Código de Seguridad de Vida Animal
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La última edición de NFPA 150, Código de Incendios y Seguridad de Vida en Instalaciones de Vivienda Animal, es más extensa, sólida y abarcativa que sus antecesoras, y ofrece a las partes interesadas importantes pautas sobre una serie de temas de seguridad animal. Pero llegar a este punto no fue tarea fácil.

Ajay Gulati, un ingeniero superior en Smithsonian Institution, ha oído por parte de los guardianes del zoológico en el Parque Zoológico Nacional en Washington, D.C., que muchos animales pueden reaccionar de manera impredecible, a veces furiosa, frente al sonido de una estridente alarma de incendio. Cuando llegó recientemente a probar un nuevo sistema de alarma instalado en la jaula de orangutanes en el zoológico, se preparó para enfrentar un cierto caos.

Y así fue.

"Su comportamiento simplemente dio un giro radical – estaban furiosos", dijo Gulati sobre la respuesta de los animales cuando activó la sirena por primera vez. Un orangután escupió un trago de agua sobre Gulati mientras él estaba parado al lado del panel de alarma cercano a la jaula de los simios. La luz estroboscópica y la sirena provocaron un comportamiento frenético en varios otros simios, que corrían de un lado a otro y golpeaban los muros con violencia.

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El perfeccionamiento y prueba de la alarma fueron parte de un mayor esfuerzo y tomó varios años modernizar los sistemas de protección contra incendio del zoológico, incluyendo el equipamiento de muchas de sus más de 100 estructuras con rociadores de incendio y nuevas alarmas. Gulati, que trabajó como inspector del departamento de bomberos de facto del zoológico y ayudó a guiar el proyecto desde sus comienzos en el 2007, ha aprendido durante la última década que muchas de las convencionales estrategias empleadas por los ingenieros en protección contra incendios para proteger la vida y la propiedad pueden rápidamente irse por la borda cuando los ocupantes tienen pezuñas, pelaje, escamas, cola o plumas.

"Muchas de las soluciones [técnicas] que pensamos [durante la remodelación del zoológico] no se me hubieran ocurrido jamás si hubiera hecho esto solo", dijo. "Uno debe conversar con los expertos y comprender a estos animales y cuáles son sus necesidades cuando uno diseña estos sistemas. No importa si es una perrera, un establo o una gran jaula de simios".

Gulati pudo aplicar ese conocimiento conseguido con esfuerzo en su trabajo como miembro del Comité de Instalaciones para Vivienda Animal, el órgano responsable de NFPA 150, Código de Incendios y Seguridad de Vida en Instalaciones de Vivienda Animal. En agosto, NFPA publicó la edición 2019 de NFPA 150 para ayudar a los diseñadores, autoridades competentes, entre otros, a navegar las complejidades únicas que se presentan al abordar cuestiones de protección contra incendios inherentes a los edificios relacionados con animales, entre los que podemos mencionar desde zoológicos, tiendas de mascotas, refugios, establos y clínicas veterinarias hasta instalaciones de investigación, granjas, y muchos más.

Es el primer código de su tipo en enfrentar esta cuestión en profundidad. A pesar de que NFPA 150 ha existido como una norma en algún formato desde 1979 – se focalizó exclusivamente en establos de caballos de carrera hasta el 2006 – la edición 2019 es esencialmente un nuevo documento que fue sometido a una reelaboración integral. La nueva versión es casi cinco veces más extensa que su antecesora, y en lugar de agrupar las instalaciones de vivienda animal en las categorías excesivamente simples "A" y "B" – en cuyo caso, dependiendo de la interpretación, una tienda de mascotas, un gallinero, una perrera, o un edificio de zoológico podrían todos considerarse bajo el mismo tipo de ocupación – el código está ahora organizado en siete categorías de vivienda animal independientes con requisitos específicos.

 EN TORNO A LOS ANIMALES Un elefante en el Zoológico Nacional de Washington, D.C. Los miembros del comité técnico del nuevo NFPA 150 dicen que muchos esquemas de protección para instalaciones de vivienda animal deben basarse en el desempeño, teniendo en consideración las necesidades y comportamientos de animales en particular.EN TORNO A LOS ANIMALES Un elefante en el Zoológico Nacional de Washington, D.C. Los miembros del comité técnico del nuevo NFPA 150 dicen que muchos esquemas de protección para instalaciones de vivienda animal deben basarse en el desempeño, teniendo en consideración las necesidades y comportamientos de animales en particular.

