Muchos estados en Estados Unidos no presentan normas que exijan la utilización de detectores de monóxido de carbono (CO), ni siquiera en hoteles, ocupaciones para reunión pública, entre otros espacios públicos.

Ese es un hallazgo clave en un nuevo informe por la Fundación de Investigación de Protección contra Incendios (FPRF). El informe asimismo identificó una serie de orígenes para el problema, incluso estados que no adoptan códigos a nivel estatal, que adoptan ediciones más antiguas de códigos que no exigen la detección del CO, o que permiten que las autoridades competentes eliminen el texto relacionad con el CO.

El informe, publicado en febrero, llega detrás de un incidente con monóxido de carbono de gran difusión en Colorado. Dos semanas antes de Navidad, Shelby y Cody Allen fueron encontrados muertos en el tercer piso de su vivienda en Central City, cerca de Denver. Shelby, de 27 años de edad, y Coby, de 29, trabajaban ambos como bomberos en Central City. Un médico forense determinó que la pareja había fallecido por intoxicación con CO.

El monóxido de carbono, o CO, es un gas conocido como asesino silencioso. Si se inhala en concentraciones lo suficientemente elevadas, reduce la capacidad de la persona para absorber oxígeno, provocando eventualmente una pérdida de conocimiento y la muerte, de manera similar a la asfixia. Ya que el CO es incoloro e inodoro, es prácticamente imposible detectarlo sin un monitoreo de aire que active una alarma. A pesar de que se ha comprobado que esta tecnología detecta CO y alerta a los residentes para que accionen al respecto, no se exige la instalación de tales alarmas en gran parte del país, incluso en habitaciones de hotel.

Incidentes como las muertes en Colorado y miles de otros similares han urgido a los defensores de estos sistemas en años recientes a exigir una mayor reglamentación sobre el monitoreo de CO. Sus esfuerzos han tomaado cierto impulso. Las ediciones de 2021 tanto de NFPA 5000, Código de Seguridad y Construcción de Edificios, y NFPA 101®, Código de Seguridad Humana, incluyeron requisitos adicionales sobre detección de CO para varias ocupaciones, entre ellas, ciertas habitaciones de hotel, ocupaciones para reunión pública, y viviendas residenciales. No obstante, estos por lo general aplican únicamente a edificios con garajes adosados, habitaciones que contienen artefactos a combustible, y espacios servidos por sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado a combustible. Se incluye información sobre la instalación de equipos de advertencia y detección de CO en NFPA 72®, Código Nacional de Alarmas de Incendio y Señalización.

Los defensores declaran que aún queda mucho por hacer. Para tener una mejor idea sobre el problema y sobre si se justifica un texto más estricto en el Código, la FPRF inició el año pasado un proyecto denominado "Requisitos de alarmas y de detección de monóxido de carbono: repaso de la literatura" a fin de poder reunir un listado de incidentes y requisitos del CO existentes en todo Estados Unidos. El informe observó que las muertes a causa de CO parecen ocurrir en algunos lugares en los que los códigos de NFPA no exigen actualmente la instalación de detectores – como por ejemplo, en habitaciones de hotel que no contienen artefactos a combustible, pero en donde las fugas en conductos pueden igualmente permitir el ingreso del gas mortal.

Además de la reglamentación, el mayor obstáculo para poder reducir la tasa de mortalidad a causa del CO es la falta de información, tanto para el público como para los hacedores de políticas, reveló el informe. "Si bien los incidentes relacionados con los incendios están bien documentados, la recopilación de datos sobre incidentes de intoxicación por CO es limitada", dijo el informe, dificultando la fundamentación de cambios regulatorios. También se observa una severa escasez de educación y conocimiento general entre el público sobre los peligros del CO, estableció.

La escasez de datos críticos, la falta de una firme reglamentación, y el hecho de que estas muertes evitables por intoxicación con CO no han sufrido prácticamente cambios durante décadas "demuestran… la negligencia general del problema", concluye el informe.

Si bien resulta difícil obtener estadísticas, los Centros para el Control de Enfermedades estiman que cada año mueren 400 personas a causa de intoxicación por CO, y otras 50,000 deben ser internadas. Estas cifras han sido relativamente estables durante las últimas dos décadas, según los informes de NFPA.