Demasiado poco, demasiado tarde
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Ocupaciones Industriales/Almacenamiento

Demasiado poco, demasiado tarde

Por Angelo Verzoni

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General Electric planificaba una mejora en los rociadores de una de sus grandes instalaciones de almacenamiento en Kentucky que durante el transcurso de los años había experimentado un lento pero significativo cambio de ocupación. Sin embargo el plan de mejora había avanzado poco cuando se produjo un devastador incendio en el año 2015. El resultado: pérdidas por US$110 millones.

En la mañana del 3 de abril, a pocas horas de haberse informado un incendio en el depósito de almacenamiento de General Electric, situado en Louisville, Kentucky, los oficiales de bomberos tuvieron muy claro que el edificio sufriría una pérdida total. Penachos de humo negro surgían de casi cada pie cuadrado de la huella de construcción del edificio, tan densos que a las personas que estaban dentro de un radio de dos millas de las instalaciones se les requirió refugiarse en el lugar. “Fue definitivamente el incendio de mayores dimensiones que había jamás visto en un edificio”, dijo Chris Gosnell, jefe del Distrito de Protección contra Incendios de Okolona, uno de los 17 cuerpos de bomberos que sirven al área de Louisville.

Más de 100 bomberos de 18 cuerpos respondieron a las llamas, que provocaron daños por una suma estimada de US$110 millones—la mayor pérdida de una ocupación de almacenamiento en el país en el año 2015 y el tercer incendio más costoso del año en el total de estos incidentes, detrás de dos incendios forestales ocurridos en California cuyas pérdidas llegaron a casi US$2 billones. No se informaron heridos en el incendio en GE. Su causa nunca fue determinada, aunque se redujo a una falla eléctrica o al impacto de un rayo—en los días previos al incendio había ocurrido una tormenta en la que cayeron más de ocho pulgadas de agua en el área.
El edificio de 700,000 pies cuadrados conocido como Appliance Park 6, o AP-6, era parte del parque industrial de electrodomésticos General Electric Appliance Park, un complejo de aproximadamente 90 acres que había albergado a la división de electrodomésticos de GE desde la década del ’50. El edificio originalmente se usaba para fabricar aires acondicionados, pero con el transcurso del tiempo las operaciones de fabricación dentro del espacio fueron reduciéndose hasta que más del 85 por ciento del lugar se usaba para el almacenamiento de piezas de electrodomésticos, desde tuercas y tornillos de metal hasta mangueras de plástico y correas de caucho. Las piezas se almacenaban en cajas de cartón o en cajas de plástico que se apilaban unas sobre las otras en bloques de hasta 12 pies de altura, o se colocaban sobre paletas de madera en estanterías de 24 pies de alto de una o dos hileras. En promedio, los cielorrasos del AP-6 alcanzaban los 30 pies, y el sector del edificio destinado a almacenamiento cubría un área equivalente a casi 11 estadios de fútbol.

Si bien Appliance Park alguna vez había tenido un sólido sistema hidráulico de protección contra incendios, con hidrantes y rociadores alimentados por un suministro de agua del sitio y bombas contra incendios, el sistema fue sobrepasado por la rápida propagación del fuego. La mayoría de las bombas contra incendios demostraron ser inoperativas el día del incendio y los rociadores del cielorraso del interior del AP-6 no tenían la ingeniería necesaria para controlar incendios en materiales de alta combustibilidad como plástico.
El incendio de GE ilustra claramente lo que puede salir mal cuando los propietarios de edificios no cambian a sistemas hidráulicos de protección contra incendios después de que se modifica el uso de una ocupación, dijo Robert Duval, investigador principal en protección contra incendios de NFPA, quien visitó el complejo después del incendio. Cuando hay un cambio de ocupación, puede requerirse el correspondiente cambio en los sistemas de protección contra incendios para abordar el nuevo riesgo. Demasiado a menudo, sin embargo, ese cambio nunca se hace, sostuvo Duval, debido parcialmente a que puede ser complejo identificar que ha habido un cambio de uso en los espacios industriales. A pesar de las disposiciones descritas en NFPA 1, Código de Incendios, que requieren que el cambio de ocupación cumpla con las reglamentaciones para esa nueva ocupación, los propietarios y administradores de edificios pueden desconocer las implicancias de no acatar esa simple reglamentación.

