Los formatos más comunes de suministros de energía secundaria son las baterías o un generador de emergencia. Los suministros de energía secundaria están diseñados para proveer una capacidad suficiente para alimentar todo el sistema durante 24 horas en modo reserva y luego hacer funcionar el sistema durante al menos 5 minutos en condiciones de emergencia (15 minutos para los sistemas de comunicaciones de emergencia por voz/alarma). Si se usa un generador para la energía secundaria, las baterías siguen siendo requeridas, pero solamente necesitan proveer capacidad para cuatro horas—tiempo suficiente para que el generador esté operativo si hay un inconveniente. Para garantizar que la energía secundaria esté siempre disponible, el propio sistema de alarma de incendio tiene la capacidad de monitorear la presencia de voltaje, así como el sistema de carga de las baterías, y anunciará una señal de falla si hay algún inconveniente con el suministro de energía o el sistema de carga.

Aunque el sistema de alarma de incendio pueda monitorear algunos aspectos del suministro de energía secundaria, es necesario completar algunas actividades de inspección, prueba y mantenimiento (IPM) para garantizar que el suministro de energía secundaria sea confiable. Es necesario que las baterías sean inspeccionadas semestralmente para confirmar que las conexiones estén bien ajustadas y que no hay corrosión en las conexiones. Durante la inspección, hay que verificar que las baterías no presentan daños, como grietas en la carcasa, abultamientos o fugas. También es necesario que las baterías estén señalizadas con el mes y el año de fabricación, no con la fecha de instalación—esta información es importante para hacer el seguimiento de la edad de las baterías. Si la edad de una batería supera la fecha de reemplazo del fabricante, es necesario que la batería sea reemplazada.

Las baterías y el cargador tienen que ser probados semestralmente. Las pruebas incluyen la medición de la temperatura para asegurarse de que la batería no está a más de 18 °F (10 °C) de la temperatura ambiente; la medición del voltaje para asegurarse de que la batería y el cargador todavía estén operativos; la medición del voltaje en cada celda de la batería para confirmar que cada celda es de más de 13.26 voltios; y la medición del valor óhmico interno de cada batería y su comparación con las pruebas anteriores para asegurarse de que la batería no tiene un 30 por ciento o más de conductancia o un 40 por ciento o más de resistencia o impedancia que en las pruebas anteriores, o que está fuera de los rangos aceptables del fabricante.

Cada tres años hay que cambiar las baterías o llevar a cabo una prueba de carga. Las pruebas de carga se efectúan poniendo una carga conocida (que puede obtenerse del fabricante de la batería) en la batería durante un tiempo determinado. La batería se descarga hasta que alcanza su voltaje final. En función de la carga conocida y del tiempo que transcurre hasta la descarga, se puede calcular la capacidad de la batería y aplicar cualquier ajuste de la temperatura. La batería debe ser reemplazada si la capacidad es menor del 80 por ciento de su capacidad nominal.

Todos estos requisitos de las actividades IPM se centran en las baterías mismas, pero hay pruebas adicionales que es necesario completar para asegurarse de que todo el sistema funcionará con energía secundaria. Primero, si el sistema está alimentado por un generador de emergencia, será necesario transferir la energía al generador mensualmente para garantizar que el interruptor de transferencia y el generador podrán abastecer a la alarma de incendio. Además, toda la energía primaria que alimenta el sistema debe ser desconectada anualmente para poder medir la corriente de reserva y de alarma requerida para el sistema y compararla con la capacidad disponible de la batería. Es importante recordar que es necesario que estas baterías tengan la capacidad de proveer las 24 horas de reserva y los 5 (o 15) minutos de alarma, o las 4 horas de reserva si también hay un generador de emergencia. Finalmente, es necesario que el sistema funcione con energía secundaria en alarma durante al menos 5 o 15 minutos, según el tipo de sistema.

Confiamos en el sistema de alarma de incendio como un componente clave de la seguridad contra incendios y de la seguridad humana de nuestros edificios, y confiamos en el suministro de energía secundaria para mantener el sistema de alarma de incendio operativo en caso de un corte de energía. Es importante que se entiendan y cumplan los requisitos de las actividades IPM mencionados en NFPA 72 para garantizar que el sistema de alarma de incendio siga siendo confiable con el suministro de alimentación secundaria.

Shawn Mahoney, P.E., es ingeniero de Servicios Técnicos en NFPA. Miembros de NFPA y autoridades competentes pueden usar la pestaña Preguntas Técnicas (Technical Questions) para formular consultas sobre NFPA 72 en nfpa.org/72. Para informarse sobre el progreso de la próxima edición del código, visite nfpa.org/72next.