizar cómo manejar el problema de las alarmas no deseadas. En mayo, la NFPA, en conjunto con la Asociación Internacional de Jefes de Bomberos (IAFC, por sus siglas en inglés) y la Administración contra Incendios de los EE.UU. (USFA, por sus siglas en inglés), organizó la Conferencia sobre Respuesta y Manejo de Alarmas de Incendio en Herndon, Virginia. La conferencia reunió a miembros del servicio de incendio, además de representantes de compañías que diseñan, fabrican, instalan y mantienen sistemas de alarmas. Los participantes debatieron los enfoques que han tomado los departamentos de bomberos en respuesta a las alarmas no deseadas y la manera en que las disposiciones de NFPA 72®, Código Nacional de Alarmas de Incendio y Señalización, que se encuentra en el ciclo de revisión anual de 2012 para la edición 2013, podrían prevenir la activación innecesaria de las alarmas.

“Gracias a la conferencia, los jefes han comprendido mejor la manera en que pueden formar parte del proceso de desarrollo de código de la NFPA, y creo que la industria de las alarmas y los miembros del comité técnico del NFPA 72 prestaron atención al modo en que los jefes ven el problema”, comenta Willette. “Cuanto más informados estén los comités técnicos, mejor será el código que ayudarán a crear”. 

¿Rapidez al responder? 
Esta no es la primera vez que la NFPA ha ofrecido su ayuda con el tema de las alarmas no deseadas. En la década del 70 el diseño de sistemas de alarmas de calidad inferior y las instalaciones que no cumplían con los códigos desencadenaron una epidemia de alarmas no deseadas, Underwriters Laboratories organizó una reunión en el que agrupó todos los interesados claves para enfrentar el problema. Haciendo uso de las sugerencias que surgieron de esos debates, la NFPA dio inicio a un programa educativo que ayudó a los diseñadores e instaladores a cumplir con los requisitos de los códigos y normas. El problema de las alarmas no deseadas mejoró en forma significativa.

Los diseñadores y fabricantes de alarmas sostienen que el problema actual de las alarmas no deseadas no se centra en si los sistemas de alarmas funcionan correctamente. Mayormente los sistemas responden en forma adecuada a los estímulos del medio en el cual deben detectar el riesgo -humo de cocción, por ejemplo- aún si la alarma misma no responde a una situación de riesgo de vida. El informe de la NFPA indica que, en los últimos 20 años, las alarmas disparadas por mal funcionamiento de los sistemas han estado disminuyendo. Aún así, según el informe del 2009 las alarmas disparadas por el mal funcionamiento del sistema representaron más de un tercio de todas “las respuestas de alarmas falsas o no deseadas”.

“Las alarmas falsas tienen un significado diferente para nosotros que para la comunidad de combate contra incendio”, dice Rodger Reiswig, participante de la conferencia, director de relaciones industriales para el desarrollador de sistemas de alarmas SimplexGrinnell y miembro del comité de correlación técnica para el NFPA 72. “Nosotros no estamos recibiendo esos llamados diciendo que los detectores de humo fallan o que nuestros paneles [de control de alarmas de incendio] no funcionan bien. Entonces nos detuvimos a pensar y planteamos: “¿Cuál es entonces el problema con las alarmas falsas?” Después de investigarlo, nos dimos cuenta de que “alarma falsa” no necesariamente significa lo que nosotros creemos”.

En enero de 2011, en la Reunión de Informe de Propuestas del Comité Técnico, realizado en San Diego, los bomberos, a través de la IAFC, presentaron sus preocupaciones sobre las alarmas no deseadas – y plantearon que el tiempo, mano de obra y el dinero destinado a estas respuestas sin emergencia podrían utilizarse mejor en otras situaciones. La IAFC envió más de 40 propuestas para el NFPA 72 dentro de una variedad de temas, como algunos relacionados con la verificación de 90 segundos similar a la que adoptó el Departamento de Bomberos de Tualatin Valley. El Comité Técnico de Estaciones de Supervisión del NFPA 72 rechazó todas las propuestas de verificación, indicando que se necesita mucha más información para comprender más ampliamente las ramificaciones de cualquier demora en la respuesta.

Acerca de la respuesta del comité, la IAFC planea crear comentarios públicos en respuesta a las acciones del comité técnico del NFPA 72 además de incluir recomendaciones con criterios para una serie de tipos de edificios, estableciendo la verificación de alarmas como una opción para las autoridades competentes, dice Jack Parow, Presidente de la IAFC. “En los últimos meses, desde que enviamos las propuestas, hemos establecido relaciones con personas pertenecientes a la industria de las alarmas, y esperamos fomentarlas para poder seguir trabajando sobre este problema y los que puedan surgir en el futuro”, comenta.

