Los 100 años de Fenway

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Lugares de Reunión Pública, Discotecas & Egreso

Los 100 años de Fenway

Por Steven A. Adelman

El notable renacimiento del estadio de mayor antigüedad de las Grandes Ligas de Béisbol y la manera cómo todas las consideraciones tomadas para la seguridad humana así como contra incendios contribuyeron a allanar el camino para el segundo acto de Fenway

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Cuando cursaba mis estudios superiores y luego la Facultad de Derecho de Boston, en las décadas de los '80 y los '90, Fenway Park era un hermoso basural. El campo era de un carácter extravagante e íntimo, exactamente como aparecía en TV, pero lo que recuerdo más vívidamente es lo verde que era todo. En su libro En Fenway, Dan Shaughnessy, un columnista deportivo del The Boston Globe, escribió que el verde "hace que los uniformes de gala blancos de los Red Sox se destaquen. Es el telón de fondo que pone todo en foco".

 

DIEZ AÑOS CARIÑO Y AMOR A FENWAY
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2002
+ Se agregan casi 400 asientos para el Día de Inauguración+ El Yawkey Way Concourse agrega 25,000 pies cuadrados (2,323 metros cuadrados), duplicando la superficie del amplio vestíbulo en el lado de la primera base y se genera más espacio en el amplio vestíbulo de la Puerta A.2003
+ 269 asientos y un área para espectadores de pie se agregan encima del muro del legendario "Green Monster" del jardín izquierdo.+ Se agregan 87 asientos en la base del bateador y 133 asientos más en la cueva (dugout).+ El Big Concourse agrega otros 25,000 pies cuadrados debajo de las gradas del jardín central y de la tribuna del jardín derecho. El ancho del amplio vestíbulo se duplica de 30 a 60 pies (9 a 18 metros) y se triplica el espacio utilizable entre las Puertas B y C.2004
+ Se agregan 192 asientos y un espacio para 250 personas de pie encima de la cubierta del techo del jardín derecho. Nuevas prestaciones incluyen un ascensor que lleva al área de las tribunas y el Big Concourse.+ Se agrega un espacio adicional, junto con áreas para servicios concesionados y sanitarios, al amplio vestíbulo de la tercera base, Third Base Concourse.2005
+ Se agrega el área cubierta de la primera base, First Base Deck, en parte para descongestionar la angosta pasarela situada encima de los asientos de la tribuna del lado de la primera base. Se instalan stands adicionales para concesionarios con el fin de reducir aún más las filas.2006
+ Se elimina el área de asientos vidriada, conocida como el .406 Club y se la divide en dos áreas de asientos al aire libre. Se remodela el nivel superior, conocido como el State Street Pavilion, debajo de las filas de la primera base y de la tercera base, con un aumento de cuatro hileras de asientos a nueve. Se agregan nueve vestíbulos amplios, espacios para concesionarios y sanitarios.+ Se agrega una nueva escalera para aliviar la congestión en el corredor de la Puerta D.2007
+ El área cubierta de la tercera base, Third Base Deck, se construye detrás de los asientos de la tribuna, lo que aumenta el espacio, y se agregan sanitarios y estánds para concesionarios.2008
+ Se agregan 800 asientos nuevos en el State Street Pavilion, además de un espacio para espectadores de pie, debajo de las líneas de la primera y tercera base.+ Se agregan 412 asientos nuevos para "familias" en el jardín izquierdo.2009
+ Se instala una red de comunicaciones de emergencia por voz/alarma (EVAC) que abarca Fenway y los edificios circundantes. Anticipándose a los requisitos actualizados del año 2010 sobre audio zonificado para el sistema localizador selectivo que se describe en NFPA 72®, Código Nacional de Alarmas de Incendio y Señalización, la red incluye la integración del sistema de mensajes por voz y de localización selectiva en todo el complejo del estadio.+ Se hacen mejoras en las gradas inferiores originales del estadio, construidas en 1912: se reemplazan la cueva, el palco y los asientos de la cabina, y se renuevan y reinstalan los asientos de madera originales de las tribunas.+ Se agregan alrededor de 560 asientos nuevos en el techo del jardín derecho, además de nuevos sanitarios, áreas para concesionarios y un espacio adicional exclusivo para espectadores de pie, con barras para apoyar bebidas.2010
+ Se repara e impermeabiliza el concreto del área inferior de asientos del estadio del sector del jardín derecho que había sido construida en 1934.+ Se crea un espacio adicional al reemplazar el estand de la concesión situado detrás del plato, en la parte superior de la Tribuna, por una nueva área para concesionarios.+ Se hacen mejoras en el vestíbulo inferior de la tercera base, incluida una nueva escalera que facilita el ingreso y el egreso en la Puerta A.2011
+ El año final del plan de mejora de 10 años se caracteriza por el agregado de tres sistemas de visualización de videos de alta definición que reemplazan a los viejos sistemas existentes.+ Se agrega una nueva cabina de venta de boletos en la Puerta D y se ofrece a los fans una ventanilla de entrega de boletos previamente adquiridos para el acceso en todas las cinco puertas del estadio.+ Se hacen mejoras en el vestíbulo situado entre las Puertas C y D.[Fuente: boston.redsox.mlb.com]

La experiencia real del fan fue algo menos romántico. Los asientos estaban hechos para personas más pequeñas, acostumbradas a sentarse prácticamente sobre sus vecinos y por motivos que ninguno de nosotros cuando niños comprendíamos, generalmente estaban colocados frente a la posición de las direcciones y no a la base del bateador (home plate). Los vestíbulos eran angostos, oscuros y estaban mal ventilados, lo que exacerbaba mi sensación juvenil de desorientación y paranoia. Dentro de Fenway los carteles imitaban la señalización de uso general en Boston, que por ser inescrutables se advierte que las personas que necesitaban indicaciones para dirigirse a un determinado lugar no pertenecían realmente al lugar. Los sanitarios mostraban niveles notoriamente bajos de higiene y estética. Aún así, llegué a amar a Fenway y a los Red Sox, una proeza nada sencilla para un niño nacido en los suburbios de Nueva York que había crecido como un fanático de los Yankees. Finalmente me instalé en Arizona, donde mi práctica del derecho se centró en la seguridad y protección en lugares de entretenimiento a lo ancho del país, pero mantuve mi fanatismo por los Red Sox.

