Desafío en Altura
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Ocupaciones Institucionales/Culturales

Desafío en Altura

Por Laura Montville

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Como abordó la Universidad de Texas en Austin las cuestiones del código relacionadas con la ubicación de los laboratorios científicos, incluso el almacenamiento de químicos, en los pisos superiores de una nueva instalación de enseñanza e investigación

Cuando se inauguró el vanguardista Edificio de Ciencia Experimental (Experimental Science Building o ESB) en la Universidad de Texas en Austin en 1952, fue uno de los edificios de investigación más grandes de EE.UU., con 64 laboratorios, 39 laboratorios de enseñanza y muchos salones de clases. El edificio contaba con 5 pisos de altura y un largo superior a la altura de la torre de la Universidad de Texas. Durante más de 50 años, el edificio albergó bacteriología, bioquímica, genética, zoología, microbiología y muchas otras áreas de investigación y estudio de clase. A mediados del año 2000, no obstante, las pruebas realizadas identificaron deficiencias en el sistema de gas natural del edificio, y se cortó el sistema, culminando finalmente en la demolición del edificio en 2008. Las instalaciones de investigación y aquellas utilizadas para la enseñanza de estudiantes de postgrado en el ESB se trasladaron al nuevo Edificio Norman Hackerman (Norman Hackerman Building o NHB), cuyo diseño había comenzado en el año 2006.

Hubo una necesidad práctica e inmediata que influyó en el diseño del NBH. En un campus urbano de denso desarrollo y con estas dimensiones, la única manera era crecer hacia arriba. La Universidad de Texas en Austin, una de las primeras universidades de investigación del mundo, alberga más de 51,000 estudiantes y 24,000 miembros del cuerpo docente y personal. El campus principal está ubicado en un sitio de 430 acres en la ciudad de Austin, Texas, y contiene más de 180 edificios con más de 20 millones de pies cuadrados totales.

El NHB fue diseñado como un edificio de investigación de seis pisos, con grandes alturas entre piso y piso, en especial en los pisos inferiores, que contribuyeron a la designación del NHB como una estructura de altura. El edificio contiene aproximadamente 330,000 pies cuadrados de oficinas para el cuerpo docente, laboratorios de enseñanza, salones de clase, espacios mecánicos, un vivario de sótano—un cerramiento para conservar animales en condiciones seminaturales—y laboratorios de investigación. La primera fase del proyecto de construcción del NHB, se completó a fines de 2010, tuvo que cumplir con los estrictos requisitos de la edición 2006 de NFPA 101®, Código de Seguridad Humana, y sus documentos de referencia, así como con la edición 2006 del Código Internacional de Edificación. (EL ESB fue construido en conformidad con los requisitos comparativamente menos exigentes de la edición 1949 del Código Uniforme de Edificación). Más adelante se realizaron obras de acabado y renovaciones de conformidad con los requisitos de la edición 2012 de NFPA 101, la edición 2011 de NFPA 45, Protección contra Incendios para Laboratorios que Utilizan Químicos, y la edición 2012 de NFPA 30, Código de Líquidos Inflamables y Combustibles. La apertura oficial del NHB se llevó a cabo en marzo de 2011.

Se registraron varios desafíos del código en el diseño del NHB con las mismas características y ventajas a las observadas en el ESB y que al mismo tiempo permitiera cumplir con los nuevos códigos de incendios y seguridad de laboratorio, especialmente tratándose de ubicar instalaciones de laboratorio en un edificio de altura. Desde la apertura del ESB, hacía algo más de 65 años la seguridad en laboratorios se había convertido en una importante prioridad. Por ejemplo, los experimentos y procedimientos llevados a cabo anteriormente en bancos de laboratorio abiertos, ahora debían realizarse en campanas de extracción; como resultado, la cantidad de campanas de extracción aumentó de 77 en el ESB a 234 en el NHB. Con el aumento de las campanas de extracción, fue inevitable realizar el aumento correspondiente en el tamaño del sistema de ventilación del laboratorio. Como en la mayoría de las construcciones nuevas, los bienes inmuebles del piso se convirtieron rápidamente en una de las preocupaciones principales.