Algunos departamentos ya han obtenido beneficios cuantificables provenientes del enfoque de verificación. Forster, de Tualatin Valley, afirma que se ha registrado un descenso del 23% en “llamadas automáticas de alarmas falsas” desde que en diciembre se puso en efecto la implementación parcial de la ordenanza de verificación de 90 segundos del departamento. También se apura en señalar que lo que funciona para su departamento puede no ser la respuesta para otros. En Las Vegas, el problema de las alarmas no deseadas se tornó tan inmanejable que el Departamento de Bomberos de la ciudad optó por un enfoque más controvertido: en 2002, el departamento dejó de responder a las llamadas de alarma sin la verificación de una emergencia. Las alarmas en escuelas, hospitales, instalaciones estatales y federales, ciertas ocupaciones de tipo institucional y las generadas por rociadores se encuentran exentas de estas reglamentaciones. A un costo de U$1,250 por respuesta, incluyendo salarios de rutina y gastos de equipamiento, los funcionarios del departamento de bomberos de la ciudad consideran que la decisión fue inicialmente riesgosa pero necesaria.

“El resultado final es que [este abordaje] funciona”, dice Tim Szymanski, funcionario de información pública para el departamento de Bomberos de Las Vegas. “Estamos ahorrando miles de dólares de los contribuyentes, sin mencionar la eliminación del potencial de un accidente que podría poner en peligro las vidas de los bomberos y del público que protegemos. No hemos tenido ningún incendio en el cual el sistema de alarma se hallara en la propiedad, activado, y que el departamento de bomberos no haya asistido”.

A diferencia de la respuesta de Las Vegas, el Departamento de Bomberos del Condado de Fairfax de Virginia envía un camión de bomberos a todas las alarmas comerciales. El año pasado, el departamento registró más de 6,500 llamadas, de las cuales sólo 12 fueron respuestas a incendios verdaderos. El departamento pudo mantener las alarmas no deseadas a un nivel “relativamente manejable” debido a que aplica multas a los propietarios de comercios o a residentes que registren más de tres alarmas falsas en un período de 90 días, informa John Caussin, subjefe de operaciones del departamento. “Me resulta sorprendente que todavía haya otros departamentos que envían tres o cuatro unidades por un llamado de alarma”, comenta Caussin. “Todavía se necesita que continúe el diálogo; si decidimos reducir las respuestas, debemos asegurar que manejamos las expectativas de los ciudadanos. Uno de los temas analizados en la conferencia fue que el público sí espera que el departamento de bomberos aparezca”.

Caussin no está en contra de reducir la cantidad de unidades enviadas debido a una llamada de alarma siempre y cuando se cuente a con información sólida que dé validez al enfoque. Sin embargo, él y otros asistentes a la conferencia señalan que el nivel de detalle estadístico necesario para tomar estas decisiones todavía no ha alcanzado una escala nacional. 

Ayuda adicional
El Sistema Nacional de Informes sobre Incidentes de Incendios (NFIRS, por sus siglas en inglés) de USFA es la herramienta de los departamentos de bomberos que registra y documenta incendios y otros incidentes. El sistema sirve para detallar la situación que se encontró en la escena, pero no registra el método de alarma o la manera en que se alertó al departamento de bomberos sobre una posible emergencia. Debido a su sistema de códigos, el NFIRS no puede distinguir entre alarmas de sistemas de detección de humo monitoreadas y las alarmas de humo independientes. Además, el año 2003 fue el último en el que el archivo de información pública de NFIRS incluyó respuestas sin incendio tales como “alarmas falsas”, y por lo tanto se trata del último año de información que NFPA cuenta sobre el tema. Sin embargo, los departamentos de incendio locales pueden utilizar los campos de estudio especiales de NFIRS para rastrear elementos tales como método de alarma o causa de una alarma no deseada para sus propias jurisdicciones.

Mientras que algunos asistentes a la conferencia anhelaban esos detalles para poder establecer un análisis de riesgo-beneficio a fin de determinar un protocolo adecuado de respuesta, otros consideraron que demasiado detalle, como los casi 30 subgrupos de alarmas falsas del sistema NFIRS, podrían provocar confusión. “No existen planes inmediatos para cambiar el NFIRS”, afirma Alex Furr, director de la División Nacional de Programas contra Incendio de USFA. “Aunque decidiéramos cambiar el NFIRS, [el servicio de incendio] no va a poder tener dicha información el año que viene. Tienen que pasar varios años para poder contar con ese nivel adicional de detalle. Sin embargo, sentimos curiosidad de identificar los problemas analizados en la conferencia y tomar los pasos apropiados para abordarlos”.

A corto plazo, los asistentes a la conferencia admitieron que cumplir con el código NFPA 72 puede ayudar a detener las alarmas no deseadas antes de que se disparen. Las disposiciones de NFPA 72, que intenta reducir malos funcionamientos que pueden disparar alarmas, exigen pruebas anuales de los sistemas comerciales, y ciertos componentes del sistema requieren pruebas más frecuentes. Durante la conferencia, los representantes de las compañías de alarmas señalaron que los clientes a menudo asignan con esta tarea a un miembro del personal que no ha recibido capacitación o que no cuenta con la certificación requerida. En otros casos, la falta de cumplimiento por parte de las autoridades competentes –ya sea por razones presupuestarias o diferentes prioridades- resulta la causa de las inspecciones infrecuentes o inadecuadas.