 

"Fue una inmensa tarea mejorar el documento, separarlo, y luego decidir cómo volver a juntarlo y qué conservar", dijo Joe Scibetta, gerente de códigos y normas en una compañía llamada Building Reports y un antiguo miembro del comité de NFPA 150. "Durante muchos años, NFPA 150 fue solo un pequeño y confuso documento que muchos profesionales ni siquiera conocían, y si lo conocían, les resultaba demasiado simplista para sus necesidades. Creo que éste será mucho más aceptable para los inspectores de cuerpos de bomberos e ingenieros de protección".

Los expertos dicen que era muy necesario contar con pautas más rigurosas para instalaciones de vivienda animal, que han existido durante años como un tipo de área regulatoria gris, metidas forzadamente en tipos de ocupaciones existentes que por lo general no eran las adecuadas. "Para alguien encargado de diseñar u operar instalaciones como estas, ha sido realmente difícil encontrar lo que era necesario en términos de protección para los propios animales", dijo Clay Aler, ex ingeniero superior en protección contra incendios en la Oficina del Inspector del Cuerpo de Bomberos Estatal de Maryland que ahora dirige servicios de asesoramiento sobre el código en Koffel Associates. "Las autoridades competentes han estado aplicando lo que les parecía el tipo de ocupación más aplicable en base al código de construcción local y/o el Código de Seguridad Humana, pero ninguno de esos requisitos de ocupaciones en realidad tienen en cuenta las necesidades de los animales durante un evento de incendio".

Como lo comprobó la reacción de los orangutanes a la alarma, por lo general los métodos de protección contra incendios estándar que funcionan en el mundo de los humanos no son viables para los animales. Gulati y otros expertos del comité técnico de NFPA 150 brindaron sus opiniones después de haber trabajado en instalaciones para animales para elaborar un código que intente navegar por esas discrepancias y encontrar esquemas de protección que funcionen tanto para los seres humanos como para los animales por igual.

‘Código de seguridad de vida animal’

Con miles de millones de animales viviendo en estructuras construidas por el ser humano en todo Estados Unidos y el resto del mundo, los miembros del comité creen que la actualización de NFPA 150 posiblemente presente un uso generalizado. Algunos miembros de NFPA ya se refieren informalmente a NFPA 150 como "el código de seguridad de vida animal", un juego de palabras respecto del más extenso y conocido NFPA 101®, Código de Seguridad Humana.

La comparación es acertada, dijo Tracy Vecchiarelli, ingeniera de protección contra incendios de NFPA y enlace de personal para NFPA 150. "Cuando el comité estaba decidiendo qué era lo que intentaban lograr con la reelaboración, quedó en claro que el Código de Seguridad Humana era un buen modelo a seguir", dijo, agregando que ambos códigos presentan similares objetivos. Como resultado, durante la creación de NFPA 150, el comité reflejó el Código de Seguridad Humana tanto en cuanto a su diseño como a su estilo, y pronto quedó en claro que, al igual que con el Código de Seguridad Humana, "debido a su dimensión, alcance, y aplicabilidad, NFPA 150 sería mejor adoptado como un código que como una norma", dijo Vecchiarelli.

El documento es realmente necesario. Ningún organismo u organización hace un seguimiento cercano de la cantidad de animales que se pierde cada año en incendios, pero pruebas anecdóticas sugieren que la cantidad es considerable. En un informe publicado en octubre, el Instituto de Bienestar Animal estimó que, desde 2013 hasta 2017, se dio muerte a más de 2,7 millones de animales de granja como resultado de incendios en establos – 95 por ciento de estos animales fueron pollos. (La estimación derivó de un análisis de informes de los medios sobre incendios). La cantidad total es posiblemente mucho más elevada debido a los incendios y pérdidas de animales no reportados, declaró el informe. Este año únicamente, se ha dado muerte a miles de animales en incendios en Estados Unidos, incluyendo un incendio masivo en una granja en Ohio que dio muerte a 5.000 cerdos; un incendio en una granja avícola en Washington que dio muerte a 25.000 pollos; un incendio en un establo en el estado de Nueva York que dio muerte a 28 caballos de carrera; y un incendio en una perrera en Georgia que dio muerte a 22 perros y un gato. El año pasado, un único incendio en unas instalaciones productoras de huevos en Indiana dio muerte a más de 1 millón de pollos.

