Protegiendo a San Patricio
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Ocupaciones Institucionales/Culturales

Protegiendo a San Patricio

Por Jesse Roman

ProtegiendoSP 620x75Vea las diapositivas de un sistema de niebla. Haga una visita virtual de San Patricio.



Porque una histórica catedral de la Ciudad de Nueva York eligió un sistema de agua nebulizada como parte de un proyecto de restauración integral

Un trabajador de la construcción me pregunta, ¿quiere ver algo increíble?

Teniendo en cuenta nuestra ubicación—la torre norte de la Catedral de San Patricio, a 10 pisos por encima de la bulliciosa 5ta. Avenida de Manhattan—me siento preparado para todo. Me indica que lo siga a través de una angosta antesala y hacia arriba por una corta rampa. Se detiene en una gran abertura rectangular situada en el muro de piedra de la catedral y mira hacia afuera. Apenas más allá de la apertura, un angosto tablón de madera cuelga afuera del chapitel.



Me cuenta que generalmente va allí a sentarse cuando tiene un momento de descanso, suspendido entre los pináculos de piedra de la catedral, y la ciudad de Manhattan que se despliega a la vista. “Es el mejor lugar del mundo para almorzar”, dice muy sonriente mostrando su rollizo rostro debajo de un casco firmemente ajustado.

Pero no son las espectaculares vistas desde el sitio de su ´comedor´, ni el nuevo y reluciente mármol ni los vívidos vitrales, lo que he venido a ver—si no el polvoriento ático.

A unos 50 pies del pedestal donde almuerza mi amigo, en esta torre que alguna vez fue hueca, se encuentra la nueva sala mecánica del sistema de vanguardia de proteccion contra incendios con agua nebulizada de la catedral. Esencialmente una caja de concreto de 170 pies cuadrados, la sala alberga 24 cartuchos de gas nitrógeno de color rojo, cada uno de aproximadamente 5 pies de alto; un tanque de agua de metal de 1000 galones y una brillante maraña de tuberías, válvulas y palancas. Desde aquí, la tubería de acero inoxidable atraviesa el muro de ladrillos de soporte de seis pies de espesor de la torre, luego se extiende en abanico a través del ático de 33,000 pies cuadrados de la catedral, que cubre casi la totalidad del área de la estructura histórica.

La instalación del sistema de agua nebulizada es parte de un monumental proyecto de restauración de US$177 millones, la mayor inversión en los 135 años de historia de la catedral. Durante los últimos dos años, hasta 200 trabajadores por día han pululado por todos los remotos rincones de la catedral, adentro y afuera, construyendo andamios, limpiando la piedra, restaurando puertas de bronce y ventanas de vitrales, instalando nuevos sistemas de calefacción y refrigeración, y haciendo otras tareas. Los trabajadores comenzaron a instalar el sistema de agua nebulizada en marzo de 2013, aplicando lo establecido en NFPA 750, Norma sobre sistemas de protección contra incendios de agua nebulizada y además confiando, en gran medida, en lo descripto en los lineamientos provistos por el fabricante, Marioff Corporation. El sistema recibió la aprobación mecánica del Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de Nueva York (FDNY, por sus siglas en inglés) en noviembre de 2013.

“En NFPA 750 se expresa que se debe vivir y morir según lo que dice el manual DIOM del fabricante (diseño, instalación, operación y mantenimiento)”, dice Tom Newbold, directivo de Landmark Facilities Group, consultores en ingeniería que contribuyeron en el diseño del sistema de agua nebulizada de la catedral. “Confiamos en NFPA 750 y en cierta medida también se aplicó NFPA 13, Instalación de sistemas de rociadores. Y luego el manual DIOM de Marioff”.

Según Structure Tone, Inc., la empresa de construcción responsable de las tareas de restauración, el sistema de agua nebulizada costó aproximadamente US$1.1 millón, alrededor de US$ 350,000 más que si en la catedral se hubiera instalado un sistema de rociadores tradicional. De acuerdo con lo que expresa Newbold, el único otro sistema de supresión de la catedral está ubicado en una pequeña área del sótano, que está protegida con rociadores. Una rectoría cercana, físicamente conectada, aunque técnicamente separada de la catedral, contaba con un sistema completo de tubería húmeda, que fue agregado cuando la estructura fue renovada, hace aproximadamente cuatro años. Dicen los funcionarios de la catedral, que hasta el presente momento y desde que abrió sus puertas, en la Catedral de San Patricio nunca ha habido un evento de incendio significativo.

