Escape seguro

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Escape seguro

Por Angelo Verzoni
Las salas de escape o escape rooms se convirtieron en una industria en pleno auge a nivel mundial, pero junto con su crecimiento han llegado las preocupaciones sobre la seguridad de los participantes.

Nuestro profesor chiflado lo ha hecho una vez más – ha quedado atrapado en alguna oscura esquina del continuo espacio-tiempo, y contamos con 60 minutos para reparar su máquina del tiempo, introducirla dentro de la antigua torre del reloj, y rescatarlo. Si fallamos, quedará allí atrapado para siempre.

Esa era la escena en una reciente salida a una sala de escape que organicé con mi novia, junto con su hermana y cuñado.

En todo el mundo, las salas de escape son una forma de entretenimiento en pleno auge que consisten en encerrar a los jugadores dentro de un espacio, con el objetivo de que puedan escapar de la sala o ir pasando de una sala a otra a medida que van resolviendo acertijos u otro tipo de desafíos de ingenio, por lo general en un tiempo de 60 minutos o menos. Las atracciones se presentan en diversos temas, desde misterios medievales hasta aventuras futuristas, y a medida que la popularidad de la industria se ha expandido, muchas de las salas han crecido en cuanto a su sofisticado aspecto y complejidad. Durante una lluviosa tarde de viernes del mes de mayo, nos dirigimos hacia el centro de Boston para ver por nosotros mismos de qué se trataba todo esto.

Nuestro destino fue “Escape the Room Boston”, que opera tres salas de escape con diferentes temas – El Departamento, La Excavación y nuestro juego, La Torre del Reloj – en el tercer piso de un insulso edificio de concreto en el corazón del distrito teatral de Boston. Ingresar al edificio fue de cierta manera un acertijo en sí mismo; para abrir la puerta de entrada tuvimos que llamar a la sala de escape desde un teléfono que colgaba en el exterior del edificio. Una vez adentro, nos dirigimos hacia el ascensor, que se abrió directamente hacia el vestíbulo del lugar, cuyo espacio había sido claramente readaptado y era mucho más pequeño de lo que habría imaginado. Mis expectativas se derrumbaron un poco mientras observaba las estrechas instalaciones a mí alrededor.

Pero 10 minutos más tarde, después de que cada uno había abonado su entrada de $30 dólares e ingresado a la sala de La Torre del Reloj, mis expectativas resurgieron. La sala – que más tarde nos daríamos cuenta de que era una de una serie de tres salas independientes que formaban la Torre del Reloj – estaba intrincadamente diseñada como un laboratorio retro futurista que parecía el lugar favorito de un loco científico, lleno de un revoltijo de relojes y equipos de laboratorio. Segundos después de ingresar a la primera sala, un prominente cronómetro rojo neón comenzó la cuenta regresiva de 60 minutos. El juego había comenzado.

Nos movimos lo más rápidamente posible por el espacio, revolviendo cajones y gabinetes, encendiendo interruptores, y presionando botones con la esperanza de poder revelar alguna pista u objeto que nos acercara a la posibilidad de liberar a nuestro amigo que había viajado en el tiempo. Nos adentramos en el juego, resolviendo la cantidad suficiente de acertijos como para avanzar hacia la tercera y última sala. Pero con solo un minuto restante y con importantes pistas por resolver, supe que habíamos perdido. Cuando el reloj llegó a cero, los altoparlantes montados sobre el cielorraso hicieron resonar un fuerte womp womp, el sonido universal del fracaso. El juego había terminado, y nuestro profesor quedó atascado en algún frío y húmedo espacio del tiempo. No pudimos ni siquiera salir nosotros de la torre del reloj. 

