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Ocupaciones Industriales/Almacenamiento

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Por Nancy Pearce

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Cómo las necesidades de la industria marítima impulsaron una mirada más profunda en relación a los cerramientos de membrana — y llevaron a revisiones en NFPA 33 que podrían afectar a diversas industrias

Durante años, la industria marítima ha seguido una práctica basada en construir extensos cerramientos de membrana, ubicados tanto dentro como fuera de edificios, diseñados para contener polvo y llamas asociados con los trabajos de lijado y pintura de las embarcaciones. Por lo general, los cerramientos están construidos con un andamiaje de metal, al que se adjunta algún tipo de envoltura de plástico retráctil. Los cerramientos son demasiado extensos como para rodear la mayor parte o totalidad de la embarcación, y los trabajos de pintura o de otro tipo de pulverización pueden llevarse a cabo dentro del espacio para contener una serie de materiales y llamas producidos por los procesos de acabado y restauración.

Si bien existieron cuestiones relacionadas con la utilización de dichos cerramientos en exteriores, los problemas más serios incluyeron su utilización dentro de edificios con rociadores. La industria creyó que el enfoque era seguro, aún cuando la pulverización dentro de los cerramientos de membrana no cumplía con los requisitos de NFPA 33, Operaciones de Pulverización con Productos Inflamables o Combustibles. La preocupación principal fue que los cerramientos de membrana dentro de un edificio podrían retrasar la activación del rociador en caso de un incendio dentro de un cerramiento, y podrían asimismo evitar que el agua proveniente de los rociadores en cielorrasos alcance el fuego dentro del cerramiento, potenciales problemas que discrepan con NFPA 13, Norma para la Instalación de Sistemas de Rociadores.

Según NFPA 33, el acabado por pulverización solo puede llevarse a cabo dentro de cabinas de pulverización, salas de pulverización o áreas de pulverización abiertas, y todas las áreas de pulverización deben estar protegidas por sistemas automáticos de protección contra incendios. El problema fue que muchas industrias no cuentan con cabinas estándar y extra grandes para la pulverización; los puertos deportivos, por ejemplo, por lo general necesitaban cerramientos de hasta 150 pies para cubrir embarcaciones de gran tamaño, y la única manera de lograr eso fue construyendo un cerramiento temporal en el que podían llevarse a cabo los procesos. Asimismo, las embarcaciones eran pesadas y no eran fáciles de transportar desde los puertos deportivos hasta las instalaciones de pulverización o restauración fuera del sitio. Se dejó en manos de las autoridades competentes la decisión de si se permitiría o no la práctica.

La industria marítima no fue la única interesada en realizar operaciones de pulverización dentro de dichos cerramientos. Muchas otras industrias que producen componentes de gran tamaño—desde aeronaves hasta puentes e instalaciones hidroeléctricas—que requieren de la aplicación de revestimientos de protección, por pulverización buscaban la manera de cómo utilizar los cerramientos para ciertos procesos de acabado, y compartieron la preocupación de la industria marítima sobre el hecho de que la práctica no estaba técnicamente autorizada por la norma.

El Comité Técnico sobre Procesos de Acabado de NFPA, comité que supervisa NFPA 33, tomó consciencia de las limitaciones que presentaba la utilización de dichos cerramientos para acabados por pulverización, y reconoció que las inquietudes superpuestas sobre la colocación de dichos cerramientos dentro de edificios con rociadores podrían ser única y verdaderamente abordadas si se realizaban cambios en NFPA 13. Sin ellos, el comité no podía permitir tales trabajos de pulverización dentro de edificios con rociadores. El comité debía aclarar que los cerramientos de membrana habían sido creados para servir como estructuras temporarias para un único trabajo. Además, debía asegurar que los equipos eléctricos, ventilación y otras protecciones dentro de los cerramientos de membrana brindasen un nivel de seguridad equivalente al de aquel establecido para otras áreas de pulverización.