A medida que pasaba el tiempo, sin embargo, vi que mi opinión sobre el estadio era muy diferente a la que tenía cuando fui estudiante. En mi trabajo, regularmente aplicaba lo establecido en NFPA 101®, Código de Seguridad Humana, y no pude evitar catalogar todas las características de Fenway que, aparentemente, no cumplían con lo especificado: las cargas de ocupantes potencialmente peligrosas, los espacios de uso complejo para el egreso o acceso del personal de emergencia, la falta de señalización e información de emergencia, en parte debida a las insuficientes líneas de visión en el interior del edificio. Me preguntaba si Fenway, no sería un posible desastre parar la seguridad humana, algo así como una bomba de tiempo esperando activarse.

Luego todo cambió, habiendo sobrevivido un breve intento de demolición, a fines de la década del '90, Fenway Park y los Red Sox fueron vendidos, en el 2001, a un grupo inversor que se comprometía a la remodelación y ampliación del viejo edificio para reflejar la realidad actual de los fans. Durante la última década, el equipó invirtió aproximadamente $285 millones de dólares en mejoras en el estadio, incluida una actualización de las características de seguridad humana y contra incendios de las instalaciones. Hace poco asistí a un partido de los Red Sox luego de haber estado alejado unos pocos años y me sorprendió la transformación que había tenido lugar. Caminé hacia el interior de Fenway a través de una entrada que no existía cuando yo estaba en la universidad; subí por escaleras espaciosas y bien iluminadas que nunca antes había visto; seguí las indicaciones de carteles claramente legibles, colocados en los lugares adecuados; y observé el partido desde un asiento razonablemente confortable que se ajustaba a mi cuerpo de mediana edad. Aún con todos los cambios obvios, sin embargo, todavía se sentía como Fenway: las grandes extensiones de verde, los gritos y la pasión de los fans, toda su gran historia. No solamente me sentí seguro, me sentí como en casa.

Al cumplir 100 años, Fenway es el estadio deportivo profesional más antiguo del país, actualmente en uso y el más pequeño de las Grandes Ligas de Béisbol (MLB). Si bien no es perfecto, sus recientes mejoras permiten que cumpla, de manera destacable, con los códigos de la NFPA sobre seguridad humana, alarmas de incendio, sistemas de rociadores y mensajes de notificación de emergencias. En un sentido amplio, la modernización de Fenway es un prisma a través del cual se ve no sólo el renacimiento de un edificio importante, sino también la creciente importancia de la seguridad humana y el modo en que las personas de todo el país pasan un día en el estadio.

Nace un estadio
El 20 de abril de 2012, Fenway Park celebró su 100° aniversario abrazando nostálgicamente su colorida historia. Los festejos previos al partido incluyeron a más de 200 ex jugadores de los Red Sox, entrenadores y directivos que salían de cada una de las esquinas del campo de juego [mientras sonaba el tema musical de la película "The Natural" (El mejor)] hasta juntarse y culminar en el cuadro interior mientras la multitud que llenaba el estadio ovacionaba de pie. En el partido contra los Yankees, que le siguió a los festejos, los Sox perdieron 6-2, pero la ceremonia previa compensó con creces la derrota y recordé los motivos de esa primera instancia en la que me hice fan.

Entre el trío de lanzadores que participaron de la ceremonia ese día estaba Caroline Kennedy, cuyo tatarabuelo, John "Honey Fitz" Fitzgerald, era alcalde de Boston cuando lanzó la primera pelota para la apertura del parque el 20 de abril de 1912. [Los rivales de los Red Sox fueron los New York Highlanders -que pasarían a llamarse los Yankees al l año siguiente- y los del equipo de mi ciudad revirtieron el resultado y ganaron 7-6, en 11 entradas de un batazo final (walk-off hit) de Tris Speaker.]

Los Red Sox existen desde el año 1901, (cambiaron su nombre en 1908), cuando el equipo, entonces llamado los Boston Americans – se asumió como socio fundador de la nueva Liga Americana. Jugaron sus primeras 11 temporadas en un desvencijado estadio construido con madera llamado el Huntington Avenue Grounds, con asientos para aproximadamente 11,000 fans, hasta que su propietario, John Taylor decidió que era el momento de actualizarse. De acuerdo con lo que expresa Glenn Stout en su libro Fenway 1912, el plan de Taylor era duplicar el tamaño y las dimensiones del Huntington Avenue Grounds para su nuevo estadio de 24,400 asientos. El estadio se construyó en un área conocida como Fenway, que estaba ubicada justo al oeste de la escasamente poblada vecindad de Back Bay. Contrariamente a lo que sostiene la creencia popular, la mezcolanza de edificios que actualmente confinan el parque se produjo luego de que los Red Sox comenzaran a jugar allí; cuando se inauguró el estadio, el área de Fenway estaba compuesta en su mayor parte por espacios abiertos.