Para el personal de seguridad de la universidad así como también para nosotros, el proyecto dependía de una serie de cuestiones clave: determinar un ambiente de investigación que fuera tanto interactivo como seguro; brindar de forma segura un almacenamiento adecuado de químicos peligrosos para los investigadores; y asegurarse de que el NHB cumpliera con los requisitos del código sobre la ubicación de los laboratorios en edificios de altura.

Primeros desafíos

Resultó evidente desde un principio del proceso de diseño que la mayoría de los laboratorios de riesgo alto y medio en el NHB deberían estar ubicados en los pisos superiores. Hubo varios factores que contribuyeron en esta decisión, incluso un deseo de la Facultad de Ciencias Naturales o CNS de utilizar los pisos inferiores para exponer sus recursos y logros para visitantes y donantes. Se había programado que esos pisos serían utilizados para laboratorios de enseñanza, oficinas y salones de conferencias, pero la CNS no deseaba contar con laboratorios con químicos malolientes en el área de circulación general. Otro factor que contribuyó con la ubicación de aquellos laboratorios en los pisos superiores fue el requisito del código de agotar el aire desde las campanas de extracción de químicos y sistemas de escape especiales sobre el techo en una ubicación, altura y velocidad suficiente para evitar el reingreso de químicos al edificio y evitar las exposiciones para el personal. Los extensos conductos verticales requeridos para llevar el escape del laboratorio hacia el techo limitarían el espacio disponible en los pisos inferiores para estas áreas de uso general.

Las preocupaciones sobre seguridad también contribuyeron en la decisión de ubicar los laboratorios por encima del tercer piso. Las tendencias actuales en la investigación están comenzando a promover la colaboración entre los equipos de investigación en las diversas disciplinas, y se están planeando nuevos edificios de laboratorio con espacios de interacción abiertos para facilitar esta colaboración. Como resultado, la seguridad en laboratorios ha pasado de asegurar unidades de laboratorio individuales a asegurar pisos completos, y resultó ser mucho más fácil separar la investigación del nivel de grado y postgrado en los pisos superiores al restringir el acceso a través del uso de lectores de tarjetas en puertas de escaleras y ascensores.

La flexibilidad es también una importante preocupación para los laboratorios nuevos. Un elevado nivel de rotación y entornos de investigación que cambian con rapidez determinan que los laboratorios sean diseñados para adaptarse y acomodarse a los cambios con un mínimo nivel de renovación y construcción Durante la fase de diseño inicial, se desconocía el uso futuro para la mayoría de los espacios de laboratorio del NHB y como resultado los laboratorios fueron especificados y diseñados con características y diseños modulares que podrían modificarse con facilidad para adaptarse a futuros cambios según fuera necesario. Debido a que se desconocía el uso futuro, las unidades de laboratorio fueron diseñadas con la clasificación de separación de incendios de laboratorio más extensa posible a fin de albergar las cantidades máximas permitidas de líquidos inflamables y combustibles. Una gran porción del edificio se dejó también como espacio de reserva, contando con las características de infraestructura y conexiones básicas para facilitar la futura construcción de estas áreas.

A medida que progresaron el diseño y el edificio, surgieron desafíos asociados con la utilización de la edición 2004 de NFPA 45 ya que los usuarios del edificio deseaban maximizar las cantidades permitidas de líquidos inflamables para ser utilizados en el edificio. Estos problemas se vieron exacerbados cuando se produjo el acabado interior del espacio de reserva de conformidad con la edición 2011 de NFPA 45, que presentó los nuevos requisitos y restricciones sobre unidades de laboratorio ubicadas en edificios de más de un piso de altura, incluyendo mayores certificaciones de resistencia al fuego para aislar las unidades de laboratorio y una reducción de las cantidades de líquidos inflamables y combustibles.

A fin de suministrar medios en cumplimiento para aumentar la cantidad permitida de químicos almacenados, el equipo de diseño recurrió a NFPA 30 en busca de soluciones de almacenamiento de líquidos inflamables y combustibles. El equipo de diseño decidió construir una serie de áreas de almacenamiento de líquidos interiores asociadas con cada unidad de laboratorio. Los materiales almacenados en estas áreas complementarían las cantidades permitidas de NFPA 45 y serían también superiores a lo que estaría permitido generalmente en un área de control del edificio. Las áreas interiores de almacenamiento de líquidos cuentan con varios requisitos, incluso compartimentación, desagüe, protección eléctrica especial y escape específico. Estas características pudieron también ayudar a aliviar las nuevas restricciones impuestas en las ediciones más recientes de NFPA 45 para una futura construcción en áreas de reserva.