Incluso así, valió la pena el precio de la entrada. Fue mi primera vez en una sala de escape, pero posiblemente no sea la última – la experiencia fue realmente divertida, como ser parte de una película o show televisivo a diferencia de mirarlo ociosamente desde el otro lado de la pantalla. Quedé impresionado por la calidad de los materiales y efectos especiales. Los acertijos eran engañosos pero aun así era posible resolverlos, y fue una linda manera de pasar un tiempo con amigos y familia. Pero para cualquiera familiarizado con las salas de escape, no es difícil ver que el resultado puede ser muy diferente si se toma el concepto de forma demasiado literal.

En enero, en la pequeña ciudad de Koszalin al norte de Polonia, un grupo de cinco mujeres adolescentes estaba participando en una sala de escape cuando según consta, una fuga de gas en el sistema de calefacción de las instalaciones, inició un incendio. Cuando las chicas intentaron escapar, se dieron cuenta de que las puertas de la sala estaban realmente trabadas – su única forma de escapar era ganando el juego. Las cinco fallecieron en el incendio. El propietario del lugar fue acusado de “crear deliberadamente el peligro de un incendio” y “causar involuntariamente la muerte de la gente en un incendio”, según los informes de los medios.

Si bien estas muertes fueron las primeras fatalidades conocidas a nivel mundial en una sala de escape, según The Guardian, el incidente ha causado mucha inquietud entre sus seguidores sobre la seguridad de las salas de escape. Organizaciones de noticias como Inside Edition en Estados Unidos, la canadiense Broadcasting Corporation, y el periódico irlandés Examiner publicaron artículos con titulares tales como “¿Son seguras las salas de escape?” y “¿Qué tan seguras son las salas de escape?”, citando el incidente en Polonia.

Lo que revelo este informe, así como las conversaciones con expertos en salas de escape, y mi propia experiencia es que las atracciones de las salas de escape por lo general son consideradas seguras por aquellos que las diseñan, poseen u operan, e incluso por quienes las regulan. Pero eso no quiere decir que se encuentren en cumplimiento con el código, y los profesionales en seguridad pública presentan interrogantes e inquietudes respecto a qué puntos podrían estar pasándose por alto en estas instalaciones. Por estas razones y otras, resulta de suma importancia que las autoridades competentes supervisen la seguridad de estas salas y que organizaciones como NFPA actualicen los códigos y normas más utilizados como NFPA 101®, Código de Seguridad Humana, para que reflejen el surgimiento de esta industria. Se ha propuesto un nuevo texto en relación a las salas de escape para la edición 2021 del código.

Personalmente, “He participado [en una sala de escape] una vez, y fue divertido”, dijo Gregory Harrington, enlace de personal de NFPA para NFPA 101. “Pero si no son construidas de forma correcta, pueden ser peligrosas. Es una preocupación, y debemos hacerles saber a las autoridades competentes que deben prestar atención a los permisos que otorgan a estos lugares”.

Preocupaciones sobre el cumplimiento con el código

Antes de mi intento de liberar al ficticio profesor y escapar de La Torre del Reloj, había planeado preguntarles a quienes nos recibieran en Escape the Room Boston sobre la seguridad y sobre cómo podríamos salir ante una emergencia. Pero no tuve que hacerlo. Antes de ingresar a la sala, una empleada de la sala de escape le explicó a nuestro grupo sobre qué esperar y qué hacer si necesitábamos salir de la sala, ya sea ante una emergencia o por algo tan inofensivo como tener necesidad de ir al baño. Existe un botón claramente visible dentro de cada sala que, al presionarlo, abre la puerta, explicó, agregando, “No podemos encerrarlos de verdad”. Más tarde, pude observar también que la sala contaba con extintores de incendio y rociadores de incendio.

A simple vista, un sistema como este parece seguro, pero Harrington expresó su preocupación cuando se lo describí algunos días después.

