Energía para Guardar
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Seguridad Eléctrica

Energía para Guardar

Por JESSE ROMAN

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A medida que los sistemas de almacenamiento de energía revolucionan su administración, los socorristas y las autoridades competentes, se enfrentan con una gran cantidad de preguntas emergentes de seguridad 

El pasado abril, en el estudio de diseño de su empresa de automóviles en Hawthorne, California, el CEO de Tesla Elon Musk subió al escenario para anunciar el lanzamiento de una nueva iniciativa denominada Energía Tesla (Tesla Energy). El objetivo del proyecto, dijo ante una entusiasta multitud, es nada menos que “una transformación fundamental en la manera en la que funciona el mundo (y) en el modo en que la energía es distribuida en la Tierra”.

Luego presentó dos baterías recargables de litio-ion: la Powerwall, para uso residencial, y la Powerpack, diseñada para uso industrial. La Powerwall, con una forma y medida aproximada a la de un gran barrenador, está prevista para colgar de un muro en un garaje o cuarto de servicio, como si fuera un electrodoméstico. La Powerpack, que se parece a una heladera de grandes dimensiones, ya ha sido instalada en aproximadamente 50 sitios de Estados Unidos, dicen en Tesla, y próximamente será instalada en por lo menos dos docenas de grandes edificios en California, y luego habrá más. Ambas baterías se basan en una tecnología pionera que Telsa utilizó para energizar sus vehículos Model-S, que en vez de impulsar el eje de una rueda, las baterías están diseñadas para almacenar energía que puede alimentar una vivienda u oficina—o, en una escala mayor una fábrica, un aeropuerto, hospital, o incluso una red de energía eléctrica completa.

Mientras que el ostentoso lanzamiento de Tesla Energy capturó la atención de una amplia audiencia, las grandes baterías—o sistemas de almacenamiento de energía (SAE) en lenguaje industrial—han estado cobrando impulso hace ya más de una década. Los programas gubernamentales de incentivo que promueven la energía limpia, tales como la iniciativa Reformando la visión de la energía de Nueva York (Reforming the Energy Vision o REV) y el Programa de Incentivo de Auto-Generación de Energía de California (Self-Generation Incentive Program), están teniendo el impacto previsto, la de impulsar una adopción más extendida de la tecnología de almacenamiento de energía. De hecho, muchos observadores creen que el mundo está en la antesala de un período de prosperidad en el almacenamiento de energía.

La firma de investigación de mercado IHS Technology predice que, para el año 2017, la instalación anual de almacenamiento de energía en el mundo será de seis gigavatios (GW), suficiente para alimentar 6 millones de viviendas. IHS predice que para el año 2022 las instalaciones anuales de almacenamiento de energía excederán los 40 GW, lo que significa un alza de los 0.34 GW en 2012 y 2013 combinados.

El atractivo de las baterías va más allá del altruismo medioambiental. La habilidad de almacenar energía para ser usada luego significa que los consumidores y los negocios pueden adquirir la electricidad cuando los precios son bajos y utilizarla cuando la demanda en la red eléctrica genera importantes aumentos de precios. Para los grandes usuarios de energía, la práctica, denominada neutralización de picos, puede significar un potencial de ahorro de energía de cientos de miles de dólares al año. Hospitales, centros de datos, aeropuertos, y otras instalaciones con operaciones críticas pueden utilizar la energía de batería para asegurar la continuidad de los negocios en situación de desastre. El almacenamiento de energía también apela a los consumidores individuales; cuando se lo combina con energía solar, ambos sistemas prometen independencia potencial de la red así como energía de reserva durante un apagón.