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Duval describió el proceso gradual del cambio de uso que generalmente se observa en espacios industriales como “lento y sigiloso”, en comparación con el abrupto y obvio cambio de, por ejemplo, una tienda de comestibles que cierra y reabre como un restaurante. En espacios industriales, el cambio de uso o el cambio de ocupación pueden tener lugar durante un período de años o décadas.

Como agravante del sigiloso cambio de ocupación se suma el sistema de rociadores mismo. Cuando se cuenta con un sistema de rociadores, como el que había en el interior del AP-6, Duval dijo, existe la ilusión de que hay seguridad—al menos para aquellos no familiarizados con las complejidades de los sistemas ni con las ocupaciones, productos y mercancías para los que están diseñados para proteger. “Las personas miran hacia arriba y dicen: “Aquí hay rociadores, así que está bien”, expresó Duval. “Pero no comprenden la ingeniería que hay detrás de esto ni la física que hay detrás de esto. Los rociadores tienen que estar diseñados para la ocupación, y en el caso de una ocupación de almacenamiento tienen que estar específicamente diseñados para los artículos que se almacenan y para las configuraciones que se están empleando”.

Un sistema sobrepasado
En algunos aspectos, el incendio de GE fue una tormenta de perfectas variables. La torrencial lluvia que tenía lugar al mismo tiempo que el incendio sumaba tensión a los cuerpos de bomberos locales—sólo en Okolona debieron responder a 65 rescates en el agua durante la semana de inclemencia climática que había comenzado dos días antes del incendio. Además, era poco el personal presente en Appliance Park debido a que era Viernes Santo. Aunque Duval sostenía que estaba seguro de que estos factores no hubieran tenido la importancia que tuvieron en la determinación del resultado del incendio si GE hubiera cumplido con NFPA 13, Instalación de Sistemas de Rociadores y NFPA 25, Inspección, Prueba y Mantenimiento de Sistemas Hidráulicos de Protección contra Incendios. “Podría no haber habido nadie en el edificio y podría haber estado lloviendo durante meses, y creo que aún así, el resultado igual hubiera sido mejor”, afirmó.

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Un sistema de rociadores para riesgos ordinarios diseñado en la década de los ’50, como el que había en AP-6 puedeser eficaz si combate el tipo de incendio para el que fue diseñado, explicó David Hague, ingeniero jefe en protección contra incendios de NFPA. “Cualquier sistema de rociadores es altamente eficaz si está diseñado, instalado y mantenido apropiadamente, pero eso también implica que cuando se cambia el uso de un edificio, necesitará ser reevaluado para asegurar de que el sistema siga siendo el adecuado para el riesgo que procura proteger”, expresó. En el caso del incendio de GE, no fue la antigüedad del sistema de rociadores lo que contribuyó a la propagación del fuego; sino, como dijo Hague, que el sistema “no tuvo ninguna posibilidad de estar a la altura de un incendio tan desafiante” debido a su ingeniería. El sistema de rociadores estaba diseñado para controlar los incendios de las piezas de metal no combustibles que se usaban en la fabricación de aires acondicionados, y no la alta concentración de plástico y caucho que efectivamente estaba allí almacenada.

Es larga la lista de los criterios considerados para determinar qué tipo de sistema de rociadores es el apropiado para un espacio determinado, dijo Hague. Poniéndolo en términos más simples, los sistemas diseñados para controlar o suprimir grandes incendios de materiales altamente combustibles generalmente incluirán rociadores con orificios de mayor diámetro, que permitan el flujo de un mayor caudal de agua. Los rociadores con el orificio más grande, conocidos como rociadores de respuesta rápida y supresión temprana (early suppression fast response o ESFR), fueron diseñados en la década de los ’80, dijo Hague, y hubieran sido una opción para un esquema de protección mejorado en AP-6. Otra opción para GE, de acuerdo con las disposiciones de NFPA 13, hubiera sido evaluar la eficacia de los rociadores del cielorraso, junto con el agregado de rociadores en estanterías, para establecer un esquema de protección, dijo Duval.