NFPA 101, me dijo, por lo general requiere la colocación de un mecanismo de liberación de una puerta sobre el propio herraje de la puerta, no que éste se active desde un botón ubicado y quizás alejado. “Si se corta la luz, o ante la presencia de humo y la necesidad de arrastrase por el piso, uno puede palpar el herraje de la puerta con posibilidades de encontrarlo, mientras que, por otro lado si se debe buscar un botón en otro lado, es posible que no se lo encuentre especialmente si no se está familiarizado con el entorno”, dijo Harrington. Las excepciones a esta regla permitidas por NFPA 101, agregó, son para ciertas instalaciones para el cuidado de la salud como las salas psiquiátricas o guarderías, o en celdas y prisiones. “Pero en un lugar de entretenimiento, al menos en mi opinión, no se justifica. Va en contra del principio fundamental del código, que indica que el egreso no debe exigir un conocimiento especial ya sea bajo condiciones normales o de emergencia”.

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SIN ESCAPE Expertos forenses y otros expertos del cuerpo policial evalúan el sitio de un incendio en una sala de escape en Polonia en el que perdieron la vida cinco mujeres adolescentes en el mes de enero. Cuando se desató un incendio debido a una fuga gas, del sistema de calefacción las jóvenes no pudieron escapar de la atracción. Foto: AP/WIDE WORLD

El sistema de cierre de puertas que pareciera utilizarse en Escape the Room Boston se asemejaba bastante a lo que esperaba. Un par de días antes de mi visita a la sala de escape, conversé con John Denley, un veterano asesor en el mundo de las salas de escape y otras atracciones de divertimento especial como las casas fantasmas. Me dijo que los sistemas de cierre magnético con un botón o interruptor para salir son comunes en las salas de escape.

Aun cuando tales sistemas no cumplen con NFPA 101, podrían ser mejor que contar con una puerta que solo pueda abrirse con la ayuda de un asistente o desde el exterior o ganando el juego – como fue el caso en Polonia, y que es algo que Denley dijo no haber visto nunca antes en su experiencia en el diseño de cientos de salas de escape en todo Estados Unidos. Es interesante resaltar, dijo, que la seguridad no es la única razón por la que esto es así.

Para los principiantes, explicó, un divertimento basado únicamente en la sensación de estar encerrado en una sala sin salida salvo si se gana el juego o si se pide ayuda no es tan atractivo – la gente hoy en día espera atravesar una experiencia de sumersión y más interactiva. “También nos damos cuenta de que la gente reacciona psicológicamente de manera muy diferente cuando está encerrada”, dijo Denley. “Se vuelven más agresivos… y eso puede llevar a la destrucción de la escenografía, lo que puede costar miles de dólares, dependiendo de la complejidad de la sala”.

Denley dijo que el rechazo de los consumidores a las salas de escape simplistas – en las que, por ejemplo, la puerta de salida está asegurada por un candado y la sala contiene pistas que revelan la combinación para la salida – ha hecho que la industria se autorregule hasta un cierto grado desde el punto de vista de la seguridad. Y cualquier preocupación sobre la seguridad de la sala de escape, incluso frente al incidente en Polonia y las preguntas sobre el cumplimiento con el código, serían desatinadas, argumentó, cuando atracciones similares como por ejemplo si tomamos en cuenta las casas fantasmas, ellas generan mayores preocupaciones de seguridad, ya que incluyen entornos oscuros y pasajes de egreso complicados, factores que por lo general no se encuentran presentes en las salas de escape.

“El pasaje [de egreso] no es complicado en una sala de escape, y no está totalmente oscuro”, dijo Denley. “También informamos a los participantes que están siendo observados en todo momento. Hay cámaras en la sala y alguien vigilando en todo momento”. Los empleados que supervisan los juegos y se comunican a través de una pantalla o altoparlante con los participantes a fin de darles pistas o decirles que están haciendo algo inseguro, como intentar mover algún mueble, también deberían poder, en teoría, detectar señales de un incendio o emergencia médica y así intervenir, agregó Denley.