Un beneficio adicional de estas salas es que pueden ayudar a brindar una opción conveniente para suministrar líquidos inflamables como una alternativa al uso de una campana de extracción, ya que cuentan también con una ventilación adecuada. La mayoría de estas salas se construyeron de forma similar a pequeños armarios, con una pequeña huella que caracteriza bordes de contención y persianas cortafuego levadizas para el acceso al inventario en el interior. Una cantidad limitada de laboratorios recibió también una sala de mayor tamaño que presentó un piso con rejilla para desagüe con un área hundida por debajo para proporcionar contención. Estas salas permitirían a los usuarios de laboratorio ingresar fácilmente a la sala y utilizar los equipos especiales o realizar operaciones como la distribución.

Tan pronto como pudieron mudarse, los usuarios de laboratorio comenzaron a sacar provecho de las salas de almacenamiento de líquidos inflamables, no sólo por la mayor cantidad de inventarios de químicos permitidos sino también como una ubicación de almacenamiento central conveniente, incluso en laboratorios en los que no existían grandes cantidades de líquidos inflamables. Estas áreas no solo resultaron ser útiles para el almacenamiento normal de químicos que aún debían utilizarse, sino que también fueron convenientes para el almacenamiento y manipulación de productos de desecho inflamables, permitiendo la recolección menos frecuente de material de desecho a granel.

Utilización y adaptación

Al completar la construcción, el 60 por ciento del edificio estaba ocupado por laboratorios de enseñanza, el vivario, salones de clases, espacios administrativos, y dos pisos de laboratorios de investigación en funcionamiento. El resto del edificio fue asignado a espacio de reserva, para ser completado en el futuro. Durante los últimos años, se realizó el acabado interior completo del espacio de reserva restante del laboratorio de investigación, y se está intentando finalizar el resto de las áreas de reserva para otros usos en el edificio. El edificio está ocupado en aproximadamente un 95 por ciento.

Muchos de los elementos clave para la seguridad en las instalaciones de laboratorio se centran en medidas operativas tales como limitaciones de inventario, separación de químicos no compatibles, y protocolos de seguridad y emergencia. Debido a esto, la aplicación del código para laboratorios puede ser una tarea difícil, y gran parte de la responsabilidad por mantener un entorno seguro yace en los propios usuarios. En un edificio de laboratorio tan diverso y extenso como el NHB, no resulta diferente, y además presenta elementos agregados a los que enfrentarse en las salas interiores de almacenamiento de líquidos.

Para la mayoría de los equipos de investigación en el edificio, las salas de almacenamiento de líquidos inflamables sirven como la ubicación principal para el almacenamiento a granel de líquidos inflamables y se accede a ellas varias veces a lo largo del día. Por conveniencia, y debido al engorroso acto de operar una puerta levadiza accionada por una pesada cadena, muchos investigadores de laboratorio comenzaron a dejar las puertas de las salas de almacenamiento de líquidos inflamables abiertas, por lo general por tiempo indefinido. La característica primordial de una sala de almacenamiento de líquidos inflamables, construida de conformidad con NFPA 30, es la compartimentación. La idea es contener un evento de incendio que se origine en el interior de la sala o evitar que una emergencia en el exterior alcance los contenidos de la sala. NFPA 30 es clara al indicar que las puertas de salas de almacenamiento de líquidos inflamables deben permanecer cerradas en todo momento, la única excepción en que pueden permanecer abiertas al transferir materiales es si las puertas se cierran de forma automática. Hemos dedicado largas horas a caminar por el edificio para asegurar que los usuarios del laboratorio estén manteniendo las puertas cerradas y educando a los investigadores sobre la necesidad de mantener una separación cerrada entre el laboratorio y las salas de almacenamiento de líquidos inflamables. Estos esfuerzos tuvieron un éxito relativo, principalmente porque no es posible contar con alguien supervisando el edificio las 24 horas los 7 días para asegurar que los ocupantes estén manteniendo las puertas cerradas.

