Rueda Gigante

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Bomberos / Socorristas

Rueda Gigante

Por Cate Weeks

Planificación de seguridad contra incendios + humana para la nueva High Roller de Las Vegas—la rueda de observación más alta del mundo

Minucioso análisis de los desafíos de protección contra incendio y seguridad humana de la nueva Rueda de la Fortuna de Las Vegas, la rueda panorámica más alta del mundo.

En una hermosa noche de primavera en Las Vegas finalmente voy a poder ingresar a la atracción más popular del Strip. No se trata de la último discoteca o de una mesa de póquer con una admisión de US$100,000, sino de la Rueda de la Fortuna (High Roller), una “rueda panorámica” construida por Caesars Entertainment, básicamente una rueda gigante con cabinas cerradas. Sin embargo, no me refiero a cualquier rueda gigante: con 550 pies (168 metros) de altura, se trata de la rueda gigante más alta del mundo, superando al Volador de Singapore por nueve pies (tres metros) y al Ojo de Londres por 107 pies (33 metros). Claro que no podría ser una atracción de Las Vegas sin la exageración de un récord mundial!

En el 2011 Caesars anunció la construcción e inversión de US$550 millones en The Linq, un nuevo centro comercial peatonal y al aire libre, en la que la rueda gigante sería su atracción principal. La inauguración de High Roller realizada el 31 de marzo, después de dos años de construcción, indica la finalización de The Linq, y unas semanas más tarde me sumo a una oleada de visitantes para celebrar su llegada, subiendo al cielo de Nevada, muy lentamente. Caminamos la longitud de The Linq e ingresamos a un edificio de cinco pisos, el “edificio de la rueda” para comprar entradas y recibir información sobre High Roller, que incluye una presentación en una pantalla gigante sobre el proceso de construcción, que llevó dos años. Los acomodadores nos guían hasta el bar ubicado en el segundo piso—la champaña se vende como pan caliente—antes de enviarnos al tercer piso, a la plataforma de embarque hecha de acero.

Como residente local, fui testigo ansiosa de cómo la rueda iba tomando forma. Se habían propuesto otros proyectos de ruedas para el Strip, todos quedaron en la nada, pero este resultó distinto desde el comienzo. Cuando Caesars Entertainment anunció que iba a derrumbar la mayor parte del Casino O’Sheas —que ocupaba un lugar privilegiado del Strip, ubicado entre el Flamingo Las Vegas y el antiguo Imperial Palace— con el fin de hacer espacio para lo que resultaba difícil de creer, un centro comercial peatonal al aire libre, un gran número de habitantes expresaron su disconformidad. Estábamos acostumbrados a que los restaurantes y las salas de exposición fueran un centro de atracción, pero dejar de lado los casinos parecía una propuesta extraña. Colocar una rueda gigante en el centro comercial parecía como instalar un signo de exclamación sobre una idea de por sí extremista.

Al subir a la plataforma de embarque se tiene una sensación exacta de la escala y proporciones de la rueda. Hay 28 cabinas cerradas sujetas al armazón de la rueda —cada una tiene capacidad para 40 personas, y en total 1120— y se deslizan lentamente por la plataforma al paso señorial de un pie por segundo, o cerca de 30 minutos para una vuelta completa. Aunque High Roller puede detenerse para asistir a los pasajeros que necesiten ayuda, la rueda se encuentra diseñada para mantenerse en movimiento, aun mientras los pasajeros suben y bajan de las cabinas a lo largo de las plataforma de 55 pies (17 metros). Los pasajeros deben dar un paso sobre una brecha de unas pulgadas entre la plataforma y la cabina, y el hecho de que haya movimiento puede desorientar a algunas personas. “Esa parte no me gustó para nada”, afirmó Monique Bergam, una de las pasajeras que me acompañaba en la cabina, quien estaba de visita con tres amigos de Boise, Idaho. Está sentada en el asiento de la cabina, con una mano en la barandilla y con la otra sujetando un cóctel. “La verdad es que tengo un poco de vértigo”.