Según datos de NFPA, desde 2012 hasta 2016, se registró un promedio de 3010 incendios reportados por año en propiedades de producción ganadera en Estados Unidos, generando daños anuales a la propiedad superioresa los $60 millones de dólares. Durante ese mismo período, se registró un promedio de 1190 incendios reportados anualmente en propiedades de almacenamiento ganadero o avícola, generando $31 millones de dólares en daños a la propiedad cada año.

A pesar de la necesidad, la elaboración de códigos y normas para instalaciones relacionadas con los animales se ha visto siempre obstaculizada por un sorprendente nivel de complejidad. "Si existen estructuras especiales, esas son sin duda las instalaciones para vivienda animal", dijo Scibetta. "Contamos con una población secundaria totalmente dependiente de una población primaria en cuanto a su bienestar, y muchas cuestiones técnicas y humanas entran en juego que deben ser sopesadas juntas".

Existe una dinámica similar para los seres humanos en hospitales y prisiones, en donde, debido a una restringida o limitada movilidad, los ocupantes no son capaces de auto preservarse ante una emergencia. En tales instalaciones, proteger la vida humana a cualquier costo es una clara prioridad. Pero cuando se trata de instalaciones para animales, la línea entre el costo y la seguridad de la vida puede desdibujarse, y abundan las preguntas – cuestiones que fueron el centro de debates que se extendieron por tres años durante el desarrollo de NFPA 150 (vea "Tensión e incertidumbre", página 34).

Por ejemplo, ¿deben los animales ser protegidos como productos básicos de consumo o como seres vivientes?, ¿deben contar con el mismo nivel de protección de seguridad de vida que las personas? Si la respuesta es "depende", ¿dónde debo trazar la línea? ¿Debe tratarse de manera diferente a un pollo destinado a un plato de cena, que a un gorila en un zoológico o a una rata en un laboratorio?

Complicando estas preguntas se presenta una simple variedad de especies animales e instalaciones, que presenta enormes desafíos técnicos. Durante un incendio, los animales de la misma especie pueden presentar comportamientos muy diferentes, así como impredecibles, y esas diferencias se ven magnificadas entre diferentes especies. Las condiciones de supervivencia pueden asimismo variar ampliamente entre especies; animales más pequeños, por ejemplo, por lo general sucumben ante el humo con mayor rapidez que animales de mayor tamaño. Debido a estas variaciones, los tradicionales métodos de protección contra incendios que tienen como fin proteger a los humanos podrían ser inservibles en entornos animales. Muchos animales marinos sensibles, por ejemplo, podrían morir más fácilmente a causa del agua de rociadores que contamina sus tanques que a causa de los efectos inmediatos del fuego.

 Different types of alternations necessary for animal life safety PequeñoEn el zoológico en Washington, D.C., se toman en consideración una serie de precauciones para equilibrar la seguridad con el bienestar de los animales. De izquierda a derecha: un botón de silencio se conecta a la alarma de incendio en el exterior de una jaula con orangutanes para asegurar que los animales no se alteren con el sonido de la alarma; y los detectores de haz de humo (arriba) y los rociadores están protegidos contra la exploración de las trompas de los elefantes, que podrían dañar los dispositivos.


Existe también la seguridad humana que debe considerarse en estas instalaciones. Los animales de mayor tamaño pueden plantear serios peligros que suponen un riesgo de vida a quienes deben manejarlos durante una emergencia. Animales de investigación altamente contagiosos podrían resultar mortales para socorristas que desconozcan esta condición, o en el peor de los escenarios desatar una pandemia. En el Zoológico Nacional, los orangutanes claramente se estresaron con la prueba de la alarma, algunos hasta el punto de lastimarse a ellos mismos o lastimar a sus compañeros de jaula, pero ¿podría utilizarse un tipo diferente de alarma, incluso si se pudiera decir que fuera menos efectiva para alertar a los ocupantes humanos? Esto lleva a la pregunta: ¿Es aceptable de algún modo reducir el nivel de seguridad para los humanos en instalaciones de vivienda animal si esto llevara a contar con condiciones más seguras para los animales?

