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Por Jesse Roman

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Las preocupaciones sobre protección de ocupaciones para almacenamiento impulsan cambios claves en la edición 2016 de NFPA 13.

EL MODO EN QUE COMPRAMOS BIENES HOY EN DÍA es muy diferente a lo que era hace 20 años, simplemente porque los materiales utilizados en los productos que compramos también cambiaron.

La reciente proliferación de los grandes establecimientos comerciales y de los minoristas en línea ha originado la necesidad de contar con depósitos de dimensiones aún mayores para almacenar todas estas mercancías, muchas de ellas ahora fabricadas en plástico, materiales compuestos y otros que tienen el potencial de ser altamente combustibles.

Proteger estas ocupaciones para almacenamiento es ahora más difícil que nunca. Esa realidad mantuvo ocupado al comité técnico de NFPA 13, Norma para la Instalación de Sistemas de Rociadores, durante el ciclo de revisión para la edición 2016 de la norma, dice Matt Klaus, ingeniero principal de protección contra incendios y enlace de los comités técnicos de NFPA 13.

“De los cambios de panorama más importantes que hicimos, muchos de ellos se concentraron en las aplicaciones del almacenamiento", dice. “El almacenamiento y distribución se han convertido en una importante cuestión”.

Dos de los grandes cambios propuestos para la nueva edición de NFPA 13 incluyen una amplia revisión de las clasificaciones de productos básicos de consumo, así como un nuevo esquema de protección para plásticos expuestos, expandidos del Grupo A almacenados en estanterías. Entre los otros cambios a la norma se encuentran las nuevas reglamentaciones sobre instalación de sistemas de rociadores para aplicaciones de cielorrasos flotantes y un cambio hacia conversiones métricas aproximadas.

Los miembros de NFPA analizarán estos cambios, y otros, en detalle en la Conferencia y Exposición de NFPA en Chicago, del 22 al 25 de junio. Asimismo analizarán las ventajas de las nueve solicitudes de enmienda certificadas en el listado de casos para la sesión de NFPA 13.

Aquí se presentan de forma básica algunos de los cambios notables propuestos para la edición 2016 de NFPA 13.

Clasificación de productos básicos de consumo

Un cambio sumamente importante propuesto para la edición 2016 es una actualización abarcativa de los cuadros de clasificación de productos básicos de consumo de la norma—la primera en al menos dos décadas.

El Capítulo 5 y su material anexo asociado, una de las partes de la norma a las que se hace referencia con mayor frecuencia, contiene nueve páginas de tablas que enumeran cientos de productos básicos de consumo—todo desde pescado congelado en cajas hasta armarios para archivos—y se asigna a cada uno una clasificación en base al riesgo relativo que crea. Los materiales Clase 1, como mesadas de granito, presentan ignición nula, mientras que los materiales Clase 4, que pueden contener cantidades apreciables de plásticos, pueden ser extremadamente combustibles bajo las condiciones correctas. Los productos básicos de consumo Clase 2 y 3 entre los que se incluye madera, papel, cartón y otros materiales, presentan una combustibilidad variable. Los productos básicos de consumo más combustibles, que superan incluso la Clase 4, son conocidos como plásticos del Grupo A—artículos como espuma de poliestireno, bandejas para carne, bolitas de poliestireno y muchos otros productos plásticos.

La precisión de estas clasificaciones es vital para la protección contra incendios, dijo Klaus. “La primera decisión que se toma al diseñar un sistema de rociadores en un depósito es decidir qué grupo de productos básicos de consumo se almacenará”, dijo. Un depósito lleno de copas de espuma de poliestireno, por ejemplo, requiere de un sistema de supresión de incendios muy diferente al sistema para un depósito lleno de granito.

En algunos casos, no obstante, la información de clasificación presentada en NFPA 13 tiene casi 50 años de antigüedad, y fue redactada cuando las instalaciones y los esquemas para almacenamiento eran muy diferentes a los de la actualidad. En la década del 60, por ejemplo, un producto como la aspirina se almacenaba en botellas de vidrio, en paletas de madera con revestimiento en papel, y en estanterías de 12 pies de altura. En la actualidad, el mismo producto se almacena en jarros de plástico altamente combustible, sobre paletas de plástico encapsuladas en envoltorio plástico, y en estantes de 40 pies de altura—un escenario con un potencial de incendio mucho mayor, dijo Klaus.

Para abordar esta cuestión, un grupo de miembros del comité pasó más de un año actualizando meticulosamente las clasificaciones para cientos de productos básicos de consumo, nuevos y existentes, para reflejar nuevos esquemas de almacenamiento, productos e investigación.