Las puertas de la cabina se cierran automáticamente, se enciende una pantalla de vídeo y nuestra guía virtual nos invita a desplazarnos por la cabina de 225 pies cuadrados (21 metros cuadrados). A medida que iniciamos nuestro ascenso casi imperceptible, le pregunto al grupo si alguien tiene alguna preocupación por la seguridad. Un hombre llamado Wade Denney, que está celebrando sus 40 años, dice que se siente más seguro en High Roller que tomando el ascensor que va hacia la cima de un hotel cercano. “Es todo tan tranquilo”, dice. “Nunca se me ocurrió que pudiera pasar algo”.

Eso es precisamente lo que los diseñadores de High Roller y los funcionarios de seguridad tenían en mente dos años atrás cuando comenzaron a considerar cuidadosamente los planos de la nueva rueda gigante. Garantizaron que los materiales de construcción minimizarían el riesgo de incendio y definieron exactamente la manera en que los operadores y los socorristas atenderían a los pasajeros con problemas médicos. Los funcionarios del cuerpo de bomberos solicitaron y obtuvieron una serie de cambios de diseño para que los potenciales rescates se efectuasen sin problemas. El objetivo fundamental para mantener la seguridad de los pasajeros fue muy sencillo: Mantener la rueda en movimiento, sin importar lo que pase.

“Básicamente estamos poniendo más de 1100 personas en una estructura a la que no tenemos acceso”, dice David Codiga, director de proyecto ejecutivo de The Linq. “No hay una escalera. No hay manera de que los socorristas puedan acceder a las cabinas. No hay manera de que las personas puedan escapar por sí mismas”. La mejor manera es salir de la cabina y acceder a la plataforma de embarque, y la única manera en que todos podrían hacerlo es mantener la rueda en movimiento.

Las personas con las que hablé sobre High Roller me señalaron que la relación atípicamente estrecha entre los funcionarios del cuerpo de bomberos y los desarrolladores fue la razón principal por la que se abordaron dichos problemas en forma efectiva, y por qué la inauguración de la rueda no tuvo mayores sobresaltos. “High Roller no tiene que significar alto riesgo”, dice Robert Solomon, gerente de división de Códigos de Construcción y Seguridad Humana de NFPA. Mientras que no haya normas o códigos que cubran por completo los elementos importantes de dicho proyecto, comenta Solomon, “la cooperación entre las partes interesadas permite observar diferentes escenarios, aplicar las disposiciones de los códigos hasta un punto, y cubrir las brechas con soluciones operativas o de ingeniería o, en este caso, ambas. Este es un caso característico de diseño basado en el desempeño, y exactamente el enfoque que me gustaría ver”.

Protección de la estructura
A comienzos de marzo, unas semanas antes de la inauguración de la rueda, me acerqué a la obra de High Roller, que bullía de actividad. Dentro del remolque de construcción de The Linq, me encuentro con Codiga, junto a Randy Printz, gerente de proyecto de High Roller y Ed Kaminski, ingeniero de protección contra incendios de la Agencia de Protección contra Incendio del Condado de Clark. Comparten el documento realizado sobre el análisis de efectos y modos de falla preparado por Arup North America, diseñador e ingeniero responsable. Es una pila considerable: 76 páginas tamaño tabloide con tipografía pequeña. Se trata del documento guía para asegurar que las operaciones de High Roller funcionen sin percances.

Todos esos planes se encuentran en el escritorio de Kaminski. Ha vigilado las propiedades de altura del Strip desde 2008 y previamente se desempeñó como consultor de protección contra incendios de las industrias de casinos y hotelera. Ha trabajado en el análisis de efectos y modos de falla, que describe en forma sistemática las posibles fallas de componentes, qué podría provocarlas y qué podría realizarse a través del diseño y el mantenimiento para mitigar o eliminar el riesgo de falla. También analiza los planes del equipo de rescate técnico sobre “características especiales en ámbitos de diversión “.

“Hemos visto otros proyectos llegar e irse sin pena ni gloria”, comenta sobre otras propuestas de ruedas previas. “Esas personas creían que podían venir y llevarnos por delante. Se sentían por encima del departamento de bomberos y que sabían más que nosotros”. En cambio High Roller “fue una experiencia completamente diferente”.