Necesario pero no conforme

El comité técnico realizó una reunión en el 2012—previa al primer borrador por realizarse—para analizar, entre otros temas, una propuesta para revisar la edición 2016 de NFPA 33. La propuesta se originó con una persona a cargo del cumplimiento en el departamento de construcción del Condado de Broward, Florida, que había estado lidiando con una cuestión que incluía la pintura por pulverización de yates de gran tamaño en puertos deportivos locales. Era difícil mover estas embarcaciones, y los puertos deportivos intentaban encontrar la manera de realizar la pintura por pulverización para las embarcaciones que permanecían en el agua, en astilleros o dentro de los edificios del puerto a la vez que intentaban garantizar la seguridad contra incendios para las instalaciones, las embarcaciones y los trabajadores.

La revisión propuesta propuso permitirle a la industria continuar con la práctica de pulverización dentro de cerramientos de membrana, que el encargado del cumplimiento observó se habían originado en Europa hacía aproximadamente 20 años. Describió que el material de membrana cumplía con NFPA 701, Norma para Métodos Estándar de Pruebas de Incendio para Propagación de la Llama de Textiles y Películas. Asimismo, el espacio encerrado cuenta con una interconexión que cierra el aparato de pulverización si la ventilación presenta una falla para minimizar (o limitar) una concentración en particular de agua nebulizada y vapores inflamables en el chorro de escape. Asimismo se consideraron los medios de egreso, las fuentes de ignición y las clasificaciones eléctricas en el diseño de los cerramientos de membrana.

Los miembros del comité se enfrentaron con varias preocupaciones clave. En primer lugar, debieron decidir si cualquier cambio en la norma debería ser específico para la industria marítima o si debía ser lo suficientemente genérico como para cubrir otros trabajos de grandes dimensiones, como aeronaves o chimeneas, que podrían requerir de una pulverización en ubicaciones fuera de las cabinas de pulverización tradicionales. ¿Cómo podría la norma permitir un cerramiento de membrana para una industria y no para la otra? Quedó claro que cualquiera fuera el cambio que se realizara, éste debía ser aplicable no solo a la industria marítima sino también a otras industrias que enfrentaran un dilema similar.

Otra cuestión fue la diferencia entre la utilización de cerramientos de membrana fuera de edificios y a su utilización en el interior de los mismos. El comité reconoció que la utilización de cerramientos de membrana para trabajos de pulverización fuera de un edificio podría incorporarse de inmediato a un cambio en la norma, pero que la utilización de estos mismos cerramientos dentro de un edificio creó desafíos que se reflejaron en el retraso en la activación de los rociadores y así en hacer llegar el agua al incendio dentro del cerramiento. NFPA 13 contiene requisitos estrictos que prohíben la instalación de materiales por debajo de los rociadores que pudieran obstruir de forma severa la descarga de agua, con la excepción de componentes listados, tales como los cielorrasos con caída controlada, que pueden ser instalados por debajo de los rociadores del cielorraso porque están diseñados para caer de su montaje en caso de un incendio y permitir que los rociadores del cielorraso se activen de manera oportuna. Otras reglas especiales, como aquellas para cielorrasos flotantes, también determinan el alcance de la obstrucción que puede ser tolerado. No obstante, el material plástico utilizado para los cerramientos de membrana no cumplió con estos criterios, y para el comité quedó claro que los cerramientos de membrana no podrían instalarse dentro de edificios sin violar los requisitos de NFPA 13.

Ya que el comité de NFPA 33 estaba analizando estas cuestiones, la edición 2016 de NFPA 13 también estuvo bajo proceso de revisión. El comité técnico para NFPA 33 se contactó con el comité para NFPA 13 para pedirle una representación en un grupo de trabajo de NFPA 33 formado para evaluar el problema de cerramientos. El grupo de trabajo finalmente concluyó que a menos que exista un método aprobado para encerrar estructuras dentro de una membrana sin obstruir los rociadores, no sería posible incorporar a NFPA 33, la utilización de estos cerramientos dentro de edificios.

No obstante, durante la reunión del segundo borrador de NFPA 13, se presentó información ante el comité sobre un material nuevo que había sido evaluado por Underwriters Laboratories y que parecía ofrecer una solución prometedora para el problema de los cerramientos. El material plástico contenía costuras diseñadas para abrirse durante un incendio; con el material abierto, el agua de los rociadores alcanzaría el fuego con un retraso mínimo en el tiempo de activación. Con esta información, el comité técnico para NFPA 13 modificó la norma para permitir la utilización de este material por debajo de los rociadores. El cambio abrió la posibilidad de una correspondiente revisión para NFPA 33.

