Apagado

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Incendios Forestales

Apagado

Por Michele Steinberg
incendios forestales
Qué dicen los cortes de energía intencionales en california sobre nuestra planificación, preparación y resiliencia para incendios forestales
 

Mientras escribo, incendios forestales de otoño azotan en toda California. Si bien estos destructores eventos no son nada nuevo, hay una irregularidad no habitual este año—cortes de energía intencionales de gran escala.

Argumentando fuertes vientos y condiciones de sequía, el coloso del servicio general Pacific Gas & Electric cortó la energía de 800,000 clientes durante varios días en octubre, a fin de evitar que las chispas provenientes de los cables eléctricos enciendan la vegetación seca. PG&E tenía un justificado motivo de preocupación: se la había encontrado responsable de provocar 16 incendios forestales solamente en 2017. Sin embargo, las realidades del plan, oficialmente apodado "Corte de energía para la seguridad pública", tomaron por sorpresa a la mayoría de los residentes y propietarios de comercios de California, y nos dejó a muchos de nosotros mirando desde lejos estupefactos. ¿Fue esta medida extrema realmente necesaria?

Cortar la energía a alrededor de 2.5 millones de personas a la vez durante días no era meramente inconveniente, sino que también podían ponerse vidas en peligro. Una persona murió después de haberse cortado la energía que alimentaba la máquina de oxígeno que necesitaba para sobrevivir (un médico forense determinó, sin embargo, que el fallecimiento no estuvo relacionado con el corte). La organización de ayuda alimentaria Meals on Wheels (Viandas sobre Ruedas) también informó que sus operaciones se vieron perjudicadas por los apagones, y expresó su preocupación acerca de que la pérdida de la electricidad podría poner en peligro a los ancianos vulnerables. Los apagones dejaban a otros residentes de la región asustados, frustrados y enojados. Si bien es demasiado pronto para saber si el corte de la electricidad tuvo algún impacto en la prevención de incendios forestales, lo que esa medida sí reveló es la lamentable falta de inversión y preparación de PG&E y autoridades regulatorias estatales durante años. Pero si quieren un ejemplo de lo que es una buena planificación e inversión, no tienen que buscar muy lejos.

En 2007, una tormenta ígnea, llamada Incendio Witch, provocó 10 víctimas fatales, casi 100 personas heridas y daños por más de US$1 billón en San Diego. En la siguiente década, la empresa de servicios generales local, San Diego Gas & Electric, invirtió en la modernización de su red eléctrica para reducir el riesgo de incendio. Según el periódico Santa Cruz Sentinel, la empresa ha soterrado 10,000 millas de cables eléctricos, reemplazado miles de postes de madera por estructuras de acero, aislado cables e instalado más de 100 cámaras para detección de incendios en cimas de montañas. Aunque SDG&E ocasionalmente corta la energía de los clientes como una precaución contra incendios cuando las condiciones climáticas son extremas, con el tiempo la compañía ha segmentado su red eléctrica, lo que le ha posibilitado tener una mayor precisión quirúrgica en sus acciones— cortar la energía en solo unas pocas viviendas en las áreas más peligrosas, en lugar de someter a miles a un apagón. Así, SDG&E cortó la energía a menos del 2 por ciento de sus clientes durante las tormentas de viento de octubre, mientras que cerca del 15 por ciento de los clientes de PG&E sufrieron el apagado intencional de la luz, según los informes.

El contraste entre lo que se hizo en San Diego y el resto de California muestra los evidentes beneficios de la preparación y planificación a largo plazo. Sirve también como recordatorio para que todos hagamos una observación más rigurosa de nuestros propios planes contra desastres en nuestras viviendas y comercios. Tener un plan antes de que se apague la luz y antes de que se aproxime un incendio es el primer paso hacia la resiliencia para personas, comunidades y gobiernos. En el nivel regional, quienes elaboran las políticas deben priorizar la confiabilidad de la infraestructura añosa de nuestro país y responsabilizar a las compañías y agencias regulatorias de su inversión en la seguridad de clientes y ciudadanos.

Si bien claramente queda mucho por hacer en PG&E, la empresa está avanzando en la dirección correcta. Después de la temporada de incendios de 2017, PG&E inició un programa de seguridad contra incendios forestales de amplio alcance y ha prometido hacer las tan necesarias inversiones, tales como el soterramiento de parte de sus cables eléctricos.

Como hemos visto una y otra vez, llegar tarde a la planificación e inversión en seguridad puede tener consecuencias devastadoras. Para PG&E, sin embargo, parece aplicar el viejo dicho: mejor tarde que nunca.

MICHELE STEINBERG es directora de la División de Incendios Forestales de NFPA.

 

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