Las estructuras de The Linq se ajustan a una serie de códigos y normas de NFPA, pero High Roller no se considera un edificio. La rueda se encuentra a una distancia de 25 pies (ocho metros) del edificio protegido por rociadores que alberga sus operaciones, conectado por la plataforma de embarque de acero. En su informe de protección contra incendios, los ingenieros de Arup detallaron que, aunque la protección contra incendios estructural de la rueda no se considera necesaria, podrían desarrollarse potenciales escenarios de incendio que involucren vehículos o un kiosko minorista a nivel del suelo cerca de las patas de apoyo de la rueda. Es por eso que las cuatro principales patas de apoyo de la rueda están rellenas de concreto hasta el nivel de la plataforma de embarque, con dos horas de resistencia al fuego. La quinta pata de soporte de la rueda se encuentra sobre un pedestal de concreto de 24 pies (ocho metros) de altura, lo que lo ubica bien por encima los riesgos de incendio de los vehículos cercanos.

Para mantener la rueda en movimiento, la redundancia de energía es una parte clave del plan de Arup. El sistema primario utiliza ocho unidades generadoras eléctricas que hacen contacto con el armazón apenas por encima de la plataforma de embarque y salida; en el centro, la rueda gira sobre dos equipos de cojinetes de rodillos esféricos, cada equipo pesa alrededor de diez toneladas. Para un funcionamiento normal, se necesitan sólo seis de los ocho grupos generadores, pero la rueda puede girar si sólo cuatro se encuentran operativas. La energía principal de la rueda proviene de la red eléctrica de NV Energy, y si hay un corte de energía, instantáneamente se activa un generador de diésel de reserva —ubicado en la plataforma de impulso y separado de la sala de control de energía primaria— y se inicia el desembarco de inmediato. La rueda no reanuda el servicio regular hasta que no se restablezca la energía primaria.

High Roller es la primera atracción de su clase en contar con un sistema de reserva completamente independiente para movilizar la rueda. Printz señala que un incendio ocurrido en 2008 en la sala de control del Volador de Singapore anuló sus sistemas primario y secundario, por lo que 173 personas quedaron atrapadas por más de siete horas. Para ayudar a prevenir esa situación, los diseñadores de High Roller incluyeron un “motor de recuperación de modo manual”, un sistema operado por gasoil que utiliza agarraderas hidráulicas para poder llegar, tomar y girar la rueda. “Es la redundancia máxima”, dice Printz. “Si fallan todos los otros medios para mover rueda, podemos ofrecer algo que Singapur y Londres no tienen”.

Las cabinas de la rueda cuentan con una gran variedad de innovadoras características mecánicas y de seguridad. Se encuentran sujetas al armazón de High Roller mediante un anillo fijo que alberga lo que se conoce como un cojinete de anillo de rotación; a medida que gira la rueda, un motor gira las cabinas lentamente dentro de ese cojinete, manteniendo la cabina nivelada en relación con el suelo. “La rotación de la cabina es casi imperceptible”, informa Codiga. “No creo que la mayor parte de los pasajeros realmente entienda cómo es que se mantienen nivelados”.

Las puertas de las cabinas se traban en su lugar mediante clavijas superiores e inferiores, lo que refuerza el cierre. Cualquier clase de falla en la puerta detiene la rueda hasta que se solucione el error. Durante la puesta en servicio inicial, las fallas en el software regularmente daban indicaciones falsas de “puerta abierta”.

“Las puertas nos generaron un poco de problemas porque la lógica [informática] utilizada es increíblemente compleja”, comenta Codiga. “Pero también sabíamos que hay personas que querrían saltar [desde las cabinas utilizando paracaídas] así que tuvimos que asegurarnos de que no se pudieran forzar”.

Durante la fase inicial de diseño del High Roller, Codiga solicitó la instalación de extintores de incendio en las cabinas y obtuvo un resonante “no”. Explicó Kaminski que “con los potenciales actos de vandalismo y probables lesiones, resultarían un riesgo más que una solución y agregó: “Cuando la gente se resiste a la idea de no contar con extintores, les pregunto: ‘¿Alguna vez estuvo en una habitación llena de personas sin salidas y sin rociadores?’ La respuesta es un avión. La diferencia es que en este caso tampoco nos encontramos rodeados de materiales combustibles”.