Como parte de una reunión previa al primer borrador para la revisión de NFPA 33, se realizaron visitas a dos puertos deportivos de Florida, para observar de qué manera se cumplía con el armado del cerramiento de membrana y constatar in situ qué precauciones de seguridad estaban—y cuáles deberían estar—en el lugar durante la pulverización de las embarcaciones. En Lauderdale Marine Center y Broward Shipyard, el Comité observó el armado del cerramiento de membrana ventilado utilizado para la pintura por pulverización y presenció una demostración de un sistema de detección de vapor utilizado dentro de un cerramiento que estaba interconectado con el sistema de ventilación. Si bien existían algunas otras preocupaciones, el comité comprendió en líneas generales la necesidad de abordar las inquietudes de la industria, y finalmente se aprobó el cambio. Los cerramientos, por definición, son temporarios (180 días o menos) y solo pueden utilizarse para la pieza para la que fue construido el cerramiento. El material del cerramiento, denominado cerramiento de membrana, debe cumplir con NFPA 701, y si se instala debajo de un rociador debe estar listado de conformidad con los nuevos requisitos de listado en NFPA 13. El cerramiento puede utilizarse una única vez.

Jim Parks, gerente de operaciones en Lauderdale Marine Center, fue un antiguo defensor del cambio en NFPA 33 y fue parte del proceso desde el comienzo, asistiendo a cada reunión y respondiendo las preguntas planteadas por los miembros del comité. Parks le dijo al comité que el puerto deportivo había estado utilizando este método durante los últimos ocho años como un modo de controlar el polvo y gravilla durante el trabajo de preparación, y que después de la etapa de preparación se extraía la membrana del andamiaje y se desechaba. Se aspiraban todos los restos de polvo y depósitos. Se instalaba luego una nueva membrana para la secuencia de pintura por pulverización para controlar los vapores y la sobre pulverización. En un principio, el cuerpo de bomberos interrumpió la operación debido a que no cumplía con NFPA 33, motivando su compromiso para el trabajo hacia los cambios que pudieran satisfacer las inquietudes del comité técnico y al mismo tiempo brindaran una solución factible para la industria.

Con el cambio en la norma, las industrias con piezas de trabajo de grandes dimensiones que no pueden ser preparadas o tratadas con facilidad en entornos tradicionales (como cabinas de pulverización, salas de pulverización, o áreas de pulverización) cuentan ahora con un método para aplicar de forma segura los requisitos de acabado por pulverización en NFPA 33. El comité intentó crear un nuevo Capítulo 18 lo suficientemente genérico como para ser utilizado por todas las industrias afectadas, pero también reconoció que la mayoría de los aportes durante el último ciclo de revisión provinieron de la industria marítima. La edición 2018 de NFPA 33 está actualmente en proceso de revisión, y un grupo de trabajo que incluye otras industrias interesadas, está revisando los requisitos para asegurar que el código, tal como está escrito, pueda ser aplicado de manera efectiva en una amplia gama de prácticas industriales.

Nancy Pearce es ingeniera senior en protección contra incendios en NFPA.

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Ojo de la tormenta

Cómo llegó un puerto deportivo de Florida al centro del análisis de NFPA 33.

En noviembre de 2010, el inspector del departamento de bomberos en Fort Lauderdale, Florida, emitió una orden de cese y desistimiento para que se interrumpan todas las operaciones de pintura por pulverización en el Centro de Puertos Deportivos de Lauderdale o LMC. Habían creado cerramientos, construidos de andamiajes y una envoltura de plástico retráctil, que utilizaban para rodear las embarcaciones sometidas a trabajos de preparación y pintura. Los cerramientos tenían como fin proteger el entorno del polvo y gravilla producidos durante la preparación de la superficie, y evitar la sobre pulverización. Se habían desarrollado sistemas portátiles para filtrar y agotar vapores de pulverización de las tiendas, con componentes certificados para el servicio con vapores inflamables.