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CONSTANTE VIGILANCIA Las salas de escape están monitoreadas por empleados de las instalaciones que observan a los participantes a través de un video y les presentan pistas por un sistema de altoparlantes. Los monitores en teoría asisten a los participantes en caso de emergencia. Grandes relojes muestran la cuenta regresiva con el tiempo restante para el juego. Fotos: Getty Images

Para Harrington y la mayoría de los expertos en seguridad pública, no obstante, contar con alguien monitoreando la sala podría resultar insignificante a los fines de contar con una mayor seguridad. “¿Qué ocurre si el fuego impide que el moderador llegue a la sala cerrada con traba?” dijo Harrington. “¿Qué ocurre si el moderador es un chico de la escuela secundaria y entra en pánico y abandona el lugar?”

La situación mundial

A nivel mundial, se están planteando incluso más interrogantes y preocupaciones sobre la seguridad en las salas de escape. En 2015, Scott Nicholson, profesor de diseño y desarrollo de juegos en la universidad Wilfrid Laurier University en Ontario, Canadá, realizó un estudio sobre las salas de escape en cinco de los siete continentes del mundo – Asia, Australia, Europa y América del Norte y del Sur. Después de inspeccionar 175 salas de escape en estas áreas, Nicholson encontró que en una cantidad sorprendente de instalaciones los jugadores no podían salir de la sala sin que un miembro del personal los habilite a salir.

“En casi el 30 por ciento de las instalaciones inspeccionadas, los jugadores están realmente encerrados en la sala y no tienen manera de salir por sus propios medios; esto plantea una importante preocupación en cuanto a la seguridad”, escribió Nicholson en el estudio. “Algunos propietarios declaran que es esta la razón por la que los jugadores participan – para estar encerrados en una sala – claro está que con un único incidente difundido, esto sería malo para la industria de las salas de escape”. Europa fue el continente con el mayor porcentaje de salas de escape en las que los jugadores no pueden salir sin asistencia, con un 43 por ciento; Asia y América del Norte reportaron un 20 y 21 por ciento, respectivamente, bajo tales condiciones, mientras que no se encontró ninguna en Australia.

“La solución más común, que se vio en el 37 por ciento de las instalaciones”, continuó Nicholson, “es brindarles a los jugadores una manera de salir de la sala en una emergencia, como por ejemplo con una llave para una puerta mecánica, o presionando un botón para una puerta trabada mediante un dispositivo eléctrico (que se destrabaría si se corta el suministro de energía).”

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Una vez más, Harrington señaló que un sistema como este no estaría en cumplimiento con NFPA 101 – lo que sí estaría en cumplimiento serían puertas que no estuvieran en realidad trabadas. “Simplemente sería cuestión de crear la ilusión de una puerta cerrada con traba, y eso estaría bien”, dijo Harrington, agregando que cuando él participó en una sala de escape en Worcester, Massachusetts, hace aproximadamente un año, las puertas permanecieron destrabadas durante todo el juego.

En su estudio, Nicholson encontró puertas totalmente destrabadas en solo el 22 por ciento de las salas. “Este porcentaje es más alto en América del Norte y América del Sur (36 por ciento) y mucho más alto en Australia (67 por ciento)”, dijo. “Otra solución es brindar una salida secundaria a la que puedan tener acceso los jugadores”.

En una serie de correos electrónicos a NFPA Journal en mayo, Nicholson rápidamente pudo observar que, al menos de forma anecdótica, “la industria ha mejorado de forma significativa” en los cuatro años desde que él realizó su investigación. Si bien esto implica que menos salas están encerrando a los participantes sin una salida excepto cuando ganan el juego o piden ayuda, no queda claro si ha mejorado el cumplimiento con NFPA 101.

Harrington, por un lado, presenta dudas sobre si esto ha sucedido, ya que parecería persistir una elevado nivel de ignorancia sobre qué sistemas están en realidad en cumplimiento con el código. “Pienso que muchas de las instalaciones que no están en cumplimiento con NFPA 101 se encuentran en estas salas de escape”, dijo. Los sistemas de cierre magnético que utilizan un botón o interruptor para destrabar la puerta no están completamente prohibidos por el código, explicó Harrington. Pero en una ocupación no especializada como una sala psiquiátrica o prisión, para cumplir con el código se deben contar con medios redundantes de funcionamiento, como un sensor que destrabe la puerta cuando alguien pasa por enfrente. También deben estar conectadas a los sistemas de rociadores y de alarma de incendio del edificio que permita que se destraben ante la activación de alguno de estos sistemas. Las disposiciones relacionadas con tales sistemas de traba de puertas parecen “ser ampliamente incomprendidas y estar mal aplicadas”, dijo Harrington.