Durante décadas, los funcionarios de la catedral se habían resistido a instalar un sistema de supresión de incendios en el espacio del ático, por temor a los efectos que pudiera tener el agua en la estructura histórica—aunque como señalan los oficiales del cuerpo de bomberos, el impacto de un sistema de rociadores en la catedral sería significativamente menor que el de un incendio o que la cantidad de agua utilizada durante las operaciones de combate de incendio. Trabajando con el FDNY, junto con los diseñadores e instaladores de rociadores, los funcionarios de la catedral arribaron a una solución que consideran brinda un aceptable nivel de protección contra incendios, y a la vez se adapta a los requisitos estructurales exclusivos de un monumento cultural venerable.

“Eran muchos los desafíos para la ingeniería, no solamente desde el punto de vista mecánico, sino también desde el punto de vista estructural”, dice Ron Pennella, de Structure Tone, gerente del proyecto y uno de mis guías en la recorrida para observar de cerca al sistema. “No hay otro sistema como este en el país”. 

SanPatDiagrama 200x392“Una caja de yesca”
Con una superficie que abarca toda una manzana en el centro de Manhattan, San Patricio es la catedral católica romana de estilo gótico de mayor tamaño de los Estados Unidos, con chapiteles de hasta 330 pies de altura desde la calle y bancos para hasta 2,400 fieles. La construcción comenzó en 1858 y la catedral abrió sus puertas en 1879. Ha albergado a un papa, ha sido sitio de conmemoraciones y funerales notables—desde Babe Ruth y Vince Lombardi hasta Robert F. Kennedy y Andy Warhol, por nombrar sólo algunos—y ha sido durante mucho tiempo el sitio preferido de la elite de Nueva York para celebrar sus bodas. Es un monumento turístico emblemático, que atrae a más de 5.5 millones de visitantes todos los años, según se indica en stpatrickscathedral.org.

En 2012, la catedral anunció el lanzamiento de un ambicioso proyecto de restauración que duraría tres años, y que incluiría la reparación y limpieza de su mármol exterior, la limpieza de vitrales, la actualización de sus sistemas y más. Cuando llegué a la catedral, un lunes de julio a la mañana, la extensión de las obras era evidente: gran parte de su exterior estaba cubierto por andamios. En su interior, el marcado contraste de las majestuosas y elegantes columnas góticas envueltas en una jaula industrial de andamios, obreros vestidos con cascos, chalecos de seguridad y botas jalando de gruesas cuerdas que pasaban entre fieles de rodillas sumidos en oración, mientras otros trabajadores trepaban por los andamios al son de la pujante voz de un sacerdote que daba la bienvenida a quienes asistirían a la misa, resultaba así un escenario surrealista.

Junto con Pennella, mis guías para la recorrida por el nuevo sistema de agua nebulizada incluían a Kate Monaghan, directora adjunta de comunicaciones de la Arquidiócesis de Nueva York. Nos reunimos justo en el interior de la entrada por la 5ta. Avenida de la catedral, y Pennella nos condujo a través del anodino vano de una puerta para comenzar un vertiginoso ascenso por una serie de escaleras caracol. Finalmente llegamos a un pequeño rellano, repleto de ventanas, a mitad de camino hacia la torre sur de la catedral. Por generaciones, los bomberos de la Ciudad de Nueva York se han reunido aquí para entrenarse frente a la posibilidad de un incendio en el árido ático. Se observan en las altas y angostas ventanas que rodean al rellano la evidencia de su presencia: gran cantidad de nombres y fechas han sido escritos con las puntas de los dedos en el polvo y se han vuelto permanentes al ser abrasados por el sol. Unos pocos nombres datan del siglo XIX, apenas después de la apertura de la catedral; cuatro corresponden a bomberos que murieron en los ataques terroristas del 11 de septiembre.