El almacenamiento de energía también se está convirtiendo rápidamente en un recurso clave para las empresas de suministro de electricidad. Las baterías permiten a las empresas disponer de energía adicional para suplir la carga de electricidad durante picos de demanda infrecuentes, tales como los que ocurren en verano, durante alguna ola de calor en la ciudad de Nueva York. Sin almacenamiento de energía, la única opción de la empresa de electricidad para satisfacer el pico en la demanda es generar más energía—activar o construir más plantas de energía. Este resulta ser un sistema ineficiente porque el resultado es que se genera un total que excede en gran medida la demanda durante la mayor parte del año. “De hecho, el 95 por ciento del tiempo, las subestaciones no se utilizan plenamente”, dice Amaury De La Cruz, director del programa de gestión de demanda en ConEdison, una de las empresas más importantes de los Estados Unidos. “Pero cada vez que existe un aumento en la demanda pico, necesitamos invertir en nuestro sistema y construir más cableado y subestaciones —el almacenamiento de energía nos permite evitar esto”. Musk de Tesla ha afirmado que con un almacenamiento estacionario desplegado de manera adecuada, la mitad de las plantas de energía del mundo podrían cerrar sin que esto impactara en la red eléctrica.

Durante una llamada en conferencia, Musk informó a los periodistas que para el año 2016 Tesla ya ha vendido todas sus baterías Powerwall y Powerpack, tomando órdenes por un valor que excede los mil millones de dólares. Para el año 2017, la empresa aumentará la producción de manera significativa, cuando sus instalaciones de producción de $5 mil millones, denominada Gigafactory, abran en el desierto de Nevada. “Creemos que nos encontramos en los inicios de un acelerado despliegue en el crecimiento de estos sistemas”, Dijo Scott Kohn, gerente en Telsa de la seguridad de baterías e investigación y desarrollo este último otoño en una reunión en la sede de la empresa en Palo Alto. “Es tan sólo el comienzo”.

Mientras que el caso del almacenamiento de energía es obvio, no resulta tan claro lo que sucede cuando algo sale mal y de esa posibilidad surgen un sinfín de preguntas: ¿Cómo reaccionan en un incendio las baterías compuestas con diversos productos químicos y tecnologías? ¿Cómo se aseguran los bomberos que los incendios de baterías se encuentran totalmente extinguidos? ¿Cómo manipulan los socorristas baterías dañadas que aún conservan energía? ¿Cuáles son los riesgos para los socorristas y el público de exponerse a humos tóxicos, electricidad y otros riesgos asociados a los SAE si ocurriera un incendio u otro tipo de incidente? Como industria, con un vasto potencial para cambiar el mundo, todas estas dudas y preguntas adquieren relevancia, y los oficiales de seguridad pública se están esforzando para encontrar respuestas.

FlujodeEnergiaReconociendo las grietas
Hace dos años, el Teniente Paul Rogers, experto en materiales peligrosos del Departamento de Bomberos de la Ciudad de Nueva York (FDNY), fue enviado por su jefe a una reunión sobre almacenamiento de energía en la sede del FDNY en Brooklyn. No sabía nada sobre baterías antes de la reunión, pero la información con la que salió de allí le generó ansiedad.

Para promover la energía limpia y resolver una crisis de suministro eléctrico, el Estado de Nueva York y la empresa de electricidad ConEdison planeaban incentivar a los consumidores de la Ciudad de Nueva York para instalar SAE en sus edificios. Esto probablemente significaría que los propietarios de edificios y negocios pronto buscarían instalar diversos tipos de grandes baterías en todos lados—edificios de gran altura, viviendas, barrios urbanos, parques empresariales, subestaciones, y toda otra forma de espacios y ocupaciones que exista en el medio. “Comencé a pensar que el Departamento de Bomberos realmente no contaba con procedimientos para ninguna de estas cosas”, dice Rogers. “Me di cuenta de que teníamos algunas grietas importantes que resolver”. Desde entonces, Rogers se ha convertido en uno de los expertos del Departamento de Bomberos que lideran el tema de SAE en el país, impulsando, casi por sí solo al FDNY y a los bomberos en el tema.

Varios meses luego de esa reunión, Rogers comenzó a hablar con NFPA sobre la investigación y las normas que existían para ayudar al FDNY a sortear los inconvenientes de las aplicaciones del SAE que la ciudad esperaba recibir. Además de alguna información de referencia en NFPA 1, Código de Incendios, y en NFPA 70®, Código Eléctrico Nacional, no había mucho más.

