La Nueva Cara de la Marihuana
      Olvido su clave?  

 

Ocupaciones de Cuidado de la Salud

La Nueva Cara de la Marihuana

Por Jesse Roman

Marijuana MainHedIlustración de la instalación de un millón de pies cuadrados en Massachusetts donde se plantará, procesará y empaquetará flores e infusiones de marihuana para distribución en todo el estado. A principios del año, la empresa AmeriCann empezó la obra para este proyecto, al cual llama el Centro de Cannabis Medicinal de Massachusetts. La instalación también tendrá oficinas corporativas y laboratorio de pruebas e investigación. AmeriCann

Expertos e inversionistas están convencidos de que pronto, la marihuana legal será una de las industrias más grandes del mundo. Millones de pies cuadrados de instalaciones de cultivo y procesamiento se están construyendo desde Terranova hasta California, y los funcionarios de seguridad contra incendios en toda América del Norte se enfrentan con muchas incertidumbres y confrontan con marcadas curvas de aprendizaje en el tema.

En junio, se llevo a cabo el quinto Congreso Mundial de Cannabis y Exposición Comercial anual ocupando el extenso Centro de Convenciones Jacob K. Javits en la Ciudad de Nueva York. Un confiado entusiasmo se hizo presente en las presentaciones, que incluyeron charlas de directores ejecutivos, atletas profesionales así como tambiénde la actriz Whoopi Goldberg. En el piso de exposiciones, cientos de expositores ofrecieron una amplia gama de productos y servicios. Inversionistas adinerados se mezclaron con ejecutivos de la industria de la marihuana. Fue fácil comprender el buen humor en torno a una de las industrias con el más rápido crecimiento a nivel mundial: las estimaciones anticipan el futuro potencial del mercado del cannabis legal en Estados Unidos con cifras tan elevadas como 100 mil millones de dólares anuales, cinco veces más que la Liga Nacional de Fútbol y dos veces más que las cifras combinadas dell mercado nacional vinícola y de cremas heladas.

Cuando se trata de la legalización de la marihuana y la expansión del mercado, “se percibe ahora un sentimiento de previsibilidad real”, así es como me lo describió un fabricante de Colorado.

Durante su discurso, un veterano de Wall Street e inversionista en cannabis, Sumit Mehta informó a una cautiva audiencia sobre el estado de la industria, que se espera obtendrá una plena legalización federal para el 2021. “Este mercado se está llenando de dinero, y uno puede ver cómo van cambiando las mareas políticas en este país”, dijo. En un futuro cercano, “los restaurantes estarán ofreciendo acompañamientos de cannabis. Se podrán encontrar tinturas de marihuana en todas las estanterías de las farmacias en América”.

Hasta el momento, el 2018 le ha dado a la industria muchas razones para ser optimista. California, la quinta economía mundial, abrió sus primeros negocios de marihuana para usos recreativos el 1 de enero, el comienzo de lo que se espera sea una industria de 5 mil millones de dólares para el año próximo. Se abrieron negocios minoristas de marihuana recreativa el 1 de julio en Massachusetts, en donde se espera que las ventas superen los mil millones de dólares para el 2020. En junio, el gobierno de Canadá, votó a favor de la plena legalización para el uso de marihuana recreativa en adultos, y para este otoño su venta comenzará en toda la nación. Según el periódico financiero Barron's, las cinco empresas de marihuana más importantes de cotización pública en Canadá ya están evaluadas, cada una de ellas, en más de mil millones de dólares.

Pero mientras que los inversionistas y empresarios se deleitan con la continua propagación de las ventas legales y la fabricación de productos a base de cannabis, muchos reguladores, inspectores, y cuerpos de bomberos consideran los acontecimientos con inquietud. La mayoría de las nuevas industrias presentan desafíos únicos y marcadas curvas de aprendizaje; sin embargo son pocas las que crecen tan rápidamente, ni son tan multifacéticas, o están tan comprometidas con la innovación, como la industria de la marihuana.

Para los funcionarios de incendios, la rápida expansión de la industria en todo el país, deja planteada la necesidad imperiosa de buscar respuestas, dijo Ray Bizal, director de operaciones regionales de NFPA. Ray Bizal ha dado más de 30 presentaciones sobre seguridad contra incendios en la industria de la marihuana comercial para funcionarios de la protección contra incendios y gobiernos municipales por todo Estados Unidos. “El cuerpo de bomberos promedio no sabe prácticamente nada sobre esta industria”, me dijo. “He oído a mucha gente decir que cuando se encuentran con instalaciones de marihuana se preguntan, ‘¿Qué hacemos?’. Muchas jurisdicciones jamás han encarado este negocio”. Siendo conscientes de esto, el año pasado NFPA publicó un nuevo capítulo en NFPA 1, Código de Incendios, sobre instalaciones para cultivo, procesamiento y extracción de marihuana. Las jurisdicciones en Massachusetts y Michigan ya están exigiendo que las nuevas instalaciones para cultivo y procesamiento cumplan con las reglamentaciones dispuestas en este nuevo capítulo.

Probablemente la jurisdicción con mayor experiencia en la reglamentación de la marihuana legal sea la ciudad de Denver, y tal vez ningún otro organismo de combate de incendios del mundo sepa más sobre los riesgos de incendio en las instalaciones para cultivo y procesamiento de marihuana que el Cuerpo de Bomberos de Denver. Colorado fue el primer estado en legalizar la marihuana recreativa el 1 de enero de 2014, y en consecuencia el área metropolitana de Denver se ha convertido en algo parecido al Silicon Valley de la hierba. Durante la última década se han inaugurado cerca de 500 instalaciones independientes de marihuana, incluyendo minoristas, instalaciones de cultivo y procesamiento, centros de prueba, y la ciudad ha emitido más de 1,100 permisos comerciales relacionados con la marihuana. Aquí, las ventas anuales de marihuana se han más que duplicado desde la legalización recreativa, pasando de 699 millones de dólares a casi 1.5 mil millones de dólares el año pasado. Decenas de compañías compiten para producir la mejor flor de marihuana, productos comestibles, lociones, bebidas, parches dérmicos, ceras y otros productos derivados del cannabis.