El rellano se encuentra a la misma altura que el cielo raso de la catedral y es el punto desde donde la torre se extiende hacia el cielo, a una altura mayor que la del edificio principal. Saliendo de la escalera caracol, continuamos hacia la parte superior de la torre y descendimos por un corto pasadizo, donde una escalera nos condujo hasta el ático. El cavernoso espacio, que huele a madera de tablones y moho, está situado justo encima del famoso cielo raso ornamentado de la catedral. Irónicamente, entre la poca iluminación, el casco de Pennella y el sistema de carros de aluminio que fue construido para colaborar en la instalación del sistema de agua nebulizada, sentí que había ingresado en el hueco de una vieja mina, no en el ático de una catedral que está a 110 pies de altura de la calle.

Mirando hacia arriba desde el santuario situado debajo, parece como si el cielo raso estuviera ensamblado al pálido mármol de Tuckahoe utilizado en algún otro sector de la catedral. Pero el pasadizo de acceso al ático ofrece otra perspectiva; el cielo raso no tiene mármol en ninguna parte. “La Catedral de San Patricio fue construida durante la Guerra Civil, que, como puede uno imaginarse, no fue el mejor momento para construir una catedral”, expresa Monaghan. “Para reducir costos, el cielo raso fue construido con un armazón de madera, cubierto por una malla de alambre y revoque. El revoque está pintado de manera que parezca mármol”.

Como resultado, el ático es una “caja de yesca”, dice Newbold, quien también es bombero voluntario en Trumbull, Connecticut. “Está compuesto por grandes cabriadas de madera y una tonelada de pequeñas piezas de madera que se usan para sostener el revoque—a eso lo llamo material fácilmente combustible”.

Durante años, el FDNY había fomentado que en la Catedral de San Patricio se instalara un sistema de rociadores de incendio en el espacio del ático, pero la catedral se había resistido. La activación de un solo rociador automático puede descargar de 15 a 20 galones de agua por minuto, y los funcionarios de la catedral temían que el peso de esa agua acumulada, aproximadamente 8.3 libras por galón, pudiera resultar demasiado peso para el frágil cielo raso.

“Se derrumbaría”, dice Monaghan. “Ese ha sido siempre un singular reto en la Catedral de San Patricio. Esa es la razón básica por la que optamos por un sistema de agua nebulizada”. Habiendo planificadas muchas otras mejoras a gran escala y una campaña para recaudar fondos en curso, los funcionarios de la catedral decidieron que este era el momento de afrontar el tema del potencial y catastrófico riesgo que presentaría un posible incendio en el ático.

Newbold y su equipo diseñaron un sistema de 246 boquillas de agua nebulizada dispuestas en ocho zonas y tres niveles de altura para cubrir el espacio del ático desde los aleros hasta el piso. Las tuberías de acero inoxidable emergen desde la sala de mecánica de la torre norte y se extienden en líneas precisas, en todas las direcciones. Los nodos se ramifican y terminan en boquillas compactas apenas perceptibles entre las enormes vigas y soportes del ático.

Ante un incendio, las boquillas más cercanas al incendio se activarían, descargando el aire presurizado desde las redes de acero. Una mezcla de agua y nitrógeno, que se origina en la sala de mecánica, se dispararía a través de las tuberías con una presión de más de 1,000 psi—más de 10 veces la presión de un sistema de rociadores convencionales—y hacia afuera de los pequeños orificios de la boquilla de agua nebulizada. Ello provocaría una densa niebla cuyo fin es extinguir el incendio extrayéndole su calor, desplazando el oxígeno que lo alimenta y bloqueando el calor radiante. Según Marioff, el fabricante del sistema, el sistema de agua nebulizada de la catedral utiliza 3.3 galones de agua por boquilla por minuto y las gotitas de agua más pequeñas se evaporan o dispersan, en lugar de unirse. La sala de mecánica contiene suficiente gas y agua para que todas las boquillas de una zona funcionen durante aproximadamente 30 minutos.

