‘La gente ya tuvo suficiente’

Google Play

Apple Store

 

Incendios Forestales

‘La gente ya tuvo suficiente’

Por Jesse Roman

AustralinaBushFire

¿Será la histórica temporada australiana de incendios forestales un catalizador para el cambio? Una activista tiene esa esperanza.

Entrevista realizada y editada por Jesse Roman

A principios de febrero, las fuertes lluvias azotaron la región oriental de Australia y lograron extinguir en gran medida los restos de los incendios forestales que habían aterrorizado al continente desde el mes de junio. Mientras que la angustia lentamente se convirtió en alegría y las fotografías de los bomberos bailando bajo la lluvia circularon por las redes sociales, la realidad rápidamente marcó que el final de los incendios era solo el comienzo de la próxima desafiante fase. Australia se enfrenta a años de recuperación, y siguen existiendo críticos interrogantes sobre cómo evitar que ocurran desastres similares en el futuro.

Incluso en una nación acostumbrada a devastadores incendios – tales como el incendio forestal del Sábado Negro del 2009 que dio muerte a 175 personas – los australianos no han lidiado nunca antes con tantos incendios ardiendo durante tanto tiempo en tantas partes del país todos al mismo tiempo. Una encuesta reciente a cargo del Instituto de Australia reveló que el 57 por ciento de los australianos han sido directamente afectados por los recientes incendios forestales o por su humo. Los cientos de incendios en todo el continente quemaron un área de aproximadamente la dimensión de Inglaterra, dando muerte a al menos 34 personas y a una cantidad estimada de mil millones de animales, y destruyendo miles de viviendas.

Tras esta destrucción a gran escala, la conversación nacional en torno a cómo proseguir ha tomado un rumbo que no habían tomado nunca otras conversaciones anteriores sobre incendios forestales, dice, Kate Cotter, fundadora y directora de una organización sin fines de lucro llamada Bushfire Building Council of Australia, o BBCA.

“Existe enojo dando vueltas que parecería traducirse en un llamado de atención – y eso es realmente diferente de lo que hemos visto en el pasado”, dice Cotter, 43, que vive cerca de Melbourne sobre la costa sudeste del país. Gran parte del debate, dice, se ha centrado en la imposibilidad de la nación para prepararse adecuadamente para eventos de incendios forestales. “En Australia en la actualidad gastamos el 97 por ciento de nuestros fondos para desastres en respuesta y recuperación y solo el 3 por ciento en mitigación o prevención – creo que esa estadística indica sobre qué aspectos se ha actuado y sobre cuáles no”, dice Cotter. “Se está convirtiendo en una obviedad económica que tenemos que dar vuelta ese modelo de inversión”.

Desde su fundación en el 2015, BBCA ha trabajado sobre una herramienta que pueda acelerar ese cambio: el Bushfire Resilience Star Rating Project [Proyecto de Clasificación por Estrellas para Resiliencia a los Incendios Forestales], un sistema para cuantificar y calificar el riesgo de incendio forestal de una propiedad como manera de ayudar a los propietarios de viviendas a reducir su riesgo antes de un próximo incendio forestal.

NFPA Journal ha conversado recientemente con Cotter sobre los incendios forestales, el proyecto de clasificación, y el modo en que deben cambiar sus enfoques las comunidades para preparase para un incendio forestal.

Los incendios recientes en su país han sido titular de las noticias internacionales durante meses. ¿Puede describir lo que ha visto?

Lo que hemos visto es bastante traumático en términos de pérdidas de vidas humanas y escala del país quemada. Hemos visto una gran cantidad de campos destruidos, no solo las viviendas de las personas sino también sus sustentos. El grado de pérdidas en cada ciudad individual es alarmante. Algunos municipios han perdido la mitad de sus viviendas, lo que resulta devastador. Los árboles quemados y el silencio en los matorrales nos recuerdan lo extensa que será esta recuperación, y que tal vez nunca lleguemos a una recuperación total.

Han existido varios devastadores incendios en el pasado. ¿Qué cosas de estos incendios han resonado tanto en el público australiano?