Fenway Park se inauguró durante una era desalentadora para la seguridad en edificios públicos. En 1903, el incendio del Iroquois Theater de Chicago provocó 602 víctimas fatales. En 1908, el incendio de la Rhoades Opera House de Boyertown, Pensilvania, mató a 170 personas. El mismo año, 175 personas, en su mayoría niños, murieron en un incendio ocurrido en la Escuela Primaria de Lakeview, de Collinwood, Ohio. Un año antes de que Fenway Park permitiera el ingreso de sus primeros espectadores, 146 trabajadores de la confección murieron por causa del fuego, del humo o por arrojarse al vacío durante el tristemente célebre incendio ocurrido en Triangle Waist Co. de la Ciudad de Nueva York. Los estadios no fueron inmunes a la destrucción, escribe Saul Wisnia en su libro Fenway Park: The Centennial(El Centenario). "Los incendios habían destruido muchos de los estadios de madera en los años inmediatamente previos y posteriores al cambio de siglo, entre ellos el majestuoso South End Grounds de dos plantas que albergaba al club de la Liga Nacional de Boston", escribe Wisnia. "Fenway y Navin Field (de Detroit, que más tarde se llamaría Tiger Stadium) fueron parte de una nueva ola de parques de acero y de concreto construidos entre 1909 y 1915, entre ellos Comiskey Park, Ebbets Field y Wrigley Field. Cada uno de esos lugares tenía su propio carácter y aspecto distintivo, y cada uno de ellos había sido hecho para durar".

Hasta ese momento, el etos predominante era construir edificios que pudieran resistir el fuego, pero no se tomaba demasiado en consideración la seguridad de las personas en el interior de esos edificios en el caso de producirse un incendio. En tratados tales como How the Other Half Lives (Cómo vive la otra mitad) de Jacob Riis, los reformistas documentaron que en la mayoría de las edificaciones urbanas, la seguridad humana seguía siendo ampliamente ignorada. Ejemplo de ello fue el comentario de Joseph P. Asch, propietario del edificio del bajo Manhattan que albergaba a la Triangle Waist Co., quien, como es sabido, expresó: "Mi edificio es a prueba de incendios" –el día después su edificio fue el escenario de lo que aún es hoy, el incendio industrial no deliberado, con mayor cantidad de víctimas fatales en la historia del país.

Sin embargo, incidentes como el ocurrido en Triangle comenzaron a socavar aquél pensamiento. Antes de la apertura de Fenway, ya se habían implementado significativos pasos para la seguridad humana, como ser una meta de los códigos y normas en todo el mundo. En la reunión anual de la NFPA, celebrada en mayo de 1912, se aprobó un nuevo documento, "Sugerencias para la organización y ejecución de simulacros de incendio en fábricas, escuelas, tiendas departamentales y teatros", para ser adoptado por los miembros. Esto marcaba el ingreso de la NFPA en la esfera que contemplaba a los ocupantes y la seguridad humana. En 1913, NFPA creó el primer Comité de Seguridad para la Vida, que llevó al desarrollo del Código de Salidas de Edificios original de la NFPA en 1927, el precursor del actual Código de Seguridad Humana. Aún cuando el surgimiento del acero, la mampostería y el concreto marcaron una nueva concientización de la seguridad entre los propietarios de estadios y otros edificios, aún abundaban las construcciones de madera; en Fenway se usaron cientos de miles de piezas de madera aserrada para sostener la estructura de concreto, así como en las gradas del jardín central (centerfield), en el pabellón del jardín derecho (right field pavilion) y en las cercas de los jardines (outfield). En septiembre de 1912, mientras el equipo estaba de gira, los propietarios del equipo agregaron 11,700 asientos de madera temporarios en los jardines; anticipándose a los partidos de la “Serie Mundial” en la que participarían los Red Sox, ganándoles a los New York Giants. Esas gradas "temporarias" se mantuvieron en el lugar hasta 1926, cuando fueron destruidas por uno de los dos incendios catastróficos que azotaron Fenway en un lapso de ocho años (ver "Transformado por las llamas").

Durante la década de los '30, y especialmente luego de la reconstrucción encarada después del incendio de 1934, Fenway comenzó a asumir su perfil más moderno. Su aforo era de alrededor de 35,000; con asientos de tribunas de roble sólido, algunos de los cuales se mantienen en uso hasta ahora. Un muro de 37 pies de altura (11.3 metros de alto) del jardín izquierdo hecho de metal en láminas reemplazó a la estructura original, una cerca de madera que se había construido sobre un terraplén. Se agregó un tablero de puntaje de alta tecnología que incluía luces que indicaban la cantidad de bolas y strikes. El estadio fue pintado de color "verde de Dartmouth", que se mantiene como su color característico.

Si bien la creación de las mejores prácticas para la seguridad en instalaciones deportivas con presencia de espectadores, pasó a un segundo plano en relación con la mejora de la seguridad en el lugar de trabajo, las prácticas de seguridad en estadios continuaron desarrollándose, más en respuesta a las condiciones locales o mediante las acciones de propietarios instruidos que mediante las disposiciones de los códigos de seguridad. En Fenway, las pequeñas dimensiones del campo permitían a los fans sentarse notablemente cerca de la acción, lo que ocasionalmente era causa de lesiones. Antes de la temporada de 1936, los Red Sox agregaron la primera pantalla de red para béisbol colocada detrás de la base del bateador para proteger a los fans contra las pelotas de batazos que caen fuera de la zona de juego (foul balls). El equipo también agregó una red de 23 pies de altura que se colocó encima del muro del jardín izquierdo con el fin de proteger a los peatones y a las propiedades de la calle Lansdowne Street, (situada inmediatamente detrás del muro) contra las pelotas de los strikes que caían fuera del parque.

Las mejoras continuaron durante el transcurso de los años. En 1947, el equipo se convirtió en el 14° de los 16 equipos de las ligas mayores que instalaron iluminación. El primer tablero electrónico de puntaje se instaló en 1962, y en 1976 se agregó – para mensajes - un tablero sobre las gradas del jardín central. El primer ascensor se instaló en 1983 – aunque todo un siglo después de que Elisha Otis inventara el ascensor para pasajeros; representaba un pequeño paso para convertirlo en un edificio de fácil acceso. Esto en una era previa a la Ley para Estadounidenses con Discapacidades del año 1990, con la cual NFPA 101 cumplió sustancialmente en 1994. También permitió que la administración del parque considerara el uso apropiado de los ascensores en los planes de emergencia de Fenway Park, según lo requerido en el Código de Seguridad Humana.