Por primera vez, el comité técnico está también agregando un cuadro para ser utilizado por los usuarios como referencia que los ayudará a clasificar productos básicos de consumo mixtos—centro de entretenimiento de madera con picaportes y estantes de plástico, por ejemplo. El cuadro, que basa la clasificación en el porcentaje de plástico en el producto por peso y volumen, ayudará a los ingenieros y diseñadores a clasificar los productos básicos de consumo de forma más precisa, lo que dará por resultado el diseño correcto del sistema de supresión para sus instalaciones, dijo Klaus.

“El modo en que clasificamos un producto básico de consumo determinado, y estimamos la densidad del rociador resultante necesario para proteger dicho producto básico de consumo, puede ser la diferencia entre que un diseñador de depósitos necesite de un cuarto de millón de dólares en la instalación de una bomba de incendio, o no”, dijo Klaus. “Es una parte crítica del proceso de diseño y una decisión que no debe tomarse a la ligera”.

Plásticos expuestos, expandidos

Varios productos básicos de consumo en el Capítulo 5 no reciben una clasificación—baterías de litio, por ejemplo—porque no se conoce lo suficiente sobre cómo pueden arder para poder recomendar de forma segura un sistema de supresión adecuado.

Hasta la edición 2016 de NFPA 13 propuesta, ese fue el caso con un material común pero aún así desafiante llamado plástico expuesto, expandido del Grupo A. El material es ampliamente utilizado en muchos bienes plásticos, como juguetes infantiles y muebles de jardín, dijo Klaus. En años recientes, estos productos altamente combustibles se han almacenado cada vez más en bolsas plásticas o en envoltorios plásticos—de ahí el término “expuestos”—en lugar de cajas de cartón, que ofrecían cierta protección cuando se empapaban con el agua de los rociadores, dijo Klaus.

“Este es uno de los esquemas de almacenamiento más comunes que estamos viendo en la actualidad, y la norma ha sido históricamente silenciosa al respecto", dijo Klaus. “¿Cómo podemos ser la fuente de información de referencia sobre rociadores automáticos si no estamos abordando lo que es ahora uno de los arreglos de almacenamiento más comunes?"

Investigar el modo en que arden los productos básicos de consumo y probar diferentes esquemas y métodos de supresión es uno de los principales focos de la Fundación de Investigación de Protección contra Incendios. El comité técnico se acercó a la Fundación en 2008 para tratar la brecha de conocimiento relacionada con la protección de instalaciones que almacenan plásticos expuestos, expandidos del Grupo A. La Fundación coordinó juntó a Underwriters Laboratories una serie de pruebas de incendio utilizando diferentes combinaciones de alturas de estanterías de almacenamiento y cielorrasos, diferentes rociadores, ubicaciones de ignición y otras variables. Cada prueba de incendio utilizó bandejas para carne de poliestireno expandido almacenadas en bolsas plásticas como producto básico de consumo, porque son particularmente combustibles, dijo Klaus. En base a la información recopilada de estas pruebas, el comité técnico de NFPA 13 aprobó nuevos esquemas de protección para plásticos expuestos, expandidos del Grupo A, que consideran la utilización de rociadores K-25 en cielorrasos con barreras verticales en estanterías. Los nuevos esquemas serán publicados en NFPA 13 2016.

“El k-25 es un gran rociador sonoro”, dijo Klaus. “Lo gracioso es que el próximo paso es colocar 10 mangueras en el cielorraso, porque esa es la cantidad de agua que se obtiene de estos rociadores".

Cielorrasos flotantes

Otra tendencia cada vez más popular en la actualidad es un aspecto del diseño de construcción conocido como cielorrasos flotantes—básicamente arreglos de paneles de cielorraso suspendidos por debajo del cielorraso estructural real. Los diseños de cielorraso flotante varían ampliamente; los paneles presentan muchas formas, tamaños y configuraciones, y el espacio entre paneles puede variar también. Cada panel cuenta con un espacio abierto en sus cuatro lados, dando la ilusión de estar flotando en el espacio. Los paneles flotantes pueden encontrarse es muchos espacios de gran tamaño con cielorrasos altos—aeropuertos, museos, auditorios, restaurantes, edificios de oficinas, entre otros.

Si bien pueden ocultar de forma imperceptible sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado, y tuberías e incluso pueden mejorar la acústica, los arreglos de cielorrasos flotantes pueden también generar problemas para los rociadores. “Este es un aspecto del diseño que observamos cada vez más en los últimos cinco años, y semana a semana nos planteamos la misma pregunta: ¿“Cómo puedo abordar el tema de los cielorrasos flotantes”? dijo Klaus. “Históricamente no hemos contado con muchas excepciones para los requisitos de instalación, de modo que dijimos que la norma requiere la instalación de rociadores tanto por encima, en el cielorraso estructural, y por debajo, en el cielorraso flotante, porque existen muchos diseños de cielorraso posibles y la norma no puede abordar cómo reaccionarían los rociadores en cada caso”.

