Rociadores residenciales para incendios: ¿Les ha finalmente llegado la hora?
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Rociadores residenciales para incendios: ¿Les ha finalmente llegado la hora?

Por Lee Richardson

La tecnología es mejor y menos costosa que nunca, pero las instalaciones, aún están demoradas.

En las escuelas, fábricas y otras estructuras comerciales, los rociadores se han empleado durante décadas. De hecho, los primeros rociadores para incendios en los Estados Unidos fueron instalados hace más de 125 años. Sin embargo los hogares de hoy en día, rara vez cuentan con un sistema de rociadores.

La masiva instalación de alarmas de humo en los hogares de USA, muestra los beneficios que pueden resultar de la implementación de mejoras en la seguridad a muy bajo costo. Sin embargo las alarmas de humo sólo pueden poner a la gente en estado de alerta. No pueden contener un incendio ni proteger activamente a los ocupantes de una vivienda. Contrariamente, los modernos sistemas residenciales de rociadores creados de conformidad con la NFPA 13D, Instalación de sistemas de rociadores en residencias uni y multi familiares y viviendas pre-fabricadas, han probado que pueden mejorar la seguridad humana sustancialmente, aún más allá de los considerables beneficios de seguridad que brindan las alarmas de humo, y pueden reducir ampliamente las pérdidas en la propiedad. No obstante, solo un puñado de comunidades progresistas de los Estados Unidos han ordenado o de algún modo recomendado su instalación.

El ejemplo más frecuentemente citado de comunidades de ese tipo es el de Scottsdale, Arizona. Quince años despues de haber requerido que las nuevas propiedades tuvieran un sistema residencial de rociadores, los datos del departamento de bomberos local indican que los rociadores residenciales han salvado 13 vidas y evitado más de U$20 millones de pérdidas en propiedad.

Según Jim Ford, Jefe del Departamento Rural/Metro de Bomberos de Scottsdale, 41,408 hogares—más del 50 por ciento de los hogares de Scottsdale—están protegidos por sistemas automáticos de rociadores. Durante los últimos 3 años, la pérdida promedio por incendios en hogares protegidos por sistemas automáticos de rociadores fue de $2,166, en comparación con los $45,019 que perdían los hogares sin rociadores. En general, los análisis de la NFPA acerca del rendimiento de los rociadores estiman una reducción promedio de un medio a dos tercios en pérdidas promedio en dólares y por incendio.

La Agencia Federal de Manejo de Emergencias estima que el costo de incluir rociadores en construcciones nuevas es de solo $1 por pie cuadrado (0.1 metro cuadrado) y que el precio podría bajar aún más si los rociadores residenciales fueran adoptados más ampliamente. La clave es la tecnología. Los materiales nuevos no metálicos o plásticos, utilizados por primera vez en una instalación de rociadores para el consumidor en 1984, ayudó a revolucionar el mercado de rociadores contra incendios a nivel residencial.

Los plásticos, llamados CPVC (poli cloruro de vinilo clorinado), son una variante del PVC, campo donde Noveon/Blazemaster fue pionera, habiendo sido originalmente, parte de B.F. Goodrich. Dado que se puede acomodar en pequeños dobleces, es liviano, durable y fácil de cortar, es una alternativa atractiva en comparación con las tuberías de cobre o cañerías de acero, comenta Matthew Kuwatch, Gerente de Marketing Global en Noveon/ Blazemaster.

"Es mucho menos costoso de instalar, y puede hacerse directamente en el lugar con sólo una trincheta y el agente adhesivo," Kuwatch explica. Calcula que un equipo técnico puede instalar un sistema completo de rociadores en una casa de 2,200-pies cuadrados (204-metros cuadrados) en dos días.

"No hay interrupción de otros oficios ya que no se necesitan enhebradores ni sopletes, por lo tanto los contratistas generales también lo usan", dice Kuwatch. Las ventajas continúan en el tiempo y son aplicables a diseños posteriores.