Durante el verano de 2015, visité Colorado para reportar para el artículo de la tapa del NFPA Journal Latinoamericano, “Dolores Crecientes”, acerca de los riesgos de incendio y seguridad humana de la industria para la historia. En esa ocasión le pregunté a Brian Lukus, un ingeniero en protección contra incendios del Cuerpo de Bomberos de Denver y una de las autoridades líderes del cuerpo de bomberos de la nación sobre la industria de la marihuana, sobre su reflexión al respecto del progreso que su departamento había alcanzado en la comprensión y reglamentación de la industria. “Me siento cómodo con nuestra posición actual”, dijo en ese entonces. “Pero si me lo hubiera preguntado hace seis años podría haberle dicho que sí en aquel entonces también. La realidad es que cada tantos meses sale algo nuevo”.

Con la industria de la marihuana en marcado crecimiento a nivel mundial, y con millones de pies cuadrados de nuevas instalaciones para su producción planeadas para Estados Unidos y Canadá en los próximos años, con el fin de servir a los nuevos mercados legales, decidí viajar de vuelta a Denver esta primavera para ver qué había cambiado y qué nuevas lecciones podrían aprenderse de la ciudad que ha sido pionera en la reglamentación de esta industria potencialmente masiva. Me reuní con funcionarios del gobierno, fabricantes de equipos, productores, reguladores, inspectores de incendio, ingenieros, grupos de la industria, entre otros. Me describieron una imagen de una industria en constante movimiento, siempre avanzando, mientras que los reguladores luchan por mantenerse uno o dos pasos por detrás.

La experiencia de Denver
Tres palabras que Mark Rudolph odia oír son “investigación y desarrollo”.

Rudolph, un inspector del Cuerpo de Bomberos de Denver, se especializa en la floreciente industria legal del cannabis en la ciudad y se ofreció, junto con Lukus, a ser mi guía en el recorrido de varias de las instalaciones de fabricación y procesamiento de marihuana en

Denver. Mientras los tres viajábamos por los suburbios de Denver, Rudolph comentó: “Por lo general [investigación y desarrollo] significa que han descubierto algún otro producto químico con el que desean experimentar—y quién sabe cómo lo utilizarán o para qué agregando que “Los solventes van desde agua hasta diclorometano. Intentarán utilizar cualquier cosa con la que puedan experimentar”.

Rudolph hace referencia al proceso de hacer concentrado de marihuana, una sustancia oleosa con una alta concentración de THC o CBD, los dos compuestos de la planta más ampliamente utilizados. Si bien los principiantes en esta cuestión aún pueden creer que la marihuana es principalmente utilizada como una planta para fumar, se espera que pronto los productos que contienen marihuana como los comestibles y lociones, elaborados utilizando el concentrado, representen casi la mitad de la totalidad de las ventas relacionadas con el cannabis en Colorado y otros lugares. Una onza del concentrado se vendía a un promedio de $1400 dólares en Estados Unidos el año pasado, más que una onza de oro, según las fuentes de la industria.

El oro de cannabis se produce a través de un proceso industrial que utiliza solventes para extraer THC y CBD de la materia prima de la planta. Los solventes varían desde hidrocarburos como el butano y propano hasta CO2 líquido y alcoholes como isopropanol. Después del proceso de extracción, el concentrado resultante se refina una vez más y se purifica utilizando otras sustancias potencialmente peligrosas. Por lo general, los fabricantes del concentrado modifican sus procesos o alteran sus equipos en un esfuerzo por cumplir con las nuevas modas o experimentar, al igual que los fabricantes de cervezas modifican sus recetas para los diferentes lotes de cerveza, dijo Rudolph. Los fabricantes menos escrupulosos a veces buscan solventes y métodos más nuevos y novedosos – y en algunos casos, potencialmente peligrosos – para lograr elaborar un producto apenas diferente con mejores cualidades a nivel subjetivo. Todo se trata de permanecer un paso adelante en la demanda en continua evolución de los consumidores.

CrystalsConcentrateA la izquierda, un cristal THC-A, que puede ser un 99.9 por ciento de THC puro, es uno de los productos más candentes en el floreciente mercado de la marihuana en Colorado. A la derecha, un director de laboratorio sostiene un frasco terminado de aceite concentrado de marihuana, que será utilizado en productos a base de cannabis desde comestibles hasta lociones.

Durante una de las paradas de nuestro recorrido, Eduardo Provencio, asesor general de un fabricante de cannabis llamado Mary's Medicinal, me dijo “La mentalidad del consumidor de marihuana que ha surgido aquí en Colorado se asemeja mucho a la del consumidor de cerveza artesanal” … “A la gente le gusta una u otra variedad. Son muy exigentes”.

Este incentivo por experimentar es lo que mantiene sin velo a inspectores como Rudolph. En la primera parada de nuestro recorrido, obtuve un panorama general del resultado de toda esta experimentación. El propietario de un negocio que visitamos sostuvo en alto un pequeño vial de vidrio lleno de cristales gruesos, y me indicó que contenía hasta un 99.9 por ciento de THC puro y “sin duda alguna” comento que es el producto más candente presentado en este último año en la ardiente industria de la marihuana en Colorado. Los cristales, que en los dispensarios recreativos se venden a más de $200 por gramo, se elaboran utilizando una mezcla compleja de químicos y solventes, incluso sefadex-LH20, diclorometano, cloroformo, ácido acético, metanol, hexano, y pentano, según las instrucciones en línea. El proceso de producción aún se está ordenando. Un inspector estatal se enfermó recientemente después de una visita de rutina a un centro de instalaciones, aparentemente por inhalar gases tóxicos producidos por un experimento defectuoso para hacer cristales.