"Hemos aprendido durante este proceso que uno no puede únicamente concentrarse en el aspecto técnico, y claramente tampoco se puede ser únicamente humano – uno debe considerar ambas perspectivas", me dijo Scibetta. "Hay que escuchar a los ingenieros, hay que escuchar las consideraciones financieras de grupos de la industria, y hay que considerar el bienestar de los animales. Hay que reunir todos esos puntos de vista para obtener un buen resultado final".

Logrando mayor claridad

El nuevo documento divide las instalaciones de vivienda animal en siete diferentes categorías: cuidado de la salud animal, instalaciones para caballos, investigación, exhibición/ muestra RiesgosdeGranjaal público, refugio y cuidado general, agricultura, e instalaciones de viviendas de emergencia. (Para mayor información sobre las categorías, vea la información en la página 38). Cada capítulo brinda pautas específicas para cada tipo de instalaciones, incluso detalles sobre los sistemas de protección contra incendios, egreso, control de humo, planes de manejo del riesgo, y funcionamiento de las instalaciones. El documento asimismo contiene pautas generales sobre otros detalles, como construcción y separación, opciones de diseño basadas en el desempeño y más.

"Intentamos abordar lo máximo que pudimos en cada capítulo, y facilitarle a la gente la comprensión de lo que podría verse involucrado", dijo Vecchiarelli. Existen pautas prescriptivas únicas para ciertas características de seguridad como el egreso – las puertas deben tener un ancho promedio una vez y media superior al animal de mayor tamaño – que aplican a todas las instalaciones, y miles de pautas específicas para diferentes instalaciones. Por ejemplo, en instalaciones de investigación, deben existir carteles claros para los socorristas sobre amenazas biológicas o de otro tipo que podrían ser expuestas por los animales. En establos de caballos de carrera, no pueden utilizarse campanas en alarmas de incendio, porque la campana es un estímulo audible para que el caballo se eche a correr.

Las iteraciones anteriores de NFPA 150 no incluyeron disposiciones específicas para instalaciones agrícolas, una categoría que incluye literalmente miles de millones de animales. El nuevo código ahora presenta requisitos específicos para los granjeros y gerentes de instalaciones sobre una serie de cuestiones sobre seguridad de la vida, incluyendo la ubicación de detección automática de humo y CO, distancias mínimas a las salidas, almacenamiento de materiales peligrosos e inflamables, espaciamiento mínimo entre edificios de establos, frecuencia de los simulacros de incendio y más.

Ya se exige que la mayoría de las granjas cumplan con pautas de seguridad y mantenimiento establecidas por las grandes compañías procesadoras de alimentos que las contratan, dijo Paul Pressley, ex-vicepresidente de programas de la industria de U.S. Poultry & Egg Association y miembro del comité de NFPA 150. El cree que pautas específicas ofrecidas en el código ayudarán a los granjeros a asegurarse de no pasar por alto ningún detalle sobre seguridad.

"Aclarar temas como los requisitos de los medios de egreso, el lugar donde ubicar las alarmas, y qué es necesario en un plan y evaluación de manejo del riesgo tiene mucho sentido independientemente de la ocupación de la que se esté hablando", dijo. "Apoyamos ese enfoque, y me complace que este documento lo aborde con claridad".

Si bien ciertos aspectos de las instalaciones para animales pueden ser abordados con requisitos prescriptivos específicos, la variedad ilimitada y naturaleza única de las instalaciones y especies animales individuales imposibilita abordar cada escenario. Como resultado, gran parte de las pautas de NFPA 150 se centra en la evaluación del riesgo, planificación de emergencias, y diseño basado en el desempeño – un enfoque que se centra más en los resultados de seguridad que en los medios para alcanzarlos. En este punto, el código instruye a los usuarios, como parte de la fase de diseño, a consultar a expertos en animales muy versados en necesidades y temperamentos particulares de la especie.