Como resultado de esas conversaciones, NFPA, la Fundación de Investigación de Protección contra Incendios o FPRF, y el FDNY, se asociaron para organizar un taller de seguridad sobre SAE. El evento ocurrido en Noviembre en las instalaciones de capacitación del FDNY en Randall´s Island, reunió a unos 60 profesionales líderes del gobierno, de la industria aseguradora, bomberos, empresas públicas, de la industria de SAE, del mundo de los códigos y normas, y a otros más, para conversar sobre el estado actual de los SAE, así como también sobre las grietas en los conocimientos sobre seguridad, consideraciones de códigos y normas, y necesidades de investigación. “Insistíamos que necesitábamos llevarnos algo tangible”, Rogers comenta sobre la decisión de llevar a cabo el taller. “Creo que pudimos obtener muy buena información”.

Se generará un informe de los procedimientos para ayudar a Nueva York y a otras comunidades a evaluar de mejor manera las aplicaciones para las instalaciones de SAE. El informe también dará tratamiento al tema sobre el desarrollo de códigos y normas, investigaciones, diseño de SAE y pruebas de productos. Los procedimientos se encuentran disponibles en el sitio web de la FPRF, nfpa.org/foundation.

También se está trabajando sobre SAE en otras partes. En diciembre del año 2014, el Departamento de Energía de los Estados Unidos o DOE, publicó su “Plan Estratégico para el Almacenamiento de Energía” que identifica tres necesidades básicas: métodos normalizados que validen la seguridad del sistema; códigos, normas y reglamentaciones actualizadas para la seguridad de los SAE y procedimientos para responder de manera segura y manejar emergencias e incidentes con SAE. NFPA, Underwriters Laboratories o UL, la FPRF, y muchas otras entidades se encuentran todas trabajando para abordar las grietas mencionadas.

Por lo menos dos grupos externos han indicado que pretenden presentar un pedido para que NFPA desarrolle una nueva norma sobre SAE para ayudar a que socorristas, fabricantes e instaladores comprendan más y mejor y puedan así mitigar los riesgos potenciales que presentan los SAE. Rich Bielen, director en NFPA del Departamento de Ingeniería de Sistemas de Protección contra Incendios nos cuenta que probablemente dicho documento abordaría, entre otras cosas, la instalación, ubicación, prueba, mantenimiento, ventilación y protección contra incendios; y agrega que si el Consejo de Normas de la NFPA da luz verde al proyecto, la primera edición tomaría aproximadamente tres años en desarrollar.

Un enfoque probable podría ser la creación de una norma completamente nueva; otro podría ser la actualización de códigos y normas existentes para incluir más información sobre SAE —como el agregar una guía para la supresión de SAE a los documentos de supresión de la NFPA—y luego la creación de una norma que recopile toda esta información. Este esfuerzo se está llevando a cabo con NFPA 1. Una revisión exhaustiva del Capítulo 52 del código está siendo explorada para ofrecer un mayor detalle de las diversas composiciones químicas utilizadas en SAE y para establecer las medidas de protección que van de la mano de esas tecnologías. Una parte del trabajo implicará la recolección de la información existente, mientras que la mayor parte del trabajo requiere de nuevas investigaciones y de mucho más debate.

Tecnología dinámica
El desarrollo de protocolos para la evaluación de los sistemas SAE y para la creación de procedimientos de emergencia es una tarea compleja, en parte porque el objetivo está en pleno desarrollo—la tecnología SAE se encuentra en constante expansión y evolución. Las raíces de los SAE datan de 1930 y del almacenamiento de energía hidroeléctrica por bombeo, una forma mecánica de almacenamiento de energía que ha jugado un papel importante en la confiabilidad de la red eléctrica. El concepto es simple: durante los períodos de gran demanda de electricidad, se hace drenar un gran reservorio de agua hacia otro ubicado por debajo de éste, girando la turbina de la misma manera que una estación de energía hidroeléctrica convencional. El bombeo hidroeléctrico aún representa el 95 por ciento de la capacidad de energía almacenada instalada de todo el mundo, pero eso está cambiando. Las crecientes necesidades de suministros de energía más flexibles y confiables, el crecimiento de la energía renovable, reglamentaciones medioambientales más estrictas, y los recientes avances tecnológicos han todos preparado el camino para el rápido crecimiento del almacenamiento de energía electro-química en la forma de grandes baterías.