Hace tan solo un mes atrás, el cuerpo de bomberos desconocía la existencia de estos productos cristalinos así como el modo en que se elaboran, dijo Rudolph. En tanto no se sepa sobreProyeccionesMJ estos productos, los inspectores que supervisan estas instalaciones que elaboran cristales emitirán órdenes de cesar y abstenerse.

Luego, visitamos Mary’s Medicinals, que usa alcohol isopropílico como solvente en sus extracciones, y luego una compañía llamada Better Concentrates, que utiliza propano y butano. En ambas instalaciones, los lugares de trabajo se asemejaban a los laboratorios de química en universidades. Cada una contiene instrumentos sofisticados para probar la pureza y separar los cannabinoides, terpenos y otros compuestos de los concentrados basados en los puntos de ebullición y densidades de los componentes. Better Concentrates, cuenta con dos extractores de hidrocarburo de circuito cerrado, diseñados profesionalmente y revisados por un par de colegas dentro de una habitación especial dentro de la sala de extracción y en la que extensos compresores hacen circular el aire. Todo está puesto a tierra con cableado, y cada equipo está especialmente certificado para su uso alrededor de gases inflamables. Los lectores de gases monitorean constantemente el aire, y las alarmas suenan si se detecta algo peligroso. 

“Es este, un mundo completamente diferente el de la marihuana ahora”, dijo el propietario Dustin Mahon, que comenzó a extraer marihuana soplando latas de butano por un tubo de vidrio en el patio de su casa, un método de fabricación “hágalo usted mismo” que provocó muchas muertes y lesiones en todo el mundo y que desde entonces está prohibido por la ley. “Pasó de ser el Salvaje Oeste a ser la industria más regulada, creo, en el estado, por no decir en el país”. 

Tanto Better Concentrates como Mary’s Medicinals son instalaciones limpias, aparentemente bien administradas que mantienen una buena relación con el Cuerpo de Bomberos de Denver, estoy seguro que es por ello que mis anfitriones las eligieron para la visita. Pregunté si otros fabricantes estaban tan pendientes de la seguridad y del cumplimiento con las estrictas reglamentaciones de Denver. No necesariamente, dijo Rudolph.

“Cinco años han transcurrido y seguimos viendo algunos de los mismos problemas”, dijo. Un problema común es que los propietarios de negocios de marihuana realizan modificaciones en los edificios, como la construcción de muros adicionales o agregado de aislamiento de espuma, sin solicitar permisos. Los inspectores aún siguen enfrentándose regularmente con instalaciones que experimentan con solventes o procesos que no han sido aprobados por la ciudad o el estado. Rudolph me dijo que a veces piensa, parte en broma, que desde que la industria se ha legalizado, los fabricantes inventan maneras de hacer las cosas de manera ilegal “como para que vuelva a ser divertido”.

Debido a estos problemas, cada bombero e inspector del departamento de bomberos con los que hablé en Colorado y en otros lugares sobre esta industria me ha reiterado la importancia que tiene que los inspectores y bomberos ingresen a las instalaciones temprano y con frecuencia y formulen una extensa serie de preguntas. Los bomberos de Denver inspeccionan cada una de las instalaciones de marihuana dos veces al año. “Todo cambia tanto, que no tenemos otra opción”, dijo Rudolph.

Esos rápidos cambios incluyen también los que ocurren en los equipos de procesamiento utilizados por la industria, que es un mercado casi tan competitivo como los propios productos con marihuana. Nuestro recorrido incluyó una visita a una compañía denominada ExtractionTek Solutions, un fabricante líder de máquinas para la extracción de marihuana con hidrocarburo. En mi visita en el 2015, las máquinas de Extraction Tek contaban con un sistema de circuito cerrado y columna única. Al igual que con todas las máquinas aprobadas, la columna se llenaba con la flor de marihuana, y se hacía funcionar en ciclos un solvente como butano, propano o una combinación de dos de ellos desde la columa de un tanque, extrayendo el THC, y luego de vuelta al tanque. Ahora Extraction Tek vende máquinas que son mucho más extensas y costosas – un extractor con accesorios puede costar más de $100.000 dólares. La típica máquina cuenta con tres contenedores de extracción más voluminosos pudiendo cada uno de ellos procesar seis libras de marihuana una tras otra sin detenerse, aumentando en gran medida la producción del concentrado. En total, la máquina puede procesar más de 200 libras de flores de marihuana por día. Algunas instalaciones en California emplean trabajadores en doble turno para procesar aún más.

Matt Ellis, propietario y fundador de la compañía, dice que la evolución de las máquinas se determina en base a la demanda de los procesadores. “Estamos siempre en la búsqueda de una mayor eficacia y volumen en la extracción, para ser capaces de reiniciar con mayor rapidez”, me dijo Ellis. Los fabricantes, agregó, “están todos recurriendo a nosotros para construir máquinas más grandes”.

Con la expansión del mercado de Extraction Tek debido a la legalización, los ingresos han dado un salto de $1.8 millones de dólares en 2015 a aproximadamente $8 millones de dólares el año pasado, según Sean Winfield, jefe de comercialización de la compañía. Desde que las ventas de las maquinarias están supeditadas a que los clientes reciban un permiso de los organismos locales para construir instalaciones e instalarlas, también ha aumentado la necesidad de un mayor número de funcionarios de incendio y construcción capacitados en el proceso. 

ExtractoresHidrocarbonoLos extractores de hidrocarburo de marihuana han trazado un largo camino en tan solo unos pocos años, desde un modelo artesanal (izquierda) hasta máquinas diseñadas profesionalmente, revisadas por pares y fabricadas por ExtractionTek Solutions (centro y a la derecha) que pueden venderse a más de $100,000de dólares. Fotografías: Jesse Roman

 

“Básicamente entrevisté a reguladores que están en el comienzo del proceso para ver cuánto sabían, por decirlo de alguna manera”, dijo Winfiled. “Todo depende en realidad del mercado. Las historias pueden diferir totalmente las unas de las otras.