 

 

Categorías de viviendas animales en el nuevo NFPA 150

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INSTALACIONES PARA CABALLOS

Instalaciones utilizadas para vivienda temporal o permanente de caballos, para refugio y cuidado general. Ejemplos: establos, e instalaciones para carreras y cría de caballos.

CENTRO PARA EL CUIDADO DE LA SALUD DE ANIMALES

Incluye instalaciones para vivienda animal utilizadas para el cuidado, mantenimiento o atención médica a corto plazo de animales. Ejemplos: clínicas veterinarias, clínicas de bienestar ambulatorio, hospital para internaciones, y viviendas postoperatorias.

INVESTIGACIÓN

Instalaciones utilizadas para experimentación, educación, o experimentación científica o investigación de producción sobre animales en entornos controlados. Ejemplos: laboratorios, escuelas y universidades.

EXHIBICIÓN/MUESTRA AL PÚBLICO

Instalaciones que permiten el acceso del público a los fines de una exhibición o muestra al público de animales. Ejemplos: zoológicos, acuarios, centros naturales, parques de diversiones, y santuarios de vida salvaje.

REFUGIO Y CUIDADO GENERAL

Instalaciones utilizadas para vivienda temporal o permanente de animales utilizados para brindar un servicio, participar en un deporte, o a los fines de brindar un refugio y cuidado general. Ejemplos: perreras, refugios de adopción de animales, peluquerías caninas, instalaciones para guardería de animales, e instalaciones para adiestramiento.

AGRICULTURA

Instalaciones para vivienda animal utilizadas para albergar animales de granja utilizados para alimento o elaboración de productos básicos de consumo. Ejemplos: centros de cría y guardería de cerdos, viviendas para aves de corral, instalaciones de ordeñe, y cobertizos para descanso de vaquería.

EMERGENCIAS

Instalaciones utilizadas para refugio o cuidado de animales durante un evento de emergencia ya sea temporales o instalaciones que habitualmente no se utilizan para ocupación animal. Ejemplos: centros de emergencia o ayuda en caso de desastres, o edificios temporalmente utilizados para albergar animales durante una emergencia.

Algunas de estas ideas fueron inspiradas por lecciones que Gulati aprendió mientras diseñaba los nuevos sistemas de protección contra incendios del Zoológico Nacional. Como parte de una reciente revisión de NFPA 150, Gulati llevó al comité a una visita al detrás de escena del zoológico y de su mejora en los sistemas contra incendio. "Quería mostrarles la naturaleza única de algunas de estas instalaciones y algunos de los cambios que necesitábamos hacer en NFPA 150 y en los típicos y tradicionales sistemas de protección contra incendios para abordar los requisitos de nuestro programa para animales", dijo.

Siguiendo su propio consejo, durante la fase de diseño Gulati y otros ingenieros en Smithsonian Institution se reunieron varias veces con gerentes de programas de animales del zoológico para conocer más sobre las necesidades, comportamiento y características de animales específicos. Los resultados de esos análisis llevaron a varias únicas e inusuales características de diseño incluidas en los nuevos esquemas de protección contra incendios del zoológico.

Por ejemplo, los expertos del zoológico le habían advertido a Gulati que los orangutanes posiblemente reaccionaran de manera negativa a una sirena de alarma de incendio, de modo que los ingenieros incluyeron un gran botón rojo al lado de la estación de alarma para que los guardianes del zoológico pudiera presionar y apagar de manera instantánea la sirena en áreas en las que viven los animales; una luz roja permanece encendida de modo que los humanos a cargo puedan seguir siendo conscientes de la amenaza de incendio y puedan evacuar en calma sin estresar a los animales. Si la alarma suena durante la noche cuando no se cuenta con presencia humana, la sirena en las instalaciones de vivienda animal se apagará automáticamente después de un minuto para minimizar su exposición al ruido. Cuando Gulati recibió ese brusco escupitajo durante la prueba del sistema, pudo presionar el botón para silenciar la alarma, y los simios pudieron calmarse con rapidez.