Un nuevo énfasis en la seguridad humana
Todos esos cambios parecen sin importancia si se los compara con lo que ha ocurrido en Fenway desde el año 2002, cuando los propietarios de la nueva administración incorporaron su propia visión de un estadio moderno. Si las ocasionales mejoras llevadas a cabo durante la mayor parte de los primeros 90 años de Fenway fueron como una bola de nudillos (knuckleball) de Tim Wakefield zigzagueando hacia la base, entonces la velocidad y el alcance de las remodelaciones que se llevaron a cabo en los últimos 10 años se asemejan mucho más a una bola rápida (fastball) de Pedro Martínez que estalla en la zona del strike.

Sin embargo, antes de que dichas mejoras pudieran comenzar, debieron resolver e un asunto importante: si Fenway Park debía ser preservado o si debía ser demolido y reemplazado. El "hermoso basural" que encontré en mi juventud ya había incitado diversos llamados para su destrucción. Ya en el año 1967 –el año del "Sueño Imposible", cuando los Red Sox surgieron de la mediocridad y perdieron con los St. Louis Cardinals en una dramática Serie Mundial de siete partidos– el entonces propietario Tom Yawkey denunció en la revista The Sporting News, "Siento que Boston, este estado y toda Nueva Inglaterra” necesitan un nuevo estadio. Los problemas eran obvios: además de sus años y su suciedad general, el estadio más pequeño de las Grandes Ligas de Béisbol se asentaba sobre la parcela más pequeña de tierra y en todos sus costados estaba atiborrado por un vecindario urbano que no le dejaba al estadio espacio para crecer. Nuevas fuentes de ingreso, tales como palcos lujosos, parecían imposibles; sin ellas, la modernización de las áreas de asientos menos costosos parecía quedar fuera de discusión. Mucho mejor, así se pensaba, era simplemente derribarlo y empezar de cero.

La presión para modernizarlo se intensificó a comienzos de las década del '90 con la inauguración de Oriole Park en Camden Yards, en Baltimore; que representaba la vanguardia de una ola de nuevos estadios urbanos de estilo retro que incluían las prestaciones y comodidades modernas dentro del espacio compacto de los estadios de las viejas escuelas que sólo se usaban para béisbol. Condicionado a las incomodidades e inconveniencias de Fenway, yo no estaba preparado para el placer del béisbol en estos estadios de nueva generación. Cuando mi esposa, nacida en Baltimore, me llevó por primera vez a Camden Yards, me maravillé de sus amplios vestíbulos, asientos de tamaño para adultos –que, a diferencia de los de Fenway, todos situados frente a la base del bateador– y el impecable orden de la calle Eutaw Street, que había sido transformada en una vibrante pasarela peatonal entre la cerca de los jardines y un hermosamente restaurado viejo edificio de depósito situado detrás. Comparado con Camden Yards y los estadios retro que se inauguraron durante muchos de los años siguientes, Fenway para mí quedó desactualizado y gran parte de los responsables de la organización de los Red Sox aparentemente tuvieron el mismo sentimiento. Como John Harrington, CEO del equipo, dijo a The Boston Globe en 1996, "Realmente no queremos dejar Fenway Park. Por los grandes espíritus que allí hay. El problema es que este estadio de 83 años se ha vuelto obsoleto". Un movimiento, "Salvemos Fenway", adquirió mayor resonancia, lo que intensificó las disputas e indecisiones. La organización se hallaba en un estado de conmoción cuando los Red Sox fueron ofrecidos para la venta en el año 2001 y una de las cuestiones primordiales era el plan de los nuevos propietarios para Fenway Park. No llevó mucho tiempo descubrirlo. La venta del club, por casi $700 millones de dólares, fue aprobada y finalizada por el MLB a principios del 2022 y los nuevos propietarios fueron inflexibles en cuanto a que su deseo era salvar Fenway.

Uno de los miembros del nuevo grupo inversor era Larry Lucchino, el nuevo presidente y CEO de los Sox, quien había orquestado la creación del Camden Yards con un rol similar en los Baltimore Orioles una década antes. Una de las primeras acciones de Lucchino en los Red Sox fue contratar a Janet Marie Smith, la arquitecta con quien había trabajado en Camden Yards, para la elaboración de un plan general para la actualización de Fenway. Lucchino había impulsado a Smith y a su equipo para el estudio de los estadios de mayor antigüedad en el momento en que creaban Camden Yards, y ahora les pedía que dieran vuelta el espejo. "Fue maravilloso haber pasado todo este tiempo estudiando los viejos estadios, aprendiendo de ellos, para la creación de algo similar en Camden Yards", expresaba Smith en un video promocional de Fenway, "y luego, en nuestra próxima vida, regresar y aplicar esos mismos principios para salvar Fenway".

Como parte de un plan de mejoras, a realizarse fuera de temporada y en 10 años, los diseñadores de Smith identificaron una gran cantidad de condiciones que necesitaban ser mejoradas en Fenway, entre ellas dos áreas de particular interés para los profesionales de la seguridad humana: mejoras en la circulación de las multitudes y actualización de la tecnología de seguridad humana y contra incendios del estadio. Si alguno de los diseñadores de Fenway Park que actuaron antes del año 2002 consideró la carga de ocupantes del edificio – como el límite establecido en el Código de Seguridad Humana en la cantidad de asientos fijos más los espacios asignados para espectadores de pie de una persona por cada 7 pies cuadrados (0.6 metros cuadrados) – esto no se hizo evidente, especialmente si se toma en cuenta la aglomeración de personas que salen del estadio luego de un partido. Dado que el primero de los aspectos considerados en la preparación de una evaluación de la seguridad humana según lo establecido en NFPA 101 es la "naturaleza de los eventos y de los participantes y asistentes", el hecho de que los fans de los Red Sox generalmente se queden hasta el último lanzamiento era un aspecto importante a considerar.