A fin de garantizar la confiabilidad del sistema, en el manual de instalación de Marioff se obliga a que los tanques de agua y gas que abastecen al sistema sean esencialmente de la misma altura que la de las boquillas de agua nebulizada—así es la sala de mecánica especialmente construida que se sitúa en la parte superior de la torre norte. Pero la ubicación de esa sala a 115 pies del suelo presentó numerosos desafíos, entre ellos el de encontrar una trayectoria viable para intercambiar los tanques de nitrógeno y otros equipos. Para contribuir a resolver dicho problema, los ingenieros utilizaron un ascensor existente, con un recorrido de 35 pies, desde la planta baja hasta la galería del coro. Para el traslado de equipos por el resto del recorrido, los trabajadores instalaron un sistema elevador, con un trayecto de alrededor de 80 pies hasta la sala de mecánica.

Otro medio adicional para reducir el impacto de la altura de la sala fue el innovador uso del sistema de cámaras de seguridad de la catedral. “En una parte de la NFPA 750 se expresa la necesidad de un sistema de monitoreo que verifique los tanques y los niveles de agua regularmente”, dice Newbold. “La catedral ya contaba con un sistema de circuito cerrado, por lo que colocamos cámaras en la sala de mecánica, dirigidas hacia diversos objetos, de modo que el hombre encargado de la seguridad pudiera verificar visualmente el sistema, sin tener que dejar su oficina”.

Mientras caminábamos por el pasadizo de acceso al ático, Pennella y Newbold señalaban algunos de los desafíos adicionales que habían enfrentado en la adaptación del sistema de agua nebulizada en un espacio del siglo XIX. Los ingenieros necesitaron contar con una vía que les permitiera llegar a los aleros y otras áreas remotas del ático para instalar las tuberías y las boquillas de agua nebulizada de manera segura y eficaz, sin dañar el cielo raso de madera y el revoque situado debajo. La solución incluyó la construcción de un sistema permanente de vagonetas de aluminio livianas sobre el pasadizo de acceso existente. La vagoneta funciona manualmente; un trabajador sube al carrito y se impulsa a lo largo del recorrido por los rieles del sistema de vagonetas. La vagoneta ha sido dejada en su lugar para que se utilice en el mantenimiento del sistema de agua nebulizada.

Con respecto al trabajo actual de instalar las tuberías de acero inoxidable, Pennella comparó el proceso con el “uso de un calzador para que el pie se adapte a un zapato realmente ajustado” Los carpinteros del siglo XIX habían construido un pasadizo de madera para que los trabajadores pudieran moverse por el espacio sin tener que pisar sobre el delicado cielo raso que estaba situado debajo. Sin embargo, los diversos soportes del pasadizo no eran particularmente precisos, me comenta Pennella, lo que hizo con que fuera un desafío cumplir con los requisitos de Marioff respecto del espaciamiento de las boquillas para que funcionaran de manera eficaz y sin obstrucciones. Como resultado, los instaladores tuvieron que hacer ajustes sobre la marcha, cuando los planos de diseño no coincidían con la realidad del edificio.

“Nos tomamos algunas libertades para hacer que funcione dentro del espacio, porque los planos mostraban dimensiones mayores a las del espacio del que disponíamos para trabajar”, dice Pennella.

Según sostienen los contratistas, la instalación de un sistema de agua nebulizada puede también ser más trabajosa que la de un sistema de rociadores tradicionales, factor importante que explica el motivo por el que los sistemas de agua nebulizada pueden ser más costosos que los sistemas de rociadores tradicionales. Todo es mecánico, nada se suelda—todo se hace manualmente con una llave, nos contaba Newbold, señalando una hilera de gruesos pernos. “Todos los accesorios, que funcionan a 1,000 psi tienen que ser accesorios de compresión, lo que requiere muchísimo más trabajo para su ensamblaje”, dice. “Debe asegurarse de que todo esté firmemente sujetado. Todas las curvas deben ser precisas”.

El resultado “es precioso—es como una obra de arte”, afirma Newbold. “Es una lástima que se ubique allí arriba, en el ático, donde nadie puede verlo”. 

Trabajando con el cuerpo de bomberos
Para el FDNY, el sólo saber que el sistema ha sido instalado representa un significativo avance.