En la jaula del elefante, cualquier rociador o dispositivo de alarma dentro de los cinco pies de la jaula (que es la longitud de la trompa del elefante) o dentro de los 25 pies del piso (la altura que puede alcanzar un elefante macho adulto) está protegido por una caja de acero especialmente diseñada para protegerlo contra la, a veces destructiva, curiosidad de los elefantes y la exploración de sus hábiles trompas. En muchos de los edificios para animales de gran tamaño, en los que la evacuación no es una alternativa, los ingenieros diseñaron e instalaron potentes sistemas de ventilación de captura de humo de modo que los animales pudieran sobrevivir resguardados en su lugar durante un evento de incendio. Los ingenieros una vez más hicieron minuciosas consultas con expertos en animales para determinar dónde colocar los sistemas para crear zonas de aire respirable para cada tipo de animal. Por ejemplo, ante una situación de peligro, los pájaros pueden volar hasta la parte superior del cerramiento, mientras que los elefantes pueden bajar sus trompas – saber dónde colocar los sistemas podría significar la diferencia entre la vida y la muerte.

Independientemente de las especies o tipo de instalaciones, las soluciones técnicas para el proyecto del zoológico derivaron colaborativamente de la evaluación del riesgo y planificación de emergencias – esencialmente, haciendo un aporte de ideas sobre lo que podría salir mal y cómo responderían los animales en cada caso, y luego diseñando los sistemas y procedimientos para maximizar la seguridad tanto para los humanos como para los animales, dijo Gulati.

Ese proceso de evaluación del riesgo, ya sea para un zoológico o gallinero, es un paso crítico para las instalaciones para animales, dijo Vecchiarelli. "No se trata únicamente de tener un plan, sino de que los gerentes de las instalaciones puedan aclarar qué es lo que se encuentra dentro de sus edificios que debe ser atendido", dijo. "Simplemente el hecho de hacer este ejercicio nos ayudará a evitar incendios. Uno puede descubrir pequeños problemas, como por ejemplo un cable eléctrico colocado en un lugar donde un animal podría morderlo, lo que posiblemente causaría un incendio".

Los miembros del comité esperan que el documento se expanda aún más, y han reservado intencionalmente varios capítulos en el nuevo documento para categorías que aún no han sido especificadas que podrían surgir a medida que los profesionales aplican el código a una serie de viviendas animales.

"Intentamos ser lo más exhaustivos posible al abordar todos los tipos de instalaciones, pero será interesante recibir la opinión pública durante el próximo ciclo de revisión y ver lo que falta", dijo Scibetta. "Todos nos damos cuenta de que este es solo el inicio, pero creo que todos estamos muy felices con el punto de partida".


Los miembros del comité de NFPA 150 en un viaje al campo para presenciar una operación de cría de cerdos en Carolina del Norte.Los miembros del comité de NFPA 150 en un viaje al campo para presenciar una operación de cría de cerdos en Carolina del Norte.

 

‘Tensión e Incertidumbre' 

LA ELABORACIÓN DE NFPA 150, Código de Incendios y Seguridad de Vida en Instalaciones de Vivienda Animal, con sus diversas y controvertidas cuestiones morales, éticas y técnicas, no fue una tarea fácil. El proceso requirió de la colaboración entre una inusual gama de grupos dispares, con prioridades y puntos de vista muy diferentes – un grupo incluso más diverso que el típico comité de NFPA, según Tracy Vecchiarelli, ingeniera en protección contra incendios de NFPA y enlace de personal para el código.

"Este fue probablemente uno de los ejercicios más interesantes y complejo que he tenido que atravesar como enlace de personal trabajando con un documento", dijo. "Se presentaron fervientes argumentos, hubo gente llorando. Fue un grupo muy apasionado, muchos de ellos creían profundamente en lo que deseaban, e hicieron todo lo que tuvieron a su alcance para obtenerlo".