Sin embargo el problema fue aún más complejo, ya que simplemente mejorando los rociadores no iba a servir de mucho si el suministro de agua no podía satisfacer la demanda del sistema, y el suministro de agua de Appliance Park tenía graves deficiencias. Por ejemplo, Hague estimaba que un sistema de rociadores ESFR en un depósito demanda alrededor de 1,700 galones de agua por minuto, mientras que la demanda máxima de un sistema para riesgos ordinarios en un depósito es de aproximadamente 1,500 galones por minuto.

El cuerpo de bomberos local desconocía cuánto había cambiado en el interior de AP-6 durante el transcurso de los años. “En el pasado, [nosotros] no pudimos llegar allí”, dijo Mike Allendorf, jefe y jefe adjunto de bomberos del distrito de Okolona, acerca de las restricciones GE aplicaba al ingreso de los bomberos locales en el complejo. Las restricciones, especulaba, surgían de una sensación profundamente arraigada de autosuficiencia. Cuando fue construido, a fines de la década de los ’50, el complejo estaba diseñado para ser totalmente autosuficiente, con su propio suministro de agua, fuerzas de seguridad, oficina de correo e incluso una brigada de incendio certificada por el estado, cuyos servicios se mantuvieron hasta el año 2002. Después de eso, el Distrito de Bomberos de Black Mudd, que fue absorbido por Okolona en 2003, asumió las tareas de prevención de incendios en la propiedad. Pero GE mantenía el estado de auto-inspección. De hecho, la propiedad nunca fue inspeccionada por una agencia de bomberos antes del incendio ocurrido en abril de 2015.

Aún así, las deficiencias del sistema hidráulico de protección contra incendios del complejo se conocían antes de que ocurra el incendio. Las evaluaciones anuales del complejo llevadas a cabo por el asegurador Factory Mutual arrojaron luz sobre los problemas. Por ejemplo, un informe de riesgos del año 2003 de FM remarcaba la necesidad de actualizar el sistema de rociadores en el interior de AP-6. Un posterior informe de FM indicaba que muchos de los hidrantes de incendio y de las bombas contra incendios del complejo de GE no funcionaban apropiadamente.

Las preocupaciones de FM se vieron corroboradas el día del incendio. Frente a un suministro de agua inadecuado, los bomberos tuvieron que desplegar casi 15,000 pies de manguera solamente para establecer “algún tipo de suministro positivo” de agua, dijo Jody Craig, jefe del batallón de Okolona, quien fue el primer comandante del incidente en la escena. “Habíamos perdido un cuarto del edificio antes de siquiera tener un suministro de agua positivo”, dijo. En total, funcionó solamente una de las ocho bombas contra incendios del complejo, que hacía que los bomberos tuvieran que salir de la propiedad para encontrar otras fuentes de agua, según un informe del Escuadrón contra Incendios y de Rescate (Fire and Rescue Metro Arson Squad) de Louisville, que investigó el incendio.
El informe también declaraba que muy pocas de las personas que trabajaban en AP-6 observaron que los rociadores funcionaban correctamente mientras escapaban del edificio. Doce empleados informaron que no vieron ningún rociador que echara agua durante el incendio y uno dijo que vio los rociadores echando agua pero “que no eran eficaces y que el agua no llegaba al piso”, describe el informe. El informe “Experiencia con rociadores en los Estados Unidos” (“U.S. Experience with Sprinklers”) de NFPA del año 2013 indica que escenarios similares a los descritos por los empleados son la principal causa de lo que se llama desempeño ineficaz de un rociador. Cuarenta y cuatro por ciento de los casos de desempeño ineficaz de los rociadores se deben al hecho de que el agua no llega al fuego, mientras que el 30 por ciento se debe a que no liberan una cantidad suficiente de agua, de acuerdo con el informe.