Las tuberías verticales secas fueron instaladas en el nivel del ático varios años atrás, lo que teóricamente proveería una fuente de agua para los bomberos. Sin embargo segun los oficiales del cuerpo de bomberos, lo más probable es que, para el tiempo que llevaría acarrear las mangueras y equipos por los escalones en espiral durante un incidente de incendio, resultaría demasiado tarde para un ataque efectivo de un incendio en el atico. Michael Myers, Jefe del Batallón 9 del FDNY sostuvo que, “nuestra mejor estimación es que probablemente tardaría aproximadamente entre 20 y 30 minutos a que el agua llegue si el incendio ocurriera en esa área allí arriba”.

Según Penella, quien ha trabajado en estrecha colaboración con el FDNY en la instalación del sistema de agua nebulizada, también habría sido dificultoso acceder al edificio con escaleras apoyadas en el suelo. “Hay aproximadamente 140 pies hasta la viga de la cumbrera del techo, y ello también sería un contratiempo desde la calle”, dice. “De modo que el cuerpo de bomberos no cuenta con ningún equipo que pueda físicamente llegar hasta allí y combatir el incendio. Así que emplearían lo que llaman “rodear e inundar”. Tratarían de arrojar agua en el interior del edificio, haciendo un arco”.

Enfrentado a opciones que estaban lejos de ser las ideales para combatir un incendio en la catedral, durante años el FDNY ha impulsado la instalación de algún tipo de sistema de supresión de incendios en el ático de la catedral—“en cada oportunidad que mis predecesores y yo hemos tenido, probablemente durante los últimos 100 años”, expresa Myers. “Todos le hemos estado preguntando a los funcionarios de la Catedral de San Patricio sobre este tema y promoviendo la importancia de contar con [un sistema de supresión de incendios]. Pero debido a las obras de arte y a todo lo que hay allí, obviamente eran muy selectivos acerca de lo que deseaban elegir. Pero sí, obviamente, ha sido una gran preocupación para nuestro cuerpo de bomberos durante un largo tiempo”.

Así como está de complacido Myers por contar con algún tipo de protección contra incendios en el ático de la Catedral de San Patricio, es claro que también se reserva su opinión sobre el sistema de agua nebulizada. Admite que ni él ni muchos de sus colegas del FDNY han visto ese sistema en un edificio anteriormente.

“Sobre el papel parecería que funciona, pero nadie sabe exactamente cómo reaccionará [en un incendio]”, dice. “Podemos ver las pruebas, podemos observar lo que Marioff nos ha ofrecido sobre sus pruebas y lo que han hecho, pero hasta que realmente combatamos un incendio donde se use uno de estos sistemas, cuesta decir exactamente qué es lo que sucederá”.

El FDNY estuvo activamente involucrado en el proceso de diseño e instalación en la Catedral de San Patricio. Los equipos a cargo del diseño y los representantes de Marioff frecuentemente se reunían con el equipo de Dirección Técnica del FDNY, y también hicieron varios ensayos con los oficiales del cuerpo local de bomberos. También se encuentra en las primeras etapas de producción un video de Marioff, sobre el entrenamiento específico para la Catedral de San Patricio para el FDNY, de modo que las brigadas que tengan que responder a un incendio allí cuenten con los conocimientos necesarios sobre el sistema y sobre el modo en que funciona.

“Se trata de un trabajo de alto perfil”, dice Adam Tracy de Marioff. “Esta tecnología es nueva en la ciudad y el FDNY tiene un interés especial en comprender el modo en que el sistema funciona”.

Los debates con el cuerpo de bomberos llevaron a al menos un cambio en el diseño, que Pennella me muestra regresando al rellano de la torre sur. La manera más sencilla de acceder al ático es subiendo por las escaleras caracol de la torre sur. Debido a que la sala de mecánica se encuentra en la torre norte—cruzando el ático y en la torre adyacente de la imponente fachada de la catedral—el cuerpo de bomberos requirió la instalación de un dispositivo de cierre remoto en el rellano de la torre sur; así si el acceso a la sala de mecánica de la torre norte quedaba bloqueado, los bomberos podían, de todas maneras, apagar el sistema, en caso de que fuera necesario. La opción del dispositivo de cierre remoto, sin embargo, no estaba incluida en el diseño de Marioff, ni en los lineamientos de instalación ni en el manual de operaciones, de modo que se le requirió a los diseñadores que el sistema fuera enviado para ser sometido a prueba y aprobado antes de ser instalado lo cual infirió un gasto de US$20,000. “ Para satisfacer lo requerido por el cuerpo de bomberos, hubo que incurrir en un mayor costo, pero era importante para el cuerpo de bomberos, contar con estas condiciones”, dice Pennella.