Las reglas y reglamentaciones entre jurisdicciones pueden ser muy diferentes también. “He tratado con la mayoría de las regiones del país condado por condado, y existe una falta total de coherencia”, agregó Winfield. “Si hubiera una norma de consenso nacional para que todos pudieran cumplir, me devolverían el 20 por ciento de mi tiempo de cada día”.

Buscando la maestría
En lugar de un equipo con una única norma, la industria actualmente depende de un reducido marco de expertos que determinan puntos de referencia para la seguridad y eficacia. Uno de estos expertos es Chris Witherell, que en el 2014 fue cofundador de la compañía denominada Pressure Safety Inspectors. Las modestas oficinas de la firma están ubicadas en la parte trasera de un pequeño y bien mantenido parque empresarial aproximadamente a media hora del sur de Denver. No existe ningún cartel sobre la puerta, ningún asistente administrativo para recibir a los visitantes, ni indicaciones que demuestren que Pressure Safety Inspectors es uno de los jugadores más influyentes en la industria nacional del cannabis.

En Denver – o en cualquier otra jurisdicción en los 15 estados en los que está certificada la compañía – son pocos los planos para la extracción de marihuana o nuevos diseños de equipos que son aprobados sin pasar primero por el escritorio de Witherell; ingeniero mecánico que en otro momento estuvo a cargo de la revisión de diseños para equipos de energía nuclear altamente personalizados, Witherell ahora conduce la revisión y verificación independiente de los diseños de equipos y las instalaciones de extracción. Como tal, ejerce el poder en Denver y otros lugares de llevar adelante o interrumpir un proyecto propuesto. Esto es real por dos razones: su firma de ingeniería es una de las pocas firmas en toda la nación dispuestas o capaces de trabajar en el campo de la marihuana, y prácticamente ninguno de los equipos de procesamiento especializados de la industria ha sido sometido a pruebas estandarizadas o está listado por UL, u otras firmas de seguridad del producto. La falta de normas de seguridad de los equipos significa que por lo general solamente el juicio profesional de Witherell es el factor principal y decisivo para determinar si un extractor o las instalaciones de marihuana son considerados seguros por los reguladores.

“El código de incendios dice que se debe utilizar un equipo listado o algo más que estuviera permitido”, me dijo Lukus. “Como nada está listado, se empieza a utilizar el término ‘permitido’. Se requiere de un ingeniero para que redacte un informe sobre la máquina indicando que es segura y que luego recorra las instalaciones después de haber sido inspeccionadas para determinar seguridad”. El nuevo capítulo en NFPA 1 sobre instalaciones para marihuana exige también inspecciones en sitio y revisión de los equipos a cargo de pares.

Al menos un fabricante de equipos con el que conversé, quien prefirió mantener su anonimato, me dijo que algunos en la industria del cannabis consideran que este requisito es solo una maniobra para “sacar dinero” y lo compara con “compensar” a los ingenieros para hacer negocios. Además del costo (las revisiones de los equipos a cargo de pares cuestan entre $10.000 y $20.000 dólares dependiendo de la complejidad de los equipos, me dijo Witherell), la principal queja del fabricante fue que él considera que los ingenieros no saben lo suficiente sobre sus equipos como para que se justifique llevar a cabo una revisión; incluso sugirió que la industria podría formar un grupo opositor. Witherell dice que escuchó estas quejas anteriormente, pero sostiene que la revisión en sitio es de suma importancia. “Es una cuestión de bienestar público”, dijo. “Estamos haciendo ingeniería y asegurándonos de que la gente no muera. Eso es lo que se supone debemos hacer. No tengo dudas en mi mente de que nuestras revisiones han conseguido que estos equipos sean más seguros desde el 2014”.

Como resultado de su trabajo, y la falta de competencia, Witherell ha visto más diseños de equipos y posiblemente ha estado dentro de más instalaciones de extracción de marihuana que nadie más en el mundo entero. Solamente en febrero, su firma presentó 42 propuestas independientes para realizar revisiones a cargo de pares, inspecciones de equipos, o verificaciones de instalaciones en sitio. Ya sea él o alguno de sus empleados está en continuo movimiento desde California hasta Maine, revisando y aprobando instalaciones de marihuana.

También ha sido testigo de algunos horrores en su camino. Mientras conversamos, Witherell me muestra en su computadora fotografías de equipos de muy mala calidad con piezas que no corresponden a la marca y campanas de flujo de aire ubicadas inútilmente. Algunas de las fotografías ilustran las consecuencias de estos malos procedimientos. En una, un hombre yace en la cama de un hospital con un tajo de 12 pulgadas sobre su frente, una herida que recibió cuando explotó un extractor que hizo volar una placa metálica como resultado de válvulas mal ajustadas. En otro accidente, dos hombres sufrieron quemaduras en más del 90 por ciento de sus cuerpos a causa de un incendio ocasionado por una fuga de gas. Me reproduce un video borroso de una mujer en ropa de calle trabajando en una máquina de extracción. La sala en la que se encuentra se asemeja más a una oficina desordenada que a una planta de procesamiento. Sin razón aparente, se aleja de la máquina, y en ese momento salta la parte superior de un extractor , expulsando una pieza de metal hacia el cielorraso y liberando una nube de gas propano en la sala. La mujer sobrevivió. “No existen muchos incidentes, pero cuando ocurren son catastróficos”, dijo.

Muchos de estos eventos ocurrieron antes del 2014, cuando existían pocas reglas y una pobre supervisión en las instalaciones de marihuana en Colorado. Las instalaciones y equipos son mucho más sofisticados y seguros ahora que la industria ha madurado, dice Witherell. Pero aún contamos con brechas en la seguridad y posibles contratiempos.