En el año 2003, la Asociación Eléctrica de Golden Valley, una empresa de energía eléctrica cerca de Fairbanks, Alaska, se emprendió en uno de los más grandes proyectos existentes de baterías para sistemas SAE que se conocen a la fecha, instalando una batería de 1,500 toneladas de níquel-cadmio para brindar energía de reserva a sus 44,000 clientes. La batería, que aún continúa siendo una de las más poderosas del mundo, puede brindar tanto como 27 megavatios (MW) de energía durante 15 minutos—lo suficiente como para que las cuadrillas de la empresa comiencen la generación local en caso de que exista alguna cuestión con el suministro de energía primaria proveniente de las plantas más lejanas. Según la Golden Valley, en 2014 la batería respondió a 78 eventos, evitando así, para sus clientes un total de 263,489 apagones.

Descubrimientos tecnológicos más recientes reducen los costos y de esa manera el almacenamiento de la energía se convierte en algo viable tanto para las empresas como para los propietarios de viviendas. En el año 2010, la Comisión de Servicios Públicos de California, otorgó $1.8 millones a SolarCity, un instalador de paneles fotovoltaicos residenciales, para estudiar la posibilidad de utilizar baterías para almacenar la electricidad generada por los módulos solares de azotea. “Tan pronto como los sistemas de energía solar distribuidos comiencen a satisfacer del 5 al 10 por ciento de la demanda, su naturaleza intermitente deberá ser abordada”, Peter Rive, co- fundador y director ejecutivo de SolarCity, dijo en ese entonces. “Creemos que en los años venideros esta será la manera estándar en que se instalarán los sistemas de energía solar”.

“Si el objetivo es crear un negocio significativo de energía solar que sea duradero a través del tiempo, debe asumirse que el negocio mutará hacia una solución de energía solar con almacenamiento”, dijo recientemente Steve McBee, un alto funcionario de NRG Home, uno de los más importantes productores independientes de energía de los EEUU. “Eso será obligatorio en algún momento”.

Ese futuro ya está emergiendo
Cada vez más y más industrias están adoptando el almacenamiento de energía ya sea para complementar sus sistemas de energía eólica y de paneles solares o para reducir las facturas de electricidad mediante la neutralización de picos. Sólo en la Ciudad de Nueva York City, los proyectos con SAE de por lo menos cinco tipos diferentes de composiciones químicas para baterías han sido aprobados tanto en ubicaciones internas como externas. La Base de Datos de Almacenamiento de Energía Global del Departamento de Energía de los EEUU, lista en la actualidad casi 1,400 proyectos comerciales de SAE, desplegados al día de hoy en el mundo en una variedad de escenarios y aplicaciones. Tales proyectos incluyen un avanzado sistema de almacenamiento en baterías de plomo ácido en la planta de fabricación de Ford Motor en Dearborn, Michigan; almacenamiento de energía térmica con hielo en el Zoológico de Toronto; almacenamiento en baterías de sodio y sulfuro en un parque eólico en Japón; baterías de flujo en el piso 25 de la sede de la Autoridad de Tránsito Metropolitana en Manhattan; y una flota de 24 edificios de oficinas híbrido-eléctricas en California que utilizan un almacenamiento de energía de litio-ion de 10 MW.