En eventos pasados, las consecuencias habían sido en gran medida aisladas, de modo que la actitud era, “Oigan, es una tragedia, pero es la vida. No ocurre con demasiada frecuencia y estaremos bien”. Pero debido a que estos incendios son tan enormes y han estado ardiendo durante tanto tiempo, ellos han impactado en todo el país de diferentes maneras. Ya sea a través de la disminución en el turismo, o los impactos sobre la salud de las ciudades cubiertas por humo a cientos de kilómetros de distancia, el alcance ha sido mucho más amplio esta vez, y es algo que sucede por primera vez. Estos incendios han cambiado el punto de vista de todos. Ahora tenemos una verdadera oportunidad de implementar programas como el nuestro que realizan el trabajo antes del desastre.

¿Se está comunicando con usted la gente que ha sido impactada por el incendio?

Hasta ahora, alrededor de 650 víctimas que están pensando en reconstruir se han contactado con nosotros en busca de asistencia, así como seis grupos de la comunidad en busca de un plan maestro para reconstruir su municipio entero de una mejor manera. Asimismo recibimos miles de consultas de personas en áreas de alto riesgo que no se han visto afectadas por los incendios forestales de este verano que desean hacer algo para reducir su riesgo antes del próximo verano.

¿Está la gente enojada?

Hay un poco de enojo. Desde 1939, hemos recibido más de 50 investigaciones formales y comisiones reales en incendios forestales. Después de cada evento, se presentan muchas investigaciones y se brindan recomendaciones. Por lo general son sobre trabajos de prevención, como podrá imaginar. De modo que existe algo de enojo por el hecho de que parece que no estamos aprendiendo las lecciones y no parecemos estar implementando nada, o lo hacemos por un par de años y luego volvemos a no hacer nada. Existen muchos ejemplos. Esta vez, creo que existe un sentimiento de que la gente ya ha tenido suficiente inacción. En lugar de tener a una comunidad afectada llamando para hacer algo, tenemos ahora a toda la nación pidiendo acción. Eso tiene poder y esperamos que se generen inversiones, innovación, y cambios en las políticas.

Después de que comunidades enteras se incendiaran en California en el 2018, algunas jurisdicciones locales en realidad debilitaron las reglamentaciones sobre incendios forestales en el código de construcción en un esfuerzo de reconstruir con mayor rapidez. ¿Está ocurriendo eso en Australia?

No existe realmente ningún tipo de flexibilidad en Australia sobre el propio código de construcción. Es un código nacional. Los códigos de construcción por incendios forestales serán aplicables a todo lo que deba reconstruirse a partir del desastre del verano. El único poder a nivel estatal o local en Australia es más en torno a las reglamentaciones sobre planificación, que establecen que se requieren de algunos tanques de agua en el lugar, o que las entradas para autos deben ser más anchas para permitir el ingreso de un camión de bomberos – cosas como esas, además de la estructura real. Después de los incendios forestales del Sábado Negro, se facilitaron algunas de esas reglamentaciones sobre planificación porque muchos de los lugares no habrían podido cumplir con las reglamentaciones de planificación de ese momento. Eso habría sido muy complicado a nivel político porque hay que hacerlo funcionar de alguna manera para las víctimas. De modo que fuimos un poco flexibles en lo que respecta a la planificación. El código de construcción fue aplicado en su mayoría tal como existe.

¿Cómo se comprometió tanto con esta cuestión?

Alrededor del 2005, era profesional en tecnología informática y enóloga – no contaba con experiencia en incendios forestales. Comencé a planificar la construcción de una vivienda familiar de vacaciones en un área costera con antecedentes de incendios forestales. Quería construir allí una vivienda lo más resistente al fuego posible, pero era enloquecedoramente complicado obtener la información correcta o los permisos para hacer la obra. Tanto arquitectos, constructores, fabricantes de productos, e incluso los organismos gubernamentales y compañías aseguradoras me brindaban un asesoramiento opuesto. El código de construcción presenta los requisitos de seguridad mínimos y todos parecían interpretar las reglamentaciones de una forma diferente. De modo que busqué a mi propio grupo de expertos – ingenieros, científicos en incendios forestales, químicos en inflamabilidad de los materiales, gerentes de emergencias. La simple pregunta que les planteaba era, “¿Qué puedo hacer en este lugar en particular para proteger a mi familia y mi vivienda?”