Aun así, el escenario más peligroso de una sala de escape, en el que los jugadores están encerrados sin posibilidad de salir salvo si ganan el juego o si piden ayuda, parecería haberse disipado a nivel global en los últimos años.

“Por ejemplo, en el mercado de Toronto, los jugadores no pueden estar [totalmente] encerrados”, dijo Nicholson. “Esto hizo que algunas salas debieran cerrar, o ser modificadas para crear espacios por los que los jugadores pudieran salir en todo momento”.

Del mismo modo, un artículo publicado por el periódico irlandés Examiner en mayo encontró que las salas de escape en países europeos son por lo general consideradas seguras por los cuerpos de bomberos, y aquellas que no lo eran fueron cerradas. “En una buena sala de escape, lo básico no es que uno está propiamente escapando de la sala”, le dijo un propietario de una sala de escape al Examiner. “Se trata de resolver acertijos, ya sea identificar un aroma, colocar un disco duro en el lugar correcto, o resolver un problema matemático. No es necesario estar ‘encerrado’. Contamos con salidas de emergencia y… los jugadores pueden salir de la sala en cualquier momento que lo deseen”.

Pero el incidente en Polonia muestra que las mejoras en seguridad no se han realizado a nivel universal. Después del incendio, los funcionarios polacos ordenaron verificar la seguridad contra incendios en todas las salas de escape del país; se revelaron más de 1000 violaciones, y casi la mitad estaba relacionada con problemas con las salidas de emergencia, y decenas de instalaciones fueron clausuradas, reportó The New York Times.

“La tragedia de Koszalin la semana pasada muestra que en algunos países aún existe una manera de dirigirse al manejo de este problema”, publicó un artículo en el Economist en la edición de enero. “Las salas de escape en Gran Bretaña y América son más seguras: las reglamentaciones contra incendios y las leyes sobre la prohibición de secuestros impiden que [los participantes] puedan estar encerrados sin un medio alternativo para poder salir por sí mismo. Pero esto no es así en lugares de Europa”.

Persiste la preocupación de la autoridad competente

Incluso con lo que Denley describió como siendo auto regulación de las salas de escape en Estados Unidos, y con la evidencia anecdótica sobre el aumento de seguridad en las salas de escape en el exterior, resulta de suma importancia el compromiso de la autoridad competente en el proceso de construcción y mantenimiento de las salas de escape. En 2016, Vinny Quinterno, un funcionario en capacitación de seguridad contra incendios para la Oficina del Inspector del Cuerpo de Bomberos del Estados de Rhode Island que sirve también en tres comités técnicos de NFPA se enteró por primera vez, de la existencia de las salas de escape. Algunos miembros del público general le habían manifestado sus preocupaciones a los bomberos estatales sobre la nueva atracción que estaba “encerrando a la gente dentro de salas”, me dijo Quinterno en mayo, de modo que él y un par más de otros profesionales en seguridad contra incendios salieron a investigar.

Se encontraron con que en la sala de escape en cuestión no estaban en realidad encerrando a los participantes – pero los operadores no les explicaban esto a los participantes, y tampoco les informaban qué debían hacer ante una emergencia como un incendio.