“Con cada vez mayor frecuencia las baterías se están instalando donde la gente trabaja, juega y duerme”, dice Roger Lin, que ha instalado sistemas de baterías en todo el mundo y es director de marketing de producto en NEC Energy Solutions, con sede en Massachusetts. “Hay un enfoque de la seguridad por niveles que necesita ser considerado por todos en la industria. Si no hacemos esto bien, pronto se verá reducida la adopción, sin embargo debemos hacerlo de modo tal de no afectar la confiabilidad. Existe un equilibrio, y debemos encontrarlo”.

Trabajando adecuadamente con los SAE
La combinación específica de los riesgos inherentes a SAE ciertamente es única, pero las amenazas individuales —arco eléctrico, incendio, combustión, voltaje y toxicidad—“son todos riesgos que ya existen en lugares como la Ciudad de Nueva York, y están asociados con sistemas con los que los socorristas están cómodos, tales como subestaciones y almacenamiento de productos químicos”, dice David Rosewater, ingeniero en Sandia National Laboratories, que estudia los SAE.

No obstante, para los socorristas, tal vez una inquietud aún mayor que los SAE en sí mismos es la migración de los sistemas a las viviendas, oficinas y fábricas. “Si uno responde por un incidente en un SAE en una planta de energía, se entiende lo que comprende y lo que significa entrar y el cuidado necesario—habitualmente el enfoque ha sido de no intervención”, dice Ken Willette, antiguamente jefe de bomberos y gerente de división de Incendios Públicos en NFPA. “Pero cuando se colocan SAE en viviendas y edificios ocupados, existe un análisis de riesgo diferente—podría ser necesario interactuar con el sistema para contener un incendio o hacer un rescate. Los socorristas se están preguntando, ‘¿Qué necesito saber para hacer ese análisis de riesgo?’ Se trata de comprender cómo funciona el sistema a un nivel básico”.

Si el taller de NFPA sobre SAE en Nueva York resultó ser un claro indicador de que los grupos de interés coinciden cuando se trata de la importancia de trabajar correctamente con los SAE y sus cuestiones relacionadas con la seguridad—sabemos que un único evento puede malograr la adopción de una tecnología emergente y hacer que la recuperación resulte difícil. En el año 1973, por ejemplo, una explosión dentro de un tanque con 600,000 barriles de gas natural licuado (GNL) en Staten Island levantó por completo el techo de concreto de las instalaciones, que se cayó aplastando a 40 personas. Como resultante de la tragedia, muchos cuestionaron la seguridad en el transporte y almacenamiento de GNL cerca de áreas urbanas. Poco tiempo después, el estado prohibió la construcción de nuevas instalaciones de GNL, prohibición que duró más de 40 años. En enero del año 2015, el Departamento de Conservación Medioambiental del estado de Nueva York anunció que levantaría la prohibición—pero no en la Ciudad de Nueva York. “La moraleja de esta historia es la de trabajar con nosotros de modo que comprendamos cuáles son los riesgos”, dijo Rogers a los participantes del taller sobre SAE, “y nosotros trabajaremos con ustedes para asegurarnos que todos se vayan a sus casas seguros y que los ocupantes permanezcan en condiciones de seguridad”.

Los investigadores y elaboradores de códigos y normas están intentando hacer lo que les corresponde para evitar incidentes similares que involucren SAE. Además del trabajo de NFPA sobre una nueva norma potencial, en Septiembre NFPA recibió un subsidio de $762,000 de Asistencia para Bomberos de FEMA que serán utilizados para desarrollar un curso de seguridad para entrenadores de SAE, así como un curso gratuito virtual e interactivo sobre concientización de seguridad de SAE para socorristas. La iniciativa implicará un trabajo con la FPRF, con la firma de consultoría en energía limpia Strategen, y con otros grupos de investigación para luego desarrollar las mejores prácticas de SAE para socorristas. Se espera que el curso en línea esté disponible en evsafetytraining.org y nfpa.org al final del verano.