Todas las cabinas cuentan con cámaras de seguridad y los pasajeros pueden comunicarse con los operadores mediante un intercomunicador o llamando a un número telefónico señalizado. Hay un detector de humo en cada cabina además de un detector combinado de humo-calor ubicado en la cámara debajo del piso. Si se detecta humo, se abren escotillas de ventilación y de acceso de emergencia, y se activa un ventilador. Cuando se ingresa un carrito con alimentos para funciones privadas, éste se encuentra equipado con un extintor y un empleado capacitado para usarlo.

Las cabinas de la rueda fueron construidas según NFPA 130, Norma para sistemas de tránsito sobre rieles fijos y sistemas de transporte ferroviario de pasajeros.“Pudimos seguir las normas de esa publicación en cuanto a materiales y la separación entre el suelo y espacio debajo del suelo”, informa Prinz. La parte interior no combustible se encuentra construida con plástico duro, vidrio y armazones metálicos. Dos asientos de plástico duro sobresalen del armazón de la cabina y tienen capacidad para ocho personas, pero con las vistas de 360 grados a través de las ventanas que van del suelo al techo, la mayor parte de los pasajeros prefieren caminar alrededor de la cabina.

“De la experiencia en Londres, aprendimos una lección sobre los ´vacíos´ en la seguridad”, comenta Codiga. “Las cámaras de seguridad [en Londres] no tienen acceso a la parte inferior del asiento, por lo que no pueden ver si alguien ha dejado algo ahí. Además, colocaron el asiento en el medio de la cabina, que es la peor ubicación para la carga y descarga de pasajeros. Nuestro diseño es mucho más eficiente y seguro”.

Respuesta ante una emergencia
Arup identificó cinco niveles de respuesta ante una emergencia. En una respuesta de Nivel 1, para algo como la caída de la red eléctrica, la energía de reserva mantiene estable la velocidad de la rueda para permitir la salida de todos los pasajeros.

Una respuesta de Nivel 2 requiere duplicar la velocidad de la rueda y utilizar los lados de entrada y salida de la plataforma para evacuar la cabina. El escenario de Nivel 2 más probable es una emergencia médica que requiera la evacuación rápida de sólo una cabina. En ese caso, se informa a todos los pasajeros de que hay una emergencia. La velocidad de la rueda se duplica y sólo se evacuan las personas de la cabina afectada. La rueda vuelve a la velocidad normal y las operaciones se reanudan.

Si un pasajero tiene un problema poco después de embarcar, puede invertirse la dirección de la rueda para que pueda volver a la plataforma más rápidamente. El tiempo más prolongado que llevaría devolver una cabina hasta la plataforma de embarque son siete minutos y medio, esto en el caso de que la cabina afectada se halle en la posición 12 en punto de la rueda y moviéndose a doble velocidad.

La respuesta ante emergencia de Nivel 3 detiene la rueda, con los pasajeros en su lugar, para poder efectuar una reparación. El Nivel 4 se aplica a un corte de energía en los sistemas impulsores primario y secundario, el que requiere el motor de recuperación de modo manual. Una vuelta completa en este caso llevaría entre dos y dos horas y media.

El Nivel 5 indica una falla catastrófica por la que la rueda no puede girar. En ese caso se llama al equipo de rescate técnico para que todos los pasajeros sean evacuados.

El Capitán Scott Province lidera el equipo de rescate técnico del Departamento de Incendios y Rescate de Las Vegas. Hace 24 años que trabaja como bombero y se unió al equipo de rescate técnico cuando se formó hace 14 años. Si High Roller dejara de girar, se llamaría a su equipo y al equipo de la ciudad vecina de Henderson.