El primer cambio dramático para la mayoría de los fans que ingresaban a Fenway Park se produjo en septiembre de 2002 con la creación del amplio Yawkey Way Concourse. Yawkey Way es la calle en la que está situada la puerta de ingreso principal de Fenway, que irremediablemente (o fragantemente) siempre se congestionaba con fans, con los carros de venta de sándwiches de salchicha y pimientos y con los vendedores ofreciendo programas y maní a los gritos. Así como Smith había incorporado la calle Eutaw Street al área de ingreso con boleto del Camden Yards de Baltimore, Yawkey Way se transformó en un amplio vestíbulo peatonal de 25,000 pies cuadrados (2,323 metros cuadrados) con molinetes portátiles en todos los extremos. Esta expansión fuera de los muros del estadio permitió que los Red Sox quitaran un laberinto de molinetes del interior del edificio que habían sido la causa de largas filas de fans - aguardando en espacios reducidos - el momento para exhibir sus boletos. Desde la perspectiva de la experiencia de un fan, la escena callejera en Yawkey Way todavía es tan colorida como siempre, si bien un poco menos concurrida, pero ahora es más fácil ingresar y salir desde ese lado del estadio.

Desde una perspectiva de la seguridad humana, el Yawkey Way Concourse fue el primer gran paso para cumplir con los requisitos sobre medios de egreso, establecidos en el Código de Seguridad Humana, que acataba dos importantes aspectos. Primero, al trasladar la entrada principal de Fenway, desde su reducido interior, hacia ambos extremos de toda una calle se eliminaba el embotellamiento de personas provocado por los molinetes: "13.2.2.2.9 No deben instalarse molinetes ni otros dispositivos que restrinjan el movimiento de las personas en ninguna ocupación de reunión pública de manera que interfieran en las características de los medios de egreso requeridos". Además, el nuevo y amplio vestíbulo de Fenway permitió que este cumpliera más ampliamente los requisitos del Código de Seguridad Humana sobre capacidad de los medios de egreso, en especial con respecto al ancho de la entrada principal: "13.2.3.6.1 La entrada/salida principal debe ser de un ancho que aloje la mitad de la carga total de ocupantes y debe estar en el nivel de descarga de la salida o debe conectar a una escalera o rampa que conduzca hacia una calle”. En este sentido, el equilibrio de los requisitos para construcciones nuevas y existentes permite a los diseñadores intentar cumplir con los requisitos para construcciones nuevas, entendiendo que el cumplimiento de las reglas para las construcciones existentes aún ofrece, en la mayoría de los casos, una significativa mejora para la seguridad humana.

En 2003, se agregó una nueva área apodada el Big Concourse, otra área de 25,000 pies cuadrados (2,323 metros cuadrados), que estaba ubicada debajo de las gradas del jardín central y de la tribuna del jardín derecho. Se quitaron los muros que estaban entre Fenway Park y dos edificios contiguos, y con la demolición de las viejas salas de almacenamiento y los sanitarios, el amplio vestíbulo que había sido de 35 pies (11 metros) de ancho, se extendió a 65 pies (20 metros). El club también instaló sanitarios en un edificio colindante que había sido anexado al estadio. Con la notable expansión de las áreas peatonales situadas debajo de los asientos de los jardines, el Big Concourse permitía desplazarse a través de las vías de acceso y egreso "sin la indebida obstrucción" de los fans, del personal a cargo del manejo de multitudes, la seguridad y los servicios médicos de emergencia, cumpliendo así con lo establecido en las disposiciones 13.2.5.4.2 y 13.2.5.4.3 del Código de Seguridad Humana.

En agosto de 2003, NFPA emitió las enmiendas interinas tentativas (TIA, por sus siglas en inglés) para fortalecer el requisito para rociadores de incendio, manejo de multitudes y capacidad de la entrada/salida principal en clubes nocturnos y lugares pequeños similares. En gran parte esto resultó como respuesta al incendio ocurrido el 20 de febrero de 2003, en el que murieron 100 personas en el club nocturno The Station, ubicado a aproximadamente una hora al sur de Fenway, en West Warwick, Rhode Island. Si bien los cambios estaban específicamente dirigidos a lugares tipo clubes nocturnos, las TIAs para NFPA 101 y NFPA 5000®, Código de Seguridad y Construcción de Edificios, pusieron en relieve la necesidad de que todos los propietarios de edificios garantizaran que sus clientes pudieran salir de manera segura del lugar, aún en el caso de que una cantidad tan grande como de dos tercios de ellos intentaran salir por el mismo camino por el que ingresaron.

Cumpliendo con lo establecido en el Capítulo 13 del Código de Seguridad Humana sobre ocupaciones de reunión pública existentes, así como con el espíritu de las TIAs de 2003, los Red Sox siguieron con las mejoras en el acceso, el ingreso y el egreso en Fenway. En 2006, se mejoró el acceso próximo a la Puerta D cuando el equipo agregó una nueva escalera sobre el predio de estacionamiento de los jugadores. La temporada siguiente, se agregó una escalera desde el amplio vestíbulo cercano a la Puerta A hasta la parte superior de la tribuna situada debajo de la tercera base y también un ascensor nuevo en el jardín izquierdo, que se usaba para todos los niveles del estadio. En 2010, se agregaron escaleras detrás de la base del bateador y desde el amplio vestíbulo de la Puerta A hasta el amplio vestíbulo de la Tercera Base Inferior. Incluso el reemplazo de asientos se hizo con la intención de mejorar el ingreso y el egreso. En 2010, los asientos de madera originales de la tribuna del jardín izquierdo fueron renovados y equipados con mecanismos de auto-levantamiento, lo que hacía que fuera más sencillo para los fans ingresar y salir de cada hilera.