¿Cómo llevó eso a la creación de BBCA?

Me reuní con el equipo de expertos que había formado y les dije, “¿Cómo podemos traducir esto en algo que sirva de ayuda a un país entero?” La gente no debería tener que pasar una década investigando para poder construir una vivienda resiliente. Todas las políticas abordaban el desarrollo de nuevas casas, que representa menos de un 10 por ciento de la totalidad de nuestras viviendas. Para el otro 90 por ciento, no existía nada a nivel comunitario para ayudar a la gente a realizar remodelaciones necesarias contra incendios forestales o para tomar medidas de mitigación comunitarias. Esa exposición me preocupaba. Mi grupo de expertos me dijo que existían muchas cosas que podíamos hacer, pero que simplemente no se hacían. Oír eso me motivó. Ese fue el comienzo de BBCA.

¿Cómo es el consejo ahora?

Es un grupo de expertos independientes. Contamos con la presencia del ex director de manejo de emergencias para el estado de Victoria, ingenieros en seguridad contra incendios, científicos en investigación de incendios forestales, un químico en materiales, expertos en el comportamiento del fuego. Muchos de ellos me han dicho que la razón por la que hacen esto es porque saben que toda esa experiencia y décadas de investigación no sirven de nada si no podemos ponerla en acción, algo tangible que en realidad cambiará la manera de convivir con los incendios forestales.

¿Cómo se le ocurrió la idea de clasificación por estrellas?

Desarrollé la idea hace aproximadamente siete años. En Australia contamos con clasificaciones para la eficacia energética en electrodomésticos y clasificaciones para la seguridad de los automóviles, pero existe una falta absoluta de coherencia a nivel nacional y de información disponible al público sobre el riesgo de los incendios forestales. Por lo que si uno está buscando comprar o alquilar una propiedad, uno literalmente conoce más sobre la eficacia de su lavadora que sobre el desempeño de un incendio forestal en su vivienda. Desde el punto de vista del consumidor, queríamos llevarle a la gente información sobre el nivel de riesgo y la resiliencia de la propiedad, y los pasos que pueden seguir para reducir el riesgo. Sabíamos que la falta de información garantizaba la inacción.

¿Cómo funciona la evaluación del riesgo?

Existen dos Clasificaciones por Estrellas de Resiliencia a Incendios Forestales: la clasificación para la propiedad individual y la clasificación a nivel comunitario. Son complementarias. Cuanto mayor sea la cantidad de propiedades con clasificación alta, mayor será la clasificación de la comunidad, y cuanto más trabajo de mitigación se realice a nivel comunitario, más altas serán las clasificaciones de las propiedades individuales.

La clasificación de la propiedad individual intenta establecer cómo es la exposición para una estructura o lugar en particular. Guiamos a las personas por una detallada autoevaluación que tiene en consideración muchos aspectos de sus viviendas, incluso los materiales para el revestimiento y el techo, el material de los marcos de las ventanas, si existen brechas entre la ventana y el marco, si cuentan con terrazas de madera, el tipo y proximidad de la vegetación, la cercanía con otras viviendas, la pendiente de la tierra cercana – es bastante detallada. Luego medimos qué tan bien ese lugar y esa construcción – además del paisaje, más la gente – se desempeñarán colectivamente a comparación del nivel de riesgo de incendios forestales inherente a ese lugar. Entonces decimos, por ejemplo, “Ok, su clasificación actual es una estrella, pero aquí le presentamos una serie de medidas que se pueden tomar para obtener un nivel superior de clasificación por estrellas”.

¿Cómo creó el modelo?