Un problema importante, me dice Witherell, es la falta de normas y códigos adecuados para los equipos, a los que puedan referirse los profesionales en seguridad, y la naturaleza de interpretación abierta del trabajo puede generar la aprobación de equipos de mala calidad. Una vez más Witherell ha entrado a salas de extracción sin poder creer que otro ingeniero la haya aprobado. “He visto equipos certificados que habían sido certificados por otros ingenieros que ni siquiera contaban con un contenedor de presión aprobado por ASME”, dijo, haciendo referencia a la Sociedad Americana de Ingenieros Mecánicos, a cargo de aprobar los componentes. “Una norma sobre equipos, sin dudas, beneficiaría a la industria. Necesitamos una norma a la que todos podamos recurrir y decir “así es como debe hacerse”, y así no quedaría lugar a dudas ni malas interpretaciones. Ahora está completamente sujeto al criterio de alguien”.

Otros problemas son por ejemplo, la falta de arquitectos e ingenieros capacitados que estén dispuestos o sean capaces de trabajar con la industria, así como la propia tendencia de la industria de la marihuana de considerar a la seguridad como un aditamento. Incluso los bien informados propietarios de instalaciones reprueban la inspección de verificación de campo en el primer intento – “solo el 40 por ciento de los equipos que vemos en campo está 100 por ciento correcto en la primera inspección”, dijo.

En los casos en los que Pressure Safety Inspectors ingresa tarde al proceso, o ha sido contratada para inspeccionar instalaciones existentes, pueden seguir existiendo problemas serios, desde salas de extracción con diseños deficientes para mitigar los riesgos de los materiales peligrosos hasta propietarios de instalaciones que, ya sea intencionalmente o no, son demasiado relajados con el diseño de los equipos y los procesos. Los fabricantes con extractores aprobados los modifican deliberadamente con componentes y accesorios extranjeros, o incluso con equipos de destilación domésticos readaptados, porque han leído críticas positivas en línea y desean hacer el intento de seguir una nueva tendencia, o simplemente experimentar. En algunos casos, utilizan equipos aprobados de una nueva manera o de una manera que no fue aprobada, o compran sin darse cuenta componentes de China con sellos de aprobación de ASTM falsificados, dijo Witherell.

Durante mi visita en la primavera, realizar la extracción bajo condiciones de frío extremo era furor entre los fabricantes de concentrados de marihuana de Colorado, que creían que las bajas temperaturas producían un mejor producto. Witherell dice que es típico de los fabricantes llevar las temperaturas de los solventes por debajo de -90 grados F, aunque las válvulas y los componentes solo estén certificadas para temperaturas de -30 grados F. “Ingresamos y la columna entera tenía un bloque de hielo que se estaba formando a su alrededor”, lo que podría fragilizar los componentes y volverlos vulnerables a una falla, me dijo Witherell. “He conversado con muchos fabricantes de equipos y les pregunté si eso tenía sentido para ellos. Me dicen que no, pero que es lo que la gente desea hacer ahora mismo. Hay quienes apuestan al frío. Se puede hacer, pero se debe contar con los equipos adecuados”.

Él cree que algunos procesadores de marihuana reciben la aprobación de Pressure Safety Inspectors y que luego cambian las cosas de inmediato. “Esta es una de las razones por las que creo que una inspección anual sería una buena idea – pero muy pocas jurisdicciones lo han adoptado”, dijo Witherell. “Debe ser un ingeniero o alguien que conozca lo que se está haciendo. No creo que un cuerpo de bomberos promedio cuente con suficiente información.

NFPA y el rol de las normas
Esa necesidad de pautas adicionales es una frase común entre reguladores y algunos fabricantes en la industria del cannabis, y una necesidad a la que NFPA ha dado su respuesta. En 2016, NFPA reunió a expertos de la industria para ayudar a desarrollar un nuevo capítulo en NFPA 1 que aborde la creciente industria de la marihuana. El resultado fue el Capítulo 38, Instalaciones de cultivo, procesamiento o extracción de marihuana, que tiene como fin ayudar a las autoridades competentes a navegar por algunos de los aspectos más desafiantes de la industria.

El capítulo incluye los requisitos básicos para recibir los permisos para las instalaciones; pautas sobre operaciones de cultivo y cuestiones tales como la fumigación, señalización, muros y toldos temporales, pesticidas, enriquecimiento de CO2, entre otros temas; requisitos generales para la configuración de las salas de extracción; y requisitos únicos para los diferentes métodos y procesos de extracción, incluso extracciones de líquidos inflamables y combustibles, hidrocarburos y CO2. El capítulo asimismo incluye un anexo considerable que ofrece pautas para las Autoridades Competentes sobre información detallada que debe contener el informe técnico de la revisión a cargo de pares para los equipos, y cómo verificar que sea suficiente.

“El comité redactó este capítulo con nuestros usuarios finales, las autoridades competentes, en mente, de modo que cuando ingresen en estas instalaciones sepan qué buscar para mantener la seguridad”, dijo KristinBigda, enlace de personal de NFPA 1 que ayudó a perfeccionar el documento.

A pesar de que la edición 2018 de NFPA 1 fue publicada recién el último otoño, Bigda dijo que el capítulo sobre marihuana ya ha generado interés. Ha respondido a llamados de parte de los medios y de parte de reguladores en todo el país consultando sobre el capítulo – la mayoría desea saber en qué tipo de ocupación clasificar a las instalaciones de marihuana.

Más importante aún, el documento está siendo utilizado. En diciembre del año pasado, solo unos pocos meses después de la publicación del nuevo Código de Incendios, el Departamento de Licencias y Asuntos Regulatorios de Michigan sancionó un conjunto de normas de emergencia para regir la nueva industria de la marihuana medicinal del estado. Una de las principales medidas fue que todas las instalaciones de marihuana cumplan con NFPA 1 2018, y que los funcionarios de inspección de seguridad contra incendios puedan realizar inspecciones a fin de asegurar el cumplimiento con NFPA 1 “en cualquier momento razonable”.

Actualmente el nuevo documento está siendo utilizado también en Massachusetts mientras el estado espera la inauguración de sus primeros negocios de venta minorista de marihuana para el 1 de julio, junto con una mayor cantidad de instalaciones de procesamiento y cultivo que posiblemente surgirán a partir de esto. Ya están en marcha varios proyectos en el estado, incluso instalaciones de cultivo, extracción, procesamiento y empaquetado de marihuana al sur de Boston que podría eventualmente expandirse a 1 millón de pies cuadrados.