Esa declaración puede aplicarse a todo el proyecto. “Este es, obviamente, uno de los edificios emblemáticos de la Ciudad de Nueva York, y uno de nuestros edificios más famosos”, dice Myers, Jefe del Batallón 9 del FDNY. “Realmente creo que este sistema ha sido correctamente diseñado. Todo el trabajo que se le ha hecho es absolutamente increíble”. 

Jesse Roman es escritor del NFPA Journal.


Códigos de cultura
Un entramado histórico y algo más: Una introducción a los códigos NFPA para ocupaciones culturales e históricas

NFPA 909, Protección del Patrimonio Cultural—Museos, Bibliotecas y Lugares de Culto, y NFPA 914, Protección contra Incendios de Estructuras Históricas, han sido redactados específicamente para abordar exactamente este tipo de desafíos observados en el proyecto de la Catedral de San Patricio. “Cada código ha sido creado para ir dando un paso más avanzando en la búsqueda por encontrar el tipo correcto de medida de protección correspondiente a cada circunstancia”, dice Gregory Harrington, personal de enlace del Comité Técnico de Recursos Culturales de la NFPA, que mantiene ambos códigos.

El Capítulo 4 de NFPA 914 incluye dos objetivos principales que describen la intención del diseño al aplicarse: la preservación de la estructura histórica, y la protección y seguridad humana contra los efectos del fuego. El aspecto de preservación histórica incluye disposiciones para minimizar daños a los materiales o estructuras históricas que puedan causar el fuego y la supresión de incendios; mantener y preservar las configuraciones de los espacios originales de edificios históricos; y minimizar alteración, destrucción o pérdida del diseño o entramado histórico, donde “entramado histórico” representa el espíritu de lo que el edificio histórico representa para la sociedad.

Harrington dice que los códigos y el comité saben de la importancia de mantener el aspecto y la configuración original de un edificio histórico. Los propietarios de edificios históricos y conservacionistas del patrimonio cultural se muestran reticentes a instalar sistemas de protección contra incendios o a llevar a cabo otras renovaciones si con estas se destruye el entramado histórico del edificio. La flexibilidad es la clave y tanto NFPA 909 como NFPA 914 ofrecen opciones que combinan los requisitos prescriptivos, las reglas de diseño basadas en el desempeño y los sistemas operativos de gestión con el fin de cumplir los objetivos de alto nivel. “No queremos perder los tesoros históricos del mundo por culpa de un incendio—una vez que no están, se han ido para siempre”, dice Harrington. “Tampoco queremos perder la esencia de las características históricas del edificio durante la renovación y las actualizaciones vinculadas con el cumplimiento de lo establecido en los códigos. NFPA 909 y NFPA 914 colaboran con los propietarios y diseñadores de edificios en brindar gran parte de la protección necesaria y a la vez mantener el significado histórico y cultural irreemplazable de los edificios. 


La evolución del agua nebulizada
Los códigos no consideran al agua nebulizada tan efectiva como los sistemas de rociadores tradicionales para el control y la supresión de incendios, aunque son cada vez más las aplicaciones alternativas de esta tecnología

COMO MUCHAS DE LAS TEORIAS DE EVOLUCIÓN, la tecnología del agua nebulizada se desarrolló en el mar y finalmente se trasladó a tierra. Las primeras aplicaciones de agua nebulizada se hicieron en compartimientos cubiertos sobre los barcos y luego en cruceros, en áreas comunes tales como comercios y restaurantes. Dado que un sistema de agua nebulizada usa hasta el 90 por ciento menos de agua que los rociadores, la tecnología permitía que las embarcaciones navegaran con menor peso sin tener que llevar cargas de agua pesadas y desestabilizadoras.

Según expresa Jack Mawhinney, ingeniero sénior de Hughes Associates y experto en sistemas de agua nebulizada, que ha participado en el área de investigación y desarrollo de la industria, desde 1990, esta el agua nebulizada se utilizó por primera vez en tierra en la década del 90, cuando los sistemas se instalaron en salas de compresores, en cerramientos de turbinas y en espacios para maquinarias de productores de petróleo en North Slope, Alaska.