Duval expresó que no se sorprendía de que los informes de FM presagiaran con tanta exactitud un incendio con grandes pérdidas. Problemas como los del complejo de GE son habituales y de gran inquietud entre las compañías de seguros responsables de cubrir las pérdidas, según Duval. “Esta es la clase de cosas que los aseguradores buscan detectar todo el tiempo, ya que la situación se le vuelve en contra y ´ataca´”, expresó. “Si se permite que sucedan, se corre el riesgo de perder todo el edificio o una gran parte del edificio”.
Gosnell, Allendorf y Craig, los tres oficiales de bomberos de Okolona, todos acordaron que si en sus organizaciones se hubieran conocido los problemas con anticipación, es alta la probabilidad de que el resultado hubiera sido mejor. Aún si GE no hubiera actuado para resolver los inconvenientes antes del incendio, dijeron, hubieran al menos respondido al incidente sabiendo que no iban a poder confiar en el suministro de agua del complejo. “Hubiéramos estado más preparados”, afirmó Allendorf.

El costo de la demora
Teniendo en cuenta que los peligros de ignorar los cambios necesarios en los sistemas de protección contra incendios están bien documentados, ¿por qué los propietarios de edificios optarían por no hacer los cambios? La respuesta que más se escucha, según Duval, es que quieren evitar los costos relacionados. Entre lo que se abona por la contratación de un profesional para determinar qué trabajo es necesario hacer y luego el gasto para realizar el trabajo—que puede ser tan extenso como desenterrar redes de agua y reemplazar sistemas de tuberías completos—los costos generalmente son altos, expresó.

Pero no hacer nada no es un riesgo con el que los administradores de edificios deberían sentirse cómodos de asumir, agregó Duval, ya que el costo de un incendio con grandes pérdidas excede, ampliamente, cualquier costo relacionado con evitar un incendio de esa clase. De acuerdo con el informe “Incendios con grandes pérdidas en los Estados Unidos” (“Large-Loss Fires in the United States”) de NFPA del año 2015, las pérdidas causadas por los 10 incendios de grandes dimensiones ocurridos en espacios industriales en los Estados Unidos ascendieron a casi US$320 millones en 2015—alrededor del 70 por ciento de las pérdidas de todos los incendios estructurales con grandes pérdidas ocurridos en el país ese año. En la mayoría de esos 10 incendios, que mayormente ocurrieron en espacios de fabricación, se mencionaron como factores contribuyentes los inconvenientes con, o por la falta de, sistemas de supresión de incendios. Por ejemplo, los detalles de un incendio de octubre de 2015 que provocó daños por US$10 millones en un depósito de Pennsylvania eran sorprendentemente similares a lo ocurrido en Louisville. Si bien había un sistema de rociadores de incendio en el depósito, el informe declara que fue “ineficaz porque las cabezas de los rociadores estaban encima de las estanterías y el agua no podía llegar hasta el fuego”.

GE intentó actualizar el sistema de protección contra incendios de Appliance Park y estaba trabajando con el Cuerpo de Bomberos de Okolona en un plan que incluía invertir en nuevos rociadores, alarmas, tuberías y bombas contra incendios. Pero llegado el 2015 aún no se habían hecho mejoras significativas una situación agravada por el hecho de que el plazo para el proyecto se extendía durante varios años y que GE mantenía su estado de auto-inspección para la propiedad. GE “conocía los problemas”, sostuvo Duval, pero “optó por no abordarlos inmediatamente”. Un vocero de GE contactado por NFPA Journal dijo que la compañía no quiso hacer ningún comentario sobre el incendio en AP-6.

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Tras el incendio, los oficiales de bomberos de Louisville decidieron observar más de cerca las otras dos propiedades con estado de auto-inspección del área—ambas fábricas de la Compañía Ford Motor—“sólo para ver que el cambio de uso u ocupación no se atravesaba de la misma manera sigilosa y lenta”, expresó Allendorf. Gosnell dijo que una de esas fábricas estaba en la jurisdicción de Okolona y una inspección de esa propiedad no reveló ninguna problemática en la seguridad contra incendios.
En 2016, Haier Group Corporation, una compañía de electrodomésticos y artículos electrónicos de consumo de China, adquirió la división electrodomésticos de GE y es ahora propietaria de Appliance Park, que todavía está dirigida y mantiene el personal de GE y lleva el mismo nombre. Allendorf dijo que el sistema hidráulico de protección contra incendios está ahora actualizado en un 85 por ciento aproximadamente y su departamento se reúne con la gerencia de GE trimestralmente para debatir sobre la seguridad contra incendios. Gosnell describió la relación actual de su departamento con Appliance Park como “fenomenal”.
El lote de terreno donde estaba el depósito calcinado es ahora un verde prado repleto de árboles y senderos para caminar para los empleados.