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DIFERENTES ESTILOS A medida que la industria crece, crece también la gama de temas y novedades que presentan las salas de escape. A la izquierda, los participantes buscan pistas en una sala de escape ambientada como una celda. A la derecha, los participantes ven desafiante mundo nuevo en una fotografía promocional para una nueva sala de escape en Londres, Inglaterra.  Fotos: izquierda, Newscom; derecha, Reuters

La primera reacción de Quinterno no fue culpar al lugar, sino más bien al sistema de inspección del estado. “Me molestó”, dijo. “Pensaba en mi interior, ‘¿En qué nos estamos equivocando? ¿Cómo fue que se nos pasó por alto un negocio como este? ? ¿Será que no estamos educando a los propietarios de las salas de escape sobre la importancia de contar con un plan de acción de emergencia?’” A Quinterno, le resultaba bastante preocupante dado el hecho de que Rhode Island fue el lugar en donde se desató el incendio más mortal en una ocupación para reuniones públicas en la historia estadounidense, cuando el club nocturno The Station se incendió en West Warwick en el 2003, dando muerte a 100 personas. Desde su primer contacto con una sala de escape hace tres años, Quinterno dijo que “quisiera pensar que las cosas han mejorado”, pero no ha visitado una cantidad suficiente de éstas salas como para saberlo con certeza.

Según Denley, se han realizado mejoras. En las aproximadamente 200 salas de escape que ayudó a diseñar, todos los propietarios o administradores de las instalaciones han mantenido una buena relación con la autoridad competente local, me dijo, aun cuando a veces ha sido él quien dio inicio a tales relaciones.

“Siempre hago que los inspectores de la construcción y los inspectores del cuerpo de bomberos se involucren desde el comienzo, y creo que cualquiera que no lo haga es un tonto en busca de problemas”, dijo Denley. “Todo se trata de revisiones y equilibrio. No implica demasiado esfuerzo cumplir y hacerlo de forma segura”. Algo que Denley resalta en su trabajo, por ejemplo, es la importancia de educar a los empleados de la sala de escape sobre los procedimientos de evacuación ante una emergencia, y ha encontrado “que eso tiene éxito con los inspectores de incendios”.

No obstante, Quinterno aún está preocupado, sobre el hecho de que aun cuando el proceso de inspección y permisos para las salas de escape ha evolucionado con los años, la naturaleza cambiante de las salas de escape – es típico que una sala de escape ofrezca nuevas y cambiantes atracciones – puede presentar riesgos. “Si bien estas salas de escape pueden estar en cumplimiento al momento de su inauguración, ¿quién asegura que se mantengan en cumplimiento una vez en funcionamiento, como por ejemplo después de haber rediseñado alguna de las salas?” dijo. “¿Las autoridades competentes están aprobando estos planos modificados?”

Quinterno espera que la reglamentación sobre salas de escape sea más clara una vez publicada la edición 2021 de NFPA 101. Se ha propuesto un texto anexo relacionado con las salas de escape para la futura edición del código, un esfuerzo liderado por un grupo de trabajo del que forma parte Quinterno. (Para mayor información sobre los cambios propuestos en NFPA 101 relacionados con las salas de escape, vea “En cumplimiento”). 

El texto propuesto ofrecería, entre otras cosas, pautas que definan si las salas de escape deben ser clasificadas como edificios de divertimento especial, ocupaciones de negocios, o algo más. Los edificios de divertimento especial, siendo un tipo de ocupación para reuniones públicas, justifican medios más estrictos de protección humana y contra incendios, incluso rociadores de incendio automáticos y sistemas de detección de humo que, al activarse, también encienden la iluminación de emergencia.

Quinterno dijo que él está a favor de la clasificación como divertimento especial, pero Harrington advirtió que de esa manera podrían dejar fuera del negocio a algunas instalaciones de manera innecesaria. “Para la que visité en Worcester, no había razón para clasificarla como edificio de divertimento especial”, dijo Harrington. Aun así, Quinterno dice que prefiere “pecar de precavido”. “Lamentablemente, siento que a veces la gente se deja llevar”, dijo Quinterno. “La clasificación de divertimento especial es un poco más restrictiva y requiere de un sistema de rociadores y de un sistema de alarma de incendio supervisado… Somos una sociedad conservadora y necesitamos ser más proactivos”.

ANGELO VERZONI es redactor del NFPA Journal.

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