Es complejo, y eso es lo que ha llevado tanto tiempo. Pero comenzamos con la base del riesgo y la evidencia. Analizamos cuántas viviendas se pierden y bajo qué circunstancias. Australia cuenta con una gran cantidad realmente buena de datos de encuestas sobre construcciones posteriores a incendios forestales; comenzamos a recibir excelentes datos después de los incendios forestales del Miércoles de Ceniza de 1983, y un par de mis expertos fueron en realidad las personas que realizaron esa investigación. De modo que contamos con una extensa trayectoria de compresión sobre cómo se destruyen las viviendas. Una vez que logramos determinar las causas de las pérdidas de las viviendas y vidas humanas, podemos comenzar a analizar lo que puede hacerse y qué tan efectivo será. Allí es cuando incorporamos el análisis de prueba y desempeño de los materiales ante un incendio. Eso nos proporciona todos los datos que necesitamos para comenzar a formar una respuesta.

¿Lo está utilizando la gente?

Estamos en fase piloto, ayudando a las personas a hacer la autoevaluación. Parte de nuestra investigación es ver qué tan utilizable es. Estamos reuniendo información sobre el grado de dificultad o facilidad que podría presentar para las personas autoevaluarse, y con qué nivel de detalles puede lidiar la gente. Contamos con una propuesta de subvención en el gobierno para financiar el desarrollo de una aplicación que permitirá que todos en el país se sometan a la evaluación. Si desean promocionar la clasificación por estrellas por razones de valor de la propiedad o seguro, inspeccionaremos y certificaremos la evaluación.

¿Cree que la gente hará esto por sus propios medios cuando aparezca la aplicación? ¿Cuál es la motivación?

Existen dos caras de esto: Esperamos que la gente se motivará a autoevaluarse a fin de comprender mejor cómo se incendian las viviendas y reducir el riesgo. Existe ciertamente un masivo aumento de personas preguntando por ese tipo de ayuda después de estos incendios forestales. Luego están los impulsores económicos como que la gente tal vez quiere vender su vivienda, o pausar su seguro contra incendios. Contamos con el apoyo a nuestro programa piloto de dos de nuestras compañías aseguradoras más importantes y con uno de nuestros cuatro grandes bancos para ofrecerles incentivos a las personas. Si se obtiene una alta clasificación por estrellas o se toman estas medidas de mitigación para obtener una clasificación por estrellas alta, las compañías aseguradoras y los bancos buscarán productos que puedan ofrecer para incentivar tales acciones. Reducciones en las primas de los seguros, tasas más bajas para el financiamiento de préstamos– todo esto incentiva a la acción. Ese es el truco – podemos lanzar la aplicación y podríamos publicar información realmente útil de nuestros científicos, pero ¿se traduciría eso en acción?

¿Qué se les ofrece a los bancos, compañías aseguradoras y organismos gubernamentales?

Reducir el riesgo tiene mucho valor. Ciertamente tiene un beneficio para las compañías aseguradoras al reducir los pagos por pérdidas. Es beneficioso para los bancos porque ellos básicamente poseen el activo. Y para los gobiernos, el sistema de clasificación es importante porque reduce los costos de recuperación financiados por los contribuyentes, que está aumentando a un índice prohibitivo. Y ya que las clasificaciones por estrellas son mensurables, esperamos que los gobiernos puedan asignar subsidios e incentivos de la misma manera en que lo hacen actualmente aquí para la eficiencia energética y las instalaciones de paneles solares.

¿Podría replicarse este sistema de clasificación en otro lado si funciona?

Absolutamente. Puede replicarse porque el modelo utiliza datos locales como la topografía, tipo de vegetación, y elementos estructurales específicos del lugar, de modo que no importa en qué parte del mundo se utilice. Las construcciones se incendian todas por igual en cualquier lugar del mundo. En cuanto esto empiece a funcionar en Australia, intentaremos implementar algunos pilotos en todo el mundo, probablemente primero en California. No hay tiempo que perder. No es un problema que va a desaparecer.

Compartir:

Nosotros

 

Quiénes Somos

 

La National Fire Protection Association (NFPA) es la fuente de códigos y normas que gobiernan la industria de protección contra incendios y seguridad humana.

 

 

 

 

Hemos actualizado nuestra política de privacidad, que incluye como son recolectados, usados y compartidos sus datos personales. Al usar este sitio, usted acepta esta política y el uso de cookies