La versión más reciente de NFPA 1, que incluye el capítulo sobre marihuana, no ha sido adoptada aún en todo el estado en Massachusetts, pero las normas del estado permiten que la autoridad general de los cuerpos de bomberos locales aplique condiciones especiales al permiso de construcción en proyectos que incluyen procesos peligrosos.

“Una de las condiciones que les sugerimos a los bomberos es que exijan el uso de la edición más reciente de NFPA 1, que incluye el capítulo sobre instalaciones de marihuana”, dijo Jennifer Hoyt, ingeniera principal de protección contra incendios en el Departamento de Bomberos de Massachusetts. “Nos gusta NFPA 1 porque cuenta con muchas protecciones que hemos estado analizando e investigando a nivel nacional. Tiene sentido tomar información de esa base del conocimiento nacional en lugar de intentar inventar algo por nuestros propios medios”.

Al igual que en Colorado y en otras jurisdicciones en las que se ha legalizado la marihuana, los reguladores en Massachusetts han tenido que actualizarse. Cuando se aprobaron los dispensarios de marihuana medicinal en 2014, se permitió la construcción de algunas instalaciones de cultivo y procesamiento en espacios reacondicionados en viejos molinos y sótanos, lugares que los funcionarios de incendio no consideran ideales ni autorizados según NFPA 1. Pero a medida que despega la industria de la marihuana recreativa y se aprueban las instalaciones, Hoyt cree que la comunidad regulatoria es cada vez más consciente de cómo evaluar los planos. Las jurisdicciones locales ejercen la máxima autoridad en Massachusetts para aprobar los planos, pero el Departamento de Bomberos del estado está cada vez más comprometido en ayudar. El intenso escrutinio público y de los medios que rodea a la industria ha ayudado con la supervisión, dijo Hoyt.

“Siempre que se proponen instalaciones nuevas, por lo general se lleva a cabo una extensa asamblea popular – es muy política, con gran atención de los medios. De modo que por lo general las autoridades competentes se acercan y nos preguntan qué es lo que sabemos sobre esto, porque saben que van a recibir muchas preguntas”, dijo. “Les decimos que adopten NFPA 1, porque es lo mejor y más nuevo que existe para regular el procesamiento”.

El departamento de Hoyt ha desarrollado un listado de aprobación para las autoridades competentes, que incluye el condicionamiento de la aprobación del permiso al cumplimiento con NFPA 1 2018, así como con pasos tales como la instalación de CO2 y el monitoreo y desarrollo de planes de emergencia. “Repasamos el listado con ellos. Cuando aparecen las instalaciones, queremos que todos se refieran a la misma norma, aunque esté regulada a nivel local”, dijo.

Mahon, propietario de Better Concentrates en Denver, también está firmemente a favor de contar con un conjunto común de reglamentaciones de seguridad para regir la industria, un deseo que Lukus también ha oído decir a otros fabricantes. Parte de la razón por la que los fabricantes están dispuestos a tolerar la reglamentación, dice Mahon, es la amenaza inminente de que el gobierno federal, que aún prohíbe la marihuana, comience a procesar a los fabricantes — nadie desea que una explosión o incidente significativo le den al gobierno una razón para restringir. 

IMG 5892Un trabajador en Mary’s Medicinals, una compañía de procesamiento de marihuana en Denver, envasa parches dérmicos con THC.

Otro argumento para la reglamentación es la economía simple. “Puedo contar 12 compañías diferentes que se han mudado de Denver para escapar de las reglamentaciones de seguridad que hemos adoptado”, dijo Mahon. “Por lo general tenemos la sensación de estar jugando con las manos atadas a nuestras espaldas porque intentamos ser lo más cumplidores posible. Los otros jugadores que no cumplen tiene una ventaja, y esto no resulta justo”.

Los reguladores y fabricantes también concuerdan en otro punto: a medida que la industria de la marihuana se aleje de la prohibición y se establezca como un poder económico legítimo, se observarán muchos más cambios antes de poder alcanzar cierto tipo de estasis. La investigación sobre la marihuana, reprimida durante décadas por la ley federal, está justo ahora comenzando a florecer, impulsada por miles de millones de dólares en inversiones. Hasta el momento aún no ha emergido un gigante de la industria—la Budwiser del negocio de la marihuana, por decirlo de alguna manera—a pesar de que importantes compañías farmacéuticas y bancos de inversión están comenzando a sumergir cautelosamente sus dedos en el fondo de reserva. “No tengo ninguna duda de que las grandes industrias de agricultura, alimentos, farmacia, alcohol, y tabaco darán un salto hacía este espacio tan pronto como se les permita hacerlo”, le dijo Mehta, el inversionista en cannabis, a su audiencia en el Congreso Mundial de Cannabis.

Lo que esto significa, y lo que viene después, es algo que nadie puede saber. Lo que se sabe con certeza es que los reguladores y los inspectores a lo largo de América del Norte continuarán trabajando a dos manos.

“Cada vez que surge un nuevo proceso de fabricación, les lleva un tiempo a los bomberos ponerse al día en la curva de aprendizaje”., dijo Hoyt. “Pero los bomberos se adaptan muy bien. Podemos manejar cualquier cosa que surja en nuestra comunidad”.

Jesse Roman is editor para el NFPA Journal.


 

Marijuana SidebarNFPA420 Hed

NFPA 420?

El caso de una nueva norma especializada en la industria del cannabis.

Si bien un capítulo específico sobre cannabis en NFPA 1, Código de Incendios, es un buen comienzo, algunos piden algo más.

Brian Lukus, un ingeniero del Cuerpo de Bomberos de Denver, fue uno de los tantos expertos que participó del grupo de trabajo de NFPA que elaboró el nuevo capítulo sobre marihuana del código. El proyecto comenzó después de que Lukus presentara una solicitud ante el Consejo de Normas en 2015 para que NFPA desarrollara una nueva norma sobre instalaciones de marihuana. El consejo decidió, al menos como para empezar, que alcanzaría con un nuevo capítulo en NFPA 1.