Algo poco convencional sobre Las Vegas es que la mayor parte del Strip se encuentra fuera de la ciudad misma, en el Condado de Clark, y es por eso que Eric Poleski, Jefe de Batallón del Condado de Clark, cuyas estaciones brindan servicio a una sección del Strip y el aeropuerto McCarran, estaría a cargo de las respuestas ante una emergencia en el High Roller. Sin embargo, hace cuatro años, mientras atravesaba cortes drásticos de presupuesto y para frenar las horas extra, el condado eliminó los equipos hazmat y de rescate con camiones pesados y firmó acuerdos de cooperación con las ciudades de Las Vegas y Henderson. Poleski admite la ironía y señala enfáticamente que el Departamento de Bomberos del Condado de Clark es el más grande de Nevada “y no contamos con nuestro propio equipo [de rescate técnico]. Espero que eso cambie pronto”.

Mientras tanto, Kaminski, Poleski y Province han trabajado extensivamente con el equipo de Caesars para garantizar que se encontrarían preparados en caso de una respuesta de Nivel 5. Nos cuentan que cuando el Volador de Singapore se detuvo por siete horas en 2008, increíblemente, no contaban con planes de evacuación y los equipos de rescate nunca habían practicado simulacros. La evacuación de las cabinas más bajas recién se había iniciado cuando finalmente se restableció la energía.

Hace un año, durante sus vacaciones, Province subió al Ojo de Londres y visitó la Brigada de Bomberos de Londres para analizar su capacitación de rescate con camiones pesados. Le dijeron que el personal del departamento nunca se había subido a la rueda. En caso de una emergencia “estas estructuras son tan singulares, tan diferentes a cualquier otra cosa, que no hay espacio para la improvisación”, afirma. “Comenzamos realizando mucha investigación”.

El equipo de Caesars hizo participar a los funcionarios del cuerpo de bomberos desde el inicio. Province realizó investigaciones sobre equipamientos especiales e invitó a un experto en rescate de teleféricos para que explique las sutiles diferencias del proceso. Acordaron lo que debería incluir el kit de emergencia de cada cabina: un desfibrilador externo automático, suministros de primeros auxilios, botellas de agua, pañuelos refrescantes y anteojos de sol reflectivos, además de kits de desechos tipo “inodoro en una bolsa”, tampones, pañales, toallitas húmedas y bolsas de basura. Caesars envió a Province a la fábrica de las cabinas de Colorado para garantizar que se estuvieran cumpliendo con las necesidades del equipo de rescate con camiones pesados.

El plan requiere que las siete cabinas más bajas sean evacuadas mediante el uso de escaleras o camiones con escaleras. Hasta cuatro cabinas más se evacuarían trabajando con grúas de construcción de la zona. El resto de las cabinas requeriría un rescate mediante sogas y arneses.

Durante los meses previos a la inauguración de la rueda, los equipos de rescate técnico de Las Vegas y Henderson probaron el plan. (Para más detalles, ver “Desarrollar, probar, improvisar, ajustar”). Poleski afirma que desde el momento de la llegada hasta el descenso del primer pasajero se tarda entre dos horas y media y tres horas; el resto del rescate sería más rápido a partir de ahí, señala. Con una ocupación total, calcula que el rescate tomaría 100 horas si se utilizaran sólo los grupos de rescate de guardia; hay un total de 20 socorristas de guardia en Las Vegas y Henderson en todo momento. “Obviamente llamaríamos a todos los equipos y consideraríamos la activación de equipos de Phoenix y Los Ángeles”, comenta. También podría utilizarse la ayuda de helicópteros de la Policía Metropolitana de Las Vegas a fin de acelerar el proceso de rescate.

Mientras que la evacuación de toda la rueda es poco probable, afirman los diseñadores y funcionarios de seguridad, en un escenario más probable se envía un equipo de rescate a una cabina determinada, por ejemplo, si fallaran el sistema de estabilidad del piso de la cabina y su sistema de reserva. “La probabilidad de que esas dos fallas sucedan al mismo tiempo es muy, muy baja”, dice Codiga. “Y si ocurrieran, entonces podríamos efectuar un descenso muy lento con el piso en modo de gravedad. Pero si incluso no pudiéramos hacer eso debido a otra razón, entonces recurriríamos al rescate técnico”.