Por ejemplo, en el condado de Suffolk de Nueva York, la ley no exige la inspección y puesta a prueba de los sistemas de alarma, afirma Peter Lowitt, presidente de Lowitt Alarms, una compañía de alarmas con clientela en la región metropolitana de la Ciudad de Nueva York. En contraste, una ordenanza de más de 20 años del vecino condado de Nassau requiere que se realicen esas pruebas en todos los sistemas de alarma de incendio. Si el departamento de bomberos responde a una alarma no deseada, el propietario del edificio o de las instalaciones debe enviar informes al Departamento de Bomberos del condado de Nassau detallando el problema y las acciones correctivas que se tomarán. “Hay una gran disparidad entre [las tasas de alarmas de incendio no deseadas de] los condados de Nassau y Suffolk,” dice Lowitt. “Estamos tratando de potenciar al máximo la efectividad de estos sistemas. Cuando recién se instala un sistema, éste se encuentra nuevo, brillante e imposible de mejorar. La pregunta es: ¿los sistemas reciben el mantenimiento adecuado para alcanzar su efectividad máxima? En la mayoría de los casos la respuesta es no”.

 Si las autoridades competentes no tienen la capacidad de efectuar inspecciones anuales, los asistentes a la conferencia sugirieron recibir la ayuda de terceros. Los más comunes son los sistemas de alarmas de supervisión remota, que retransmiten el sistema de alarma de incendio de un edificio a un centro o agencia pública de comunicación de servicio de incendio que a su vez la despacha al departamento de bomberos. Según la edición 2010 de NFPA 72, los propietarios de estos sistemas deben brindar a la autoridad competente una documentación anual de inspección, prueba y mantenimiento. Durante la conferencia se analizó la posibilidad de expandir esta disposición para incluir otros sistemas, pero algunos asistentes acordaron en que este enfoque sólo funcionaría si las autoridades competentes hicieran del cumplimiento una prioridad. 

Solución de problemas
Mientras se analizaban tácticas departamentales, los debates de la conferencia también sirvieron para identificar soluciones específicas para los sistemas de alarmas. Mejoras tecnológicas en estos sistemas se orientan a reducir las activaciones sin emergencia. Un tema muy popular fue el de los sistemas detección de criterios múltiples, que automáticamente puede verificar la presencia de un incendio al detectar más de un elemento del fuego, como monóxido de carbono en combinación con humo, antes de que se dispare una alarma.

Otra característica tecnológica del campo es la de los sistemas de alarma de incendio direccionables (denominados “identificación de punto” en la industria de las alarmas) que pueden señalar la ubicación exacta de los detectores disparados y brindar una imagen más clara sobre incidentes con y sin emergencia. Los sistemas convencionales, por contraste, cuentan con detectores asignados al mismo circuito, y la ubicación del detector que disparó el circuito no se identifica en la unidad de control.

“En el lugar del incidente, lo próximo es tratar de hacer llegar información a los bomberos en forma automática”, dice Reiswig de SimplexGrinnell. “Podrían llegar al lugar utilizando iPads o computadoras portátiles, y el panel de incendio podría comenzar a enviar información [a estos dispositivos] sobre el centro de comando de la alarma o de las instalaciones. Todavía estamos a unos años de esa realidad, pero prevemos que nos estamos acercando”.

En lugar de esperar la llegada de avances tecnológicos, dicen los grupos de interés, una respuesta más prometedora consiste en clarificar algunos de los problemas más confusos relacionados con las alarmas no deseadas. Por ejemplo, los asistentes a la conferencia no estaban bien al tanto de las diferencias entre alarmas de falla, no deseadas y falsas, y sugirieron una posible inclusión de las definiciones en NFPA 72. Su deseo de obtener información sobre despacho de incidentes para departamentos de bomberos para alarmas y análisis extensivos sobre alarmas no deseadas en general parece sugerir posibilidades de investigación para la Fundación para Investigaciones de Protección contra Incendios. El Consejo de Investigación sobre Detección y Alarmas de Incendio de la Fundación se reúne en forma anual para analizar las necesidades de investigación en apoyo del Código y se encuentra conformado por miembros del comité, miembros de la industria de las alarmas y autoridades competentes.

Mientras tanto, la NFPA y la IAFC solicitaron a los asistentes de la conferencia y a sus compañeros enviar comentarios para el Informe sobre Propuestas del NFPA 72 antes de la fecha límite del 30 de agosto. “Todos los presentes en la sala tienen la oportunidad y la responsabilidad de contribuir a la formación de un código sólido”, afirma Willette de NFPA, y agrega que los asistentes solicitaron otra reunión de grupos de interés en un futuro cercano. “Todo lo que requerimos es su compromiso con la seguridad humana y contra incendios”. 

Fred Durso, Jr., es escritor del NFPA Journal.

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