La transformada edición 2019 de NFPA 150 le debe su existencia a una amarga pelea sobre rociadores. En el 2012, después de una serie de mortales incendios en establos de caballos, se presentó con éxito una moción en la reunión técnica anual de NFPA para exigir la colocación de rociadores de incendio en todas las instalaciones de vivienda animal. La industria agrícola aclamó haberse sentido atacada por la espalda por el requisito, y presionó con éxito al comité de NFPA 150 para que anulara la decisión. Los grupos defensores de los derechos de animales, enojados con esta anulación, inundaron NFPA con cientos de cartas y correos electrónicos defendiendo el requisito de los rociadores.

En respuesta a esta controversia, el Consejo de Normas de NFPA en 2012 fue sede de una reunión desbordada de miembros de ambos lados del argumento. "Una de nuestras principales preocupaciones era que no contábamos con una voz en el proceso", me dijo Paul Pressley, ex vicepresidente ejecutivo de programas de la industria en U.S. Poultry & Egg Association.

La grieta había expuesto una falta de diversidad en el comité de NFPA 150, que no incluía ningún representante de la agricultura ni de los derechos de los animales. En respuesta, el Consejo de Normas desarmó el existente comité de NFPA 150 y abrió un proceso para presentar nuevas solicitudes con el fin de ampliar su representación. Al momento en que se formó el nuevo comité en el 2013, su cantidad de miembros había aumentado de 22 a 28, y se habían agregado representantes de las industrias de la carne de cerdos y avícola, grupos defensores de derechos de animales, y de la investigación científica con animales, así como personas adicionales a cargo de aplicar el código y especialistas en rescate de animales.

Los miembros del nuevo grupo, si bien eran más representativos de una diversa serie de grupos de interés sobre animales, estaban también fracturados y a veces desconfiaban unos de los otros, me dijeron los miembros del comité. La mayoría de los nuevos miembros no estaba tampoco familiarizada con el proceso de desarrollo de las normas y enfrentaba una profunda curva de aprendizaje. "De más está decir que nuestras primeras reuniones juntos [en octubre de 2013] tenían momentos de tensión e incertidumbre", me dijo Joe Scibetta, un antiguo miembro del comité de NFPA 150. "Algunos de nosotros nos preguntábamos cómo íbamos a poder unirnos para encontrar soluciones sobre protección contra incendios que satisficieran las preocupaciones de cada miembro del comité, o si lograríamos hacerlo".

Las disputas entre las fuertes opiniones de los grupos parecieron complicadas en un primer momento, y a pesar de un extenso debate no se realizaron cambios significativos en la edición 2016 de NFPA 150. "Atravesamos el proceso, pero no estábamos felices con el resultado final, para ser honestos", me dijo Pressley. "Todos pensábamos que teníamos que hacer algo mejor, y estuvimos de acuerdo en que volveríamos a redactar el código en 2019 para abordar cuestiones, exposiciones, necesidades, e intereses más específicos de una serie de categorías de animales específicas".

Cuando el comité comenzó a elaborar la edición 2019, un área de disputa para algunos miembros – activistas animales, así como funcionarios del cuerpo de bomberos – siguió siendo la aseveración del sector agrícola de que no sería necesario contar con rociadores en sus instalaciones, algunas de éstas con millones de animales. A principios del proceso, el miembro del comité técnico Michael Formica, del Consejo Nacional de Productores de Carne de Cerdo, junto con Pressley invitaron al comité a visitar las granjas de cerdos y avícolas en Carolina del Norte. El punto, dijo Pressley, fue ayudar a los miembros del comité a "comprender lo que realmente son estos edificios y comprender la razón por la que los tradicionales sistemas de protección contra incendios no serían efectivos para reducir las pérdidas de vidas animales o el significativo daño a los edificios".

Por ejemplo, el gallinero promedio, dijo Pressley, es una simple estructura de madera de aproximadamente 500 pies de longitud por 50 pies de ancho cubierta por un techo de lámina metálica. El piso de concreto está cubierto con varias pulgadas de material para cama, sobre el que un promedio de 25,000 pollos – o "pollos para consumo", ya que se crían para obtener su carne – transcurren sus cortas vidas paseándose. La mayoría de los pollos para consumo se crían en pequeñas o medianas granjas de familias. Contrario a la creencia popular, los propios granjeros no son los dueños de los pollos; grandes compañías de procesamiento de alimento alquilan las granjas para criar pollos, y las compañías buscan las aves cuando ya están listas para el sacrificio.