Algunos de los cambios de diseño solicitados por los funcionarios del cuerpo de bomberos incluyeron agregar escaleras y puntos de anclaje a lo largo del armazón de toda la rueda y alrededor de las cabinas. También modificaron los espacios entre peldaños. Dentro de las cabinas, se agregaron puntos de anclaje altos y bajos para colocar sogas principales y con freno. “Las escaleras eran más pronunciadas de lo que nos hubiera gustado, pero este no era momento de colocar la estética antes de la función”, comenta Codiga.

Viva Las Vegas
Mi primer viaje en High Roller resultó ser todo lo que había soñado. Alcanzamos la cima de la rueda con una espectacular puesta de sol, la luz resplandeciendo detrás de los picos de las montañas hacia el oeste iluminaba de colores naranja, bronce y azul. La brillante ciudad a nuestro alrededor. A medida que comenzamos el descenso, a lo lejos y debajo de nosotros se encendió el espectáculo de la fuente frente al Bellagio. “Eso es exactamente lo que queríamos ver”, dice Bergam. Después de unos minutos de paseo, dejó la seguridad del asiento para tomar fotos y brindar con sus amigos. “Realmente vale la pena. Voy a hacer el paseo todas las veces que venga”.

Como habitante local, estoy bastante habituada a la ostentación de Las Vegas, pero High Roller agrega un arco de color majestuoso al horizonte: al mismo tiempo se diferencia y se encuentra integrado a la amalgama lineal de las maravillas arquitectónicas de la ciudad. (Tampoco viene nada mal que las más de 2000 luces LED arrojan una variedad de colores dentro de las cabinas, lo que transforma a la rueda en un enorme anillo de brillantes). En realidad, al subirme me sentí orgullosa de que, una vez más, la ciudad se haya superado. Vamos a disfrutar de ella por mucho tiempo así como también de tener la rueda gigante más alta del mundo.

O al menos por unos años, hasta que se construya la próxima rueda gigante más grande del mundo. Los desarrolladores de La Rueda de Nueva York (630 pies) en Staten Island y del Ojo de Dubai (689 pies) se encuentran trabajando en eso en este momento.

Cate Weeks ha sido escritora y editora con sede en Las Vegas desde 1997.


Desarrollar, probar, improvisar, ajustar
La creación de procedimientos de rescate técnicos para la rueda de observación más alta del mundo.

Un rescate de High Roller sería algo muy diferente a cualquier cosa que Scott Province, Capitán del equipo de rescate con camiones pesados de Incendio y Rescate de Las Vegas, haya enfrentado en toda su carrera.

La mayor parte de los más de 1400 llamados que recibe su equipo por año, se deben a vuelcos y extracciones vehiculares. Cerca de seis veces por año, el equipo realiza rescates técnicos: personas atrapadas en un ascensor o un obrero de la construcción herido en una zanja. Cuando se anunciaron los planes de la rueda de observación High Roller de 550 pies (168 metros) de altura, Province supo que no contaban con procedimientos estandarizados o cursos de capacitación disponibles. Pero los constructores de la rueda de observación lo incluyeron desde el inicio del proceso de diseño para ayudarlo a desarrollar un plan de rescate.

“Creo que nos dimos cuenta de lo que necesitábamos en un 90% con sólo mirar los esquemas juntos”, comenta Province. “Pero no me hubiera gustado descubrir el otro 10% el día que necesitáramos hacer un rescate”.

El personal de rescate resolvió esos últimos pasos fundamentales durante seis simulacros en el lugar antes de la inauguración de High Roller el 31 de marzo. Los rescatistas comenzaron en el nivel de mantenimiento del techo de la plataforma de embarque externa de High Roller, seguido de una ascensión de siete minutos hasta el centro de la rueda sobre una serie de escaleras y rellanos dentro de las patas de apoyo. La mayor parte de su equipamiento, que se almacena en una caja cerrada en el lugar, se acarreó con una grúa pescante que normalmente transporta aceite al centro. Después de un simulacro de práctica, los funcionarios del cuerpo de bomberos descubrieron que la grúa tardaría 20 minutos en bajar y subir de nuevo, por lo que Caesars Entertainment, que desarrolló la rueda y el centro comercial peatonal al aire libre que la acompaña, también instaló un motor más potente para reducir ese proceso a la mitad.