Mientras tanto, UL se encuentra finalizando la última etapa de una nueva norma, UL 9540, que da cobertura a las pruebas de seguridad de los SAE. La nueva norma hace referencia a una cantidad de normas UL ya existentes, entre ellas UL 1973, que da tratamiento a la seguridad de los SAE que utilizan baterías de litio-ion. Está previsto que la norma UL 9540 será finalizada a principios del año 2016, pero ya han comenzado las pruebas y certificaciones de producto de conformidad con el borrador de la norma. “Estas listas efectuadas por UL aseguran condiciones de juego equitativas, y que existirá un mínimo de seguridad allí afuera”, dice Rosewater, que formaba parte del comité que desarrolló la norma.

La investigación también continúa cubriendo algunas de las brechas de conocimiento. La FPRF pronto publicará un informe que ofrece una visión general de la tecnología de los SAE disponibles en la actualidad y una evaluación de riesgos para cada uno. Parte de ese proyecto implicaba la asociación con Tesla para trabajar sobre incendios de Powerpacks a escala completa en el desierto de Nevada. Las pruebas exploraban escenarios de ataque de incendios tanto internos como externos e implicaban la medición de temperaturas, índices de liberación de calor y las composiciones de los gases de escape.

Además, ConEdison se ha asociado al FDNY en la prueba de incendios de celdas de batería a pequeña escala. Las pruebas darán abordaje a seis diferentes tipos de tecnologías de SAE y medirán diversas variables clave: el índice de liberación de calor; qué gases y líquidos dañinos podrían provenir de las baterías durante un incendio; qué agentes de supresión son efectivos para suprimir o extinguir un incendio de batería y si los incendios producen arcos, fugas térmicas u otros eventos, y bajo qué condiciones. Las pruebas serán utilizadas para crear un modelo computarizado que pueda predecir qué sucedería en incendios de tamaño completo. Se espera que el informe final se encuentre completo, publicado y disponible al finalizar la primavera.

Aún con el progreso y avance, muchos expertos en seguridad creen que todavía existe un largo camino por delante, para comprender enteramente el tema de la protección para sistemas SAE y la respuesta adecuada en caso de una emergencia. En el taller de la NFPA de New York, los participantes se dividieron en grupos para considerar temas de seguridad para el diseño de instalaciones y edificios, sistemas de protección contra incendios para SAE y sistemas empotrados y estrategias y tácticas de respuesta a la emergencia. Los casi 20 participantes del grupo de respuesta a la emergencia incluía jefes del FDNY, fabricantes de SAE, personal de la NFPA, representantes de ConEdison, aseguradoras y otros. El debate fue entusiasta y productivo, y también demostró las complejidades que conlleva este extenso tema. Los temas abordados variaron, desde riesgos de electrocución por el agua acumulada en charcos en el piso, ocasionados por la descarga de rociadores instalados en torno a los sistemas SAE, hasta si los departamentos de bomberos deberían requerirle a los propietarios que revelaran que cuentan con sistemas SAE en sus viviendas o empresas. Al menos un participante era partidario de crear un sistema nacional de rastreo de SAE. También surgió el tema de las baterías de litio-ion que se encienden luego de sufrir daños o que se vuelven a encender luego de que un incendio ha sido extinguido, [ver “El enigma del litio-ion”]. Hubo conversaciones sobre qué tipo de señalizaciones o marcaciones deberían ser requeridas en estos sistemas para alertar a los socorristas sobre los peligros asociados a SAE. Otros dijeron que un dispositivo de apagado remoto debería ser un requisito. Y surgieron muchas preguntas. ¿Y la ventilación de gases potencialmente tóxicos en espacios cerrados —dónde deberían ir estos gases? ¿Y la revisión del sistema luego de un incidente de incendios?

“Al departamento de bomberos le faltan datos e información sobre cómo reaccionan estas cosas en un incendio, pero nos estamos acercando”, dice Rogers. “El departamento de bomberos no se opone a ninguna nueva tecnología—sólo queremos saber a qué nos enfrentamos para poder manejar los riesgos. Una vez que lo comprendamos, haremos que funcione. Siempre lo hacemos”.