Convencer al público, constructores y al servicio de bomberos
Un descubrimiento importante en relación a los rociadores residenciales pero de otra índole ocurrió en 1969, cuando la Municipalidad de San Clemente, California, adoptó una ordenanza que recomendaba el uso de rociadores residenciales en los hogares. Algunos años más tarde, otras comunidades californianas, tales como Livermore y Corte Madera, se sumaron a esta movida. En Livermore, una instaladora local, Advanced Automatic Sprinkler, Inc. ha ayudado a equipar unas 7,000 viviendas con sistemas residenciales de rociadores desde 1986, cuando la ciudad los hizo obligatorios para las nuevas construcciones residenciales. En otras comunidades, los propios residentes decidieron que la instalación de rociadores tenía sentido y además ahorraba buen dinero.

No obstante, mucha gente continua siendo escéptica o simplemente desconocen los sistemas de rociadores residenciales.

Un desafío en la batalla para incrementar la cobertura de rociadores residenciales es la educación de los consumidores acerca de sus beneficios, dice Gary Keith, representante de la NFPA en la Home Fire Sprinkler Association (HFSC - Coalición de Rociadores Residenciales).

La HFSC ha invertido en una campaña progresiva de conscientización pública en el programa de televisión por cable Home & Garden presentando al experto en mejoras residenciales Ron Hazelton. En dos avisos de 30-segundos, Hazelton informa a los televidentes que los rociadores residenciales contra incendios son la nueva generación de seguridad contra incendios dentro del hogar dado que controlan y usualmente extinguen las llamas incluso antes de que lleguen los bomberos a la escena. En un esfuerzo por disipar el malentendido generalizado de que cada rociador en un sistema se abre cuando el primer rociador opera, otro aviso también informa a la audiencia que sólo se activan los rociadores más cercanos al fuego.

"Nuestro desafío más grande es despejar el mito de que se activa el sistema completo", señala Keith. "Cuando uno ve los datos de Scottsdale, el 90 por ciento de los incendios fueron controlados con un solo rociador".

Otra estrategia específica ha sido la de apuntar a esos estados en los cuales se están construyendo la mayoría de las viviendas nuevas, dice. Esa estrategia implica trabajar con una audiencia familiar: el servicio de bomberos.

"Nuestras investigaciones muestran que cuando los consumidores están interesados en rociadores contra incendios, al primer lugar a donde acuden por más información, es a su estación de bomberos local", explica Keith.

Ciertamente hay mucho que hacer en cuanto a la educación. Una encuesta nacional realizada por la NFPA demostró que, mientras el 92 por ciento de los que contestaban creían que los rociadores contra incendios eran una herramienta efectiva para proteger a la gente de los incendios, sólo la mitad de ellos sabía que podían instalarse en sus propios hogares.

Aunque son tradicionalmente cautelosos, los constructores son otra audiencia que ha empezado a mostrar mayor interés en los rociadores residenciales, Keith señala. Para ellos, los incentivos financieros disponibles a través de las “mejoras” en la comunidad local en ocasiones permiten una mayor densidad de edificación o menor cantidad de bocas de agua cuando se instalan rociadores en los nuevos emprendimientos.

North Andover, en Massachusetts, ha intentado esa alternativa. El jefe de Bomberos William Dolan explica que, a pesar de que las comunidades no están autorizadas a apropiarse de los códigos de edificación estatal, que no requieren rociadores en los hogares, el municipio ha sido capaz de trabajar con creatividad en aquellos lugares donde las viviendas o emprendimientos inmobiliarios requieren un permiso especial para cumplir con los requerimientos zonales.

"Si alguien tiene alguna entrada inusualmente larga o busca construir viviendas multifamiliares, les pedimos que instalen rociadores contra incendios en la unidad como condición para su aprobación", comenta. Dolan dice que un número de residentes ha instalado por propia voluntad rociadores en sus viviendas en los 20 años desde que el municipio adoptó la norma.