Muchos creadores de normas se han opuesto a esta solución, argumentando que el requisito suma un costo adicional innecesario y que podría crear problemas de seguridad. Es posible que, en algunos casos, el peso del agua de los rociadores en cielorrasos estructurales se acumule en un panel de cielorraso flotante y lo haga colapsar.

Una vez más, el comité técnico de NFPA 13 recurrió a la Fundación de Investigación de Protección contra Incendios en busca de ayuda. La Fundación organizó pruebas de incendio para determinar los casos en los que los rociadores en los cielorrasos flotantes eran suficientes como para suprimir un incendio y cuando no lo eran.

En base a la investigación, el comité técnico de NFPA 13 definió un enfoque de diseño que permite a los diseñadores contar con una brecha entre los paneles de cielorrasos flotantes de una pulgada de ancho por cada pie vertical de altura entre el piso y el panel de cielorraso flotante. Por ejemplo, en un espacio con 12 pies de espacio libre desde el piso hasta la parte inferior del panel de cielorraso, la brecha máxima entre los paneles de cielorraso flotante debe ser de 12 pulgadas o menos, o de lo contrario se requeriría de la instalación de rociadores por encima. Si la distancia entre el piso y el cielorraso flotante es de ocho pies, la brecha entre los paneles flotantes podría ser únicamente de hasta ocho pulgadas, etc.

“Esto es importante, porque demuestra que la industria de rociadores está trabajando con arquitectos y diseñadores intentando realizar su trabajo”, dijo Klaus. “Es algo hacia lo que estamos viendo avanzar a la comunidad de diseño, y estamos intentado responder al llamado".

Conversiones métricas

Tal vez los usuarios de NFPA 13 en Estados Unidos no lo noten, pero existe un cambio propuesto para el código que tendrá un impacto importante en Medio Oriente y en otros destinos internacionales en los que se está propagando la adopción de NFPA 13.

Durante el transcurso de varios meses, el ingeniero de protección contra incendios asociado a NFPA Audrey Goldstein y siete miembros del comité de NFPA 13, provenientes de países de todo el mundo, modificaron meticulosamente las rígidas conversiones métricas del código cambiándolas de conversiones exactas a cifras más aproximadas que se corresponden con las dimensiones reales del producto que se encuentra en el mundo real. El cambio es vital para aumentar la utilidad de la norma en lugares fuera de los Estados Unidos, dijo Klaus.

NFPA 13 está repleta de mediciones—diámetros de tuberías, volúmenes de agua, áreas, presiones, entre otras—y la conversión de estos valores de base en valores métricos ha sido una idea adicional para aquellos que no trabajan en pulgadas, galones, pies cuadrados y libras por pulgada cuadrada. Las conversiones métricas exactas están impresas en la edición actual de NFPA 13, pero en muchos casos no se utilizan, dijo Klaus. Una tubería de tres pulgadas, por ejemplo, se convierte con exactitud a 76,2 milímetros. Un instalador de rociadores en Dubai no puede entrar a la ferretería local y comprar una tubería de 76,2 milímetros—simplemente no existe. Esto deja a criterio de los contratistas si comprar una tubería con un diámetros de 75 milímetros u 80 milímetros.

“Es un gran problema”, dijo Klaus. “Los contratistas están forzados a tener que tomar decisiones de ingeniería sobre los principios de redondeo en la norma”.

El hecho de simplemente redondear a la cifra métrica real más cercana no es siempre práctico o seguro, por lo que el comité debió desarrollar reglas de redondeo antes de poder cambiar las miles de cifras en el documento. Si la norma dice que se necesitan 2.000 galones para apagar un incendio, por ejemplo, la traducción exacta sería 7.570,824 litros. Pero redondear a incluso 7.500 litros significaría que se utilizarían un poco menos de 2.000 galones de agua para apagar el incendio. “¿Sabemos si eso funcionará? No en todos los casos”, dijo Klaus. “Estamos seguros de que 2.000 galones apagarán el incendio porque contamos con datos de prueba que lo afirman. En ese caso, en Europa y en otros lugares hemos redondeado hacia arriba de modo que sabemos que al menos alcanzarán ese valor mínimo”.

En otros casos, redondear hacia abajo fue considerado aceptable porque las potencias equivalentes han sido verificadas por la Organización Internacional de Normalización. Ese fue el caso con la varilla colgante de media pulgada, en donde el equivalente exacto de 12,7 milímetros se modificó a 12 milímetros.

“Nos preocupamos por el modo en que se utilizan nuestros documentos a nivel internacional", dijo Klaus. “Es muy importante y es un real beneficio demostrarle al mundo métrico, que es la mayor parte del mundo, que sí consideramos el modo en que utilizan nuestras normas y que estamos comprometidos en mejorar sus experiencias con el documento".

Hacer clic aquí para mayor información sobre NFPA 13 y el proceso utilizado para actualizar la edición 2016 de la norma.

JESSE ROMAN es redactor del NFPA Journal. Se lo puede contactar en .

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