Explosión de la información
A medida que se continuaba con el plan de renovación de 10 años, la creación de un sistema de alarma de incendio totalmente integrado fue adquiriendo cada vez mayor importancia. Los Red Sox no sólo habían creado una clase de "Fenway Park más grande" al trasladar las operaciones a edificios adyacentes, sino que también los muros que separaban Fenway de algunos de sus vecinos habían sido quitados o modificados para crear un espacio mayor, como en el caso del proyecto del Big Concourse. Los Red Sox necesitaban un sistema único para la seguridad contra incendios y el manejo de las multitudes, a fin de proteger la red de edificios y operaciones cada vez más compleja de Fenway Park.

Antes de la temporada 2009, el club inició su proceso de integración con la instalación de una red de comunicaciones de emergencia por voz/alarma (EVAC, por sus siglas en inglés), que abarcaba al estadio y a los edificios circundantes. Anticipándose a los requisitos actualizados del año 2010 sobre audio zonificado para el sistema localizador selectivo que se describe en NFPA 72®, Código Nacional de Alarmas de Incendio y Señalización, la nueva red de Fenway incluía la integración del sistema de mensajes por voz y de localización selectiva en todo el complejo del estadio. En coherencia con lo establecido en las disposiciones de NFPA 72, el sistema EVA permite que los usuarios autorizados de los Red Sox o del Cuerpo de Bomberos de Boston seleccionen entre cientos de mensajes pregrabados y los envíen desde un centro de comando a cualquiera de los edificios o arrendatarios conectados. Permite incluso que los usuarios autorizados transmitan avisos en tiempo real en todo el estadio, incluido el campo de juego (los jugadores necesitan recibir la información también). Durante el terremoto de Loma Prieta en 1989, por ejemplo, los San Francisco Giants y los Oakland A's, que se estaban presentando en el campo, antes del Partido 3 de la Serie Mundial en Candlestick Park, en San Francisco, no tenían idea si estaban en peligro cuando el estadio se sacudió y se cortó la luz.

Si el Cuerpo de Bomberos de Boston alguna vez tiene que irrumpir repentinamente en el estadio, también tendrían nuevas pantallas de video de gran tamaño a su disposición. Los tableros de puntaje electrónicos han mejorado exponencialmente en tamaño, visibilidad y funcionalidad desde aquellos primeros tableros instalados en Fenway en 1962. En 2011, se instalaron 3 grandes pantallas de video de alta definición, cada una de las cuales puede transmitir la información "como si se estuviera mirando la tele en casa", de acuerdo con lo que expresa Jerry Cifareli, CEO de ANC Sports Enterprises, la compañía que había instalado las pantallas. La pantalla principal del jardín central es de 38 pies de altura por 100 pies de ancho (12 metros por 30 metros). También hay una nueva pantalla de 17 por 100 pies (5 por 30 metros) en el jardín central izquierdo y una pantalla de video relativamente modesta de 16 por 30 pies (5 por 9 metros) en el jardín derecho.

El Código de Seguridad Humana enfatiza que la tecnología de los edificios y el manejo de las multitudes deben coordinarse, con el fin de garantizar la seguridad de los ocupantes: "13.4.1.3 Las evaluaciones de la seguridad humana deben incluir un análisis, tanto de los sistemas como también de las características de administración del edificio sobre el que se deposita la confianza para la seguridad de los ocupantes así como también los escenarios apropiados para las instalaciones”. En su tratado de 1971, Planificación y diseño peatonal, John J. Fruin describe el rol clave que desempeña la información en las instrucciones impartidas a una multitud durante una emergencia. Fruin definió a la información como la percepción de los clientes que provoca que las personas lleven a cabo acciones en grupo. Destacó que las personas que están en una multitud raramente tienen una visión amplia de lo que sucede a su alrededor, de modo que si no se les suministra información autoritativa desde una fuente confiable, los clientes pueden actuar según las especulaciones de quienes estén cerca de ellos. En Fenway, al utilizarse el poder informativo combinado del sistema EVAC y las pantallas de video gigantes, los Red Sox o los oficiales del cuerpo de bomberos de la ciudad pueden ahora suministrar a la multitud información e instrucciones personalizadas específicas ante un caso de incendio u otra emergencia, lo que anula la tendencia de las multitudes a desplazarse sin rumbo por la falta de información.

Las actualizaciones en seguridad humana en Fenway Park se han llevado a cabo a la sombra de proyectos de más alto perfil implementados en el estadio –en particular la incorporación de asientos encima del muro "Green Monster" (Monstruo Verde) del jardín izquierdo (ver "Sobre monstruos")– aunque no es fácil debatir si ha habido cambios más importantes que aquellos que permiten que el estadio cumpla de manera más estricta con documentos como NFPA 72 o NFPA 101. "Uno de los mejores elogios que escuchamos todo el tiempo es: 'parece como si estos cambios siempre hubieran estado implementados', dijo Lucchino en un video promocional de 2007 sobre las renovaciones llevadas a cabo en Fenway Park, y eso me parece correcto. Las nuevas características de mayor apertura, de comodidad y de seguridad no han perjudicado el carácter esencial del lugar.