La resolución de esta cuestión fue una prioridad clave para avanzar en el diseño y construcción de los acabados interiores de los espacios de reserva. ¿Cómo podemos enfocar esta característica de modo que sea conveniente para los usuarios estar dentro y fuera de estas salas varias veces al día, al mismo tiempo que mantengan las puertas cerradas cuando no acceden a los químicos en su interior? Lamentablemente, nos vimos limitados en nuestras opciones, ya que la infraestructura base para las salas de almacenamiento de líquidos inflamables (depresiones en el piso, desagüe y zócalos) ya se habían construido con el edificio base. Las puertas levadizas estaban allí para quedarse, incluso si los pisos se comenzaban de cero. El objetivo fue entonces lograr que las puertas fueran lo más fácil posible de abrir y cerrar. Las puertas a las nuevas salas de almacenamiento de líquidos inflamables, en lugar de operarse de forma manual, comenzaron a ser accionadas a motor con controles electrónicos simples y fáciles de usar. Así se abrirían y cerrarían de forma más rápida y su funcionamiento requeriría de un pequeño esfuerzo. Hasta ahora, nuestra experiencia en los laboratorios recientemente diseñados ha sido mucho mejor, aunque las salas de almacenamiento existentes con las puertas operadas manualmente siguen siendo un desafío. Tanto las nuevas puertas accionadas a motor como las puertas originales de operación manual cuentan con cierre automático, según NFPA 80, y están interconectadas con el sistema de alarma de incendio del edificio y con el sistema de alarma de humo asociado.

Evolución continua

La construcción en el edificio Norman Hackerman Building en realidad no se ha detenido nunca. Se siguen realizando acabados interiores en el espacio de reserva, se están renovando áreas existentes, y ya se está planeando una expansión para agregar un invernadero y espacios asociados sobre el techo, próximos al ático mecánico. Incluso cuando se termine este trabajo, no será raro que se sigan realizando trabajos de construcción en alguna otra parte del edificio. Nuevas áreas de investigación, nuevos departamentos, nuevo personal, adaptar programas que habían sido desplazados por trabajo en otros sitios, o incluso el mantenimiento de rutina son todos factores que hacen que la mayoría de los edificios en el campus estén sujetos a renovaciones de manera regular.

El trabajo de construcción trae consigo muchos nuevos desafíos que se deben enfrentar, en especial para operar las instalaciones de laboratorio, que dependen de varios sistemas del edificio para mantener un ambiente seguro. Deben mantenerse los sistemas esenciales como el sistema de ventilación del laboratorio y el sistema de escape de las campanas de extracción mientras que los laboratorios estén en funcionamiento, y como resultado es posible que se requieran cortes previamente planeados para incorporar los cambios a los sistemas de escape existentes. NFPA 45 exige que se suspendan las operaciones de laboratorio mientras que el sistema de ventilación de escape del laboratorio se encuentre fuera de servicio. Otros sistemas del edificio tales como los sistemas de rociadores de incendio y los sistemas de alarmas de incendio deben contar con firmes planes en caso de fallas en los casos en los que las actividades de construcción pudieran requerir cortes de energía.

Es clave coordinar estos cortes de energía con los investigadores de modo que puedan asegurar que los experimentos en curso no sufran interrupciones y que los equipos más importantes puedan volver a conectarse a la mayor brevedad posible. Por ejemplo, programar un corte de energía para un viernes o sábado por la noche podría ser una buena manera de aprovechar el horario de inactividad del edificio, pero esto podría requerir que los equipos de investigación tengan que dirigirse al edificio durante el fin de semana después del corte de energía para asegurarse de que los equipos más importantes estén nuevamente conectados y en funcionamiento. Es también de suma importancia estar preparado para cortes de energía no planificados que pudieran surgir durante la construcción. El modo en que el equipo de construcción responderá para volver a conectar el sistema, las acciones que deben emprender los usuarios del laboratorio y si deben tomarse o no medidas de protección temporales son todas cuestiones que deben ser tratadas de antemano.

