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La destrucción ocurrida en Tennessee nos recuerda que necesitamos aprender a coexistir con los incendios forestales

¿Podrían haberse evitado los incendios forestales que a fines del año pasado destruyeron Gatlinburg, Tennessee, y las comunidades aledañas?

A medida que el fuego se propagaba, el Knoxville News Sentinel hacía referencia a una década de investigación a cargo de Henri D. Grissino-Mayer, profesor de geografía de la Universidad de Tennessee, en la que llegó a la conclusión de que los incendios no podrían haber sido evitados; y en la que señalo que la proximidad de Gatlinburg al Parque Nacional de las Grandes Montañas Humeantes (Great Smoky Mountains National Park), las convertía en un blanco inevitable para los incendios forestales, proceso ecológico natural del que muchas zonas forestales dependen para su conservación.

Las conclusiones de Grissino-Mayer me hicieron pensar en la naturaleza singular del problema de los incendios en lo relativo a los incendios forestales. Casi cualquier otro esfuerzo de reducción de riesgos en NFPA—desde campañas de educación pública hasta la gran mayoría de códigos y normas NFPA— buscan la completa eliminación de los incendios de la ecuación de seguridad. No obstante, en el caso de los incendios forestales, nuestras estrategias deben reconocer que, hasta cierto punto son necesarios los incendios forestales como una parte importante de un proceso natural y saludable.

A lo largo de la historia, nuestros paisajes se han formado por incendios forestales que ocurrían naturalmente, y que han contribuido a mantener la salud de las zonas forestales —bosques, praderas, pantanos y más—regulando la cantidad de vegetación, su densidad, y otros factores tales como la absorción del agua desde el terreno. Pero a medida que el desarrollo residencial y comercial se expande hacia estas áreas, permitir que ardan los incendios forestales se ha vuelto insostenible. Cuando un bosque se convierte en el patio trasero de alguien, la preferencia habitualmente es la de evitar que ese patio trasero se queme.

Como resultado de este movimiento, nuestro país ha buscado contar con una larga historia de políticas de supresión en tierras administradas, especialmente desde la década del 50. Con el tiempo, estos esfuerzos de supresión han desequilibrado la ecología natural de los incendios en bosques, ocasionando que crezcan de manera desmesurada en comparación con su estado natural. David Bowman, biólogo australiano, denomina a este fenómeno la “paradoja de la supresión de incendios”— combatir el incendio más reciente solo significa que el próximo será más serio, y el que le siga a ese, será aún peor. Estamos llegando a un punto en el que ya no contamos con más recursos ni con presupuestos para seguir así. La expansión desmesurada de los bosques es un tema serio tanto en Tennessee como en Colorado o California y fue un factor significativo en el rápido crecimiento e intensidad de los incendios que arrasaron Gatlinburg en noviembre.

La visión de NFPA para la eliminación de muertes, lesiones, pérdidas de propiedad y pérdidas económicas por causa de los incendios podría irónicamente alcanzarse en las zonas forestales con sólo permitir que ardan los incendios. El desafío radica en salvaguardar lo que se encuentra en el recorrido del fuego controlando qué tan intenso es el incendio, lo que se logra con una gestión adecuada de la tierra y la cooperación entre los ambientalistas, la industria, el gobierno, y otros grupos interesados.

La forma en que la administración de Trump dé abordaje a los accesos y usos de la tierra, a la salud forestal, y a la explotación forestal, son cuestiones que tendrán influencia en este debate nacional. Una cosa es clara: el status quo no da cuenta de la realidad. “Si no administramos los bosques para los incendios forestales, la naturaleza lo hará,” dice Grissino-Mayer al News Sentinel. Es una observación que vale la pena recordar.

También es importante recordar que los incendios forestales se convirtieron en un tema muy humano en Tennessee. Por causa del incendio, se perdieron más de 2,400 viviendas, comercios y estructuras relacionadas, y hubo aproximadamente 175 lesionados y, desafortunadamente, 14 muertes. A medida que una innumerable cantidad de gente reconstruye sus viviendas y sus negocios, las familias de esas 14 personas enfrentan un futuro modificado de por vida por los incendios forestales. Usted puede ser de ayuda. Los invito a que se tomen un momento para visitar en línea, la organización de socorro del Condado de Sevier en mountaintough.org, en la que se puede plasmar un apoyo en forma de acción. Existen otros esfuerzos de asistencia para aquellos afectados, que se pueden encontrar en línea buscando simplemente “Apoyo por incendios en Gatlinburg.”

LUCIAN DEATON es gerente de proyecto en la División de Incendios Forestales de NFPA.

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La National Fire Protection Association (NFPA) es la fuente de códigos y normas que gobiernan la industria de protección contra incendios y seguridad humana.

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