JESSE ROMAN es redactor del NFPA Journal. Puede ser contactado en


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Iluminando la ciudad gótica

La Ciudad de Nueva York emerge como un epicentro de la revolución del almacenamiento de energía

En noviembre, NFPA en colaboración con la Fundación de Investigación de Protección contra Incendios o FPRF y el Departamento de Bomberos de la Ciudad de Nueva York o FDNY, organizaron un taller sobre seguridad en sistemas de almacenamiento de energía (SAE) en la ciudad de Nueva York para trabajar con la diversidad de los grupos de interés, líderes en sistemas SAE. No fue accidental que la ciudad fuera el escenario de SAE de alto nivel—Nueva York se ha convertido rápidamente en epicentro de la revolución emergente de almacenamiento de energía.

En el año 2014, el Gobernador de Nueva York Andrew Cuomo anunció una nueva y arrolladora política energética, Reforma de la Visión de la Energía o REV, con el propósito, entre otros objetivos, de impulsar la adopción de más energía limpia y hacer que las redes eléctricas de la ciudad sean más confiables. Para alcanzar estos objetivos, el estado ahora ofrece incentivos para los adoptantes de las nuevas tecnologías tales como almacenamiento de energía y facilidad de reglamentaciones “para alinear mejor los intereses de las empresas de servicios públicos con. . . los objetivos de la política [del estado]”, según el sitio web de REV, dps.ny.gov/rev.

Como resultado, la empresa eléctrica más importante de Nueva York, ConEdison, se encuentra en la actualidad invirtiendo de manera significativa en SAE y alentando a sus clientes a hacerlo también. La empresa tiene algunas motivaciones, concretamente los incentivos de la REV y el hecho de que la ciudad tiene una seria escasez energética, cuenta Amaury De La Cruz, que dirige el Programa de Gestión de Demanda de ConEdison.

Cada una de las tres redes de ConEdison que suministran energía eléctrica en Queens y en Brooklyn está funcionando casi al máximo de su capacidad, y se presume que la demanda de electricidad pronto la superará, dice De La Cruz. El Gobernador Cuomo también está promoviendo el cierre de la Planta de Energía Nuclear de Indian Point, que genera suficiente electricidad para abastecer a 2 millones de hogares, según Entergy, la propietaria de la planta. Para aliviar tensiones, ConEdison y la Autoridad de Desarrollo e Investigación de Energía del Estado de Nueva York están ofreciendo incentivos adicionales además de los beneficios de la REV a los propietarios y administradores de edificios que reduzcan el consumo durante la demanda pico, con SAE como las piezas centrales del Programa de Gestión de Demanda.

Según ConEdison, los entes reguladores en Nueva York ya han aprobado 39 proyectos de SAE que totalizan 70 megavatios de almacenamiento como parte del programa, con más proyectos por venir. “Vemos a los SAE como una tecnología que continuará teniendo una alta demanda a futuro, dado los grandes beneficios que tienen para los objetivos de nuestros clientes y del estado”, dice De La Cruz, quien disertó en el taller de la NFPA sobre SAE en otoño.

Para manejar el creciente número de aplicaciones para el almacenamiento de energía, los entes reguladores de la ciudad de Nueva York City han desarrollado un extenso proceso, aunque provisorio, para evaluar aplicaciones de SAE según cada caso. Esto incluye la reunión de un panel de expertos para supervisar planes y requerir una declaración de seguridad del FDNY. No obstante, según el Teniente Paul Rogers, experto en materiales peligrosos del FDNY, es mucho más lo que debe hacerse desde el punto de vista de un socorrista y deberá incluir el desarrollo de planificación previa al incidente, capacitación, una mejor comprensión sobre cómo extinguir de manera segura un incendio en el que participa un SAE e indicaciones sobre qué hacer luego de extinguir un incendio.

Mientras tanto, se continúan instalando SAE en toda la ciudad. En marzo, como parte de la iniciativa de REV, una empresa llamada American Vanadium instalará tres grandes baterías de flujo denominadas CellCubes, en el techo de la sede de 25 pisos de la Autoridad de Tránsito Metropolitana en Manhattan. Según el fabricante, el sistema utilizará aproximadamente 28,500 kilogramos (62,831 libras) de electrolito, el fluido que transfiere la carga dentro de la batería. Entre las tres CellCubes, el sistema contará con una capacidad de 390 kWh, suficiente para energizar a 30 viviendas.