Si bien Lukus está contento de que el capítulo les proporciona pautas a los bomberos y autoridades competentes para la industria del cannabis, él también considera que es “demasiado general” como para cubrir la infinidad de detalles que ha visto surgir durante los últimos cuatro años en Denver. Tiene la intención de volver a presentar su solicitud para que NFPA cree una norma independiente sobre marihuana.

“Existen muchos detalles específicos de la industria que son únicos, y ahora mismo [no existen pautas]”, me dijo Lukus. “Existen muchos puntos clave, y podrían existir pautas para parte de estos, pero están diseminadas en cinco códigos diferentes. Los operadores de esta industria no se sientan a pasar el día leyendo códigos, de modo que sería bueno contar con todo lo necesario en un único documento”.

Durante dos días en Denver, tanto Lukus como Mark Rudolph, un inspector del Cuerpo de Bomberos de Denver, me llenaron de ejemplos sobre cuestiones únicas de la industria del cannabis que no se ajustan con precisión a ninguno de los códigos, desde ventilación de pesticidas en salas enriquecidas con CO2 – “nadie quiere ventilar una sala enriquecida en CO2, pero al mismo tiempo si no se hace permanecen esos químicos allí, pero no existen pautas para hacerlo”, dijo Lukus – hasta procedimientos sobre qué hacer con el material ya utilizado de las plantas empapado en alcohol o butano. También se podrían brindar pautas sobre técnicas comunes posteriores al procesamiento, dijeron, incluyendo una conocida como “acondicionamiento para el invierno”, en la que los fabricantes agregan alcohol a los concentrados de marihuana, luego los congelan de modo que las grasas suban a la parte superior, tras lo cual se quema el alcohol restante. Otras preocupaciones incluyen la falta de capacitación para los trabajadores de extracción y la ausencia de reglas sobre la manipulación de líquidos inflamables en las instalaciones de marihuana.

“Se deben llenar estos tanques de solvente para los extractores, pero no existen pautas sobre cómo hacerlo de forma segura”, me dijo Lukus. “Lo más cercano que podemos encontrar es NFPA 58, Código del Gas Licuado de Petróleo, pero allí indica específicamente que no debe utilizarse para aplicaciones de procesamiento. Algunos fabricantes toman grandes tanques del exterior y los llevan hacia adentro para llenarlos. Algunos hacen el proceso inverso. Algunos los vierten desde el exterior”.

Cuando se trata de la capacitación de los empleados sobre el uso de estas máquinas, dijo Lukus, “no existe literalmente ningún tipo de capacitación. Si uno lo desea, puede comenzar a trabajar mañana mismo como técnico de extracción”. Denver exige que los operadores dentro de los límites de la ciudad asistan a un curso que les enseña a llenar tanques de propano, pero Lukus admite “los procesos de llenar un tanque de propano y de trabajar con un extractor son muy diferentes”. Una razón por la que la ciudad no exige la capacitación sobre el propio proceso de extracción es que no existe actualmente un método estandarizado para realizar el proceso. Me mostró un video borroso de su teléfono sobre un extractor que explotó lanzando gas porque el trabajador no había utilizado un torquímetro para ajustar adecuadamente el conjunto de montaje, que falló al aumentar la presión.

“Los instaladores de rociadores siempre utilizan un torquímetro para calibrar adecuadamente el ajuste del cabezal del rociador”, dijo Lukus. “Así es como están capacitados para hacerlo. Ese no es el caso en la industria de la marihuana”.

KristinBigda, ingeniera en NFPA y enlace de personal para NFPA 1, me dijo que había oído sobre estas preocupaciones por parte de Lukus y otros durante la elaboración del Capítulo 38, pero que los miembros del comité creyeron que ese nivel de precisión – capacitación, pesticidas, etc. – excedía el alcance de la protección contra incendios de NFPA 1.

“En ese caso, tenemos que comenzar a preguntarnos si esas cuestiones justifican un proyecto propio”, dijo Bigda sobre la idea de una norma sobre cannabis. “Podríamos fácilmente formar un comité de 30 personas para ello, que podría brindar parte de la información que Brian está buscando. Me pregunto si existirá apoyo para esto. Si la industria realmente desea mejorar, seguramente oiremos sobre ellos”.

Para presentar aportes públicos para la próxima edición de NFPA 1, visite el sitio Web informativo del documento.—J.R


 

Marijuana SidebarCanada Hed

"No sabíamos que no sabíamos"

Un funcionario de políticas sobre marihuana en Denver comparte las lecciones aprendidas.

El departamento de impuestos y licencias dentro de la municipalidad de la ciudad de Denver se asemeja mucho a un típico departamento de registro. Gente aburrida en una sala de espera sentada en antiguos asientos o deambulando, mirando de tanto en tanto las pantallas ubicadas en toda la sala con la esperanza de que llamen a su número. Muchos están aquí para renovar o adquirir una licencia; algunos para abrir un local de tatuajes, un negocio de bici taxis, o un camión de comidas. Otros, en busca de un permiso para construir instalaciones para el cultivo y procesamiento de marihuana.

El hecho de que los productores de marihuana deban padecer las mismas tediosas salas de espera burocrática que los restauradores indica lo lejos que está la industria de obtener una aceptación convencional aquí – y lo lejos que está la ciudad de saber cómo regularla. Ha sido un largo proceso que aún está en curso.

Poco tiempo después de que la marihuana recreativa se legalizó  en 2014, Denver creó la Oficina de Políticas sobre Marihuana, un cruce de colaboración entre representantes de diferentes departamentos de la ciudad, como el departamento de bomberos, construcción, salud, medioambiente, licencias y cuerpos policiales, entre otros. Desde entonces, esa  oficina ha estado incluida en el departamento de licencias. Molly Duplechian, ahora vicedirectora de políticas y administración de la ciudad, se unió a la oficina de marihuana en 2014 como su segunda empleada después del director nombrado por el alcalde, Ashley Kilroy. Rápidamente, se formó un equipo que comenzó a reunirse semanalmente.