No obstante, el esfuerzo no ha dejado de generar controversia. Han sido iniciados varios juicios, argumentando que el municipio, de hecho, estaba creando su propio código de edificación y tomando medidas más allá de los límites de su autoridad legal. Efectivamente, la Asociación de Jefes de Bomberos de Massachusetts ha repetidamente apoyado a Dolan y a North Andover, ayudándoles a reforzar la defensa legal del municipio. La Asociación ha también tomado acciones para alentar en el futuro la instalación de rociadores residenciales en el estado, particularmente en "McMansions," muchas de las cuales son tan grandes como de alrededor de los 7,500 pies cuadrados (697 metros cuadrados).

En oposición a su rol visible al alentar a las propiedades industriales a instalar rociadores contra incendios, las aseguradoras han estado casi ausentes en el esfuerzo de instalar rociadores residenciales. Keith sostiene que su relativo silencio en la materia puede deberse en parte, a cuestiones financieras. Los rociadores residenciales están instalados primeramente, con propósitos de seguridad humana, no para la protección de la propiedad, y en consecuencia, puede parecer menos relevante para una empresa que asegura pólizas de propietarios. Sin embargo, los rociadores han demostrado también que brindan beneficios en cuanto a la protección de la propiedad. Más aún, dice Keith, ha habido algún movimiento en la dirección correcta.

"Nos gustaría ver más involucramiento, pero se ha recorrido un largo camino durante los últimos 20años", acota. De hecho, las aseguradoras rara vez expresan preocupación por el potencial daño del agua y con frecuencia ofrecen descuentos de algún tipo, para los hogares con sistemas de rociadores.

El desafío
Según la HFSC, el costo de instalación de un sistema de rociadores promedia, a nivel nacional, entre el 1 y el 1.5 por ciento del costo total de la edificación. En Scottsdale, dice Ford, el costo es de alrededor del 50% dado que hay mayor competencia entre instaladores ya que los rociadores son requeridos en todas las nuevas viviendas. Esto ha tenido el efecto inevitable de la baja en los costos.

"Lentamente, más gente está comenzando a darse cuenta que los rociadores son una opción accesible, y costo-efectiva para sus familias", dice Keith. "A medida que más gente conozca acerca de los rociadores, anticipamos que eventualmente, se transformarán en algo cotidiano".

A pesar de que los auspiciantes de los rociadores han expuesto una vivienda con una instalación completa del sistema de rociadores en la última exposición de la National Association of Home Builders' (NAHB) en Las Vegas— de interés considerable, según los auspiciantes— la NAHB continúa sin demostrar ningún tipo de entusiasmo. Según Donna Reichle, vice presidente de la NAHB para las relaciones públicas y medios de comunicación, la posición de la organización se resume en una resolución de Junio de 2002, que establece que, debido a cuestiones de costos y efectividad de las medidas de seguridad existentes, la "NAHB se opone a los sistemas obligatorios de protección contra incendios —principalmente los sistemas de rociadores residenciales—los cuales no son costo-efectivos, y se opone a su incorporación en modelos nacionales y códigos edificación y ordenanzas municipales.…"

La resolución también establece que la organización debería "continuar oponiéndose a los rociadores residenciales obligatorios para la construcción multi-familiar, de pocos pisos, y construcciones residenciales uni-familiares y otras técnicas de protección que no aumentan la seguridad de los ocupantes y que no son costo-efectivas.…"

A pesar de que Keith admite que los miembros de HFSC aún no están seguros de cuánto han avanzado en lo que respecta a rociadores residenciales contra incendios, él está seguro de que la oportunidad se encuentra en la construcción. Cree que el Oeste y el Sud Oeste, en particular, están yendo en una dirección que puede producir cambios en los códigos de edificación que tengan validez a través del estado y tal vez incluso en códigos más importantes como el NFPA 101®, Código de Seguridad Humana® y el NFPA 5000™, Código de Construcción y Seguridad™. Un desarrollo tan importante haría mucho ruido en el país, afirma. Por el momento, sin embargo, la clave continúa siendo la educación

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