Uno de los principales ejemplos de estas complicaciones es la prueba del sistema de automatización del edificio y la prueba de transferencia de energía de emergencia que se llevó a cabo una vez completado el acabado interior del espacio del laboratorio de investigación. A medida que las instalaciones del laboratorio se vuelven más complejas, es común que surjan complicaciones al realizar las pruebas en el edificio ya que dependen de la interconexión y automatización de tantos sistemas. El equipo de la universidad y el equipo del proyecto eran muy conscientes de que existía la posibilidad de que surgieran cuestiones imprevistas en el transcurso de esta prueba y programaron un corte de energía en todo el edificio para llevarla a cabo. Este corte de energía tuvo que coordinarse con los usuarios del edificio y varios equipos de investigación para asegurar que ningún obstáculo en la prueba pusiera en riesgo a los ocupantes ni a sus investigaciones.

Fue bueno tomar estas precauciones. Durante la prueba, se descubrió que bajo energía de emergencia, el sistema de ventilación y acondicionamiento de aire (HVAC) y el sistema de escape del laboratorio estaban desequilibrados, y que el escape de laboratorio funcionaba casi con su potencia completa y que se había reducido en gran medida el suministro del HVAC del edificio. Esto creó una despresurización severa de las unidades de laboratorio, y fue casi imposible operar las puertas. Si esto no se hubiera probado o si los laboratorios hubieran estado en funcionamiento al momento de la prueba, los ocupantes podrían haber quedado atrapados en los laboratorios bajo condiciones peligrosas. Finalmente fue necesario realizar varias rondas de pruebas para ordenar por completo el funcionamiento del sistema de automatización del edificio y la funcionalidad de emergencia, y cada una de ellas requirió una coordinación de los cortes de energía en todo el edificio. El proceso fue un buen ejemplo del valor del comisionamiento del edificio y de NFPA 3, Práctica Recomendada sobre Comisionamiento y Prueba de Integración de Sistemas de Protección contra Incendios y Seguridad Humana, y NFPA 4, Pruebas Integradas del Sistema de Protección contra Incendios y Seguridad Humana.

Estos cortes de energía por trabajos eléctricos, de sistemas HVAC, de plomería y otros trabajos asociados con la construcción nueva y renovaciones que requieren al menos cortes parciales de los sistemas del edificio y de su funcionamiento, fueron tan solo algunos de los tantos que se produjeron en los pocos años de funcionamiento del edificio. Cada corte de energía requirió de una nueva ronda de coordinación con los investigadores y otros usuarios del edificio para garantizar la seguridad de todos los ocupantes y la protección de la investigación importante que se está llevando a cabo en todo el edificio.

A medida que siguen cambiando la práctica de la investigación científica y las tendencias en la construcción de edificios, los equipos de diseño y las autoridades competentes deben poder adaptarse a este entorno de cambios rápidos y estar dispuestos a hacerlo. Si bien ciertas características, como los componentes de construcción modular y las salas específicas de almacenamiento de líquidos inflamables pueden agregar un costo y complejidad al proyecto en la construcción inicial, esto puede amortizarse con dividendos más adelante en la vida útil del edificio cuando se necesiten realizar cambios y modificaciones para adaptarse a una futura investigación.

Las características innovadoras y las lecciones de diseño aprendidas a partir del proyecto del NHB tuvieron un importante impacto sobre el modo en que nos enfocamos hacia el diseño y construcción de futuras instalaciones de laboratorio aquí en la Universidad de Texas en Austin. Este enfoque al diseño de laboratorio nació de la colaboración entre todas las partes interesadas del proyecto con una serie de objetivos complejos y a veces competitivos. Ya sea que estos principios de diseño sean adecuados o no para otras instituciones o instalaciones, los debates y la colaboración en el centro del proceso de diseño del NHB deberán ser una parte integral del proceso de diseño para cualquier laboratorio.

Waymon L. Jackson, P.E., es director adjunto e inspector adjunto del departamento de bomberos, servicios de prevención contra incendios, en la Universidad de Texas en Austin. Participa como miembro principal en varios comités técnicos del Código de Edificación/Código de Seguridad Humana de NFPA, incluidos Características de los Medios de Egreso y de Protección contra Incendios, y es también miembro del comité técnico sobre Sistemas de Comunicaciones de Emergencia de NFPA 72. Joshua A. Lambert, P.E., es ingeniero en protección contra incendios en los servicios de prevención de incendios en la Universidad de Texas en Austin y sirve como miembro principal en varios comités técnicos del Código de Edificios/ Código de Seguridad Humana de NFPA, incluso Ocupaciones de Reunión Pública y Residenciales.