“Esas primeras reuniones fueron muy interesantes”, me dijo Duplechian en una pequeña sala de conferencias del otro lado de los atestados mostradores del departamento de licencias. “Entorno a la mesa  sobre el  asunto recibimos actualizaciones desde una amplia gama de perspectivas. A veces algún departamento contaría con algo, otras veces no. Por lo general el fuego nos sorprendería con el problema de la semana. Reuníamos esa información, conversábamos sobre ella, y colaborábamos para encontrar el modo de resolverla”.

Desde entonces, el proceso ha seguido un patrón: surgen cuestiones imprevistas, todos nos revolucionamos para entender lo que está ocurriendo y por qué, y se implementan nuevas reglas y reglamentaciones para resolverlo. La industria de la marihuana ciertamente nos mantiene a todos en estado de alertidad.

Le pedí a Duplechian que enumere algunas cosas que ella y otros líderes de la ciudad ahora conocen y que les hubiera gustado saber en 2014.

Implementar un monitoreo de datos.
“Comenzar a monitorear datos ahora, o en realidad hace dos años”, me dijo. “El monitoreo de datos ha sido tan útil. En esos primeros seis meses no sabíamos lo que no sabíamos – no sabíamos qué monitorear, cómo hacerlo, cómo organizarlo, cómo compartirlo. Eso incluye separar a la marihuana de las otras drogas. Por ejemplo, todas las ciudades monitorean el delito de conducir bajo la influencia de sustancias (DUI), pero no todas monitorean el DUI con marihuana de manera independiente – ahora sí lo hacemos. Se puede hacer lo mismo con los incidentes de incendios. Comiencen con esto antes de la completa legalización. La gente desea saber por comparación si se registra algún aumento en cualquier medida después de la legalización. Comiencen ahora y háganlo de un modo estructurado”. La ciudad ahora también monitorea una infinidad de otras cuestiones tales como altas de hospitales e internaciones relacionadas con la marihuana, uso y percepciones de la marihuana por parte de los jóvenes, visitas a salas de emergencia, índices de admisiones a tratamientos por drogas, datos del centro de control de intoxicaciones, índices de arrestos, entre otros datos.

Seguir los pasos para obtener un financiamiento.
En 2013, se presentó una propuesta a los votantes de Denver, pidiéndoles la aprobación para un impuesto minorista independiente sobre la marihuana para ser utilizado en la regulación, aplicación y educación. Utilizando ese dinero, dijo Duplechian, la ciudad ahora cuenta con el equivalente a 58 empleados de tiempo completo dedicados a la industria de la marihuana, incluyendo inspectores, personal de otorgamiento de licencias, guardabosques, abogados y auditores impositivos. Las posiciones se pagan del 3.5 por ciento de impuesto municipal especial, que recaudó 14 millones de dólares de la ciudad el año pasado para la supervisión relacionada con la marihuana. “Esa ha sido la clave”, dijo. “Toda esa gente focalizada en la marihuana nos informa lo que ha visto, y eso ha sido un factor crítico para la creación de la política”.

Salgan de sus silos.
“El enfoque colaborativo que desarrollamos al comienzo entre los departamentos ha funcionado muy bien para nosotros – no podríamos haberlo hecho sin ese enfoque”, dijo. “Podríamos haber optado por contar con 15 empleados en un edificio, todos focalizados en la marihuana, pero separados de los departamentos reales que supervisan las instalaciones. Si los bomberos hubieran encontrado este problema relacionado con los pesticidas (en 2015, inspectores del cuerpo de bomberos de Denver alertaron a la ciudad sobre el hecho de que estaban observando un repunte en la cantidad y variedad de pesticidas utilizados en plantas en casas de cultivo) y no nos lo hubieran comunicado, si hubieran estado realizando esta inspección en su propio silo, podrían haberse hecho cargo de su parte del problema relacionada con la prevención de un incendio, pero la salud pública no hubiera sido capaz de abordar todo lo relacionado a la protección del consumidor y en realidad no hubiéramos resuelto nada. El modelo nos hace trabajar unidos para abordar todos los ángulos de la cuestión. El jefe de policías de Denver, al igual que la mayoría de los oficiales de policía, no está a favor de la marihuana, pero él ha dicho que algo positivo que ha visto surgir a partir de esto y  es que ha reunido a tantos departamentos para colaborar en los problemas. Si surge una queja, trabajamos todos juntos”.

Controlar la dimensión del mercado.
Hasta el 2 de abril se registraron en Denver 1143 licencias comerciales activas para la marihuana en 491 ubicaciones únicas, dijo Duplechian. “Eso es mucho para una ciudad de la dimensión de Denver. La dimensión del mercado es algo que quizás las otras ciudades pueden tomar en cuenta antes de formar su estructura regulatoria. Nuestro consejo municipal decidió no poner un límite a la cantidad de licencias comerciales para la marihuana en 2013. Ahora sí existe un límite. Los líderes de la ciudad deben considerar si desean algún tipo de control sobre la dimensión del mercado, especialmente si están agregando la venta minorista por encima de un mercado medicinal ya existente. Más que en oferta y demanda, les sugeriría a las ciudades que piensen en la carga regulatoria. Contamos con 58 personas trabajando en esto, pero una ciudad que no cuente con 491 ubicaciones podría no necesitarlo”.

Compartir:

Nosotros

Quiénes Somos

La National Fire Protection Association (NFPA) es la fuente de códigos y normas que gobiernan la industria de protección contra incendios y seguridad humana.

Suscripción al NFPA JLA
NFPA JLA E-Newsletter

Hemos actualizado nuestra política de privacidad, que incluye como son recolectados, usados y compartidos sus datos personales. Al usar este sitio, usted acepta esta política y el uso de cookies