“En ese momento era un sueño y un anhelo el uso de agua nebulizada para reemplazar a los rociadores en otras aplicaciones terrestres”, dijo Mawhinney, que ha trabajado en el Comité Técnico de Sistemas de Supresión con Agua Nebulizada de la NFPA y fue presidente del comité cuando la norma fue redactada por primera vez. “Aunque la evolución ha sido extensa y dificultosa para llegar hasta allí”.

Actualmente, la tecnología del agua nebulizada tiene cuatro aplicaciones principales en tierra: centros de datos, grandes instalaciones de cocción comerciales, instalaciones industriales y de energía, y propiedades del patrimonio cultural, según Adam Tracy, Gerente de Ventas regional de Marioff, fabricante de sistemas de supresión de incendios con agua nebulizada.

Debido a que los sistemas de agua nebulizada utilizan mucha menos agua que los sistemas de rociadores, también son útiles en áreas con suministros de agua inestables. Por ejemplo, la cadena internacional de hoteles Marriot ha instalado sistemas de agua nebulizada en determinados hoteles de todo el mundo, en lugares donde puede ser difícil que llegue el agua. Sin embargo, la aplicación más habitual de la industria del agua nebulizada siguen siendo los sectores industriales y de la energía, seguido por el de las propiedades del patrimonio cultural, tales como la Catedral de San Patricio, dijo Tracy. 

Inclinaciones culturales
Aún cuando la tecnología del agua nebulizada evoluciona y su popularidad crece, la normativa—NFPA 1, Código de Incendios, NFPA 13, Norma para la instalación de sistemas de rociadores, NFPA 101®, Código de Seguridad Humana y NFPA 5000®, Código de Seguridad y Construcción de Edificios—no consideran que los sistemas de agua nebulizada sean equivalentes a los sistemas de rociadores tradicionales para el control o la supresión de incendios. Quienes están en el campo del agua nebulizada sostienen que la tecnología funciona igual de bien en la mayoría de las áreas, e incluso mejor en algunas situaciones. Otros argumentan que no se ha demostrado la efectividad del agua nebulizada y que son necesarias más pruebas integrales antes de que se pueda considerar una alternativa segura y adecuada para utilizar en vez de los rociadores tradicionales en la totalidad de las aplicaciones. Si bien NFPA 909, Código para la Protección del Patrimonio Cultural—Museos, Bibliotecas y Lugares de Culto, y NFPA 914, Código para la Protección contra Incendios de Estructuras Históricas, promueven la instalación de rociadores, ambos códigos permiten el uso de agua nebulizada como una alternativa, cuando esté aprobado por la autoridad competente.

Nick Artim, directivo de Heritage Protection Group y miembro, durante un largo plazo, del Comité Técnico de Recursos Culturales de la NFPA dijo que todas las partes interesadas—ingenieros, contratistas, diseñadores, fabricantes y otros—deben tomarse el tiempo necesario para capacitar a la comunidad de protección contra incendios sobre el uso del agua nebulizada. “Para muchos esto es todavía muy nuevo y comprendo que se muestren reticentes”, dijo Artim, quien trabaja exclusivamente en edificios del patrimonio cultural y formó parte del diseño y la instalación de sistemas de supresión de incendios con agua nebulizada en Monticello—en la vivienda de Thomas Jefferson, situada en Charlottesville, Virginia—y en la anterior vivienda de James Madison. “Cuando se le comenta a un jefe de bomberos que el sistema funciona a 1,000 psi, sus ojos se iluminan y piensa: ‘Bueno, no quiero eso en el edificio’ “.