Cuando me fui de Boston, a fines de 1996, durante el reñido debate sobre el futuro de Fenway, pasaba un momento difícil imaginándome muchos de estos cambios. No hubiera creído que "íntimo" pudiera significar ninguna otra cosa que reducido y apretado. Dudaba que un "Fenway amistoso" pudiera ser algo más que una referencia imprecisa a ser constantemente empujado en la oscuridad y en los concurridos vestíbulos. Creía que los abruptos ángulos del campo del estadio necesariamente se traducían en una experiencia contorsionada para el fan, de la clase que se había vuelto inaceptable en otras sedes de entretenimiento de Boston. Me complace decir que estaba equivocado en todo esto. Incluso ahora Fenway Park tampoco es perfecto, pero hay pocos lugares en los que preferiría pasar una tranquila tarde de verano. O, mejor aún, una noche triunfante de fines de octubre.

Steven A. Adelman es miembro de NFPA y abogado en Scottsdale, Arizona, especialista en litigios y manejo de riesgos en sedes deportivas y de entretenimientos. Correo electrónico de contacto: 


Transformado por las llamas
Modo en que los incendios ocurridos en 1926 y en 1934 le han dado forma al Fenway moderno

fenway fire 250x200En 1912, el NUEVO estadio de los Red Sox situado en Fenway, si bien en comparación era más seguro que el viejo Huntington Avenue Grounds debido al mayor uso de acero y concreto, aún representaba un riesgo de incendio según lo establecido en las normas modernas. Los asientos "temporarios" de madera de las tribunas agregados en el jardín izquierdo para la post-temporada 1912 son un caso ilustrativo: se mantuvieron en uso durante los siguientes 14 años.

El 7 de mayo de 1926 se produjeron tres pequeños incendios en esas gradas cuando se encendieron papeles y residuos que estaban debajo de las tribunas de estructura de madera. El cuerpo de bomberos no intervino en el incendio –los fans extinguieron, ellos mismos, las llamas. Luego del partido del 8 de mayo, sin embargo, nuevamente se desató un incendio en la misma área. Esta vez, se vio afectado todo el sector de las gradas y el fuego consumió el techo de la tribuna y las construcciones circundantes. El cuerpo de bomberos llevó a cabo las acciones de respuesta a este incendio, pero fue demasiado tarde para lograr un buen resultado; las tribunas quedaron totalmente destruidas. No podemos ni imaginar la cantidad de heridos o víctimas fatales que podría haber habido si este segundo incendio se hubiera producido durante el partido y no después de que el estadio se había vaciado.

En 1933, un traspaso de los propietarios dio una vida renovada a Fenway Park. Luego de la temporada, con el nuevo propietario Tom Yawkey se agregaron tribunas de acero y concreto en todo el estadio, que estaban sostenidas por encofrados de madera durante su fase de construcción. El 5 de enero de 1934, un incendio que se inició en los soportes de madera ardió durante cinco horas, destruyendo las nuevas áreas de asientos del jardín izquierdo y del jardín central, así como la mayor parte de otros cinco edificios circundantes al estadio. Al día siguiente, The Boston Globe informó que el "voraz incendio se propagó con una rapidez sorprendente, arrasando la calle Lansdowne Street y destruyendo completamente dos estructuras de ladrillo y dañando seriamente a otras dos". Milagrosamente, no se informaron víctimas fatales entre los 700 obreros que estaban trabajando ese día.

Era el momento más intenso de la Gran Depresión y el seguro sólo cubrió parte de los daños ocurridos en las propiedades, pero Yawkey estaba decidido a tener el estadio listo para la siguiente temporada. Gastó alrededor de $1.25 millones de dólares de la época de la Depresión, incluida la contratación de obreros adicionales, y terminó la reconstrucción de las gradas dañadas antes del Día de Inauguración. —S.A.A.


Sobre monstruos
fenway 250x250Incidentes recientes, de fans cayendo de los asientos de estadios, han hecho que la altura de las barandas sea un tema que debe tomarse en consideración en las sedes de todo el país. También han planteado un interrogante fundamental: ¿Cumplir con el código es lo mismo que implementar medidas razonables para la seguridad?

En junio de 2002, Janet Marie Smith, la arquitecta que encabezaba el proyecto de renovación de 10 años de Fenway Park, mencionó por primera vez la posibilidad de colocar asientos encima del muro del jardín izquierdo, conocido con el famoso nombre de "Green Monster" (Monstruo Verde). El día de la inauguración, en 2003, los asientos del Green Monster se hicieron realidad, cuando los Red Sox quitaron el velo de los nuevos 269 asientos de estilo taburete de las cuatro hileras situadas encima del muro de 37 pies de altura (11.3 metros de altura). Aunque algunas partes de los jardines quedaban fuera de la vista aún con sólo una barrera de poca altura situada encima de la barra para bebidas frente a cada taburete, los nuevos asientos fueron ampliamente reconocidos como un fabuloso agregado a Fenway Park; simplemente no había nada igual en las Grandes Ligas de Béisbol. A la luz de los incidentes ocurridos en otros estadios, sin embargo, a lo mejor eso es bueno.

Desde la primera hilera de taburetes del Green Monster, cabe considerarse la posibilidad de que un fan tratando de alcanzar una pelota bien bateada –o posando para una fotografía, o lanzándose para tomar una gorra de béisbol soplada por el viento– podría derribarse sobre la baranda baja y caer, lo que casi seguro, le provocaría lesiones o incluso la muerte. El sector del Green Monster está colmado de carteles con la inscripción: "Advertencia: Por su seguridad, por favor no se abalance sobre el muro". Como Steve Berthiaume de ESPN escribió en ESPN.com, "Ese cartel está por todos lados, y eso es por una buena razón. Observar a los fans a 37 pies de altura inclinándose repetidamente sobre el muro con sus cámaras de celulares es como observar a alguien que camina hacia atrás hasta acercarse demasiado al borde del Gran Cañón; un resbalón y queda tendido en la zona de aviso". Ello no refiere necesariamente a los fans que actúan irresponsablemente; se refiere al hecho de que los fans modernos usan estas sedes de manera diferente a lo que lo hacían las personas para las que fueron elaborados los requisitos de altura de las barandas hace más de 80 años.