El argumento de Pressley ante el comité era que los rociadores no servirían demasiado para proteger las vidas de las aves de corral porque "los rociadores no son instantáneos – puede existir una significativa cantidad de humo antes de la activación del primer rociador". Muchas aves serían fatalmente debilitadas por el humo antes de la activación del primer rociador, declaró Pressley, y morirían más por asfixia ya que los pollos entran instintivamente en pánico y se amontonan durante un incendio. El valor de los rociadores se reduce aún más debido a que cualquier ave que sí sobreviva a las llamas sería de cualquier modo destruida ante la duda de que la carne ya no sea segura para el consumo humano, dijo. "No podemos estar seguros de si los animales han estado expuestos a químicos tóxicos [durante el incendio]. El riesgo es demasiado alto para los consumidores," dijo Pressley, agregando que probar cada carcasa en busca de contaminantes resulta por lo general en un costo prohibitivo para los productores. "Los rociadores son efectivos en lo que hacen, pero no creemos que los rociadores sean un factor para salvar a los animales. Creemos que los esfuerzos por prevenir los incendios son más importantes y efectivos que los esfuerzos por controlar el fuego para salvar las vidas de las aves de corral".

La mayoría de los miembros del comité, incluso aquellos que habían originalmente apoyado lo que consideran la opción humanitaria de contar con rociadores en todas las instalaciones para animales, se vieron influenciados en cierto grado, me dijeron Vecchiarelli y Scibetta. Finalmente, el comité no exigió la presencia de rociadores de incendio en instalaciones agrícolas en el documento final. Se requieren rociadores, no obstante, en instalaciones para el cuidado de la salud de los animales con estadía para una noche así como en instalaciones para caballos comerciales mayores a 5,000 pies cuadrados.

Después de las visitas al campo, "el tono de las conversaciones dentro del grupo cambió", dijo Vecchiarelli. "Le brindó a la gente una mejor comprensión del lugar de donde provenían otros miembros, y pareció predisponer a las personas a un análisis más civilizado". A pesar de la ausencia de una exigencia dominante para contar con rociadores, el nuevo NFPA 150 ha sido por lo general bien recibido por los grupos defensores de derechos de animales y otros, dijo Vecchiarelli.

Los defensores de animales, no obstante, siguen firmes en su pensamiento de que los rociadores en establos y otras instalaciones agrícolas son aún la mejor manera de evitar incendios y proteger a los animales. En octubre, el Instituto de Bienestar Animal publicó un informe titulado "Incendios en establos: una amenaza mortal para los animales de granja", lamentando lo que describe como "la triste realidad… que cientos de miles de animales mueren a causa de incendios cada año debido a la falta de una protección contra incendios obligatoria en establos y granjas industriales". La instalación de sistemas de rociadores es la primera recomendación listada en el informe para abordar este problema. Otras recomendaciones incluyen inspecciones anuales por parte de los bomberos, exigir el uso de detectores de humo y CO, simulacros de incendio, mejor capacitación de los empleados, y que las municipalidades e industrias agropecuarias adopten y utilicen NFPA 150.

La autora del informe, Alicia Prygoski, que trabajó en el comité de NFPA 150, escribió que, "si bien existe lugar para una mejora en NFPA 150, éste ofrece varias sugerencias razonables para evitar incendios en establos," y que "implementar las recomendaciones de NFPA 150 podría aún salvar miles de vidas animales".

Estos tipos de análisis son integrales al proceso de creación de normas y llevaron a la elaboración de un documento mucho más sólido, incluso si nadie obtuvo exactamente lo que deseaba, dijo Scibetta.

"Mirando hacia atrás, honestamente lo mejor que podría haber pasado en el comité de NFPA 150 y en el documento sobre el que somos responsables fue haber tenido ese candente debate sobre rociadores allá por el 2012", dijo. "Nos llevó a una mejor representación en el comité. Se incluyeron voces que nunca antes no habían sido escuchadas, conocimos inquietudes que no sabíamos que existieran, y llegamos a soluciones que no sabíamos que eran posibles". – J.R.

JESSE ROMAN es editor del NFPA Journal.

 

 

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