El inspector del departamento de bomberos, no obstante, determinó que los cerramientos estaban fuera del alcance de NFPA 33, Operaciones de Pulverización con Productos Inflamables o Combustibles. Algunos de los cerramientos habían sido construidos dentro de cobertizos del LMC, y una de las preocupaciones del inspector del departamento de bomberos era que el agua de los rociadores del cielorraso no podría alcanzar un incendio que se propagara dentro de un cerramiento. El LMC está ubicado en medio de un barrio residencial, y según Jim Parks, gerente de operaciones de LMC, el inspector del jefe de bomberos estaba preocupado con la posibilidad de que un gran incendio pudiera destruir no solo el LMC, sino también buena parte del barrio vecino.

En palabras de Parks, las acciones del inspector del jefe de bomberos dejaron a los empleados del LMC “paralizados”. El LMC es un depósito de reparación y restauración de grandes dimensiones que puede admitir hasta aproximadamente 40 embarcaciones de hasta 150 pies de longitud en sus instalaciones costeras, casi la mitad de ellas en cobertizos, y la orden de cese y desistimiento llegó durante la recta final de una temporada de otoño con mucho trabajo—fue un giro que dejó consecuencias potencialmente devastadoras para el puerto deportivo, dijo Parks. El LMC se contactó con el presidente del comité de NFPA 33, que recomendó un experimentado ingeniero en incendios y un experto en códigos que, Parks esperaba, pudieran ayudar al puerto deportivo a llegar a un acuerdo con el inspector del departamento de bomberos. En palabras de Parks, el LMC “comenzó una semana muy tensa llena de negociaciones a veces contenciosas” con el inspector del departamento de bomberos de un lado, y los preocupados capitanes, propietarios y gerentes de embarcaciones por el otro.

 A pesar de la acritud, se pudo lograr un procedimiento temporario que satisfizo al inspector y le permitió al LMC reanudar las operaciones de pulverización. El nuevo procedimiento incluyó el monitoreo de los niveles de vapor dentro de las tiendas para ayudar a minimizar las llamas combustibles, y determinar estándares más elevados para los componentes eléctricos. Durante las primeras semanas, el LMC empleó a químicos marinos para medir el límite inferior de explosividad o LEL de la atmósfera dentro de las tiendas y en los filtros de escape durante los procesos de pulverización. De conformidad con las normas de la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional para espacios confinados y encerrados en astilleros, el LEL máximo permitido es del 10 por ciento; para contar con presencia de trabajadores; el límite de la industria en general es del 25 por ciento. Según Parks, durante los primeros dos años y medio que el LMC realizó la prueba—a cargo de personas competentes de astilleros internos en casi 3,000 pruebas de pintura independientes—el LMC no alcanzó una lectura de ni siquiera el 1 por ciento utilizando el mismo tipo de medidor que el utilizado por los químicos marinos en todo el país.

En 2011, Parks asistió a la reunión del comité de NFPA 33 en Fort Lauderdale, que se llevó a cabo para abordar, entre otras cuestiones, el tema de los cerramientos de membrana temporarios. Los miembros del comité visitaron el LMC y otras instalaciones marítimas, y decidieron considerar la cuestión para su posible inclusión en la norma. Se organizó un grupo de trabajo que incluyó a Parks, el ingeniero en incendios en LMC, y al inspector del departamento de bomberos para el Condado de Broward, Florida (que ya no era el mismo inspector que había ordenado el cese y desistimiento original). Como primer paso, se redactó una revisión para permitir tiendas de pulverización fuera de los edificios. El problema de los cerramientos ubicados en espacios interiores se resolvió a través de la creación de un material de film retráctil confeccionado con costuras diseñadas para separarse al verse sometidas al calor, y así permitiendo que el agua de los rociadores alcance el fuego. Después de la prueba de UL, se revisó la NFPA 13, Norma para la Instalación de Sistemas de Rociadores, para permitir la utilización de dicho material en espacios interiores, y se revisó consecuentemente NFPA 33, con el cambio vigente a partir de la edición 2016 de la norma.

Nancy Pearce es Ingeniera Senior en Protección contra incendios en NFPA.

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