El proyecto ha recibido una carta de “no objeción” del FDNY, pero eso no significa que no existan inquietudes. “Les preguntamos qué plan de acción para emergencias contaban para subir [el electrolito] y llenar los tanques de las baterías, y respondieron que lo subirían en contenedores por el mismo edificio”, cuenta Rogers “les pregunté qué sucedería si existiera una fuga, y dijeron que no habría ninguna. Tales cuestiones deben abordarse también. Necesitamos un plan de acción frente a la emergencia. Si algo sale mal, ¿qué van a hacer?”


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El enigma del litio-ion
Cuestiones relativas a la ignición y re-ignición de las baterías en vehículos eléctricos también generan inquietud en lo referente al almacenamiento de sistemas de energía

Uno de los riesgos más extraños y menos comprendidos que pueden presentar los SAE ocurre en la familia de baterías de litio-ion, que también se utilizan en vehículos eléctricos. Al igual que las velas de cumpleaños que se vuelven a encender, las baterías de litio-ion han demostrado que se pueden encender y re-encender mucho después de haber sufrido un daño o de que hayan participado de un incendio horas, días, o incluso semanas más tarde. En el año 2011, por ejemplo, la batería de litio-ion de un Chevy Volt se incendió transcurridas tres semanas luego de dañarse en una prueba de choque de impacto lateral llevada a cabo por la Administración Nacional de Seguridad de Transporte en Autopistas.

En el año 2013, la Fundación de Investigación de Protección contra Incendios se hizo cargo de un proyecto de investigación para examinar la respuesta de emergencia a incidentes que involucran baterías de vehículos eléctricos. Como parte del alcance, los investigadores observaron cómo respondían las baterías de litio-ion de vehículos eléctricos en un incendio. En cada una de las seis pruebas de incendio a escala completa, los bomberos que se presentaron en el sitio de la prueba encontraron que debían verter grandes cantidades de agua sobre las baterías, dado que el fuego continuaba reavivándose incluso cuando ya parecía extinguido. En una de las pruebas, en una batería el fuego se reavivó 22 horas luego de creerse que se había extinguido. “Todo se veía normal”, recuerda Andrew Blum, investigador de la firma Exponent, que llevaba a cabo las pruebas. “Cuando vimos la batería a través de la cámara termo gráfica, todo había vuelto a la temperatura ambiente; el fuego se había extinguido del modo en que lo podríamos definir. Pero algo sucedía internamente en el módulo, y simplemente no podíamos decir qué”. En dos de las pruebas, los bomberos se quedaron sin aire y debieron cambiar tanques dado el tiempo que llevó extinguir completamente el fuego en la batería, según Blum.

El problema origina muchas preguntas. ¿Cómo saben los bomberos que un incendio en este tipo de batería realmente está extinguido? ¿Cuánto tiempo necesitan esperar para declarar la seguridad del lugar, especialmente cuando se trata de una batería ubicada, por ejemplo, en un piso superior de un edificio de altura residencial? ¿Cuáles son las inquietudes relacionadas a la responsabilidad? El personal y el equipamiento necesarios para abordar incendios prolongados con re-igniciones también podría ser un desafío para algunos departamentos de bomberos. “Podríamos necesitar más personal allí para vigilar estas cuestiones”, cuenta Blum. “No creo que nadie quiera comenzar a remover las baterías de un edificio dos horas después de un incendio. ¿Dónde las colocarían?”

El Teniente Paul Rogers, experto en materiales peligrosos del Departamento de Bomberos de Nueva York o FDNY, ofreció una opinión compacta del tema de las re-igniciones del litio-ion. “Tenemos más preguntas que respuestas—no estoy seguro sobre cómo abordaremos el tema por ahora”.

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