ANGELO VERZONI es redactor del NFPA Journal.

NFPAJLA.ORG/GEFIRE

Lea el informe final de Metro Arson Squad de Louisville sobre el incendio de GE.

Mire el video:
Observe las imágenes de una cámara colocada en el casco del primer bombero que arribó en AP-6.

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Lo que los propietarios de edificios deben saber sobre cómo mantener los sistemas de rociadores en sintonía con el uso del edificio

NFPA 25, Inspección, Prueba y Mantenimiento de Sistemas Hidráulicos de Protección contra Incendios, coloca la responsabilidad del cumplimiento únicamente en los propietarios de edificios. Si bien décadas atrás, las autoridades competentes podían inspeccionar todas las propiedades de un área determinada, ello ya no es así debido a la creciente cantidad de edificios y, en algunas jurisdicciones, a la reducción en los recursos de los bomberos. Queda en los propietarios de edificios actuar de manera proactiva y hacer todos los cambios necesarios en los sistemas hidráulicos de protección contra incendios antes de que se cambie el uso o los contenidos de sus edificios.
Teniendo eso en cuenta, la edición 2017 de NFPA 25 incluye información para contribuir a que los propietarios de edificios comprendan cuándo es necesaria una evaluación de los sistemas hidráulicos de protección contra incendios en sus propiedades. A continuación se mencionan seis acciones que requerirían una evaluación del sistema antes de concluirse los cambios.

REMODELACIÓN O AGREGADO DE UN SECTOR DEL EDIFICIO. Por ejemplo, si el propietario de un edificio va a instalar una puerta en un corredor transversal, podría afectar el espaciamiento de los rociadores en toda la antesala, dejando que uno o más rociadores no puedan cumplir con NFPA 13, Instalación de Sistemas de Rociadores.

CAMBIO DEL USO O FUNCIÓN DE CUALQUIERA DE LOS ESPACIOS INTERNOS DEL EDIFICIO. El cambio de uso u ocupación generalmente implica el cambio en los contenidos y ubicación de todo lo que esté en el interior del edificio. En el caso del depósito de General Electric, el edificio había cambiado de un espacio de fabricación a un espacio de almacenamiento, y los resultados del posterior incendio fueron catastróficos.

CAMBIO DE LA COMPOSICIÓN DE LOS PRODUCTOS ALMACENADOS O DE LOS MATERIALES DE EMBALAJE UTILIZADOS. Los cambios en el embalaje y materiales de almacenamiento de los productos—tales como el agregado de insertos de espuma, envolturas de burbujas de aire o envoltorios de plástico en los paquetes, o la transformación de paletas de madera por paletas de plástico—pueden aumentar de manera significativa el riesgo de incendio. Los cambios en la cantidad y ubicación de otros productos, tales como suministros para limpieza, que pueden ser altamente inflamables, también deberían ser considerados.

AGREGADO DE ESTANTERÍAS O AUMENTO DE LA ALTURA DE LOS MATERIALES ALMACENADOS. Más espacio para estanterías implica una más alta densidad de materiales potencialmente combustibles. Estas clases de cambios pueden requerir significativas modificaciones en los sistemas de rociadores, tales como el agregado de rociadores en estanterías.

TRASLADO O CAMBIO DEL ARREGLO DE ALMACENAMIENTO. Entre los ejemplos se incluyen el agregado de anaqueles sólidos en las estanterías o el cambio del ancho de los pasillos. Ambos, así como el agregado de estanterías, pueden aumentar la densidad de los materiales combustibles en un área determinada.

RETIRO DE LOS SISTEMAS DE CALEFACCIÓN. Si un depósito no es ocupado por empleados, podría parecer lucrativo quitar los sistemas de calefacción de ese espacio. Pero hacerlo puede llevar a que las tuberías que abastecen a los rociadores sean más propensas a congelamiento. — A.V.

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