El pasado julio, un hombre de 39 años estaba sentado con su hijo en la primera hilera de las gradas de los jardines en el estadio Rangers Ballpark de Arlington, Texas. Al final de una entrada (inning) el jardinero (outfielder) de Texas Rangers Josh Hamilton lanzó una pelota hacia donde estaba el niño. Para tomarla, el padre del niño, de seis pies y tres pulgadas de altura, extendió sus brazos y se inclinó sobre la baranda de 33 pulgadas de altura (83.8 centímetros de altura), que estaba en la parte inferior de la tribuna. Perdió el equilibrio y cayó al suelo desde 20 pies (6 metros). Murió esa misma noche por las heridas sufridas en la cabeza.

No fue el primer fan que cayó en el estadio Rangers Ballpark. El 11 de abril de 1994, el primer Día de Inauguración del estadio, una mujer cayó hacia atrás por encima de una baranda de 30 pulgadas (76.2 centímetros) mientras posaba para una fotografía, zambulléndose desde 35 pies (11 metros) y cayendo sobre una hilera de asientos vacía, lo que le provocó fracturas en una gran cantidad de huesos y la rotura de seis dientes. Poco después de ese incidente, el equipo aumentó la altura de las barandas en ese sector a 46 pulgadas (116.8 centímetros), pero no se hicieron cambios en el resto de las barandas. En 2010, un hombre de 25 años se derrumbó por encima de una baranda de 30 pulgadas del estadio, mientras intentaba agarrar un pelota que caía fuera del campo de juego. Cayó de una altura de 30 pies (9 metros) y sufrió lesiones múltiples, entre ellas fractura de cráneo.

Historias similares ocurrieron en otros parques. En abril de 2010, los Chicago Cubs estaban haciendo sus prácticas de bateo antes de un partido frente a los Milwaukee Brewers en Miller Park, en Milwaukee, Wisconsin. Un fan se abalanzó por encima de una baranda de 30 pulgadas de los jardines para agarrar una pelota y cayó desde 15 pies (4.5 metros) al campo situado debajo y sufrió heridas mortales. En abril de 2009, un hombre que asistía a un partido en Busch Stadium, de St. Louis, Missouri, cayó desde 18 pies (5 metros) sobre una mujer que estaba debajo; ambos fans sufrieron lesiones. Dos meses después, otro fan en Busch Stadium se lesionó cuando se derrumbó desde encima de una baranda de la hilera frontal del cuarto deck y cayó desde aproximadamente 12 pies (3.6 metros) sobre asientos vacíos. Como en el incidente ocurrido en Milwaukee, de acuerdo con los informes publicados, ambas barandas eran de 30 pulgadas de altura.

En todos estos casos, las barandas cumplían con lo establecido en NFPA 101, Código de Seguridad Humana. Para nuevas ocupaciones de reunión pública, la altura mínima de "visibilidad limitada" de la baranda es de 26 pulgadas (66 centímetros) (12.2.11.1.1); en los extremos inferiores de los pasillos, la altura mínima segura de las barandas, conforme a lo establecido en el código, es de 36 pulgadas (91.5 centímetros) por encima del nivel del piso (12.2.11.1.2.2). Luego del incidente en Rangers Ballpark, el equipo trató de recalibrar la seguridad de los fans a partir de las experiencias en el estadio, lo que incluyó el diseño de barandas de 42 pulgadas (106.7 centímetros) que obstruían relativamente poco la visión de la mayoría de los fans asistentes. Otros sectores del estadio ahora cuentan con barandas de una altura de hasta 46 pulgadas.

¿Demuestran estos incidentes que se puede prever de manera razonable la caída de un fan por encima de una baranda? ¿O se demuestra con los millones de fans que plácidamente asisten a los partidos de béisbol todos los años que las barandas son seguras así como están? Y si los fans que caen son un problema que puede razonablemente preverse que debería ser tomado en cuenta, ¿qué debería hacerse al respecto?

Legalmente, los aspectos relevantes son si la caída desde las tribunas es un acaecimiento que puede "razonablemente preverse" y si es así, qué puede razonablemente hacerse para minimizar el riesgo de daños. A partir de 1936, los Red Sox determinaron que, al menos para los fans sentados detrás del plato, una vista no obstruida de la acción puede verse afectada por una pantalla para la mejora de la seguridad de la multitud. Tal vez los clubes modernos, en un trabajo conjunto con sus arquitectos e ingenieros en factores humanos, pueden adoptar un enfoque similar para compensar los perjuicios de ver afectada la visibilidad con un aumento en las alturas de las barandas, en interés de la seguridad de los fans.

Como abogado, no me atrevería a decir cuál es la configuración o altura suficiente para un lugar en particular; delego en los expertos que, provistos de la documentación sobre seguridad vigente, incluido el Código de Seguridad Humana, examinan para su aprobación todos los estadios de las grandes ligas, incluido Fenway y sus asientos del Green Monster. Aunque luego de la trágica caída de un fan, un abogado, cualquiera sea el lugar, va a cuestionar acerca de que si una sede que cumple con la norma sobra altura de las barandas que se originó en el propio Código de Salidas de Edificios de 1929 de NFPA ha realmente hecho todo lo necesario, dada la manera en que se comportan las personas en el siglo 21 en un estadio. En otras palabras, cumplir con el código, si bien es un excelente comienzo, no es necesariamente lo mismo que proveer medidas de seguridad razonables. —S.A.A

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La National Fire Protection Association (NFPA) es la fuente de códigos y normas que gobiernan la industria de protección contra incendios y seguridad humana.

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