El factor de la modernidad

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El factor de la modernidad

Por Lorraine Carli

Qué tan lejos hemos llegado en lo relativo a alarmas de incendio, y qué tan lejos debemos llegar aún



Hace un par de meses recibí en la oficina un paquete que contenía un par de alarmas de incendio que acababan de lanzarse al mercado. Yo ya estaba intrigada por este tipo de alarma, ya que había visto cierto entusiasmo en relación a este diseño. Las noticias hablaban de su elegante diseño—la persona que la diseñó tuvo participación en la creación del iPod original de Apple—y la empresa que había producido la alarma había sido adquirida por Google. La alarma estaba siendo publicitada como un importante componente en los hogares de alta tecnología de la actualidad (que también deberían incluir rociadores de incendio residenciales, por supuesto). Había un factor de modernidad y elegancia en relación a este producto que yo nunca antes había visto asociado a las alarmas de incendio.

Todo este entusiasmo me hizo pensar en lo lejos que habíamos llegado con las alarmas de incendio. Hoy en día, los consumidores pueden encontrar dispositivos que combinan detección de humo y de monóxido de carbono en una misma unidad, u otros que combinan sensores tanto fotoeléctricos como de ionización, brindando la mejor protección tanto para incendios con llama e incendios sin llama. Las alarmas de incendio pueden estar alimentadas a batería o con cableado fijo, y pueden interconectarse. Muchas tienen la función de silenciar fácilmente falsas alarmas, mientras que otras pueden enviar mensajes a su teléfono inteligente si la alarma se activa o si las baterías necesitan un reemplazo. A pesar de toda esta tecnología, aún luchamos para dar tratamiento al gran desafío en seguridad contra incendios de la actualidad: la reducción de las muertes en incendios residenciales.

NFPA y quienes apoyan la prevención de incendios en el país, intentan señalar la importancia del uso generalizado de las alarmas de incendio, que comenzó en la década del 70, como factor significativo en la reducción de las muertes en incendios residenciales. Desde entonces, la cantidad de muertes por incendio en viviendas ha disminuido de aproximadamente 6,000 muertes anuales a su nivel actual de casi 2,500 (en Estados Unidos). Esas son las buenas noticias. Menos alentadora es la cantidad de muertes por incendio que continuamos viendo en viviendas que no cuentan con alarmas de incendio o que cuentan con alarmas de incendio que no funcionan.

Según el último informe de NFPA sobre alarmas de incendio, en EE.UU. tres de cada cinco muertes por incendio residencial son producto de incendios ocurridos en viviendas que no cuentan con alarmas de incendio, o que cuentan con alarmas de incendio pero no en buenas condiciones de funcionamiento. No había alarmas de incendio en más de un tercio de las muertes por incendio residencial. Según la información, en incendios residenciales donde había alarmas pero no funcionaban, casi la mitad de las alarmas de incendio no tenía batería o ésta se encontraba desconectada. Las falsas alarmas eran la razón por la que se desconectaban las alarmas de incendio. Un cuarto de las fallas de las alarmas de incendio se debía a la baja batería. NFPA estima que existen unas cinco millones de viviendas en EE.UU. que no cuentan con alarmas de incendio. Y si bien la mayoría de las viviendas cuenta con al menos una alarma de incendios, la cantidad de alarmas no es suficiente.

Durante cuatro décadas NFPA ha difundido los beneficios de las alarmas de incendio, y en alguna medida, podría ser una víctima de su propio éxito. La fuerte reducción en las muertes por incendio residencial implica que la mayoría de las personas no creen que sufrirán un incendio residencial, mucho menos piensan que perderán a un ser querido en un incendio. Pero los incendios ocurren, y aún existe mucha gente que muere en estos incendios.

Muchos de esos incendios pueden evitarse si aumentamos el número de alarmas de incendio que funcionan—cualquier alarma de incendios listada—en las viviendas. Necesitamos revitalizar nuestra búsqueda de modos creativos para tener llegada a las personas más expuestas. Necesitamos trabajar conjuntamente con organizaciones para evitar duplicar el esfuerzo y para hacer uso de los recursos de la mejor manera, y necesitamos buscar nuevos asociados que colaboren en la difusión de nuestro mensaje de seguridad sobre alarmas de incendio.

El diseño y la difusión pueden ayudar a que una alarma se vea elegante, pero esto no tiene nada que ver con proveer una protección contra incendios adecuada. El factor de modernidad más importante entre todos los posibles, es el de la reducción de las muertes por incendio.

Lorraine Carli es Vice-presidente de Programas de Difusión e Incidencia de NFPA

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