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Seguridad en el Cielo

ThinkstockPhotos 122443240 ConvertedMirando más de cerca los códigos y normas aplicables para laboratorios.  Por Laura Montville

NFPA 45, Protección contra Incendios para Laboratorios que Utilizan Productos Químicos, presenta los requisitos para evitar y controlar incendios y explosiones que incluyen la utilización de químicos en operaciones de laboratorio.

En primer lugar, la norma asiste a los usuarios en la clasificación de los riesgos presentes en el laboratorio en base a la cantidad de líquidos inflamables y combustibles en uso. Entonces, en base a la clasificación, la norma presenta los requisitos de diseño y construcción para la unidad de laboratorio, el sistema de ventilación y las campanas de extracción, así como los procedimientos para el almacenamiento, manipulación y desecho de químicos.

Por ejemplo, un laboratorio con 500 galones de líquidos inflamables Clase I se clasificaría como laboratorio Clase A (riesgo alto de incendio). Las unidades de laboratorio Clase A están limitadas a un tamaño de 10,000 pies cuadrados, deben contar con una separación de incendios de dos horas entre la unidad de laboratorio y las áreas que no son de laboratorio o las unidades de laboratorio con una clasificación de riesgo equivalente o inferior, y pueden ubicarse únicamente de uno a tres pisos por encima del nivel del terreno. Para ubicarse por encima del sexto piso, las unidades de laboratorio deben ser Clase C (riesgo bajo de incendio) con una separación de incendios de dos horas, o Clase D (riesgo mínimo de incendio).

Si bien NFPA 45 presenta una descripción de los riesgos de laboratorio, el documento hace referencia a otros códigos y normas de NFPA en cuanto a requisitos adicionales:

NFPA 30, Código de Líquidos Inflamables y Combustibles, se utiliza para clasificar los líquidos inflamables y combustibles en base al punto de inflamación momentánea y punto de hervor y presenta los requisitos para la construcción de gabinetes de almacenamiento y áreas de almacenamiento interiores. Los contenedores de líquidos inflamables y combustibles están limitados a una capacidad máxima permitida del contenedor que depende del tipo de contenedor y la clasificación del líquido.

NFPA 55, Código de Gases Comprimidos y Líquidos Criogénicos, contiene las cantidades máximas permitidas de gases comprimidos y licuados. Dependiendo de la clasificación del laboratorio, las cantidades de estos gases pueden presentar una limitación mayor. Por ejemplo, la cantidad de gases comprimidos y licuados en una unidad de laboratorio Clase D está limitada al 50 por ciento de las cantidades listadas en NFPA 55, y en los laboratorios de enseñanza, dicha cantidad se limita al 10 por ciento.

NFPA 400, Código de Materiales Peligrosos, cubre la manipulación y almacenamiento de químicos, incluso aquellos que no son específicamente abordados en NFPA 45 como los oxidantes y corrosivos y la manipulación y desecho de residuos.

NFPA 101®, Código de Seguridad Humana, brinda información sobre los requisitos de seguridad humana tales como el diseño y capacidad de los medios de egreso, los equipos de protección contra incendios y los acabados interiores.

NFPA 1, Código de Incendios, contiene los requisitos de laboratorio que se organizan y se centran en los diferentes riesgos del edificio encontrados en el laboratorio. NFPA 1 incluye los requisitos relacionados con los materiales y contenidos peligrosos en base a las cantidades permitidas, la ventilación, y el almacenamiento de los materiales de laboratorio.

NFPA 5000, Código de Seguridad y Construcción de Edificios, asiste a los usuarios en la determinación de la clasificación de la ocupación así como en las disposiciones de construcción del edificio en base a la altura y área del edificio. Asimismo contiene información sobre áreas de control utilizadas para determinar las cantidades permitidas de materiales peligrosos que pueden encontrarse en el laboratorio. Estas disposiciones se coordinan con otros documentos de NFPA como por ejemplo NFPA 45.

Laura Montville es ingeniera en NFPA y personal de enlace para NFPA 45

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