Para un rescate normal, como sacar a un limpiavidrios del costado de un edificio, el equipo de Province mantiene un sistema único: coloca una soga principal y una con freno sobre el techo; el rescatista desciende, instala un arnés de extracción y luego desciende hasta el suelo con la persona. En cambio, un rescate en la rueda requiere transiciones entre tres sistemas diferentes. El primero es sobre una polea doble diseñada a medida. Desde el centro de High Roller, los rescatistas eligen uno de los cables de un ancho de 3¼” de la rueda con una ligera inclinación y se dirigen hacia el armazón. “Pensamos que podíamos subir al armazón directamente desde la polea”, relata Province.

Sin embargo, durante la sesión de capacitación inicial, un miembro del equipo trató de realizar esa transición, pero le resultó imposible cruzar el anillo tensor del cable sin correr riesgos. Después de tres horas, comenta Province, “nos dimos cuenta de que era un plan muy, muy malo”.

Los miembros del equipo ahora salen en la polea e instalan un segundo sistema para descender en rappel hasta cruzar al borde exterior del armazón. Desde allí, se balancean para engancharse al armazón. “Es una sensación rara”, comenta Province sobre hacer rappel desde la polea hasta el armazón. “Es completamente diferente cuando no hay un edificio para tocar. Uno queda colgando por un rato, y el viento puede golpearte y hacerte dar vueltas. Una vez que un rescatista pasa al armazón, éste espera al siguiente para que haya un segundo par de ojos que garantice que se están enganchando bien. No hay margen para el error”.

Los rescatistas luego deben subir las escaleras del armazón en otra posición altamente inusual —invertida— y completar otra transición desde el armazón hasta el techo de la cabina para poder acceder a la escotilla de rescate. Dentro de cada cabina hay otro pedido especial hecho por los funcionarios del cuerpo de bomberos al que Caesar accedió: una escalera desplegable para ayudar a los rescatistas a ingresar a las cabinas.

Una vez que ingresan tres rescatistas, éstos abren las puertas de la cabina —un proceso dificultoso hecho a propósito para disuadir a los potenciales pasajeros que quieran saltar en paracaídas— y arrojan una soga de paracaídas para subir el equipamiento necesario para poder bajar a los pasajeros en el tercer sistema de sogas. Las cabinas se encuentran equipadas con puntos de anclaje para sogas por encima y debajo de cada puerta. Además de los arneses comunes, Caesars adquirió una canasta para bebés y trajes tipo “screamer”, básicamente eslingas grandes en las que los pasajeros se sientan para evitar la demora de colocarse un arnés de cuerpo entero. Para acelerar el proceso, los rescatistas pueden llevar a cuestas hasta tres personas, con una distancia entre sí de 10 pies, en una sola línea.

Province informa que NFPA 1670, Operaciones y capacitación para incidentes de búsqueda y rescate técnico, es una herramienta importante para su equipo. “Estos rescates no tienen nada de rutina, y tenemos que poder cambiar nuestro enfoque e improvisar si fuera necesario”, señala. “Los detalles de la norma nos ayudan a hacerlo. Cuando se siguen las indicaciones de NFPA, sabemos y contamos con que cubren un amplio espectro de todos los temas, que resulta ser exactamente lo que necesitamos para garantizar la mayor seguridad posible mientras realizamos este tipo de rescate”.

Después de cada sesión de capacitación, los equipos de Las Vegas, Henderson y el condado de Clark se reúnen para un intercambiar opiniones y compartir las lecciones aprendidas. “Al concluir estuve 100% seguro de que lo teníamos bajo control”, dice Province. “Lo interesante y resultante de esta experiencia ha sido que logramos un equipo más estable. Por supuesto que nos capacitamos en forma regular y continua, pero High Roller fue diferente. No había procedimientos establecidos para practicar. Tuvimos que desarrollar estrategias, probarlas, improvisar y ajustarlas. Como resultado, todos, absolutamente todos los integrantes del equipo mejoraron”

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