Artim dijo que para un edificio que alberga colecciones importantes—o, como en el caso de Monticello o la Catedral de San Patricio, que son piezas de arte en sí mismas—los sistemas de agua nebulizada ofrecen un método de protección alternativo al de los sistemas de rociadores. Durante años y hasta hace poco, en ocupaciones tales como museos y bibliotecas se han utilizado sistemas de supresión de incendios que utilizan gas halón 1301. Este gas se hizo popular en dichas aplicaciones debido a que puede extinguir un incendio sin dañar de manera irreparable los delicados y en general irreemplazables objetos que se albergan en dichas instalaciones. Sin embargo, la producción de agentes de supresión con halón fue prohibida por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos en 1998, después de haberse demostrado que agotan el ozono de la tierra. También se ha demostrado que estos gases desprenden la pintura y provocan otros daños, dijo Artim. Como una alternativa, expresó, “el agua nebulizada realmente se transformó en el gran nexo entre el gas y los rociadores tradicionales”.

Las instalaciones de sistemas de agua nebulizada de alto perfil, como Monticello y la Catedral de San Patricio, también han contribuido a acelerar la adopción de la tecnología en otras propiedades culturales, sostuvo Tracy. “Cuatro o cinco años atrás, uno decía agua nebulizada y la gente no sabía de qué se estaba hablando, dijo. “Ahora lo saben y comprenden. Grandes proyectos despiertan mucho más interés y hacen que las personas consideren las posibles aplicaciones”.

Mawhinney, quien llamó a la instalación en San Patricio “un alto puntaje” para la tecnología del agua nebulizada, concuerda en que lo mejor aún está por venir. “Han habido pocos hitos en el camino y ha sido arduo el trabajo para que los edificios de los Estados Unidos y los códigos de incendio tengan una mayor aceptación de la posibilidad de usar el agua nebulizada”, dijo. “Creo que en los próximos cinco años, seguramente veremos más aplicaciones”. 


Incendios en iglesias
Un reciente informe sostiene que había rociadores sólo en el 12 por ciento de los incendios ocurridos en propiedades religiosas

En 1836, cinco años después de la colocación de la piedra angular de la Catedral de San Patricio, en la Ciudad de Nueva York, el más trágico incendio en cuanto a pérdida de vidas tuvo lugar en otra iglesia, a más de 5,000 millas hacia el sur, en Santiago, Chile.

Miles de personas, en su mayoría mujeres y niños, se habían reunido en la Iglesia de la Compañía, el 8 de diciembre de 1863, para celebrar la Solemnidad de la Inmaculada Concepción. Para la ocasión, se encendieron alrededor de 20,000 lámparas de gas en todos los espacios disponibles del interior de la iglesia, construida en el siglo XVII, según los informes publicados. Una estatua de la Virgen María se prendió fuego y el incendio se propagó en pocos minutos. La única puerta principal no era adecuada para que todos pudieran escapar y muchos fieles quedaron atrapados en el interior de la iglesia. Un artículo de The New York Times estimaba que habían muerto 2,500 personas en el incendio, pero en otras publicaciones, las cifras estimadas eran aún más altas.

Desde entonces, los incendios ocurridos en edificios religiosos no han alcanzado el nivel de devastación observado en la Iglesia de La Compañía, aunque los daños recientes siguen siendo significativos. Según el informe de NFPA “Incendios en estructuras de propiedades religiosas y funerarias de los Estados Unidos”, publicado el año pasado y disponible en NFPA.org/research, hubo un promedio de 1,600 incendios por año en los Estados Unidos, desde 2007 hasta 2011, en iglesias, mezquitas, sinagogas, templos y capillas. Durante ese período, los incendios en estructuras religiosas provocaron un promedio anual de daños en propiedades de US$105 millones, y un promedio de 16 heridos y dos muertes anuales.

Según el informe, los sistemas de rociadores sólo estaban presentes en el 12 por ciento de los incendios ocurridos. Cuando había rociadores de tubería húmeda, las pérdidas promedio por incendio fueron de US$18,000; cuando no había rociadores, las pérdidas promedio fueron de US$67,000 por incendio, es decir de un 270 por ciento más.

Alrededor de un tercio de los incendios fueron causados por actividades de cocción, mientras que los provocados por equipos de calefacción y los incendios intencionales eran, para cada rubro, del 16 por ciento de la cantidad total de incendios. Las velas y los rayos provocaron el 4 por ciento de los incendios informados.

De acuerdo con lo mencionado en el informe, los incendios en propiedades religiosas y funerarias han disminuido un 53 por ciento durante los últimos 30 años, de 3,500 en 1980 a 1,660 en 2011 

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